yo vestido de cuero
y tu vestida para matar mmm
vestidas para matar el rato
como siempre haciendo teatro
Mc Namara
you make me feel like a natural
woman
Ella Fitzgerald
Lo que sigue es una breve exposición del
estado actual de un proyecto de intestigación-intervención
engendrado en la eskalera karakola llamado sexo mentiras y precariedad hace bastante tiempo. Es
imposible hacer ahora el recorrido por todas las ideas, las acciones y
proyectos del grupo que desde el principio estuvo básicamente comprometido con la lucha feminista y su
articulación con las movilizaciones entorno al trabajo. En realidad el
grupo como tal ya está disuelto y por ello esta exposición es la
propia relectura que hacemos ahora dos compañeras de las líneas
de trabajo que extraídas del último de los proyectos que medio
llegamos a diseñar, a nuestro entender serían interesantes y perfectamente retomables
e insertables en la estrategia política de la nómada. Todo ello
teniendo en cuenta que todas las ideas, al igual que nosotras son artefactos
tecnológicos difractarios en el cruce de procesos de intensidad variable
que en definitiva no permanecen en el tiempo identificables bajo una misma
forma y que nos van a ahorrar, por hacer imposible, incluir las fuentes y
orígenes de todo lo que se vuelca en las líneas que siguen.
En el ambiente
político donde nos insertamos, en el sentido más amplio y difuso,
percibimos la necesidad de elaborar y poner en circulación instrumentos
de análisis capaces de enfrentarse y señalar formas de
opresión que sin ser completamente nuevas, en muchos sentidos se
veían recrudecidas y precisaban de una relectura a la luz de un sujeto
feminista cuya crisis ya había abierto un abanico de posibles nuevos y
prometedores emplazamientos de enunciación colectiva que demandaban ser
probados. La clase, la raza y la orientación sexual se han ido
añadiendo al género en un conflictivo, doloroso y productivo
proceso de constante re-articulación política, dando lugar a
figuraciones políticas propositivas como el cyborg y que concretamente
junto a los conocimientos situados
de D. Haraway, en un principio guiaron especialmente el trabajo de nuestro
grupo.
Sin embargo, aparte de experimentar la pertinencia y
la productividad de estos debates en nuestros propios enfoques,
queríamos ligar estas propuestas a una apuesta de construcción
colectiva local, a un complejo engranaje que para lo que nos preocupa ahora,
podemos destacar que estaba formado por: otros debates que estaban teniendo
lugar desde otras coordenadas, más específicamente anclados en el
trabajo y a los que también estábamos apasionadamente unidas pero
donde era difícil enlazar con análisis fructíferos para
todas sobre el carácter marcadamente sexualizado y razializado (o
desexualizado y blanqueado según los casos) que adopta el sujeto
histórico in progress que se re-construye, se desarrolla, se realiza en el trabajo (en el sentido más abstracto, pero
también en la actividad concreta que se realiza: el ser humano, la
herramienta y la producción de valor) o fuera de él (el trabajo
como concepto igualmente histórico y contestado); Una proyectualidad
política feminista acorralada en una encrucijada de discursos y
prácticas de reminiscencias liberadoras pero inocuas para medirse con la
brutalidad de las formas contemporáneas complejas de expoliación
del cuerpo y la subjetividad de las mujeres, que precisamente han absorvido la
liberación como una mercancía sometida a las mismas leyes de la
producción dictadas por el capitalismo avanzado. Lo que se plasma en la
incapacidad para encender las ganas de
contagiarse y prender la vitalidad, la imaginación la revuelta
colectiva prescindiendo de partir de una unidad que haga tabla rasa de la
diversidad que puebla «la compleja categoría e incluso más
compleja gente llamada “mujer”» (Haraway).
Ensamblar todas estas
cuestiones pensamos que era precisamente lo que podría ayudar a dar
salida a una práctica política cuya propagación y radicalidad
no residía en la promesa de una unidad política que descansa en
una experiencia prepolítica genuinamente local y compartida.
Para explicar las claves de
este intento de proyecto hemos construido dos ejes que organizan las
líneas que guiaban nuestra investigación. Pero inmediatamente
saltará a la vista la sobresaturación intencionada que se produce
entre estos dos ejes que son la versión actual, más inteligible y
sintetizada (esperamos) de los puntos desde los que partimos. Por otro lado, ya
contábamos con algunas hipótesis que básicamente se
trataba de poner a prueba y que muchas reconocerán fácilmente,
pero por otro lado las ideas que manejamos al principio, hermanas mellizas de
los ejes de exposición que ahora utilizamos, se puede decir que sirvieron
de acompañantes en un envericuetado viaje donde los focos de
atención en la práctica se movían a golpe de
estímulos externos, como fueron la noticia de la salida a bolsa de
Inditex; la compra de acciones por parte de Intermon justificada en la posibilidad
de intervenir para controlar la humanidad del sistema de producción de
Inditex, aludiendo de ese modo a la progresiva y precipitada dispersión
de la producción a escala geográfica global; el encuentro y
entrevista en el espacio físico de la karakola con una encargada de Zara y
dos dependientas implicadas en un proceso de organización sindical; el
descubrimiento de Arteixo·; la lectura del trabajo de
Susan Bordo The slender body, de bell hooks y de otras autoras que empiezan a
complejizar y aportar nuevas perspectivas de análisis sobre la
historicidad de las formas de displinalización, racialización y
medicalización del cuerpo de las mujeres en relación con cambios
en el modo de producción y los discursos médicos y
científicos que los acompañan, así como atendiendo a la
implicación (por medio de una revisión crítica) de los
artefactos de liberación difundidos por los movimientos de
emancipación de las mujeres.
