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ABC Sábado 21 de Marzo 1998

Decenas de detenidos tras una batalla campal entre «okupas» y Policía en el centro de Madrid
Madrid. Jorge Jiménez de Cisneros, Iván Estarás .

Las calles del centro se convirtieron anoche en un auténtico infierno. El desencadenante de los hechos fue una manifestación en apoyo a los «okupas» en la plaza de Tribunal, a la que asistieron unas 300 personas. Sobre las nueve y cuarto de la noche comenzaron los enfrentamientos, en la plaza del Dos de Mayo y sus alrededores. De madrugada, la batalla no había terminado: lunas rotas, coches destrozados y contenedores volcados presidían el dantesco panorama.

La concentración de más de trescientos jóvenes en la plaza de Tribunal, en favor del movimiento «okupa», fue el origen de los hechos. Los manifestantes levantaron varias barricadas y no dudaron en proferir diferentes proclamas contra las fuerzas de orden público. Diversos jóvenes, que a esas horas disfrutaban de su tiempo libre en los bares de la zona, se unieron espontáneamente a este grupo de manifestantes.

Aviso de los vecinos

Los vecinos, alertados por todos estos incidentes, avisaron a la Policía. Al lugar de los hechos acudieron más de quince furgonetas, veinte motos y unos cien agentes del Cuerpo Nacional de Policía, además de siete ambulancias del Samur.

Ante la gravedad de los disturbios provocados por los manifestantes, los agentes se vieron obligados a efectuar varias cargas, Los jóvenes, a su vez, respondieron con el lanzamiento de cócteles molotov, botellas de vidrio, piedras y con la quema de papeles y contenedores.

Las cargas policiales duraron más de dos horas y media e incluyeron lanzamiento de gases lacrimógenos y pelotas de goma. Tras las primeras cargas, los manifestantes se disolvieron por las calles de Fuencarral, Divino Pastor, Palma, Churruca, Barceló, La Plaza del Dos de Mayo, Espíritu Santo y Larra, entre otras.

Gritos de «Policía asesina»

Los incidentes más graves tuvieron lugar en la calle de San Mateo, donde un grupo de jóvenes montó una nueva barricada e increpó a la Policía con gritos como «Policía asesina o gora ETA». Las lunas de los automóviles aparcados y las calles quedaron completamente destrozadas.

Según fuentes policiales consultadas por ABC, varios agentes resultaron heridos como consecuencia de botellazos y pedradas. Además, se realizaron unas cincuenta detenciones entre los manifestantes, que fueron trasladados a Comisaría.

Asimismo, alrededor de treinta jóvenes resultaron heridos de diversa consideración por contusiones ocasionadas durante los enfrentamientos.

Bajo el lema «Los desalojos se paran en la calle», los manifestantes, que volcaron contenedores de vidrio, se disgregaron por la zona de Malasaña y al menos una treintena de ellos fueron detenidos en la Gran Vía, acusados todos ellos de desórdenes públicos.

Pasadas las doce de la noche, los enfrentamientos entre la Policía y los «okupas» continuaban de forma esporádica en los alrededores del barrio de Maravillas, una zona en la que abundan los bares de copas y hay una gran afluencia de jóvenes en la calle los fines de semana. Muchos se vieron afectados involuntariamente por la refriega, lo que originó algunas quejas contra la actuación policial.

El Samur atendió al menos a tres jóvenes de contusiones leves, aunque uno de ellos tuvo que ser trasladado al hospital Gregorio Marañón para cerrarle una herida en la ceja.

Palabras de Núñez Morgades

Tras estos sucesos, el delegado del Gobierno, Pedro Núñez Morgades, en declaraciones a Efe, lamentó los hechos y manifestó que «los ‘okupas’ no son violentos». Asimismo, hizo hincapié en que «la simpatía hacia este movimiento radica en su no violencia».

Núñez Morgades pidió a los «okupas» que sopesen qué influencia han podido tener hoy para que se produjeran estos enfrentamientos y felicitó a la Policía, «que en una actuación marcada por la profesionalidad, rigor y moderación al mismo tiempo, ha logrado que no se registren heridos de consideración».

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ABC. Domingo 22 de Marzo 1998

Cuatro detenidos por los disturbios de Maravillas tienen antecedentes por hurto y desórdenes públicos
Madrid. M. Alcaraz

«Territorio comanche». Así describían ayer algunos testigos, con ayuda de la novela de Pérez Reverte, la batalla campal librada la noche del viernes en el barrio de Maravillas entre trescientos jóvenes, en apoyo del movimiento «okupa», y la policía. Ayer, de los 57 manifestantes detenidos, cinco menores fueron puestos en libertad, 31 permanecían en la comisaría de Moratalaz y 21 en la de Centro. El delegado del Gobierno cree que un grupo organizado manipuló al movimiento «okupa».

