«Existen turbulencias a
tantos niveles que a realidad parece de repente estar al borde. Las periferias
han subsumido a los centros, las corrientes principales se ven abrumadas por
las secundarias, los centros, erosionados por las dermis que en principio
debían protegerlos. Los organizadores han sido devorados por lo que intentaban
organizar. Las copias maestras han perdido su maestría y todo lo que
tenía valor por su tamaño y fuerza se encuentra rebasado por el
microprocesamiento que antes se consideraba demasiado pequeño e
insignificante como para ser tenido en cuenta.»
Sadie Plant, Ceros + Unos.
3.1.
Precedentes de la propuesta de recuperación y rehabilitación de
espacios sociales en el Estado español y el entorno europeo
En esta
sección se describen una serie de proyectos sociales, del Estado
español y Europa, consolidados a raíz de la cesión de
espacios, buena parte de los cuales funcionaron previamente como Centros
Sociales Okupados Autogestionados. Aquí demostramos la viabilidad
política y jurídica de nuestra propuesta de obtención,
rehabilitación del actual edificio de la Casa Okupada de Mujeres La
Eskalera Karakola y su posterior cesión al colectivo de mujeres Eskalera
Karakola por parte de las autoridades competentes. Como detallamos en otro
lugar, esta propuesta se justifica plenamente en el hecho real de que desde la
okupación de dicho edificio en noviembre de 1996, este proyecto
feminista ha venido teniendo una incidencia social y política importante
en el barrio de Embajadores (Lavapiés), en Madrid y en el Estado
español en tanto espacio de, por y para mujeres, y se ha constituido
como un referente en los ámbitos europeo e internacional, no sólo
a través de su espacio virtual, sino también del intercambio
físico permanente entre proyectos feministas y distintos movimientos
sociales.
Los precedentes que
aquí describimos constituyen nuestra certeza de que ahora es preciso
abrir un proceso de negociación con las autoridades y de que estas
negociaciones pueden llevar a una solución justa, pues proyectos
como el nuestro son necesarios, como lo demuestra el gran apoyo que recibimos
de diversos sectores de la sociedad civil.
Escuela popular
de adultos de Prosperidad
Una experiencia que
sin duda ha sentado un precedente importantísimo para nuestra propuesta
es la de la Escuela Popular de Adultos de Prosperidad, «La Prospe»,
ubicada en el distrito de Chamartín de Madrid.
La historia de esta
apuesta de educación popular para adultos en la línea de la
pedagogía revolucionaria de Paulo Freire, se remonta a la
ocupación, en 1977, de una Escuela de Mandos del Ejército Nacional
ubicada en la calle Mantuano, en el barrio de Prosperidad. Allí empieza
el trabajo educativo y social (pues este local albergaba grupos de danza,
teatro y otras iniciativas barriales, además de una serie de actividades
culturales, por ejemplo de cine) desde y para este barrio.
En el año de
1980, con el gobierno del PSOE, el local de Mantuano es desalojado y los
miembros del colectivo de «la Prospe» trasladan sus actividades a
una escuela pública (que poco después dejará de funcionar
como tal) ubicada en la calle General Zabala, del mismo barrio, donde
permanecerán los siguientes 20 años. En 1982, el Arzobispado
reclama la propiedad del local de General Zabala y empieza a plantear el
desalojo innegociable; esta primera fase del conflicto se resuelve por la
voluntad política del entonces alcalde de Madrid, Tierno Galván,
que emplaza al Arzobispado a mantener el usufructo de este local en favor del
Ayuntamiento en vista de la cantidad de edificios cedidos por esta instancia al
Arzobispado. Así, las actividades estables de la Escuela en este local
se avalaron por una cesión de palabra que el Ayuntamiento de Madrid
(usufructuario natural de aquella ex escuela pública) hizo en favor
del colectivo de «la Prospe», cuya labor educativa fue reconocida
también por el Ministerio de Educación y Ciencia.
En 1991, el
Arzobispado vuelve a reclamar la propiedad del local de General Zabala (para
una oficina de gestión administrativa de las misiones) e inicia los
trámites para el desalojo innegociable en los juzgados, con la anuencia
del Ayuntamiento. La suerte de «la Prospe», en esta segunda fase
del conflicto, se jugó en los juzgados (en los que una resolución
favorable al Arzobispado se produjo en noviembre de 1999), en las reuniones de
negociación con las autoridades y en la calle (donde la gran capacidad
de movilización del colectivo de «la Prospe» y el apoyo a su
proyecto por parte de diversos sectores de la sociedad civil se hizo realmente
patente).
