«Siendo la vida en esta sociedad, en el mejor de los casos, un aburrimiento total, y en modo alguno relevante a las queers, a la queer de actitud cívica, responsable y deseosa de acontecimientos no le resta sino derribar el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización completa y acabar con la heterosexualidad compulsiva.»

La Eskalera Karakola,

versión libre del Manifiesto SCUM de Valerie Solanas

 

 

 

 

1.1 La Eskalera Karakola:«okupa y rehabi(li)ta entre mujeres»

 

 

 

La antigua panadería de la C/ Embajadores nº 40 fue okupada en Noviembre de 1996 por un grupo de mujeres, con la idea de crear un espacio colectivo para experimentar nuevas formas de relación entre mujeres, a través del desarrollo de distintas actividades culturales, artísticas y de la propia gestión de la casa y sus usos. Esta idea no surgió de la noche a la mañana, de una forma simple, sino que se fue conformando a lo largo de los meses anteriores a Noviembre de 1996:

                          

                           «Si alguna de vosotras se pasa un día por la Eskalera Karakola, o se encuentra con alguna de las mujeres que estuvieron allí durante los primeros días, y pregunta de dónde vino la idea de okupar una kasa entre mujeres, obtendrá todo tipo de respuestas: que la historia ya se estaba fraguando desde hace unos años, en unas reuniones de mujeres que hubo en Estrecho; que surgió después del desalojo de Lavapiés 15, del espacio de mujeres que allí había; que se pensó en la carpa de mujeres que hubo en las jornadas de Agustín Lara... de cualquier modo, hacia otoño del año pasado, la idea estaba ahí, en la cabeza de algunas de nosotras, y no como algo elaborado, sino como un deseo vivo y contagioso.»1

 

Haciendo una retrospectiva de estos seis años de okupación muchas son las mujeres, ideas y proyectos que han impregnado estos muros así como muy diversos los espacios en los que, de una u otra manera, La Eskalera Karakola ha participado. Desde nuestro punto de vista, tres son los ejes o palabras clave que guían este viaje que comenzó en alguna (seguro) fría noche de noviembre de 1996: Autonomía, feminismo y autogestión.

 

Una constante durante todo este tiempo ha sido la de defender como válido, posible e indispensable un proyecto autónomo de mujeres; esta idea:

 

                           « ... no se reduce a denunciar una relación de desigualdad, sino a potenciar los posibles ser mujer inexistentes, inexpresados, los no inventados o invisibilizados en los espacios «neutros». (...) Siempre desde una política feminista, hemos buscado profundizar en nuestras posibilidades de transformación de nosotras mismas, del barrio donde se encuentra la casa, (...). Nunca nos hemos constituido como un grupo cerrado, sino que, precisamente, una parte fundamental de nuestra gestión de la casa ha sido la idea de que ésta se reconstruya ilimitadamente, no solo por las mujeres que más regularmente podamos habitar la casa en unos momentos u otros, sino por aquellas de otros lugares que han venido unos días a conocernos o a organizar una actividad puntual. Romper con la división entre gestoras-usuarias de los espacios para defender y valorar el poder de intervención de cada una.»2

 

Desde que la casa se ocupó se han realizado en ella numerosos talleres y actividades, pero no tantos como hubiese sido posible si la casa se hubiese encontrado en mejores condiciones físicas. Aun así, una constante durante todos estos años ha sido también la de no quedarnos sólo dentro de los muros de la Karakola sino actuar tanto en el espacio más cercano que nos rodea, esto es, nuestro barrio, como en el resto de los asuntos en el que considerábamos que teníamos algo que decir.

 

Como antes señalábamos, muchos son los proyectos realizados en la casa en estos años, tanto en lo que podríamos denominar actividades más de tipo cultural como talleres de yoga, teatro, fotografía... ; en este mismo sentido de hacer de la casa un espacio de encuentro lúdico a la par que un experimento de socialización diferente se han sucedido los proyectos de cooperativas de autoempleo: el bar, el comedor vegetariano o la tetería han mantenido siempre este espíritu.

 

El pensar la violencia, tanto física como simbólica, contra las mujeres ha centrado debates, acciones y campañas impulsadas en/desde este espacio de diversas maneras: desde lo más cercano, como participar en una red de apoyo a una mujer que sufre un acoso; la denuncia de la violencia (terrorismo) de género mediante nuestra participación en los 7 Días de Lucha Social de julio de 2000, formando parte de la red Rompamos el Silencio; o la campaña de denuncia en nuestro barrio con varias manifestaciones de mujeres reclamando el espacio público como un espacio nuestro y por nuestro derecho a sentirnos seguras en él, son solo algunos ejemplos. Hay que señalar, aquí, que algunas de nuestras iniciativas en la forma de visibilizar y denunciar la violencia contra las mujeres han sido retomadas por otros grupos de mujeres, como ejemplo, grupos de mujeres de Barcelona que han adaptado la idea de la campaña contra la violencia que nosotras impulsamos aquí en nuestro barrio, Lavapiés.