Esto nos permitió atrevernos a entrar en cuestiones tales como la
preocupación suscitada por la epidemia de la anorexia y el fenómeno de
la moda desde
una perspectiva materialista políticamente más prometedora. Y
para la preparación de la primera acción contra Zara entramos en
contacto con el grupo de Madres de jóvenes con anorexia de Madrid, que
lejos de reivindicar una patologización de sus hijas, compartimos con
ellas la urgencia por identificar-señalar enemigos. El discurso
dominante que comodifica una y otra vez a las mujeres,
sometiéndonos a las leyes
de representación óptica patriarcal, niega cualquier atisbo de
resistencia o crítica y
encuentra su confirmación en la joven anoréxica incapaz de oponerse
a los patrones establecidos y que sólo pretende su vivificación
anulando cualquier matiz de singularidad hasta la muerte por inanición.
Este discurso al mismo tiempo que cosifica la experiencia de las personas con
anorexia, en un relato homogeneizador y victimista que niega de antemano
cualquier expresión de fuga o rebeldía (otra discusión,
que es la que nos interesará, es la viabilidad de esta fuga hacia la
muerte y la materia que la compone, en un campo de significado de
interpelación constante al deseo donde éste se construye
inescindible de las relaciones de dominación y control) instaura la
incontestabilidad del orden existente; las jornadas trabajo-notrabajo
organizadas por Contrapoder también nos empujaron a la reflexión
más concreta sobre las cuestiones allí suscitadas y
posteriormente el encuentro con la videoactivista Maria Ruido en la
última etapa del grupo nos llevó a centrarnos en la
elaboración de un vídeo, y a acercarnos a la producción de
nuevos lenguajes adecuados a nuestro polivalente proyecto.
A.-
Transformaciones en el modo de acumulación del capitalismo:
1.
Transformaciones
en el modo de producción.
2.
La
organización del trabajo y el concepto mismo de trabajo
3.
Desplazamiento
público/privado.
4.
Zonas-tiempo
de resistencia y conflicto que cruzan los anteriores procesos de
transformación.
► de
Zaravolución a Zarabanchel.
1.
Intento
de reconstrucción histórica del proceso que lleva a Zara, empresa
nacional familiar, a la cotización en bolsa y la entrada en los mercados
financieros internacionales bajo la forma de grupo multinacional Inditex (la
tercera a escala mundial en el mercado de la confección). Teniendo en
cuenta que dichos momentos se superponen
como anécdota véase, por ejemplo, la nota final sobre los
hilos conductores de la cobertura mediática que acompañaron su
salida a bolsa. Esta lectura que al menos en el estado español ha de
leerse como una forma de publicidad de cara a incrementar la venta de acciones[1],
ponía precisamente el acento en el carácter nacional y familiar
de la empresa y atendiendo a cómo se han ido transformando las
estrategias respecto a las cuestiones de organización
empresarial-multinacional que afectan a nuestra investigación. Estos
cambios de estrategia están estrechamente relacionados con las leyes de
la competencia a escala global-local, una relación hoy en día
insoslayable, y donde esta interdependencia global-local es clave para leer el
asombroso salto de Zara a la escena internacional. En este sentido, prestamos atención a la progresiva
multiplicación de cadenas dentro de Inditex, en relación con la
tendencia a la diversificación de los mercados —al momento de
cierre de nuestro grupo*, Inditex
estaba integrado por: zara, zara niños, pull & bear, stradivarius,
bershka y massimo dutti, recientemente hemos sabido que ha comprado loewe y que
va a lanzarse otra firma dedicada exclusivamente a la ropa interior;
también que coquetea con otras como don algodón. Más
adelante mencionaremos las políticas de venta que marcan los
límites entre unas cadenas y otras dentro de inditex y que no son nada
neutras respecto a la construcción social del género; progresiva
descentralización de los centros de producción a escala global
—en el ámbito global de la competencia, la cadena C&A,
perteneciente a la multinacional sueca H&M, enemiga emblemática de
Zara, ha sufrido una dura persecución mediática por su
explotación de mano de obra infantil en el Tercer Mundo, frente a ello,
Inditex ha ofrecido tradicionalmente una imagen paternalista de promotora del
empleo local. Sin embargo, en los últimos años esto ha dado un
giro considerable, pero no sencillo de desentrañar—;
énfasis en la intensificación de la producción just in
time —Zara es la cadena más rápida en cuanto al tiempo que
se tarda desde que se demanda un producto en la tienda, y se decide la
producción de un patrón hasta que éste está
disponible en una percha de cualquiera de las tiendas (1.100) distribuidas a
escala mundial (32 países), en una proporción de 5 semanas frente
a 9 meses que tardan sus competidores—;implementación constante a
la producción de los últimos avances tecnológicos. Y
finalmente al régimen de explotación laboral diferenciado (en
especial sexual y geográficamente) y multiforme acentuadamente
jerarquizado.