En octubre del 2000
se da la solución definitiva al conflicto gracias la decisión
política de la Comunidad de Madrid, que oferta al colectivo de «la
Prospe» la cesión formal y por 50 años de un local en el
mismo barrio, con las condiciones necesarias para seguir con las
actividades de la Escuela Popular. Hablamos del local donde actualmente
funciona la Escuela Popular de Adultos de la calle Luis Cabrera, que ofrece una
serie de cursos de español para inmigrantes, el aprendizaje
dialógico entre adultos en Grupos de Aprendizaje Colectivo y espacio
para diferentes iniciativas barriales e incluso madrileñas.
Es interesante que
la cesión en uso que disfruta «la Prospe» exime a este
colectivo de cualquier rendición de cuentas a las autoridades de la
Comunidad de Madrid que, a su vez, han quedado eximidas de cualquier forma de
manutención del local. También vale apuntar aquí que las
obras de habilitación del edificio las asumió la Comunidad de
Madrid, previa entrega del local, con un presupuesto de once millones de
pesetas (66.000 euros).
Evidentemente esta
experiencia sienta precedente para nosotras en tanto trayecto permanente de
construcción-reconstrucción del lazo social, como todos los
proyectos que describimos. Pero más importante aquí es que
establece un precedente clave para nuestra propuesta, no sólo porque
evidencia la posibilidad legal de la cesión en uso no vinculante y la
posibilidad legal de la rehabilitación del edificio por cuenta de las
autoridades competentes, sino también porque muestra que este tipo de
soluciones legales son fruto de la voluntad política.
Centro Social
Seco
Otro proyecto que
puede arrojar luz sobre la viabilidad y sentido social de nuestra propuesta es
el de las y los compañeros de la madrileña Asociación
de Vecinos «Los Pinos» Retiro Sur, además okupantes del CSOA
«Seco». Estamos hablando de un colectivo de jóvenes que
desde la okupación del edificio ubicado en la calle Seco nº 39,
hace ya doce años, han venido autogestionando un espacio, hoy crucial
para el barrio, de encuentro y cooperación entre los más diversos
sujetos sociales, desde «okupas» hasta otras vecinas y vecinos,
pasando por grupos scout.
Frente al Plan de
Remodelación Urbanística para el barrio de Adelfas (Distrito
Retiro), un proyecto de reforma radical del barrio que lleva adelante la
administración local, este colectivo ha preparado un Planeamiento
Alternativo que se fundamenta en su propia experiencia como jóvenes del
barrio y en su relación con otros sujetos sociales. Reconocen varios
equipamientos requeridos en el barrio para una cobertura sanitaria o educativa
adecuada, pero este colectivo pone el énfasis en la
problemática del barrio y de ahí en las necesidades concretas de
las y los jóvenes del barrio, por lo que centran sus negociaciones en la
obtención de un Centro Social Autogestionado y una Cooperativa de
Vivienda Joven en régimen de alquiler. En el Planeamiento
Alternativo, y tal como se ha aprobado de palabra en las negociaciones con la
concejala del Distrito, se habilitaría un Centro Social de
carácter cultural que estará ubicado en un solar que la Junta
Municipal ha expropiado como parte del Plan de Remodelación. Este
centro, tal como se está negociando en la actualidad, sería
autogestionado por sus usuarios. Una vez más, nos encontramos con la
voluntad de diálogo de las autoridades, cuyas resoluciones
políticas naturalmente encuentran cauce legal, como horizonte posible de
satisfacción de nuestra propuesta.
Esta trayectoria,
«una batalla social y no legal», como la definen sus protagonistas,
es de especial interés aquí porque muestra cómo experiencias
de okupación llegan a constituir dispositivos de afianzamiento del lazo
social y de dotación de servicios y cómo, de este modo, se
asientan en el entorno inmediato. Éste es el caso de La Eskalera
Karakola, desde donde, como detallamos en la sección 1.1, por ejemplo, se
han trabajado seriamente temas como el de violencia doméstica y se ha
apoyado a mujeres maltratadas; desde donde se proyecta, como apuntamos en la
sección 1.2, un espacio de reconocimiento de las necesidades de las
mujeres de nuestro abigarrado barrio y de cobertura de las mismas en forma de
atención jurídica, psicológica, educativa.
