Los malos tiempos arderán. Consideraciones sobre los recientes acontecimientos de Francia, y el
brillante porvenir del que son heraldos.
Grupo Surrealista de Madrid, La Felguera, Oxígeno, Las malas compañías de Durruti, Fahrenheit 451 |
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Los barrios periféricos de los centros urbanos y económicos franceses han sido los
protagonistas de una revuelta que ha puesto en cuestión la razón y la legitimidad de los
estamentos y la oligarquía europea. La periferia convertida en lugar de almacenaje, no sólo de
mercancías ruinosas sino de seres humanos no menos averiados, ha rebasado la mera condición
separada de problema urbanístico. Los revoltosos, con la quema de edificios y coches, expresan
lo que es ya un hecho indudable: su imposibilidad de gestionar su propia vida y de controlar su
destino, porque su vida se desarrolla en la periferia de todo. La violencia de los revoltosos, de
aquellos que juegan al escondite con las fuerzas del orden y cuyo signo distintivo es su rostro
cubierto bajo las capuchas, demostró contra qué o quienes se dirigía su rechazo...
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El anarquismo y otros estorbos para la anarquía
Bob Black |
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En la actualidad no hay necesidad alguna de elaborar nuevas definiciones
del anarquismo -sería difícil mejorar las que hace mucho tiempo
idearon varios eminentes extranjeros muertos. Tampoco necesitamos
detenernos en los conocidos anarquismos con guión, comunistas,
individualistas y demás; todo eso ya lo tocan los libros de texto.
Viene más al caso preguntarse por qué hoy no estamos más cerca de la
anarquía de lo que estuvieron Godwin y Proundhon y Kropotkin y Goldman
en su época. Son muchas las razones, pero las que más tendrían que
dar que pensar son las que suscitan los propios anarquistas, puesto que
de haber obstáculos que fuera posible superar, serían éstos. Posible,
pero poco probable ...El anarquismo como medio no es tanto un desafío
al orden existente como una forma altamente especializada de acomodarse
a él...
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Sobre
la servidumbre voluntaria
La Boétie
(hacia 1548) |
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Los pueblos deben atribuirse a sí mismos la culpa si sufren el dominio de un bárbaro opresor, pues que cesando de prestar sus propios auxilios al que los tiraniza, recobrarían fácilmente su libertad... ¿De dónde provendrá esta calamidad, este estrago, esta ruina? ¿Acaso de los enemigos? No por cierto: pero sí proviene del enemigo, de aquel Uno que vosotros engrandecéis... Este poderoso que os avasalla, este tirano que os oprime, sólo tiene dos ojos, dos manos, un cuerpo. Si en algo os aventaja es en el poder que le habéis consentido de destruirnos. ¿De dónde adquiriera él tantos ojos para acecharos si vosotros no se los
facilitaseis? ¿Cómo ejerciere el despotismo sobre vosotros sino
mediante vosotros? ¿Cómo tuviera tantas manos para subyugarnos si no
las tomara entre vosotros?...
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Nuestra
necesidad de consuelo es insaciable
Stig Dagerman |
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El equilibrio es un listón estrecho. Veo mi vida amenazada por dos
poderes: por un lado, por las ávidas bocas del exceso; y por otro,
por la avara amargura que se nutre de si misma. Pero rehúso elegir
entre la orgía y la ascesis, aunque sea al precio de una confusión
mental. Para mi no basta con saber que, puesto que no somos libres en
nuestros actos, todo es excusable. Lo que busco no es una excusa a mi
vida sino todo lo contrario a una excusa: la reconciliación. Al fin
me doy cuenta que cualquier consuelo que no cuente con mi libertad es
engañoso, al no ser más que la imagen reflejada de mi desespero.
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Manual de
la guerrilla de la comunicación
Luther Blisset, Sonja Brünzels, Grupo autónomo a.f.r.i.k.a. [fragmento] |
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La guerrilla de la comunicación es el intento de provocar efectos
subversivos mediante intervenciones en el proceso de comunicación.
Los diversos métodos y técnicas utilizados siguen generalmente dos
principios: los del distanciamiento y de la sobreidentificación. Los
distanciamientos se basan en cambios sutiles en la representación
habitual que sacan a la luz nuevos aspectos de lo representado, crean
espacios para una lectura no habitual de acontecimientos habituales y
producen, por medio de desplazamientos, significaciones no previstas
ni esperadas. La sobreidentificación, en cambio, significa
expresar públicamente aquellos aspectos de lo habitual que, por lo
general, son conocidos pero al mismo tiempo siguen siendo tabú.
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¿Quién
mató a Ned Ludd?
John y Paula Zerzan |
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En Inglaterra, primera nación
industrial, la primera y más empresa del capital, que iniciaba sus
pasos en el ramo del textil, surgió el movimiento revolucionario
extendido ampliamente entre 1810 y 1820 y conocido bajo el nombre de luddismo.
La lucha contra el levantamiento de los ludditas -y su derrota- fue de
gran importancia para la evolución ulterior de la sociedad moderna.