2
Cómo
se organiza en Inditex la producción. El proceso de salida a bolsa de
Inditex (del 30% de su capital) ha obligado a la empresa a abrir sus puertas
para vender su producto a los posibles inversores. El mercado de posibles
compradores se divide a partes iguales entre inversores particulares e
institucionales y en la misma proporción ente nacionales y extranjeros.
Todo ello descontando el referido
0,7 (doblemente simbólico) reservado como participación
para sus empleados. El control al que indudablemente estos inversores han
sometido la sostenibilidad financiera de Inditex (aparentemente incluso
más estricto que el de la propia CNMV) y el empeño, por tanto,
aún mayor que el habitual, en «limpiar su imagen», junto con la presión internacional respecto al hecho constatado de que el
secreto de la “democratización de la moda” está en la
explotación de mano de obra infantil en el Tercer Mundo y en el trabajo
sumergido, en los cuartos de baño de las instalaciones de Arteixo puede
leerse: “colabore co terceiro mundo, apadriñe un traballador de
Zara” hacen que el intento de acercarse a la «verdadera»
forma de organización del grupo pueda resultar bastante
difícil. Lo que no quiere
decir que ciertas informaciones no nos interesen en la medida en que hayamos
comprobado que no son ciertas. Más exactamente: al mismo tiempo que nos
interesa cómo se organiza realmente la producción en Inditex, nos
interesa también cómo se describe públicamente este
proceso, qué aspectos se presentan como valor, como logros, qué
partes y agentes del organigrama se ocultan y por qué. O directamente
qué aspectos se escapan a su control y previsión, así como
en qué medida este proceso de construcción de una imagen
pública debe ser integrado
en el mismo proceso de producción. Bien, Inditex se organiza a partir de
un centro neurálgico en el
polígono industrial de Sabón (Arteixo)[2],
desde donde aparentemente se integra prácticamente todo el proceso de
producción. En principio Inditex es el modelo empresarial de
implantación de un sistema de integración vertical de la
producción, desde el diseño a la gestión de las tiendas
pasando por la distribución y la fabricación. Aunque estrictamente
es Zara la única cadena del grupo que diseña, distribuye,
comercializa y fábrica (las otras cuatro no fabrican), Zara es, con
diferencia, la principal cadena del grupo y marca la estrategia para el resto,
donde se controla todo el proceso desde la fabricación hasta la
comercialización Las tiendas de Zara que son todas iguales y se renuevan
cada cuatro años, se diseñan por un grupo de arquitectos de la
firma que cuenta con una tienda piloto en Arteixo. Pero es que incluso los
carpinteros también forman un equipo que se desplaza por todo el planeta
montando las tiendas, es decir, no se contratan carpinteros locales. En
Barcelona hasta hay una fábrica dedicada al tratamiento de tejidos.
Véase la nota que describe las instalaciones en Arteixo. y en este sentido
se explica la apuesta por el crecimiento orgánico, más que
comprar cadenas, abrir tiendas. Sin embargo, a pesar de que según los
“analistas” aquí reside uno de los secretos de Zara, esto no
es íntegramente cierto y hay toda una parte de la producción que
se externaliza Zara compra los tejidos, decide los diseños, hace los
patrones y corta la tela, pero no ensambla las piezas que componen una prenda.