Por otra parte, la
trayectoria de estas y estos compañeros evidencia la posibilidad real
de entablar un diálogo fructífero con las autoridades que
contribuya a desarrollar este proyecto de, por y para mujeres, con la
cesión de un espacio que, en nuestro caso, debe ser previamente
rehabilitado.
Barquillo 44
La larga historia
de la Sede del Movimiento Feminista de Madrid, en la calle Barquillo 44,
también constituye un precedente importante de nuestra propuesta. Se
trata de un amplio local que formaba parte del patrimonio de la Sección
Femenina del gobierno de la dictadura, que pasó a manos de la
Dirección General de la Condición Femenina en el periodo de la
transición y que, junto con otros dos locales, fue cedido a diversos
grupos del movimiento feminista. Tal cesión surge de la exigencia de
varios grupos de mujeres de locales para el movimiento feminista, de un modo
similar a como el patrimonio de los sindicatos verticales se otorgaba a los
sindicatos de clase. Cuando ese patrimonio pasa a manos del Instituto de la
Mujer, el usufructo de Barquillo por parte de estos grupos del movimiento
feminista se mantiene.
Es desde colectivos
albergados en este local que se apoya con fuerza campañas como la del
aborto, la del divorcio o la de denuncia de la violencia machista.
Una anécdota
interesante es la del incendio accidental que destruyó el local de la
Sede hace unos años y que constituyó un momento de incertidumbre
en cuanto a la disposición de las autoridades del Instituto de la Mujer
a rehabilitarlo. Este conflicto se solucionó dos años
después con la rehabilitación y el mantenimiento de la
cesión y manutención del local por parte de las autoridades del
Instituto en favor de los grupos de mujeres de Barquillo, gracias, de nuevo, a
la voluntad política de las autoridades del Instituto de la Mujer y a
la presión que sobre ellas ejercieron los grupos de mujeres afectadas.
Actualmente sigue
vigente la cesión del local y su manutención por parte del
Instituto de la Mujer en favor de los colectivos albergados en Barquillo,
además del convenio de rendición de cuentas por parte de dichos
colectivos a las autoridades del Instituto en relación con las
actividades que realizan, pero no en términos estatutarios.
Si bien la
trayectoria de los colectivos de Barquillo es distinta de la nuestra,
coincidimos en la voluntad de practicar la autogestión del espacio (como
coincidimos, en este sentido, con el colectivo de «la Prospe» y con
otros aquí mencionados): las diversas actividades y servicios ofrecidos
en Barquillo los llevan a la práctica diferentes colectivos de mujeres
feministas no asalariadas para tal efecto (a excepción de dos de ellas)
y coordinados de manera asamblearia; las habitaciones del local son
distribuidas según las necesidades de cada grupo, pero el uso
cooperativo del espacio lo distingue de los locales formalmente
compartimentados característicos de la gestión institucional.
Nuestras
compañeras de Barquillo coinciden con nosotras en la viabilidad, y
más aún, en la necesidad, que implica nuestra propuesta, que pasa
por el fortalecimiento de las distintas expresiones y espacios del movimiento
feminista. La diversidad y la cooperación mutua merecen una intervención
feminista conjunta que apoye los espacios de encuentro y, en el caso de La
EskaleraKarakola, la creación de un centro a pié de calle que
ofrezca a las mujeres del barrio y de Madrid servicios permanentes como, por
ejemplo, un comedor con precios asequibles o una biblioteca, además de
una serie de espacios de formación como talleres de fotografía y
telemática, o la escuela feminista.
ACU
Pasando al contexto
europeo, en el que se han dado numerosas iniciativas de cesión y
rehabilitación de espacios okupados, el edificio entre Voorstraat y
Boothstraat en Utrecht (Holanda), que actualmente alberga el Hostal Strowis
y el Centro Social y Café-bar-restaurante ACU, es otro precedente
importante para nosotras, tanto por la cooperación mantenida como por
las características de este proyecto.
