La industria biotecnológica: el gran salto adelante

Detrás del antifaz de la industria biotecnológica se esconde la vieja industria agroquímica y farmacéutica de Europa y EEUU. A principios de los noventa las grandes empresas relacionadas con este sector compraron compañías de semillas a gran escala y forzaron el establecimiento de sinergias entre las distintas industrias vinculando, por un lado, la compra de semillas transgénicas con la venta de agroquímicos y, por otro, el desarrollo de patentes sobre cultivos con la actividad farmacéutica. Su intento de monopolizar el sector agroalimentario está en marcha pero en muchos países sus planes están siendo desbaratados por la fuerte oposición de la población. Sin embargo, aunque es cierto que algunas de las campañas más masivas consiguieron canalizar la indignación de la gente en relación a la descarada vulneración de su seguridad alimentaria, hasta el momento ha trascendido poco sobre el desastre social, económico y ambiental que implica la agricultura transgénica. No hay que olvidar que los cultivos transgénicos representan un paso más en el camino hacia la imposición a nivel global del modelo productivo agroindustrial y hacia la progresiva eliminación de la población rural en la Periferia1.

Primer paso: la apropiación de la vida

Los cimientos  de la industria de los Organismos Modificados Genéticamente -OMG en adelante- se asentaron con la legislación sobre propiedad intelectual. Ésta empezó a caminar en 1980 con un fallo de la Corte Suprema norteamericana que determinaba que una forma de vida sometida a la ingeniería genética -en este caso una bacteria manipulada genéticamente para digerir petróleo- podía patentarse. El juez concluyó que cuando un objeto animado puede considerase una invención humana éste puede ser patentado -la ley de patentes las hace válidas  entre 17 y 20 años. Cinco años más tarde la Oficina de Patentes (Patent´s Office) de EEUU decidió ampliar  la decisión incluyendo también semillas, tejidos vegetales y plantas modificadas genéticamente -MG en adelante. De esta manera, la legislación relativa a los derechos de propiedad intelectual abrió el camino a la apropiación de la vida misma. Se ofrecían cultivos MG, concretamente las semillas transgénicas, como herramienta efectiva para monopolizar el mercado agrícola.

En 1995 los países de la Periferia abandonaron su oposición a la implementación del acuerdo TRIPs2 de la OMC bajo fuertes amenazas de sanción comercial. Este acuerdo está teniendo como resultado la extensión del régimen norteamericano de patentes a todos los rincones del planeta y supone un drenaje de miles de millones de dólares de la Periferia al Centro económico y político a la vez que protege los países "desarrollados" de competencia indeseada -en 1999 el 97% de las patentes eran  de compañías de EEUU, Europa y Japón3.

Todo este entramado legal y burocrático se traduce en que en estos momentos las agricultoras se ven forzadas a firmar un contrato para acceder a la compra de semillas MG que les obliga a volver a adquirirlas cada año, una y otra vez, renunciando así al ancestral derecho de guardar y reutilizar las semillas que durante miles de años a representado una de las bases de la autonomía y la subsistencia campesinas.

Con las nuevas semillas MG el agricultor se vuelve también más dependiente del uso de agroquímicos; no por casualidad los cultivos transgénicos más comunes son los que han sido modificados para ser resistentes a herbicidas -pero no a cualquiera de ellos; los cultivos MG de cada multinacional son resistentes a un herbicida específico fabricado y patentado por aquella misma compañía. De esta forma, gracias a la tolerancia del cultivo a ese agroquímico, se estimula a los agricultores a incrementar el uso y por lo tanto el consumo de esos herbicidas y, así, las empresas biotecnológicas consiguen aumentar sus ventas.

Compañía

Agroquímicos

Semillas GM

total

Syngenta

$5385

$938

$6323

Bayer

$6086

$192

$6278

Monsanto

$3505

$1707

$5212

DuPont

$1922

$1920

$3842

BASF

$3114

$3114

 

Dow

$2627

$4972

$2842

Venta de agroquímicos y semillas por compañía en 20014.