 

El pensar las transformaciones que se han producido en el ámbito del trabajo en el capitalismo tardío es otra de las preocupaciones que han hecho surgir proyectos desde los muros de esta casa y hacia el exterior, así surgió en Noviembre de 1999 el proyecto «Sexo, mentiras y precariedad», definido por ellas mismas:

 

                           «El objetivo de este grupo es tan ambiguo como ambicioso. Intentamos aproximarnos a la cuestión de las transformaciones en el trabajo en el capitalismo tardío desde una perspectiva feminista y local. Haciendo esto, estamos buscando útiles herramientas que nos ayuden a articular luchas locales feministas. Lo que nosotras entendemos por transformaciones en el trabajo en el actual capitalismo no es una pregunta simple. Nosotras partimos de nuestras experiencias más locales así como de teorías más globales. La así llamada globalización es un proceso que supone negociaciones locales.»3

 

En la misma línea, pero más recientemente (2002), ha echado a andar un nuevo proyecto para analizar las condiciones de trabajo en las que muchas de nosotras nos vemos insertas; el grupo de trabajo se llama «Laboratorio de trabajadoras» y la experiencia que han puesto en práctica Las Derivas:

 

                           «Somos precarias, lo que significa decir alguna cosa buena (acumulación de múltiples saberes, conocimientos y capacidades a través de unas experiencias laborales y vitales en construcción permanente), muchas malas (vulnerabilidad, inseguridad, pobreza, desprotección social) y la mayoría ambivalentes (movilidad, flexibilidad). Pero nuestras situaciones son tan diversas, tan singulares que nos resulta muy difícil hallar denominadores comunes de los que partir o diferencias claras con las que enriquecernos mutuamente. Nos resulta complicado expresarnos, definirnos desde el lugar común de la precariedad. (...) Necesitamos comunicar las carencias y excesos de nuestra situación laboral y vital a fin de escapar de la fragmentación neoliberal que nos separa, debilita y nos convierte en víctimas del miedo, de la explotación o del egoísmo del sálvese quien pueda. Pero sobre todo queremos hacer visible la construcción colectiva de otras posibilidades de vida a través de una lucha conjunta y creativa.»4

 

                  Otra de las preocupaciones que se han trabajado en forma de taller ha sido la del racismo; desde el «Taller de herramientas contra el racismo» (1999) se intentó poner en cuestión la producción de subjetividades fascistas y racistas desde la articulación entre el movimiento antifascista y feminista; y esto es así, porque desde la Eskalera Karakola pensamos que el feminismo como movimiento social trasformador tiene muchas cosas que decir en la cuestión del racismo:

 

                           «Ser hoy antirracista es mirar en varias direcciones simultáneamente: la que instituye políticas y mensajes públicos que trabajan por la exclusión y la que se articula cotidianamente a partir del contacto con lo que se piensa o se intuye como diferente. (...) El taller de herramientas contra el racismo pretende trabajar conjuntamente estos dos ámbitos en los que hoy se configura el racismo. (...) De esta manera, buscamos cuestionar la propia posición, la estructura de la mirada (¿quién mira a quien?), el uso de las palabras o lo que se presuponen las formas de hablar de las cosas. El taller no busca ser políticamente correcto, no ofrece inmunidad y sospecha abiertamente de todo lo que polariza el antirracismo y el racismo.»5

 

Este taller ha sido puesto en práctica en espacios de ámbito vecinal (varias asociaciones de vecinos), así como en el ámbito educativo (colegios e institutos). En la misma línea de éste se sitúa el taller «Encuentro y Contraste» realizado junto a mujeres inmigrantes. Pero nuestra preocupación por el tema del racismo no solo se centra en la realización de talleres en los que visibilizar y denunciar la experiencia del racismo, La Eskalera Karakola ha tomado parte activa en los encierros de inmigrantes que se han producido en nuestra ciudad.

