"La elección,
señaló Beatriz Preciado, de la noción de prótesis
para explicar el género (frente a los conceptos de performance y
performatividad) está basada en una re-lectura de la historia de la
sexualidad desde las ciencias y tecnologías de control y
transformación del cuerpo". Preciado utiliza la idea de
prótesis (que tiene que ver con lo monstruoso, lo feo, lo inasimilable,
lo abyecto) para re-pensar el cuerpo como tecnología y responder
así a algunas de las cuestiones que los conceptos de performance y
performatividad dejan sin resolver.
A su vez se interesa por la
función, significación y origen histórico del dildo (el
vibrador, el consolador), una modalidad de prótesis que puede estar
presente en muchos tipos de relaciones sexuales (no sólo en las
lésbicas) y que pone en cuestión la creencia de que el placer
sexual sólo procede del cuerpo. Y en consonancia con la estrategia de
las teorías queers de
reapropiarse de nociones abyectas para desenmascarar los dispositivos de poder
de la hegemonía, Beatriz Preciado establece un eje de relación
entre dildo y ano que representa lo grotesco, lo paródico, el desecho,
la no re-producción, la mierda.
Para entender como se ha constituido
la relación entre el espacio del cuerpo y la noción del sujeto en
la cultura occidental, Beatriz Preciado propone una genealogía del dildo
analizando tanto su evolución formal como su presencia en distintas
prácticas (médicas y sexuales) y periodos históricos. En
este sentido, la autora de Manifiesto contrasexual considera que hay tres tipos de tecnologías (con
sus correspondientes instrumentos) que han dado forma y función al dildo
contemporáneo y que a su vez son claves para entender la
definición del género y del cuerpo como
"incorporación prostética".
- Tecnologías de
represión de la sexualidad. El primer antecedente del dildo
estaría, según Preciado, en los métodos y artilugios de
represión de la masturbación inspirados en las teorías de
un médico suizo del siglo XVII llamado Tissot. Tissot, que hizo un
análisis de la sexualidad desde una óptica capitalista,
concebía el cuerpo como un circuito cerrado de energía que no
debía desaprovecharse en tareas ajenas al trabajo productivo y
reproductivo. A partir de esta noción del cuerpo como capital, Tissot
identificaba un órgano sexual que podía irrumpir en el circuito
cerrado de la energía corporal y provocar un gasto superfluo: la mano.
Para evitar esos cortocircuitos diseño una serie de objetos (guantes,
hebillas, manoplas,...) que limitaban el movimiento de las manos.
Las teorías de Tissot
reflejan y potencian el cambio en la manera de pensar y vivir la sexualidad que
se produjo en Europa durante el siglo XVII. "Hasta entonces,
recordó Preciado, la sexualidad era un acto social, con sus tiempos y rituales
específicos, pero desde la consolidación de la concepción
del sexo como capital comenzó a influir en todos los aspectos y momentos
de la vida de los individuos, a ser parte consustancial del sujeto de la
modernidad".
Los objetos concebidos por Tissot
a la vez que trataban de regular (dirigir y reprimir) la utilización de
los órganos sexuales también demarcaban (y, por tanto,
destacaban) el espacio del cuerpo donde se genera placer. Por ello, no es
extraño que estas técnicas de represión hayan terminado transformándose
en tecnologías que producen identidad sexual y generan placer. De este
modo, prácticas contemporáneas de transformación y
manipulación del cuerpo como el piercing se asemejan a algunas de las técnicas que se
utilizaron en los siglos XVII y XVIII para impedir la masturbación.
- Tecnologías de
producción de las crisis histéricas. Desde el punto de vista de
la psicología del siglo XIX, el orgasmo femenino se consideraba una
crisis histérica que debía ser analizada, vigilada y controlada
por especialistas médicos (masculinos). Así, primero se crearon
unos "vibradores" hospitalarios que permitían producir (bajo
supervisión médica) estas crisis y después se
desarrollaron otros aparatos con la misma función pero que ya estaban
concebidos para su uso en el ámbito doméstico (a los que Beatriz
Preciado denomina "máquinas butler"). A su vez, para luchar
contra la impotencia en los hombres, la medicina de la época utilizaba
artilugios similares que se "administraban" a través del ano.