La expectativa de crear una agricultura estructuralmente dependiente llevó a las compañías agroquímicas y farmacéuticas a la frenética adquisición de empresas de semillas. Empezaron a invertir miles de millones de dólares en fusiones y esto propició el rápido ascenso del sector de la industria de las ciencia de la vida; una combinación de la industria química, las empresas farmacéuticas y las compañías de semillas -en 1999 las cuatro compañías biotecnológicas más grandes controlaban dos tercios del mercado de pesticidas, un cuarto del mercado de semillas y el 99% del mercado de semillas MG5. Prometedoras visiones preveían que el despegue del nuevo sector atraería astronómicas inversiones de manera que los gobiernos, ansiosos por conseguir un pedazo del pastel, hicieron de los institutos de investigación universitarios unos adeptos acríticos a las bondades de la nueva tecnología.

Por otro lado, las aplicaciones agrícolas de las nuevas biotecnologías y las actuales líneas de investigación -a menudo financiadas con dinero público- están abiertamente dirigidas a incrementar el control sobre las campesinas. En EEUU está en marcha la introducción y comercialización de los cultivos Terminator. Se trata de plantas que, en un acto de suicidio vegetal, "esterilizan" sus propias semillas. El futuro se avecina todavía más oscuro con las patentes sobre las Verminators solicitadas por Syngenta, plantas "yonquis" que dependen de la aplicación regular de un cóctel químico de crecimiento -patentado, por supuesto-; y plantas que activan y desactivan selectivamente ciertas características en función de la aplicación de agroquímicos específicos.

Segundo paso: consolidación y erradicación de alternativas

En su intento de dominar el mercado agrícola, el siguiente reto para el sector biotecnológico es la erradicación de las alternativas a los cultivos MG. Hasta ahora sus planes se han ocultado tras las mentiras de la coexistencia según la cual los cultivos MG y los cultivos convencionales o ecológicos pueden coexistir pacíficamente. Mediante lo que alguna gente denomina "el Caballo de Troya" de la penetración biotecnológica en los campos y mercados europeos, la coexistencia ha servido como anticipo a la amplia contaminación genética de la agricultura y la cadena alimentaria. El vicepresidente de una empresa de consultoría biotecnológica reconoció recientemente esta estrategia: "La esperanza de la industria es que, con el paso del tiempo, el mercado esté tan saturado de productos MG que no haya nada que se pueda hacer al respecto. Solamente rendirse"5.

La mayor parte de los gobiernos han desempeñado un activo papel en la promoción de esta estrategia mediante la puesta en marcha de campos de experimentación desde los cuales el polen MG viaje y contamine a su libre albedrío -véase a modo de ejemplo el caso de Inglaterra; pág. 30. También ocultan información supuestamente pública sobre el alcance de la contaminación genética y sobre la localización de los campos de experimentación6.

Contrariamente a lo que a los políticos y científicos les gustaría que creyéramos, el cultivo de OMG niega las otras formas de agricultura y una vez han sido introducidos en el medio natural no existe forma alguna de volverlos a meter en los laboratorios. Las primeras víctimas son las agricultoras convencionales y ecológicas que tienen que asumir los costes económicos y los daños derivados de la contaminación y envenenamiento de sus cultivos - fue especialmente revelador en este sentido el caso del agricultor canadiense Schmeiser contra Monsanto; véase Mundos MG.

Enfrentados a la posibilidad de ser contaminados, muchos agricultores, especialmente en sitios como los EEUU donde la concentración de OMG es alta, han sido forzados a "elegir" producir transgénicos. En Navarra, por ejemplo7, algunos agricultores ecológicos se han visto forzados a dejar de cultivar ecológicamente al no poder vender sus productos en el mercado ecológico porque estaban contaminados genéticamente. 

La elevada cantidad de agroquímicos que se usa en agricultura transgénica no sólo envenena la tierra en donde se practican esos cultivos sino también las tierras circundantes y los acuíferos de manera que muchas veces los vecinos no tienen más remedio que acabar cultivando plantas MG resistentes a los agroquímicos.