La destrucción de las máquinas, arma esencial, anuncia -desde luego
certeramente- estos sucesos a lo largo de todo el siglo XVIII. Por su
puesto, este levantamiento no fue exclusivo de los obreros del textil
ni de Inglaterra. Los obreros agrícolas, los mineros, los molineros y
muchos otros coincidieron en la destrucción de las máquinas, a
menudo en contra de lo que se suele denominar sus propios
"intereses económicos.
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Drogas:
cuando el uso de la droga se convierte en
consumo y el tiempo de ocio
en mercancía |
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La complementariedad entre drogas y poder se hace evidente; las drogas
son -a mi entender y en el contexto actual- una de las caretas que nos
ponemos para parecernos, de forma patética y, en el caso de los jóvenes
con ciertas inquietudes combativas, también dramática, al poder
instituido por nuestra sociedad. La búsqueda acrítica e inconexa de
una sucesión y acumulación de instantes sin mayor contenido que el
que ofrece la mercancía consumida (la droga en este caso) y la
disminución de recursos imaginativos para instituir un tiempo de
diversión y ocio que se aleje y trate de suprimir el CONSUMO, son el
punto más elevado del frenesí mercantil, la muerte del individuo y
el nacimiento del consumidor.
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La
ingnorancia de la sociedad del conocimiento
Robert Kurz |
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Parece increíble que desde hace algunos años se esté difundiendo el
discurso de la "sociedad del conocimiento" que adviene con
el siglo XXI; como si sólo ahora se hubiese descubierto el verdadero
conocimiento y como si la sociedad hasta hoy no hubiese sido una
"sociedad del conocimiento"... El concepto de la
"sociedad del conocimiento" se está usando más o menos
como sinónimo de la "sociedad de la información". Vivimos
en una sociedad del conocimiento porque estamos sepultados por
informaciones. Nunca antes hubo tanta información transmitida por
tantos medios al mismo tiempo. Pero ese diluvio de informaciones ¿es
realmente idéntico al conocimiento? ¿Estamos informados sobre el carácter
de la información? ¿Conocemos en última instancia qué tipo de
conocimiento es éste?
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Matricidio
y Estado terapéutico
Casilda Rodrigáñez y Ana
Cachaceiro |
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La vida humana se ha medicalizado de tal modo que incluso ya antes de
nacer nuestra primera identidad será la de "pacientes".
Aunque todavía de nada nos tengamos que curar, ya desde el útero
deberemos someternos a todo tipo de pruebas que más que con nuestro
bienestar tienen que ver con los intereses de la industria médica y
farmacéutica... Según se han ido robotizando las funciones sexuales
de la mujer, se han ido creando especialidades médicas para abordar
los diferentes aspectos de la quiebra de la auto-regulación de
la propia vida. Las madres siguen consultando en libros y a
especialistas lo que ya está escrito en su corazón, en su cerebro y
en sus entrañas.
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Por qué
he robado
Alexander Marius Jacob-Los trabajadores de la noche |
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Texto de inculpación que Jacob leyó ante los jueces de la audiencia
de Amiens (Francia) en 1905, tras ser detenido por los más de 150
robos cometidos por su banda en domicilios, hoteles, castillos e
iglesias durante tres años.
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El esclavo feliz. Por la
insumisión a la ética del esfuerzo en el trabajo y el deporte
Grupo surrealista de
Madrid |
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Dada la capacidad productiva del capitalismo, que, reconozcámoslo sin
prejuicios, es inmensa, habría que permitir el derroche desorbitado
de los artículos de consumo, durante ciertas épocas del año, a modo
de potlach, gratuito por supuesto y necesariamente universal, que
saciara las necesidades materiales. Por otra parte, y seguramente en
muy poco tiempo, la saturación del consumo actuaría como una vacuna
contra el propio consumismo, restaurándole también así la noción
de don o regalo desinteresado, fuera del cálculo monetario y del
prestigio de la mercancía, volviendo a ser ejercicio imaginario,
forma de comunicación humana, satisfacción de un deseo siempre
reinventado.
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Sobre la
miseria en la vida estudiantil
Mustafa Kayati
(Internacional Situacionista) |
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El capitalismo moderno impone a cada uno un papel en la pasividad
generalizada. El estudiante no escapa a esta ley. Se trata de un papel
provisional que lo prepara para el papel definitivo que asumirá, como
elemento positivo y conservador, en el funcionamiento del sistema
mercantil. No es más que una iniciación... Esclavo estoico, el
estudiante se cree tanto más libre cuanto más lo ligan las cadenas
de la autoridad. Al igual que su nueva familia, la Universidad, se
tiene por el ser social más "autónomo" mientras que
representa, directa y conjuntamente, los dos sistemas más poderosos
de la autoridad social: la familia y el Estado.