- Tecnologías de las manos
prostéticas. Desde la I Guerra Mundial, las técnicas de
construcción de prótesis que cumplieran y perfeccionaran la
función de las manos (y de otras partes del cuerpo, como las piernas)
han desempeñado un papel fundamental en la constitución de la
identidad masculina. Según Beatriz Preciado hay una relación
directa entre masculinidad y guerra que está muy vinculada a esta
noción de construcción prostética. En este sentido se
explica el hecho de que los soldados, meras herramientas de una arrolladora
máquina de guerra, estén "suplementados" por una serie
de accesorios prostéticos, como muestran de forma muy ilustrativa las
imágenes del ejército estadounidense y británico en su
actual ataque a Irak.
"Hay que tener en cuenta,
precisó Beatriz Preciado, que tras la I Guerra Mundial numerosos
soldados regresaron a sus casas con algún miembro amputado, en muchos
casos, la(s) mano(s) (que es, desde el punto de vista de la
antropología, el órgano masculino por excelencia, ya que permite
transformar la naturaleza a través de los instrumentos)". Desde el
convencimiento de que existía una correspondencia entre los hombres que
habían perdido una mano (inútiles para la economía
productiva) y los que se habían quedado sin órganos genitales
(inútiles para la economía re-productiva), un médico
militar francés llamado Jules Amar diseñó un conjunto de
manos prostéticas que permitían reincorporar a esos soldados al
sistema laboral. "Es decir, subrayó Beatriz Preciado, Jules Amar
asocia la pérdida de la mano a la pérdida de la masculinidad,
estableciendo una correspondencia entre mano y pene".
Pero frente a la teoría
médica renacentista que concebía la prótesis como una
imitación lo más fiel posible del órgano que intentaba
suplementar, para Jules Amar el objetivo era que se adecuara e incluso
perfeccionara su función original (lo que supone un cambio
drástico en la manera de pensar el cuerpo). Por ejemplo,
diseñó una prótesis en forma de pinza (con sólo dos
dedos) que se adaptaba mejor que unas manos naturales a una serie de tareas
específicas como atornillar. Jules Amar ve el cuerpo como
tecnología no como algo natural y estable, y por tanto cree que existen
múltiples maneras de pensarlo y de reconstruirlo.
Todo esto puede hacernos pensar,
según Beatriz Preciado, que el origen del dildo esté más
relacionado con las manos prostéticas de Jules Amar que con una
sustitución mimética del pene, al menos desde el punto de vista
de la sexualidad lésbica. No hay que olvidar que la importancia de la
prótesis para entender el cuerpo contemporáneo pone en
cuestión la idea del sujeto autónomo de la modernidad y
privilegia la noción del sujeto como puerto. "O en su sentido
literal, apuntó Beatriz Preciado, como aquello que está sujeto por
un arnés, algo a lo que se pueden enchufar e incorporar
prótesis".
Para Beatriz Preciado es muy
revelador analizar este proceso de deconstrucción de la noción de
cuerpo y de sujeto a partir de la diferencia histórica que establece
Foulcault entre sociedades disciplinarias y de control. Mientras en las
primeras, la regulación del cuerpo sigue dependiendo de un objeto o de
una técnica externa, en las sociedades de control la tecnología
se integra en el cuerpo (ya sea a través del ritual, la performance o la incorporación prostética), hasta el
punto de que se hace plenamente visible y se re-naturaliza. "Ya no
necesitamos un guante que impida la masturbación, advirtió
Beatriz Preciado, porque cada vez que acercamos la mano a los órganos
genitales hay una estructura de culpa que nos corroe".
RETÓRICAS
DEL GÉNERO/ POLÍTICAS
DE IDENTIDAD:
performance,
performatividad y prótesis
Dirección:
Beatriz Preciado
Dirección
grupos de lectura y discusión: Mª José Belbel, Azucena
Vieites, Fefa Vila
Sede: Aula del
Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) y Sala
Endanza
Fecha: 17-23 de
marzo de 2003
Invitadas:
María José Belbel, Azucena Vieites y Fefa Vila (dirección
grupos de lectura y discusión); Judith Halberstam,
Marie-Hélène Bourcier, Myriam Marzouk.
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INFORMACIÓN: http://www.unia.es/artpen/estetica/estetica01/frame.html
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