Estas partes son enviadas a los cerca de 400 talleres que repartidos por
Galicia y norte de Portugal, emplean a más de 10.000 personas. Para el
diseño de las prendas, hay unos 200 profesionales que discuten y deciden
en equipo dentro de cada departamento. El diseño del patrón y el
corte está automatizado. Y
es después de que los talleres externos ensamblan las prendas cuando una
vez cosidas retornan a las fábricas, donde se procede al planchado, al
acabado y a la distribución. Una línea de investigación
interrumpida hizo que nos toparamos con la posibilidad de que incluso la externalización
de esta parte de la producción, que precisa de hábiles manos
además de dispuestas trabajadoras (los talleres son cooperativas de
mujeres, más adelante nos detendremos sobre esto), se está viendo
geográficamente reordenada, y en las etiquetas de las prendas el made
in se ha
extendido hacía los países más tradicionalmente utilizados
por las multinacionales competidoras de Inditex como Taiwan. Pero esta
línea de investigación, que no es para nada infundada, precisa de
un estudio que no hemos llegado a realizar. En segundo lugar, Zara se vanagloria de ser el ejemplo
paradigmático del modelo de producción just in time. Este modelo de
organización de la producción, que se caracteriza por no tener
stocks de mercancía, en términos empresariales se define por la
capacidad para la fabricación al ritmo que impone la demanda. Lo que supone
contar con una infraestructura capaz de responder con toda agilidad y en el
menor tiempo posible a la demanda del cliente y, también adelantarse a
ella en todo lo posible, El plazo medio desde que Zara decide sacar una prenda
hasta que ésta se cuelga de la percha de cualquiera de sus tiendas es de
10 días[3]. Este
sistema tiene la ventaja de no acumular stocks, de cometer pocos errores y,
además, de poder corregir esas equivocaciones con rapidez. Todas las
tiendas del mundo de Zara reciben un suministro desde Sabón 2 veces por semana. La regla de oro
consiste en adaptarse a la demanda. Pero en primer lugar, antes de entrar a complejizar
y hacer saltar por los aires los presupuestos de esta definición, no es
menos importante detenerse a conocer en concreto ¿En que consiste esta
infraestructura capaz de responder al momento? Hasta donde Zara puede llegar a controlar, se instalan dos
polos en la interfaz demanda-oferta. En un extremo están las
diseñadoras que deben leer y devolver materializados los deseos
expresados en el consumo y en el otro, la dependienta que asiste al acto de la
venta. La puesta en escena de este
momento tampoco es que se deje completamente a la improvisación, ni que
se confíe firmemente en la capacidad espontánea de la vendedora
para crear la relación
más óptima para la venta y la disposición a expresarse de
la clienta. Sobre este punto existen reglas muy concretas que tratan de
recrear-simular este escenario más favorable. Esto se lleva a cabo a
través de una infinidad de reglas minuciosas y complejos sistemas de
displinalización de los agentes que deben someterse a ellas. Para
empezar está el mencionado diseño de la tienda, la
música... etc. Hay por
ejemplo un equipo de decoradores correlativo al de diseñadoras que para
cada temporada hace las sugerencias de cómo deben vestirse a las
maniquíes en el escaparate,
de dónde colocar la ropa dentro de la tienda... etc., pero que en
vez de hacerlo directamente (no hay escaparatistas, como suele ser habitual),
se deja en manos de las dependientas, y este equipo lo que hace es que pasa
revista por todas las tiendas y premia a aquellas que mejor hallan captado el
espíritu de la temporada, y que por eso mejor lo transmiten, influyendo
ahora sí en lo posible en la demanda futura. Este régimen de la
dependienta por supuesto, incluye también su físico y la ropa que
debe llevar. Y también su actitud que en ningún caso debe ser agobiante,
sino más bien discreta pero dispuesta. El ejemplo para que esto se
entienda cuando comienzas a trabajar en Zara es: incluso si ves que alguien
está robando o te parece sospechosa, acércate y que te vea, que
se dé cuenta de que le has echado el ojo, pero que nunca jamás se
monte una escenita, ni salgas corriendo, es preferible que se lleven lo que
hayan cogido [sic]. Las escrupulosas normas de conducta exigen a la dependienta
cómo tratar y no tratar a la clienta, la paciencia, las buenas caras y
entran a prescribir qué determinados comentarios y actitudes hacen
sentir a la clienta como con “una amiga” a la que confiarse[4].
En medio, se sitúan, además de las líneas de
teléfono, los comerciales que estudian a diario los resultados de las
ventas y las encargadas de las tiendas que cada día después del
echar el cierre están
obligadas a llamar a Arteixo e informar de lo que se ha vendido, las tallas,
colores, al igual que de lo que menos se ha vendido.