 

Otra constante en el trabajo e la Eskalera Karakola ha sido la de mantener abiertos (o intentarlo al menos) espacios de reflexión, en un intento de colectivizar el conocimiento, en particular el conocimiento feminista. Este trabajo se ha realizado en dos frentes fundamentalmente, por un lado la «Escuela de feminismo(s)», por otro la «Casa de la diferencia» (2001-2002), ambas experiencias alentadas por la misma concepción feminista que tan bien expresó Audre Lorde:

 

                           «Estar juntas las mujeres no era suficiente, éramos distintas. Estar juntas las mujeres gay no era suficiente, éramos distintas. Estar juntas las mujeres negras no era suficiente, éramos distintas. Estar juntas las mujeres lesbianas negras no era suficiente, éramos distintas. Cada una de nosotras tenía sus propias necesidades y sus objetivos y alianzas muy diversas. La supervivencia nos advertía a algunas de nosotras que no nos podíamos permitir definirnos a nosotras mismas fácilmente, ni tampoco encerrarnos en una definición estrecha (...). Ha hecho falta un cierto tiempo para darnos cuenta de que nuestro lugar era precisamente la casa de la diferencia, más que una diferencia en particular.»6

 

Este texto, que también podemos encontrar en la presentación del último de los talleres mencionados, ejemplifica perfectamente la idea con la que surgió. La «Casa de la diferencia» es un taller para el estudio de sexualidades diversas, de géneros confusos, difusos y todo aquello que consigue a veces descolocarnos y otras recolocarnos en los temas que giran en torno a la sexualidad; visibilizar el lesbianismo, la transexualidad, transgénero, intersexualidad..., desde una perspectiva política y feminista que no (re)huye tratar todos estos temas desde la noción clara de la diferencia para intentar articular y construir sobre ella.

 

En las diferentes etapas de la «Escuela de feminismo(s)», como antes señalábamos, ha sido una constante el intento por colectivizar el saber feminista. Resulta más que evidente que las diferencias en el conocimiento son un producto social jerarquizado y valorizado de forma desigual y que todo aquello que interviene en su construcción (la clase, la raza, la sexualidad... ) no es en modo alguno inocuo. En este punto, como por otro lado en toda nuestra trayectoria política, resulta fundamental pensar en los conocimientos situados y las perspectivas parciales, un concepto de Donna Haraway [una de las autoras leídas en esta nuestra escuela]. Esta idea cuestiona el objetivismo como forma de conocer aparentemente desde ningún lugar y el cinismo que ve en todo perspectivas perversas o pervertidas y un juego de significantes.

 

                           «Necesitamos el poder de las teorías críticas modernas  sobre cómo son creados los significados y los cuerpos, no para negar los significados y los cuerpos, sino para vivir en significados y en cuerpos que tengan una oportunidad en el futuro.»7

 

Los conocimientos situados favorecen la parcialidad y de este modo dan lugar a conexiones y aperturas inesperadas. Con este espíritu de lectura, debate y producción nos hemos acercado a distintos textos, propios y ajenos, para aclarar entre todas el sentido de los planteamientos de algunas autoras. Pero estos espacios de reflexión no han sido los únicos de los que hemos participado. Fuera de los muros de la Karakola hemos participado y/o participamos de otros espacios de reflexión, debate y acción. Desde la visión que nos han dado nuestros nuevos instrumentos (herramientas) ópticos, desde el conocimiento situado de las realidades circundantes hemos sacado nuestras propuestas fuera de la casa y hemos impregnado otros espacios con nuestra presencia, al tiempo que nos hemos dejado empapar de las propuestas, análisis e ideas de las gentes y grupos que unían sus fuerzas a las nuestras en estas redes. Así, solo por mencionar algunas, hemos tenido activas participaciones en la Red de Lavapiés (ver sección 2.2.2), espacio fundamental de actuación en nuestro barrio, en la Coordinadora de Grupos 8 de Marzo desde la que año tras año se convoca a la manifestación para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, la cuña reivindicativa en un espacio tan poco politizado como es el Día del Orgullo lesbiano (lésbico), transexual y gay (28 junio) reclamando las calles en pos de una (real) visibilidad lésbica o afilando nuestra lengua contra el consumo rosa.

 

La Eskalera Karakola está en Lavapiés, pero también en otros nodos de este nuestro mundo globalizado, y así se pudo comprobar en las Jornadas Feministas (Córdoba 2000)  de la Federación de Organizaciones Feministas del Estado Español, unas jornadas en las que participamos en y con talleres y ponencias8, pero al mismo tiempo la Eskalera Karakola es lugar de encuentro como pudimos comprobar en la NOISE European Summer School in Women’s Studies9 que se celebró en Madrid en Septiembre de 2001 espacio del que algunas fuimos partícipes y en el que la Eskalera Karakola se implicó cediendo este espacio que es nuestra casa para que en ella tuvieran lugar los encuentros mas informales y distendidos, aunque no por esto menos productivos.

 

Más recientemente y en parte motivado por nuestro interés en conservar y rehabilitar la Eskalera Karakola, pero también porque nos preocupa cómo pensar el urbanismo y la geografía urbana de una manera distinta, hemos pasado a formar parte junto con otros grupos de mujeres como el Colectivo de Mujeres Urbanistas del foro Mujer y Urbanismo auspiciado por el Colegio de Arquitectos.

