PRESENTACION
DOCUFICCIÓN:
“MAMA NO ME LO DIJO”
Mujeres Creando. Bolivia.
Es, más allá de una
teleserie, una provocadora apuesta
por la agitación social que interpela directamente a la sociedad
boliviana y sintetiza diez años de feminismo transformador desde la
realidad heterogénea de Mujeres Creando.
María Galindo cruza
inteligentemente política y poética al presentar un abanico de
feminidades transgresoras que utilizan una serie de símbolos
absolutamente reconocibles para todo el mundo, abriéndonos el camino a
la descodificación de los mismos. En este recorrido descubrimos una
creatividad que nace de e incita a la subversión y el cambio social,
devuelve el arte a las tensiones y antagonismos de lo real y vincula de forma
irreversible las prácticas artísticas con las luchas sociales.
Hombres desnudos que se muestran vulnerables
manteniéndose apenas sobre el sacrosanto monumento símbolo del
ejército, el estado, el orden establecido: el obelisco de la ciudad de
La Paz (y de tantas otras ciudades del mundo), mientras una puta mide sus penes
pintados de colores y denuncia la doble moral existente, levantando ampollas
aquí y allá. Una monja que osa romper el silencio y el anonimato
celebrando una misa en plena calle "en el nombre de la Madre, la Hija y la
Naturaleza" y que declara creer "en todas las creadoras que en el
mundo han sido, en el derecho a rebelarnos y a descreer de toda iglesia".
O una novia que recorre el mercado con su tarta de bodas confrontando a las
mujeres que encuentra con su propia complicidad ante la subordinación a
los hombres. ¿Qué resonancia tienen estas identidades aquí
en el norte, en esta sociedad aletargada, competitiva, injusta?
Las protagonistas: una vendedora,
una india, una puta y una monja que desarrollan sus acciones en la calle,
espacio político por excelencia. Cuatro mujeres que forman parte de la
multiplicidad femenina... ¿de dónde? ¿de un país
lejano allá en América del Sur que se llama Bolivia?
¿tienen algo que ver con nosotras? ¿cómo nos situamos con
respecto a ellas, qué distancia establecemos?
Estamos lejísimos, son
"las otras", ignoramos o no entendemos sus circunstancias. O bien nos
acercamos "demasiado", se nos parecen, negamos su diferencia, les
atribuímos nuestros valores. Intentamos homogeneizarlas, igualarlas,
reducirlas de una u otra manera. ¿No es mejor probar a establecer un
diálogo en el que nadie tiene la última palabra, donde ninguna es
un objeto para la otra?.
A las mujeres del norte puede
resultarnos muy útil percibir que nuestros supuestos privilegios nos
impiden conocer y entrar en relación con las otras, las que están
o vienen del sur. Intentar ponernos en el lugar de la otra, buscar nuestro
propio sur, nuestro propio desierto, apreciar sus posiciones sociales,
políticas y sexuales nos enriquece.
Mamá no me lo dijo formula una serie de preocupaciones y
estrategias feministas enraizadas
culturalmente en su contexto geográfico, pero también provoca una
saludable y revulsiva crítica interna de los feminismos occidentales
hegemónicos. Depende de nosotras el aprovechar o no la
ocasión.
Reseña: Esther Moreno
López
Zaragoza