Pero en otro
sentido, la misma definición de just in time resulta interesante para acercarse
a un terreno de conflicto al que nosotras hemos anudado la autonomía de
las mujeres. Frente a una definición del tiempo lineal, medible,
inconstetable y evolutiva que
acompaña una determinada conceptualización del sujeto moderno
cuya identidad es fruto de la sucesiva toma libre de decisiones que guardan
cierta coherencia (lineal) entre ellas, just in time (o pensemos en el just
do it de la
esclavista nike) hace referencia a la crisis de esta idea ante las
modificaciones que obligatoriamente se dan en la flexibilidad la temporalidad,
la formación continua, la movilidad que caracterizan el mercado de
trabajo como lugar donde prioritariamente sigue localizándose la
posibilidad de elaborarse un proyecto de vida. Siguiendo el hilo de la
búsqueda de autonomía de las mujeres que hemos visto expresarse
de modo paradigmático en la formación de talleres cooperativas de
mujeres como impulso central en el desarrollo de Inditex, sería posible
proceder a cierta deconstrucción de la construcción social
jerárquica del tiempo. El tiempo como herramienta per se a través de la cual
construir autonomía, dibuja los contornos de un terreno de conflicto que
se materializa en la vida de muchas mujeres. Si por ejemplo pensamos en lo que
se ha llamado doble jornada, y más apropiadamente doble presencia,
más allá de señalar una doble explotación (trabajos
remunerados y no, reconocidos como tales y no) también expresa la
capacidad de recrear (multiplicar) tiempos que no puede registrarse, medirse
con un cronómetro. «La ambivalencia resultante de la
contradicción entre un cotidiano hiperestructurado y el en absoluto
estructurable futuro a medio o largo plazo; o la incapacidad para establecer
una estructura jerárquica entre muchos posibles futuros; la apariencia
de libertad en la incitación constante a definirse a través de la
toma de decisiones y la relación con los sueños y las
fantasías de futuro; la conexión entre la centralidad de la
autonomía, y la importancia de las emociones y el deseo, de los tiempos
del cuerpo. La incertidumbre sobre el futuro transforma nuestras percepciones
del tiempo. [En las jóvenes trabajadoras precarias] el plan de futuro
está enraizado en el presente y en cómo los planes de otras
mujeres se han visto frustrados (la vida de las madres y abuelas), por lo que
el trabajo asalariado cobra centralidad en estos planes. La conciencia de que
tanto el cuerpo como el tiempo no son perennes hace que la posibilidad de
intervenir se focalice en el presente y el tiempo deviene
creación» (Carmen Leccardi). Y es innegable una búsqueda de
libertad que necesariamente precipita la posibilidad de inventar un tiempo
diferente del dado arrancando la vida de las garras de la inmediatez. No se trata de oponer unos tiempos a
otros, como si habláramos de la distinción entre trabajo y ocio,
sino de una «experiencia temporal compleja en la que se entrecruzan
elementos de libertad y de necesidad» (Iaia Vantaggiato).
Como último apunte para esta
reflexión, entonces, el just in time, como metáfora de una
transformación profunda en la articulación entre trabajo y vida
leída a través del tiempo como categoría social construida
y política determinante de un orden social de los sujetos productivos,
debe leerse como expresión de disputas mucho más allá que
como un método neutro de optimización de la producción de
mercancías, para un sujeto íntegro consecuente con sus propias
preferencias y decisiones, aunque estas no sean predecibles. Y el ritmo
pornográfico del just in time, desde el trabajo a destajo en la
máquina de coser hasta el consumo eternamente insatisfactorio de ropa,
en su presión constante a la puntualidad de la repetición
convulsiva se opone a
(circunscribe) la reflexividad, necesaria para producir una alteración,
una interrupción del circuito
e impone una homogeneización de los posibles tiempos diferentes
que puede llegar a atravesar un cuerpo. Es decir, no expresa sólo unas
transformaciones que pueden entenderse únicamente por los deseos (de
autonomía, de expresar a través del cuerpo) sino también
por la tensión con la explotación a través del control de
los mismos.
En definitiva
la tecnología de movimiento constante y autoestimulativo llamada just in
time global donde una parada del sistema puede ser tan perniciosa como su
stress, pone en cuestión la división entre tiempo de vida y
tiempo de trabajo, al igual que la relación
espacio(geográfico)-tiempo tradicional. Abriendo así una brecha
donde se libran cruciales batallas políticas.
En tercer lugar, caracteriza
el modo de producción de Inditex, totalmente interconectado con los
anteriores puntos señalados,
un sistema de reinversión exponencial se inaugura una tienda cada
dos días y una implementación constante de los avances
industriales. Una gran parte de la producción está informatizada:
el patronaje, el corte, el planchado, la distribución.
3. Regímenes de
trabajo asalariado diferenciados dentro de Inditex.
Uno de los objetivos que nos
impulsaron a los inicios de la investigación era comprender cómo
la cadena productiva de Inditex, en sentido amplio, desde el taller al consumo,
estaba básicamente formada por mujeres pero a través de
mecanismos a cuya complejidad no podíamos acercarnos desde
categorías de análisis más tradicionales como la
división sexual del trabajo, ni otras más actuales como la feminización
del trabajo. La forma de explotación del trabajo en Inditex atraviesa
estos conceptos. En primer lugar, por el desbordamiento de las
categorías público/privado, pero en segundo lugar, porque al
mismo tiempo Inditex utiliza por encima de cualquier otra, una fuerza de
trabajo femenina. Y en el tímido acercamiento que hemos realizado nada
indica que esto último tenga por qué dejar de ser así. Si
bien está clara la diversidad de las vidas de las mujeres que trabajan
para zara (en las máquinas de coser, en las cajas registradoras o en los
probadores, repartidas por una gran parte del planeta) y las distintas
circunstancias que determinan cada una de estas posiciones, nos interesaba
entender cómo Inditex se las arregla para hacer confluir todo ello en
sus redes y mantener en funcionamiento esta rueda maligna. Considerámos
el trabajo como el concepto desde el cual poner en relación la
materialización de saberes y competencias muy diversas en campos
diferenciados con la explotación ejercida por el capital.
