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Radios libres, comunicación alternativa y nuevo movimiento

En unos momentos en que los medios de comunicación del sistema, públicos o privados alcanzan unos niveles de desarrollo, automatización y concentración que les permite, mediante el dominio, control de la información y manipulación de la misma, constituirse en sólida garantía de dicho sistema, así como en eficaz mecanismo beligerante frente a cualquier tipo de iniciativa que apunte, de alguna forma, en la perspectiva de una transformación social radical... en unos momentos en que los intentos serios y con logros sin parangón en la historia del mundo de un control absoluto de la individualidad humana y que tienen en los mass-media sus instrumentos más eficaces... excluida ya la posibilidad de conquistar dichos medios de comunicación, incluso simplemente de una participación real activa y directa por parte de la gente, en estos momentos, opinamos, no nos queda otra solución a todos aquellos/as que no renunciamos a transformar nuestra vida cotidiana individual o colectiva, que transformar profunda y radicalmente la cruda realidad social sufrida, que levantar canales de comunicación alternativa desde donde podamos decir, escribir, gritar, golpear, atraer, fascinar, argumentar, provocar, romper esquemas, innovar, criticar, denunciar,... y en definitiva transformar.

La necesidad imperiosa de información y comunicación interna del movimiento amplio y variado que responde a las manifestaciones opresivas del sistema (ecologistas, trabajadores, feministas, autónomos, gays, antimilitaristas...), la necesidad de relación constante y precisa entre sus miembros, en definitiva auto-facilitar el suministro de informaciones, reflexiones, plataformas teóricas, etc, de una parte, así como la necesidad de desarrollar una labor netamente contrainformativa, de noticias que el sistema oculta a la opinión pública o que manipula y transforma para sus propios fines, o bien que juzga y critica de manera falsa, moralista e hipócrita; esta necesidad imperiosa, insistimos, es lo que nos lleva a levantar nuestros propios medios de comunicación, enfrentados radicalmente con el sistema y diferenciados de los clásicos medios de adoctrinamiento de la izquierda clásica e instituida.

Es así que, enfrentados a la desinformación y a la manipulación, componente fundamental del sistema represivo, nuestro objetivo es dar la palabra a la gente que tiene a priori limitado, o peor, impedido, un acceso a los medios de comunicación oficial. Frente al que no se diga, ni se escriba, ni se pinte, ni se filme nada que perjudique sus intereses ni su buena imagen, nosotros nos situamos precisamente ahí, en el decir, escribir, pintar, escenificar, filmar... todo aquello que perjudique esos intereses, esa buena imagen, todo aquello que haga posible la desestructuración de lo demencialmente instalado y la recuperación de nuestra capacidad de soberanía criminalmente expropiada.

Las radios libres por tanto se sitúan frente a una situación caracterizada por la desinformación, intoxicación de la opinión pública, manipulación de noticias y realidades. frente a una situación en que la centralización y automatización de los medios "informativos" son descomunales y permiten un control desconocido hasta ahora en la historia, y ante la necesidad de potenciar la comunicación de todo esta área que todavía lucha y se resiste al sometimiento y la integración, intentando levantar canales de comunicación alternativa.

Es obvio que esta dinámica está inscrita dentro de una estrategia de reapropiación del poder, de la soberanía de la persona absolutamente enajenada con el desarrollo y discurrir del sistema. Recuperar esa capacidad de poder decir, cuestionar, impugnar... comunicándonos, recuperar esa capacidad alienada y en la que está una de las principales bases que sostienen la actual miseria, es un objetivo central no exento de problemas de orden político -como supone librar esta batalla en una correlación de fuerzas claramente desfavorable, pero en una situación donde las fisuras permiten que el intento no sea vano- , o bien problemas de coherencia -como es la búsqueda de lograr que el hecho comunicacional exista, superando concepciones que descansan en la exclusivad del profesionalismo y buscando que cualquier receptor pueda participar directamente en la comunicación, junto a exigencias de calidad que permita una incidencia social real- . Esto implica desde problemas represivos, por la confrontación con el poder, hasta el bloqueo corporativo e interesado de los profesionales de la mediación (dirigentes de partidos y sindicatos, responsables de los mass-media...) e incluso hasta la incomprensión, en muchas ocasiones, de colegas de viaje que, permaneciendo anclados en los antiguos clichés y estilos de trabajo, están condenados a guettos de incidencia perfectamente asumidos e integrados por el sistema.

Pero si los problemas existen no es menos cierto que los estímulos también: el ser conscientes de que para romper barreras de incomunicación, de oídos sordos, de ciegos que no quieren ver, de mudos que quieren seguir en su atrofia, no nos queda más camino que recuperar nuestra capacidad de relación y comunicación alternativa, llevándonos a poner en pié la praxis de la radiodifusión libre frente a una situación caracterizada por el aplastamiento del individuo y las colectividades sociales, lograda entre otras cosas por esos mass-media de la "objetividad informativa" del "talante democrático", "independientes, imparciales ideológicamente e incondicionales de la verdad"..., esos mass-media que en realidad lo que practican es la desinformación, la intoxicación de la opinió pública, la manipulación de noticias y realidades y el control social.