Surge la indignación

En un primer momento los cultivos MG entraron por la puerta de atrás en los mercados mundiales pero poco a poco empezó a extenderse una conciencia colectiva sobre el peligro inmediato que representa la agricultura biotecnológica. Las activistas y las ONG llevaron el debate a la opinión pública, sobretodo en Europa, lo que provocó una creciente preocupación por parte de los consumidores. La industria contrató entonces compañías de relaciones públicas y se gastó miles de millones en publicidad para convencer a la opinión pública de que los OMG eran el camino para combatir el hambre y la pobreza del mundo y para aumentar los rendimientos y hacer subir las rentas agrarias. Fracasaron.

Las primeras acciones las hicieron activistas que querían denunciar la colonización de la vida por parte de las multinacionales, cargos gubernamentales y científicos que piensan que el progreso es la dominación creciente de la propiedad privada sobre las personas y la naturaleza. Poco después, las grandes ONG como Greenpeace y FoE (Friends of the Earth) simplificaron el asunto a un mero problema de salud para el consumidor. Más tarde, diferentes sectores de la derecha europea, ansiosos por ganar los votos de la atemorizada gente, se unieron a las críticas transformando el problema en una cuestión de soberanía y de identidad nacional y también arremetieron contra los demonios de la "incontrolada globalización" -prefieren tener el mando ellos mismos. Un bonito ejemplo es la carta que se envió recientemente al presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi: "La alimentación italiana es un valioso bien para Italia y Europa", firmada por una sorprendente coalición de "Verdes", neo-fascistas de Forza Italia, demócrata-cristianos y los fascistas de Alleanza Nazionale8.

La fuerte y variopinta oposición pública a la introducción de cultivos MG hizo que en 1999, tres años después de la introducción de los primeros productos transgénicos, distintos países de la UE -Luxemburgo, Italia, Francia, Grecia y Dinamarca- introdujeran una moratoria a la experimentación, comercialización e importación de nuevos cultivos transgénicos y una paralización en las solicitudes pendientes. La "excusa" que justificaba la existencia de la moratoria era el vacío legal que al respeto había en la legislación europea. Sin embargo, durante el verano pasado se aprobó un paquete legislativo en la materia que va a ser implementado a partir de la primavera de 2004 de manera que la moratoria parece estar sentenciada a muerte.

Impactos del etiquetado en el mercado de los OMG

Aunque  el etiquetado es una medida a todas luces insuficiente -deja al aire cuestiones como la coexistencia, los animales alimentados con OMG o la contaminación de la naturaleza, entre otras cuestiones cruciales- su implementación está teniendo y tendrá un gran impacto en el mercado biotecnológico. Una parte importante de las cadenas de supermercados y las grandes multinacionales de la alimentación no se atreve a vender productos etiquetados como transgénicos y están quitando los ingredientes MG de sus productos. La generalización de las reivindicaciones que exigen poder acceder a alimentos libres de OMG ha provocado un crecimiento del mercado convencional y un consecuente aumento de los beneficios que genera a costa del sector biotecnológico. Paradójicamente, su táctica de penetración se ha vuelto uno de sus nuevos obstáculos: los principales países exportadores de productos MG tienen enormes problemas para separar los productos transgénicos de los que no lo son de manera que no sólo han perdido las exportaciones de OMG a Europa -consecuencia directa de la moratoria- sino que, al no poder garantizar que sus productos no son transgénicos, también están perdiendo el mercado convencional.

Un estudio de Soil Association sobre la agricultura transgénica en EEUU muestra que, hasta el momento, ha sido un desastre económico y está representando un gasto en subvenciones estatales de 20.000 millones de dólares por año desde 1998, que se han destinado a cubrir las pérdidas de los agricultores9. El pasado mayo los principales países exportadores de transgénicos presentaron una reclamación a la OMC en la que argumentaban que la moratoria europea es una barrera al libre comercio. Las últimas noticias al respecto son que Europa y EEUU todavía están discutiendo sobre quién va a estar dentro de la comisión que tendrá que pronunciarse sobre la cuestión. 