Para empezar tratamos de
huir en todo lo posible de una
explicación de la explotación, que en el terreno concreto
del textil traza una división entre mujeres consumidoras de los
países del norte y mujeres y niñ@s
explotadas en el tercer mundo. Esta explicación renuncia de antemano a
elaborar una crítica rádical de las distintas posiciones que de
alguna manera naturaliza y enfrenta entre ellas. Pero frente a ello, tampoco
hemos tratado de construir una contranarración donde intentar
circunscribir experiencias de trabajo tan radicalmente distintas como las que
produce la extensa e intensa cadena productiva de Inditex. Donde quizá
sí pudiésemos avanzar es en la construcción de puentes de
polítizidad ardiente que cruzan todas estas experiencias distintas y
pudiera alimentar una apuesta feminista de transformación global.
En el entramado Inditex
conviven elaborados regímenes de trabajo asalariado muy diferenciados[5].
Podemos desgajar, como más representativos:
1.
El
taller. Las cooperativas de mujeres.
2.
La
fábrica.
3.
El
diseño.
4.
Las
dependientas.
Nos interesaba acercarnos a los distintos sistemas de
valoración de la fuerza de trabajo promovidos por Inditex y cómo
estructuran las distintas áreas productivas señaladas. Las
mujeres que trabajan y gestionan las cooperativas donde se cosen las prendas no
pueden considerarse oficialmente en una relación de trabajo dependiente
con Zara, aunque en la práctica nacieron promovidas por la empresa e
Inditex es su único cliente.
Con el dinero que Zara paga por cada prenda una vez terminada, han de
pagar no solo sus salarios sino todos los gastos de la cooperativa, el taller,
las máquinas, la Seguridad Social, etc. Los repartidores de Zara
entregan a las cooperativas las prendas cortadas y éstas tienen un plazo
determinado para entregarlas cosidas. Si en este plazo (que siempre es
desmesuradamente escaso) no han terminado, Zara no recogerá las prendas
ni por supuesto las pagará. Después del plazo las compra por un
precio mucho más bajo. Con este sistema (que desconocemos si al
día de hoy alterna con otros para el montaje de las prendas) Zara no
puede ser acusada de utilizar trabajo sumergido, ni a destajo. Pero de hecho lo
practica y el trato a éste parte de la fuerza trabajadora que integra su
cadena, que es precisamente la más numerosa y está exclusivamente
formada por mujeres, es completamente opuesto a los sistemas de integración
en la empresa que practica con otras empleadas y empleados. Lo que no quiere decir que el
estímulo a la creación de cooperativas no sea una forma de
integración en el circuito. En Zara existen estrategias concretas de
integración. Nos interesaba acercarnos a cómo se construye entrando
también a cómo se produce en distintos lugares[6].
Básicamente podemos describir esto como el proceso que va del trabajo
intensivo al trabajo flexible. Dentro ya del trabajo asalariado (por encima de
los talleres, es decir, reconocidos como trabajadores de Zara, lo que da acceso
a distintos beneficios en función del puesto reconocido en distintas
escalas cuya jerarquía, aunque acentuada, no es lineal), en las mismas
instalaciones de Sabón conviven
regímenes de trabajo que condicionan de modo salvaje el acceso a muy distintas formas de vida,
desde las versiones más crudas de precarización en puestos de
trabajo manual (las planchadoras y los mozos de carga) hasta el ejecutivo agresivo de contrato
millonario, pasando por el modelo de la/el trabajador/a creativa encarnada/o en
el diseñador/a cuyo valor más reconcido es la capacidad de
trabajar en equipo. Es interesante señalar que a diferencia de muchas
otras empresas, Zara no se caracteriza por la contratación flexible en
el sentido temporal, sino que apuesta por el empleo estable como una forma de
dar consistencia a una empresa que mantiene un ritmo de crecimiento tan
acelerado. Cuando hablamos del trabajo intensivo a la flexibilidad, nos
referimos no solo a figuras concretas de esta plantilla polimorfa y en
constante proceso de domesticación, sino que incluimos desde la prodigiosa
versatilidad comunicativa de la dependienta hasta las hábiles costureras
que como trabajadoras autónomas gestionan su propio taller en
régimen cooperativo.