El local al que nos
referimos fue okupado hace 20 años por el colectivo que hoy lo
administra. Durante todo el tiempo previo a la adquisición formal del
local, este espacio fue utilizado para las más diversas actividades
políticas, sociales y culturales.
La
adquisición formal del local se produjo finalmente tras varios
años de negociaciones con la propiedad y las autoridades. La
solución pasó por la conversión del colectivo de ACU en
Fundación, instancia desde la cual, con la mediación de las autoridades,
este colectivo adquirió el local a un «precio justo», es
decir, libre de la voraz especulación inmobiliaria. Igualmente, la
fundación se encargó de las labores de obtención de fondos
con los que se realizó la rehabilitación del edificio, que data
del siglo XVIII. Es así como en el local se ha desarrollado una serie de
proyectos de autofinanciación y autoempleo como el mencionado hostal y
el café-bar-restaurante, que han permitido al colectivo promotor
mantener en pie el local y las actividades que se venían realizando.
Los planteamientos
vuelven a coincidir: autogestión, apertura del espacio para uso
colectivo, promoción de diversas actividades gratuitas de interés
barrial y metropolitano... La trayectoria de este colectivo nos interesa
aquí, básicamente porque muestra que realmente son muchas y
muy diversas las fórmulas que pueden inventarse para la
consecución de propuestas como la nuestra: incluimos aquí un
caso muy similar al nuestro, como es el de las y los compañeros de ACU,
porque este pone de relieve la posibilidad de recuperar un espacio previamente
okupado gracias al diálogo con la propiedad y con las autoridades
competentes.
Casa Internazionale delle Donne
La historia de la
Casa Internazionale delle Donne de Roma (Italia), es muy cercana a la nuestra:
el antiguo convento del Buon Pastore (que data de 1615), rehabilitado por el
Ayuntamiento de Roma, ha sido cedido a asociaciones feministas, tras un largo
periodo de okupación.
La Casa delle Donne
di Roma fue ocupada por el Movimento di Liberazione delle Donne, en 1976. En un
primer momento, la okupación se situaba en Via del Goberno Vecchio 39, y
en 1983 se trasladó a una parte del edificio que actualmente gestionan.
Tras diversos intentos de desalojo, en 1987, el edificio fue okupado en su
totalidad por el movimiento feminista romano, que lo convierte en un
símbolo de la lucha feminista y en un espacio de, por y para mujeres,
donde múltiples grupos han venido desarrollando sus actividades.
Tras largos
años de okupación, el movimiento feminista romano, agrupado en
torno a la Associazione Centro Feminista Separatista, a las mujeres federadas
en el AFFI y al CFS, constituyó el consorcio Casa Internazionale
delle Donne en 1999 y desde ahí se llevaron a cabo las negociaciones por
las que el Comune di Roma (Ayuntamiento), la Comisión de mujeres
electas, la Oficina de Igualdad de Oportunidades, y el consorcio Casa
Internazionale delle Donne, acordaron la rehabilitación y cesión
del espacio en favor del grupo de mujeres de la Casa.
En el amplio espacio
de la Casa Internazionale Delle Donne se reúnen y desarrollan sus
actividades un buen número de asociaciones de mujeres, asociaciones
feministas y asociaciones de lesbianas; el complejo cuenta en la actualidad con
un hostal, un restaurante, una cafetería y un bar para mujeres, un
centro de congresos (con diversas salas para reuniones, seminarios,
etcétera), un centro de documentación, archivos y biblioteca, una
librería, un teatro…
Este es un
precedente clave para nosotras porque se trata de la rehabilitación y
cesión de un inmueble previamente okupado, como es el caso de La
Eskalera Karakola, y, del mismo modo, se trata de un proyecto que reclama un
espacio para mujeres, en tanto lugar de desarrollo de actividades
políticas, culturales y sociales, de acción o
investigación, como un espacio de encuentro entre mujeres.
Son muchas
más las historias que podríamos desarrollar aquí, pero
creemos que hemos presentado una serie de precedentes suficientemente
importantes como para demostrar la viabilidad y el interés de nuestra
propuesta. Experiencias como la de la Casa de Mujeres Bonnemaison en Barcelona,
la Casa Encantada en Cantabria, la Casa de Iniciativas en Málaga...,
entre muchas otras, constituyen otros ejemplos importantes.