Una de las necesidades que actualmente s eplantea el movimiento de las radios libres es la profundizar en su definición política para evitar concepciones burguesas que fundamenten su apoyatura simplemente en la libertad de emisión. Y que nadie se lleve a engaño, libertad de emisión/de expresión: sí, pero las radios libres la quieren para contribuir a transformar la miseria social en una clara perspectiva radical y liberadora. No hay lugar a equívocos; radios piratas o privadas, radios de partido, sindicato, o radios municipales, son otra historia.

Las radios libres buscan un nuevo tipo de comunicación fundamentado en la recuperación de la autonomía de la gente, y por tanto son autónomas tipo o grupo de presión.

Los cambios en las formas (rompiendo el esquema comunicativo clásico y potenciando la unificación de los conceptos emisor/receptor), de contenido (cuestionando la enajenación cotidiana, política y sociál), de procedimientos de funcionamiento y organización (autogestión), su carácter no profesional, su planteamiento de rechazo a la publicidad comercial coherente con su posicionamiento e independencia frente al sistema, son características que ni las piratas, ya sea el grupo privado que no cumple los requisitos para convertirse en una radio privada "debidamente constituida" o el grupete que juega con la radio (que para eso son y están los radioaficionados), ni las radios municipales, que lógicamente dependen de la fuerza política que domine el consistorio, ni las radios de partido o sindicato, de mensaje unidireccional, al servicio de los comités ejecutivos impenetrables a la crítica e intrumento, como ellos lo son, de control social; ninguna de estas historias tiene nada que ver con las radios libres.

No obstante la problemática es amplia y variada, existe para todos los gustos. Así, por ejemplo, la confrontación con la administración, con el Estado, pone sobre la mesa una reflexión: una vez conquistado el derecho a nuestra existencia y ante una posible regulación, que pudiera pasar por la propuesta de la administración de concesión de punto y medio o dos en el dial, control de cobertura-potencia, etc, estaría en juego la actitud de las radios libres en cuanto a ser capaces de mantener la exigencia de registro de frecuencias sobre la base de la realidad en ese momento, planteándonos el conflicto a mayor escala. Un conflicto que contemple y descubra el monopolio radioeléctrico, el monopolio del Estado y sus más de 600 emisoras privadas concedidas a menos de una docena de oligopolistas. Es decir, y en otras palabras: oponernos a gestionar la miseria y querer MÁS, todo lo que las necesidades sociales nos vayan demandando, no rechazando el entonar ¡que se vayan¡ de la misma banda de FM. Para eso es preciso que el movimiento de las radios libres se desarrolle, consolide y madure, pues, lejos de pensar en la simplicidad, la confrontación va a ser larga y dura, y en donde una necesaria estrategia de asalto a la banda, ocupación y krakeo del espacio radioeléctrico, va a exigir prácticas como el "radiotaje", prácticas de acción directa, combinadas con las experiencias de confrontación acumuladas por los movimientos sociales.

No menos importancia tiene la problemática interna en materia de organización del movimiento de las radios libres; el garantizar la democracia directa tiene que ser perfectamente compatible con la agilidad, eficacia y operatividad de un medio como es la radio.

Pero si algo llama la atención es el cambio que puede operar el movimiento de las radios libres en las teorías políticas tradicionales que sustentan las estrategias de liberación en sus ya instrumentos clásicos: partidos y sindicatos.

Los movimientos asamblearios, autónomos de variada y multilateral contestación social reciben así un soporte fundamental que sirve para ayudar a preservar la autonomía y machaca uno de los "poderes" en que se sustentaban los "aparatos" políticos, el de la INFORMACIÓN y la DESCOMUNICACIÓN del propio movimiento. Una asamblea de trabajadores puede ser transmitida en directo y recogida por otra, una conferencia ecologista, feminista, de estudiantes... la convocatoria de actos, manis, la recuperación de la iniciativaen la lucha urbana... ¿dónde está la necesidad del partido dirigente?.

Las radios libres son por tanto un instrumento eficaz para evitar el mantenimiento de de prácticas de confrontación social aisladas, sectorializadas, reproductoras de los errores de siempre, instrumentos aptos para superar sindicalismos de nuevo cuño y para dotar a sus partícipes, la gente, de una dimensión global de su existencia así como para garantizar la suficiente autonomía que posibilite el desarrollo y consolidación de un nuevo movimiento de difícil cristalización.

Las radios libres son el presente de nuevo movimiento futuro.

ESTEBAN IBARRA*


*ESTEBAN IBARRA fue cofundador de la revista "Germinal", en cuyo Nº3 publicó este artículo; director y coordinador de la emisora "Onda Verde Vallekana" (actualmente Red de Radios Comunitarias "Onda Verde"); miembro fundador y portavoz de la Oficina de Coordinación de Radios Libres; miembro constituyente y Secretario Federal de la Federación Europea de Radios Libres; vicepresidente del primer Comité Ejecutivo Internacional de la AMARC (Asociación Mundial de Artesanos de las Radios Comunitarias) creado en Managüa en 1988 (AMARC 3) con los auspicios del Gobierno Sandinista.

En la actualidad es el presidente del Movimiento Contra la Intolerancia desde donde realiza labores de Asesor Extraparlamentario en diversas materias, tertuliano habitual en la radio y televisión pública y privada, miembro destacado de la ASU (Agrupación Socialista Universitaria, feudo en el PSOE madrileño del "otanista" Fernando Morán ) y en 1998 Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid junto a Isidoro Álvarez presidente de "El Corte Inglés".


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