-
La
fábrica (extraído de una carta anónima de un trabajador
que carga y descarga los camiones en Sabón): no se conoce ningún
conflicto laboral, pero esto parece deberse más al miedo que a otras
razones. Se sabe a qué hora entras pero no a qué hora sales. Se
tiene que dejar todo fuera en consigna. Está prohibido hablar. Un
mínimo error o descanso puede costar que te manden a casa. Una camiseta
indica a la sección que perteneces. Subcontratados por Eurocen, está prohibido estar parado. El
mayor logro sindical ha sido la hora de descanso. Sala de descanso en
condiciones durísimas, permiso para ir al lavabo y sólo cada dos
horas.
-
El
trabajo de diseño y los altos ejecutivos: las claves son el trabajo en
equipo y la promoción interna. los incentivos son fundamentales: se
plantea un plan de opciones sobre las acciones específico para los
ejecutivos. “La cultura y la filosofía de la
compañía” es un “estilo de vida”.
4.Desplazamiento
público/privado.
Y en el caso concreto de Inditex nos interesaba
acercarnos a cómo realmente las relaciones entre lo público y lo
privado, entre la vida y el trabajo, entre la producción y la
reproducción se habían reordenado en la vida de las gentes
alrededor en concreto del pueblo de Arteixo. Más allá de una distinción
entre el trabajo de reproducción y producción que mantiene al
primero en una especie de ahistoricidad crónica, nos interesaba
cómo lo que se ha entendido por trabajo de reproducción, las
tecnologías que ha empleado y desarrollado, no han dejado de sufrir
alteraciones inescindibles de los cambios en las formas y los contenidos de la
producción en el capitalismo histórico. Este análisis lo
consideramos fundamental para ajustar los términos en los que podemos
hablar de la superación de la dicotomía entre producción y
reproducción. Con el objeto de no caer en una especie de
idealización del presente acompañada de una naturalización
del pasado. Por otro lado es
igualmente importante en el análisis del ámbito de la reproducción
el análisis de la dominación del cuerpo femenino y de la
explotación del trabajo gratuito de reproducción, del que no
puede hablarse como de una esfera de autorregulación completamente
autónoma de las mujeres. Y por último, el análisis del
trabajo de reproducción en términos históricos y de
conflicto, debe también abrirse a la diversidad abismal entre las
experiencias respecto a esta dicotomía. La cual está marcada por
sistemas de exclusión que en absoluto agotan la categoría de
género.
FUENTES:
-
Entrevista
con encargada de Zara y dos dependientas en los primeros pasos hacia la
creación de una organización sindical dentro de la empresa.
Percibimos que constituía un instrumento precisamente de
integración en la empresa. Recalcaron especialmente la importancia en
Zara de la interactividad entre las clientas y Arteixo y el papel mediador, por
el momento insustituible de la dependienta en esta interfaz. También es
especialmente importante la cuestión de la diversificación de la
oferta en Inditex a través de la organización de manera independiente
pero coordinada de las distintas cadenas. Y finalmente, en cuanto a la
política con las trabajadoras, un sofisticado sistema de
incentivación e invitación a «hacerse participes de la
empresa» (donde destacan: el regalo de acciones a las trabajadoras en
sucesivas ampliaciones de capital de la empresa y más decididamente ante
la salida de Inditex a cotización en bolsa —cuando se
destinó el 0,7% a este fin, unos 15.000 millones de pesetas entre 23.000
empleados, aparte de promociones especiales para los ejecutivos del
grupo—; el mensaje de Inditex como empresa en expansión que
promociona el trabajo estable y la promoción dentro de la
jerarquía principalmente dirigido a gente joven y emprendedora),
paralelo a una meticulosa disciplinalización (en el caso de las dependientas un sistema de puntuación
individual y por tiendas que premia o castiga la capacidad de captar las
estrategias de oferta de la mercancía: un equipo de escaparatistas
diseña en Arteixo —donde cuenta con una tienda piloto— la
decoración y envía las directrices a las tiendas donde luego
acuden los inspectores y puntúan literalmente los resultados) donde se
moldea esa misma creatividad que ha sido llamada a ponerse a trabajar.
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Abultado
dosier de prensa, principalmente recogido en las semanas anteriores a la salida
a cotización en bolsa de Inditex. La construcción
mediática del fenómeno Zara focaliza en la figura misteriosa de
Mr. Ortega, gallego hecho a sí mismo, y su secreto: la
democratización de la moda. Hay referencias constantes al emperador sin
corbata del “Imperio donde nunca se pone el Sol” y siempre hay
alguien trabajando para Inditex. La historia que sólo se explica porque
el éxito tiene alma de genio. El rey del prêt-à- porter, el creador de una forma de
vestir, que hasta puede convertirse en una forma de sentir.
· Arteixo es el centro de operaciones desde donde se dirige todo el proceso de Inditex.
[1] ej. de ello es la ocultación del recurso de casación pendiente de deliberación por el Tribunal Supremo y que podría suponer el derribo de sus instalaciones en el polígono industrial de Sabón; aunque a cuenta de la Diputación Provincial produciría un duro golpe al grupo.