 

gráf1: Importaciones de soja a la UE en toneladas métricas
Viendo que no puede vender una gran parte de su producción, EEUU está exportando los transgénicos vía Ayuda Alimentaria. Después de que algunos países tuvieran "el morro" de rechazar envíos de ayuda que contenían transgénicos en proporciones de hasta el 60%, el senado de EEUU condicionó la asistencia a los países más afectados por el SIDA a la aceptación de su ayuda transgénica. En palabras de un funcionario del gobierno estadounidense, "los que piden limosna no tienen derecho a elegir"10. Países como Brasil han sacado provecho del nuevo empuje del

mercado de cultivos convencionales y han tomado el control de gran parte de las exportaciones que hacían los EEUU a Europa -ver gráfica abajo. Ésta es una de las razones que explica por qué Brasil se ha vuelto un nuevo campo de batalla para Monsanto y los EEUU quiénes ejercieron fuertes presiones sobre el Gobierno brasileño para que abandonara su moratoria sobre cultivos MG. En Septiembre de 2003 el gobierno de Brasil cedió en parte y legalizó los cultivos de soja MG que llevaban años siendo introducidos mediante contrabando desde la vecina Argentina directamente al centro de la región más grande del mundo libre de soja MG, el estado de Rio Grande do Sul.

Estamos en un momento clave para la industria de los OMG. No se han conseguido los beneficios esperados y esto ya tuvo su primera consecuencia a finales de los 90: la desintegración del sector de las ciencias de la vida. Desde entonces los distintos brazos de la industría siguen cada uno por su lado con menos recursos pero más fanatismo. Hasta el momento los principales cultivos de OMG se han destinado a piensos animales -sobre todo soja y maíz- y aún tiene que librarse la gran batalla por el mercado de los productos de consumo humano "directo". Actualmente, el área de cultivo de OMG todavía crece exponencialmente pero se acercan tiempos difíciles para la industria de la biotecnología. El poder necesario para pararlos, para destruir el modelo de sociedad que representan, para mostrarle a la gente hasta qué punto estamos siendo manipuladas y engañadas en nombre del progreso, de la ciencia y del capitalismo; este poder estará siempre en nuestras propias manos.

Notas al Pie

1 Al hablar de "Periferia" nos referimos a los países subordinados a la economía global que impone el "centro" económico- político. No olvidemos que el 75% de la población mundial vive en áreas rurales y depende de la agricultura local para subsistir. 

2 Los TRIPs (Trade Related Intellectual Property Rights) son los Derechos Comerciales de Propiedad Intelectual.

3 Biodiversidad y Culturas nº 5; ver www.grain.org

4 "GM Crops Industry Overview"; Corporate Watch, Julio 2003. Impresionante artículo sobre la industria biotecnológica; www.corporatewatch.org.uk

5 www.rafi.org

6 En España ni los campesinos saben dónde se hacen experimentos con OMG y la Generalitat de Catalunya se ha negado en repetidas ocasiones a facilitar esa información a pesar de las insistentes peticiones que en este sentido le han hecho colectivos como Naturalistes de Girona o Assemblea Pagesa.

7 Al Grano, Impactos del maíz transgénico en España; 2003. Amigos de la Tierra y Greenpeace; www.tierra.org

8 Biotech Mailout; pdf de Amigos de la Tierra Europa, Setiembre 2003;
www.foeeurope.org

9 En 1998, justo cuando se empezaba a cultivar OMG masivamente, el gobierno de EEUU creó una nueva línea de subvención llamada “asistencia por pérdida de mercado” que aumentó de 3.000 millones de dólares en 1999 a 11.100 millones en 2000. Se estima que entre el 20 y el 25% del valor del mercado de los cultivos MG es subvencionado. Más información en seeds of doubt; www.soilassociation.org

10 “Paren de jugar con el hambre”; Mayo 2003, Amigos de la Tierra Internacional; www.foei.org/publications/gmo