San Vicente Ferrer, Corredera Alta de San Pablo, Beneficiencia, plaza del Dos de Mayo, Fuencarral, Gran Vía, plaza de Barceló... Esta fue la ruta de la algarada y los destrozos en una noche que terminó con el invierno y con alguna cosa más, a juzgar por el panorama desolador dejado, cuyas imágenes ofrece hoy ABC.

Mientras los vecinos y comerciantes de estas calles amanecían con el miedo del «qué me habrá tocado a mí», la policía ponía a disposición judical a 31 manifestantes" de los 57 detenidos anoche (45 varones y siete mujeres), tras los enfrentamientos registrados con las fuerzas de seguridad.

Entrega a los padres

Cinco de los detenidos, menores de 16 años, fueron puestos en libertad y los 21 restantes se encontraban repartidos entre las comisarias de Centro y Moratalaz, donde después de prestar declaración podrían pasar a disposición judicial en la mañana de hoy, acusados de desórdenes públicos. Los cinco menores, tres chicas y dos chicos, fueron entregados a sus padres una vez que prestaron declaración.

Los vecinos afectados no salían ayer de su asombro cuando conocieron que cuatro de los detenidos cuentan con antecedentes penales por hurto y desórdenes públicos, entre otros delitos, según indicaron fuentes policiales, que añadieron que una de las arrestadas ha sido detenida en diez ocasiones antes. Asimismo, todos los detenidos, según informaron fuentes policiales, estaban domiciliados en Madrid. No obstante, las diligencias que se llevaban ayer a cabo en las comisarías de Moratalaz y Centro fueron lentas debido a que todos los detenidos, según dijo el delegado del Gobierno a ABC, Pedro Núñez Morgades, «no pueden ser acusados de una forma general, algo que sería inconstitucional», sino que a cada uno hay que hacerle una imputación concreta. Precisamente, dos de los arrestados solicitaron «hábeas corpus», que les fue denegado por el juez.

El catálogo de daños materiales, con un coste de varios millones de pesetas, fue afortunadamente superior al humano. No obstante, seis policias resultaron heridos, cuatro de ellos de carácter leve y dos con fracturas en brazos y piernas, otras tres personas, que no tenían que ver con las protestas, fueron atendidas por el Samur, al igual que un manifestante.

Según Núñez Morgades y tal y como informó ayer ABC, la manifestación de"«okupas», que carecía de autorización, se inició pasadas las nueve de la noche del viernes, en la plaza Dos de Mayo, en protesta por unos desalojos llevados a cabo en el distrito Centro.

Sin embargo ese no fue más que el banderín de enganche. Bajo el lema «los desalojos se paran en la calle», pronto trescientos jóvenes se enfrentaron en la plaza y alrededores a las fuerzas de seguridad, que habían desplazado a la zona, en principio, tres furgonetas antidisturbios y diez de la Policía. Sin embargo, las algaradas iban cobrando gravedad a medida que pasaban los minutos.

Llamadas de auxilio

Las llamadas de auxilio de los vecinos y comerciantes que veían sus propiedades ultrajadas, fueron multiplicándose por lo que el dispositivo policial aumentó –un centenar de antidisturbios–, hasta quedar tomado el barrio. Los incidentes se trasladaron entonces a la Gran Vía, adonde llegaron los «okupas» perseguidos por las fuerzas de seguridad. Allí, y ante los atónitos ojos de las decenas de madrileños que disfrutaban del puente de San José visitando los teatros y cines de la zona, algunos manifestantes se introdujeron en el autobús de la EMT de la línea 2 (Reina Victoria-Doctor Esquerdo), amenazando e incluso golpeando a algunos viajeros. Los agentes sacaron del vehículo a todos aquellos ocupantes que no tenían billete.

Núñez Morgades calificó la respuesta policial de «proporcionada» y recalcó que los agentes tuvieron que responder a una situación «violenta y muy organizada». El delegado lamentó lo ocurrido e insistió en que el movimiento «okupa» es «pacífico aunque parece que se dejó influir por otras personas violentas». Para el representante gubernativo, los incidentes se deben a «un grupo organizado que manipula el nombre de parte de la estructura del movimiento okupa». A su juicio, estos grupos utilizaron el carácter reivindicativo de este movimiento para mezclarse entre ellos.

Reforzada la seguridad

Ayer mismo fue reforzado el dispositivo de seguridad en la zona, tanto de policía uniformada como de paisano, aunque se trata de un hecho normal durante los fines de semana en las calles más conflictivas de ese distrito. Asimismo, según pudo saber ABC, las fuerzas de seguridad prevén que pudieran reproducirse los incidentes el próximo sábado 28, día en el que al parecer ha sido convocada una nueva manifestación de «okupas».


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