* el aceleradísmo ritmo de desarrollo de zara-inditex y nuestra más que precaria cobertura logística obligan a una lectura aproximativa de los datos que ofrecemos, en especial cronológicamente casi nos remitidos al momento de salida a bolsa.
[2] Arteixo es un pueblo de la provincia de La
Coruña. Allí, en una zona destinada a equipamiento municipal
donde las ordenanzas limitan a una planta la construcción de naves
destinadas a la fabricación y almacenaje Inditex erige una
“nave” de 5 plantas de altura (planta baja, semisótano 1,
semisótano 2, semisótano 3 y semisótano 4) que ocupa la
extensión de 47 campos de fútbol con 300 km de carriles
aéreos para el transporte de la ropa, dos carriles subterráneos
que comunican este centro con todas el resto de instalaciones y por
dónde ahora casualmente pasa la autovía Madrid-Coruña. El
complejo incluye 16 fábricas que trabajan para el grupo (ej. indipunto:
todas las prendas de punto), un espectacular edifico cilíndrico e
inteligente con lo último de lo último y la sede de la
fundación Paideia (Fundación de ayuda a gente discapacitada
financiada íntegramente por Inditex).
[3] Habría que distinguir aquí entre el tiempo que se tarda en decidir la producción de una prenda determinada, o una colección de temporada por un lado y la fabricación o no de más cantidad de esta prenda, incluso cuando esta ampliación o retiro de la tirada pueda implicar pequeñas modificaciones en el diseño (un bolsillo más o menos, por ejemplo). En el primer caso, esto comprende un sin fin de cuestiones que no solo dependen de Inditex. A pesar de tener sus propios diseñadores, no debemos olvidar uno de los cacareados secretos desde el inicio de Zara y su democratización de la moda: cualquiera (una) puede aspirar a ir a la moda, es decir la moda dictada en las pasarelas y destinada para determinadas otras mujeres no cualquieras. Ha pasado tiempo desde entonces y Zara ahora crea sus propios diseños pero también acude a las pasarelas no solo a “inspirarse” y desafiar así los sacrosantos pero endebles límites entre el plagio y la creación escrupulosamente original, donde siempre ha salido victoriosa frente a los posibles maestros económicamente ofendidos; sino que también compra como una más en las pasarelas diseños exclusivos de los más reconocidos creadores. De este modo obtiene la licencia para versionear y reproducir en masa tales diseños “exclusivos”, con una acentuada perdida de calidad y a unos precios sumamente competitivos. Sobre esto queda añadir que hemos sabido por una diseñadora de una de las cadenas de Inditex, que existe un tipo de diseñador@ singular que se dedica a ir por la calle y observar a la gente en busca de más “inspiración”, por supuesto que sin pagar nada a los espontáneos innovadores; una práctica que está totalmente extendida en el gremio. Hoy en día Zara tiene la oferta más amplia de modelos para cada temporada (20.000 diseños al año), y una vez que decide la colección tarda 5 semanas frente a los 9 meses de sus competidores. En cuanto al segundo aspecto, Zara es genuina, pues ninguna firma es capaz de modificar, ampliar o reducir tan rápidamente su oferta como ella, o simplemente aspirar a hacerlo. Aquí Zara puede llegar a tardar 10 días, donde realmente puede hablarse de just in time. Zara intensifica la producción, no hay colección rígida de temporada, sino que aumentando las condiciones de explotación de las mujeres zara aumenta la producción y su rendimiento gracias a la adptabilidad a la oferta. Por último señalar que si bien la decisión sobre esta modificación se toma aparentemente por los diseñadores, precisa primero de una atención intensiva de los gustos y preferencias de la clientela. Y segundo, de un sofisticado sistema de comunicación que haga posible esta interfaz. Ni que decir que aquí el papel de la relación clienta-dependienta es incomensurable y que es uno de los cruciales aspectos que no aparece en los numerosos estudios de gestión empresarial que ha inspirado el Milagro Zara. Zara intensifica la producción, no hay colección rígida de temporada, sino que aumentando las condiciones de explotación de las mujeres zara aumenta la producción y su rendimiento gracias a la adptabilidad a la oferta.
[4] Apenas se gasta en publicidad (0,3% frente a
3,5% de sus competidores). Según los representantes de la
compañía su única publicidad son las tiendas. Y cuando hay
que utilizar modelos, se utiliza a las agencias de más renombre.
[5]
4.000 empleados de forma directa en Galicia, otros 10.000 más en
talleres en Galicia y norte de Portugal, y en total 24.000 empleados.
[6] Para el reparto de acciones entre sus
empleada/os el grupo ha organizado viajes a Galicia para dar cursos de
formación sobre cómo gestionar estas acciones. Sospechamos que a
las cooperativistas en los talleres no les haya llegado el reparto, pues no
trabajan directamente para Zara. Por otro lado entre los altos ejecutivos de la
empresa el sistema de incentivos a base del regalo u ofrecimiento de acciones
ya se estaba utilizando.