Se acabó la esclavitud
Las domésticas se han arremangado y van a plantar cara. Como sabéis, el Régimen Especial del Servicio Doméstico perpetua una situación servil, por no decir esclava en cuanto a los derechos y regulación de las condiciones de trabajo, una condición que se agrava en el caso de las inmigrantes. El resto lo hace el mercado en un contexto de crisis de cuidados: salarios miserables, empleadas que pagan su seguridad social, invisibilidad de la relación laboral, salarios impagados, horarios infinitos, derechos como favores, acoso sexual, retirada de pasaportes... en suma explotación individualizada en el interior de cada casa.
El gobierno quiere cambiar la irregularidad de la regulación, pero lo que se sabe es que quiere introducir empresas intermediarias y esto no va a mejorar la situación porque será más gasto para los empleadores, menos salario para las empleadas y beneficios para las empresas. En estos momentos están negociando esta reforma aunque no se sabe muy bien con quién puesto que las protagonistas no han sido invitadas a ninguna mesa.
Desde la Agencia de Asuntos Precarios hemos acompañado una serie de talleres encuentros apasionados entre domésticas inmigrantes de aquí y de allá promovidos por SEDOAC (Servicio Doméstico Activo), desde donde se ha preparado una campaña dirigida por un lado a reclamar derechos y presionar por un cambio del régimen y por otro a acabar con la invisibilidad y poner en común el tremendo valor de este trabajo para toda la sociedad.
Ahora ha llegado el momento de salir. Un momento importante puesto que la lucha de las domésticas, siempre latente, siempre innombrable, pone en crisis todo el sistema porque ataca a lo que hay por debajo, la sostenibilidad de la vida, y permite que el mundo se mueva. Así que nos piden apoyo y ahí estaremos.