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Contra la
paz
Agustín García Calvo |
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Atribuimos los problemas sociales y psicológicos de la sociedad
moderna al hecho de que ésta requiere gente que viva bajo condiciones
radicalmente diferentes de aquellas bajo las cuales la raza humana se
desarrolló y a maneras de comportarse que entran en conflicto con los
patrones de comportamiento que desarrollaba mientras vivía bajo las
condiciones iniciales.
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El
manifiesto de Unabomber. La sociedad industrial y su futuro
F.C. [fragmento] |
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Atribuimos los problemas sociales y psicológicos de la sociedad
moderna al hecho de que ésta requiere gente que viva bajo condiciones
radicalmente diferentes de aquellas bajo las cuales la raza humana se
desarrolló y a maneras de comportarse que entran en conflicto con los
patrones de comportamiento que desarrollaba mientras vivía bajo las
condiciones iniciales.
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Carta
abierta a José Bové
Venant Brisset |
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Las líneas que van a seguir irán innegablemente en contra del
sentimiento de buen número de fundadores de la Confederación
Campesina para los cuales el asunto Bové les había hecho creer que
había llegado finalmente el momento de consagración en la opinión pública
de su oscuro trabajo militante. Por contra, estoy sin duda con
aquellos otros para los cuales queda todo por hacer para quebrar la
concentración de la agricultura, abrirla a los emigrados de las
ciudades y hacer que se reanude el ciclo de lo vivo... Creíste, como
tantos otros antes que tú, utilizar a los media cuando son los media
quienes te utilizaron. Como siempre, para mejor presentarse, los
oponentes a tu manera se rebajan a los temas manejables y llamados
realistas que hacen las delicias de los gestores de la información.
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Reseñas y críticas |
A propósito de un texto de «Os Cangaceiros»
Un andaluz irredento |
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Recientemente, la editorial Pepitas de Calabaza ha sacado a la luz el libro “España en el corazón. Actas de la guerra social en el estado español (1868-1988)”. Se trata de una segunda recopilación -la primera fue publicada por la misma editorial en 2003- de escritos del grupo revolucionario francés “Os Cangaceiros”. En este nuevo volumen, se han recogido los textos del citado grupo referidos a diversas luchas sociales acontecidas en España. El primero de ellos aborda la historia del “anarquismo andaluz” desde 1868 hasta el inicio de la guerra civil (...) Hay que decir que en la redacción de estas páginas los dos Cangaceiros mencionados no anduvieron demasiado finos. Tampoco lo han estado los compañeros de Pepitas a la hora de seleccionarlas para un libro, “España en el corazón”, que por lo demás me parece impecable en forma y contenidos. La siguiente crítica no la realizo con ninguna pretensión de profesionalidad académica, sino desde el interés militante por una historia, la de las luchas sociales y revolucionarias, de la cual formamos parte.
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Una editorial con menos proyección que un cinexín
pero con muchas más luces
Michael Landon |
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La editorial Pepitas de Calabaza (pepitas@pepitas.net), faro de los pueblos ibéricos que nos ilumina desde el apartado de correos nº 40, Logroño, (La Rioja), viene labrándose una sólida reputación entre públicos muy diversos. Cómo lo consigue es algo que sólo se entiende a la luz de los absurdos tiempos que nos toca vivir. Incluso quienes no pierden ocasión de ningunear –cierto que de forma más bien oblicua– el contenido de algunos títulos publicados, se curan en salud alabando la exquisita presentación y el grafismo de los mismos. Nos consta que los responsables de Pepitas han hecho cuanto estaba en sus manos por granjearse la animadversión de amplios sectores del público, pero al parecer nadie osa poner en evidencia su incultura, su falta de elegancia o sus veleidades de esteta exponiéndose a realizar un ataque frontal y sin medias tintas, ni siquiera los últimos y más obtusos representantes del neomilitantismo izquierdista (...) No cabe esperar, por lo tanto, que el último título publicado, La revolución del arte moderno y el moderno arte de la revolución, (Sección inglesa de la Internacional situacionista), saque de su solapada inquina a la fracción del público consumidor que debiera sentirse legítimamente ofendida, a saber, compadres del artisteo y truhanes de la inframilitancia.
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Desopilantes textos de Jarry. La ciencia del azar.
Marcelo Cohen |
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Al método de razonar sobre un hecho usando todo lo que venga a la cabeza, para sacarlo de la cadena de relaciones que lo petrifican y nos maniatan, Jarry lo llamó patafísica. Pero no sólo a eso: también a la valoración precisa de la máquina, ese objeto banalizado por el uso y temido por los poetas, pero asombroso si se considera su virtualidad, su potencia a la espera, cuánto extiende el cuerpo humano. (...) La patafísica ensambla precisos dispositivos de realidad provisional con el solo fin de señalar qué chapuza son las realidades inmutables. Lo que más le importa es que la vida se quite de encima el fardo de la idea, dar frescura a la mirada. Pero este método loco es muy delicado. La patafísica no se inmuta, no conquista, no hace magia. Cualquier alarde de arrobo esencial o distinción poética, el pretencioso cae de nuevo en lo inmutable por el lado de la cursilería.
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