4 de agosto de
2003.
Salvaje represión en la
cárcel de Canelones |
Prácticamente todos los medios de prensa están difundiendo una versión oficial sobre
los hechos acaecidos el domingo 3 de agosto y primeras horas de este día como que los
presos de Canelones protagonizaron un «motín».
La realidad dista mucho de eso. Canelones ha sido definida por las mismas autoridades
carcelarias y del ministerio del Interior como la peor cárcel del país. Aún está
fresco el asesinato a manos de la policía de un joven de 19 años (Adrián Carro),
acusado de un delito menor e incluso un juez ha reconocido públicamente que nunca lo
tenía que haber enviado a prisión. Ese crimen permanece impune.
Canelones, al igual que el resto de las cárceles, es un campo concentración donde se
hacina la juventud pobre sin recursos de ningún tipo. El hambre, las necesidades y las
enfermedades de todo tipo campean en esa prisión.
Los presos de Canelones han venido protagonizando una serie de luchas y peticiones
colectivas. Y además de todas las reivindicaciones (que no son diferentes al resto de los
presos del país), han reclamado y reclaman justicia para Adrián.
Según los partes oficiales los presos se amotinaron a raíz de un intento de fuga. La
única prueba que presentan los milicos es su palabra y un cerrojo cortado. Como que los
presos son tan tontos como para cortar un cerrojo y luego esperar, no se sabe cuánto
tiempo para fugarse... Ese es el cuento del Ministerio del Interior y de las autoridades
policiales canarias con que quieren encubrir una represión salvaje y brutal a cientos de
presos. Una represión que podía haber costado la vida a muchísimos de ellos encerrados
tras la rejas y rodeados de fuego...
La realidad es que desde hace tiempo venían reprimiendo en Canelones. En los últimos
días se habían sucedido las requisas de manera reiterada y sumamente violentas. Los
milicos estuvieron redistribuyendo presos de un sector a otro como manera de desorganizar
toda posibilidad de lucha por los derechos del preso. También colocaban presos en
cualquier lugar tratando de generar problemas entre los mismos presos.
Por lo que sabemos el domingo se realizó una nueva requisa. Al abuso y prepotencia
cotidiana se le sumo el fuego. Encerrados tras las rejas los presos vieron como el fuego
avanzaba... Los carceleros no encontraban las llaves de los candados y cuando la
encontraron no sabían que llave abría cuál candado... Y lo que siguió fue una brutal
represión...
Hoy la policía muestra armas caseras con que los presos dice los atacaron. Es la versión
de los represores. Y no muestran los gases, los palos, las escopetas y todo el arsenal de
las fuerzas de choque policiales. Hablan de un motín..., y no saben decir a ciencia
exacta cuántos presos participaron... Y ni siquiera pueden decir cuales son las demandas
de dicho «motín». Y no las pueden decir por que no hubo motín, lo que hubo fue una
brutal represión y si los presos no salían de los pabellones hubieran muertos
calcinados...
Hoy la cárcel está destruida. Los verdugos del Ministerio del Interior no saben cuántos
son los «amotinados», pero sí saben que hay cien presos que irán a las ruinas del
penal de «Libertad», o al flamante infierno de acero del Ministro Stirling y su
Dirección Nacional de Cárceles que en el patio del penal han construido. Allá en el
Penal los espera un viejo torturador de la dictadura y su séquito de violadores de
derechos humanos: Sande Lima. Afirman también, que 300 presos permanecerán entre las
ruinas de Canelones... Algunos politiqueros al estilo de Ronald Pais, estarán
regocijándose y haciendo número de cuánto pueden ganar con una nueva cárcel de
acero...
Los presos de Canelones venían movilizándose en pos de reivindicaciones legítimas que
hacen a su condición de seres humanos. En los primeros días de junio enviaron una carta
colectiva donde planteaban sus demandas que se referían sustancialmente sobre la lentitud
y la injusticia que se esconde en un manto de burocracia judicial... No había en sus
propuestas de movilizaciones un planteo de motín. Y sus movilizaciones en todo momento
han sido de carácter pacífico.
La represión en Canelones es una brutal provocación y represión a los presos en lucha.
Por eso llamamos a todos los que creen que en este país es posible que los DD.HH. algún
día sean una realidad a rodear solidariamente a los presos reprimidos. A exigir por todos
los medios que cese la represión.
Al mismo tiempo alertamos a todos los que se encuentran recluidos en los campos de
concentración a permanecer alertas y denunciar públicamente cualquier tipo de
provocación.
¡¡¡Basta de represión a los presos de
Canelones!!!
¡¡¡Reanudar inmediatamente las visitas!!!
¡¡¡Investigación por parte de todos los organismos de DD.HH. para esclarecer los
hechos y su denuncia pública!!!
¡¡¡Hoy más que nunca: la lucha de Canelones y de todos los presos en Lucha es justa y
se abrirá camino!!!
¡¡¡Arriba los que Luchan!!!
|
Familiares de Presos en Lucha
Comité por la Libertad de los Muchachos Presos
|