Las mujeres no somos carceleras
El estado no se puede esconder detrás de la familia. La liberación de la mujer, con su incorporación a la vida comunitaria social, cívica y laboral no puede ser la excusa que el estado esgrima para negar los apoyos necesarios a las personas que carecen, en mayor o menor medida, de autonomía para desarrollar el modelo de vida que desean.
Los avances médicos han llevado a un incremento en la esperanza de vida y a que enfermedades y accidentes con consecuencia de muerte hayan descendido, dejando vivas a personas con limitaciones funcionales severas.
Las personas con necesidad de apoyos generalizados necesitan que estos sean de calidad y el mejor control sobre la calidad lo pueden ejercer ellos, si se les empodera del control y gestión de los medios para ello.
El 90% de las personas encamadas e inmovilizadas lo están porque las personas que les atienden no pueden movilizarlas. Ni se puede pedir al encamado que renuncie al derecho al libre desplazamiento, ni exigir a la persona que le atiende en exclusiva que haga un esfuerzo que no puede. Quien promueve esto es un/a MATAHOMBRES-MUJERES.
El coste de una plaza residencial está alrededor de los 35.000 euros y la atención personal, personal que toca al residente, es de 1 por 20, con lo cual cada residente recibe 3 minutos de asistencia. A eso se le llama granjerización, porque en las residencias nunca se come de caliente y la luz se enciende y se apaga todos los días a la misma hora. ¿Por qué no se le pagan esos 35.000 euros al familiar que cuida al “dependiente”? ¿Por qué no se le dan esos 35.000 euros al “dependiente” para que controle la atención que desea? Todo ello controlado por el estado mediante justificación con nominas, retenciones de IRPF y de Hacienda.
La atención personal no puede descargarse en una persona en exclusiva porque eso supone encadenar a la persona con limitaciones a quien le atiende y echarlos a un pozo. Con el agravante de que la atención se encomienda a un familiar, mayoritariamente mujer, que no está en el mercado laboral o tiene cualificación baja. Mientras tanto los familiares con empleo y mejor nivel retributivo llevan una vida social plena y se pueden ir tranquilamente de vacaciones.
LAS MUJERES NO SOMOS CARCELERAS. APOYOS PARA LOS ENCAMADOS SOMETIDOS A ARRESTO DOMICILARIO.
LAS ESCLAVAS DEL SIGLO XXI EN ESPAÑA SE LLAMAN CUIDADORAS. ¡¡ NO A LA EXPLOTACION SOCIAL DE LAS CUIDADORAS !!