 

Ha sido también a través de redes como hemos difundido nuestras ideas, desde el arduo y duro trabajo que ha supuesto para nosotras (y sigue suponiendo) no ya la utilización de ese prodigio de la comunicación que es Internet, sino el intento de creación colectiva y aprendizaje a través de la puesta en marcha del área telemática y nuestra página web10, apostando también desde el ciberespacio por proyectos autónomos que fomenten la comunicación horizontal y el pensamiento crítico. Por eso la Karakola apuesta por un espacio virtual como es sindominio11. Otro interesantísimo proyecto de comunicación que potenciamos junto con otros grupos de mujeres okupas del Estado es una publicación llamada Mujeres Preokupando; esta publicación de periodicidad anual tiene una coordinación rotativa, esto es cada número es coordinado por un colectivo a partir de las aportaciones vertebradas en distintos lugares. La Eskalera Karakola hasta el momento ha coordinado el nº 2, publicado en el año 1999.

 

Cabe señalar aquí aunque simplemente sea a modo de pinceladas, algunos encuentros que se podrían englobar en lo que hoy, desde los mass media, se denomina «movimiento de resistencia global». Cronológicamente hablando, nuestra participación en este movimiento comienza (como Eskalera Karakola) en el año 1996 con el «II Encuentro internacional contra el neoliberalismo y por la humanidad» realizado en Madrid (una de sus sedes); la mesa de género de este encuentro se realizó en la Eskalera Karakola y en la propuesta de trabajo se incluyeron tres grandes bloques de temas: 1. El neoliberalismo como expresión del patriarcado, 2. Educación en un mundo patriarcal, crisis y conflicto, 3. Sexualidad y Género y como se anunciaba en la propuesta:

 

                           «A través de esta mesa de género nos gustaría que nuestras experiencias como mujeres empapasen las múltiples luchas contra el neoliberalismo. Hablar de mujeres no es incluir a las mujeres en el análisis, sino trasformar el análisis con nuestra voz.»12

 

Dando un salto en el tiempo, un tiempo repleto de intervenciones, cabe destacar la participación de La Eskalera Karakola en el FST (Foro Social Trasatlántico) que tuvo lugar el pasado mayo de 2002 , en el que La Eskalera Karakola tomó parte, junto a otros grupos de mujeres, en la organización del recipiente con voces de mujer, dentro del FST. Finalmente señalar nuestra participación en el FSE (Foro Social Europeo) celebrado en Florencia (Italia) en Noviembre de 2002. La Karakola está integrada en distintas redes de mujeres y está vinculada con distintos grupos de diversos países como NextGenderation (Holanda), Les Pénélopes (Francia), Sexy Shock (Italia), Mujeres Creando (Bolivia)...13

 

Pero sin duda alguna el proyecto que marcó un hito dentro de esta kasa y que a su vez supuso un acercamiento tanto al barrio como a los objetivos que persigue este proyecto, así como un espaldarazo a los pilares que cimientan nuestro trabajo político, fue la organización, junto al SCI (Servicio Civil Internacional), de un Campo Internacional de Trabajo que durante el verano de 1999 se ocupó de rehabilitar la casa; por supuesto asesoradas y guiadas por un grupo de expertos/as, arquitectas, aparejadores..., lo que nosotras llamamos «nuestras amistades técnicas». Las mujeres que en aquel entonces habitábamos la casa junto con mujeres que vinieron desde diversas partes del mundo (Austria, Bélgica, Escocia, Finlandia, Italia, Polonia o USA) acondicionamos y recuperamos los espacios de la casa que mas se utilizaban y cerramos lo que estaba en peor estado como estrategia defensiva para mantener viva la casa.14

 

Y la casa sigue viva a día de hoy, pero su estado físico y los límites que este impone nos fuerzan a un cambio de rumbo.


Notas

 

 

1 Dossier La Eskalera Karakola (1997), Madrid, mimeo. Dossier realizado por las participantes del proyecto ocho meses después de la okupación de la casa.

2 Colectivo de mujeres de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (1999), «Eskalera Karakola: Un espacio okupado», Pan y rosas, nº26, diciembre.

3  Dossier de textos: Sexo, mentiras y precariedad (1999-2000), Madrid, mimeo.

4 Presentación del proyecto «Precarias a la deriva», se puede encontrar en:

http://acp.sindominio.net/article.pl?sid=02/10/10/0126239&mode=thread

5 Taller de educación intercultural. «Taller de herramientas contra el racismo».

6 Lorde, Audre (1982), Zami: A New Spelling of My Name, Trumansburg, NY, The Crossing Press, p. 226.

7 Haraway, Donna (1995), Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Cátedra, Madrid, p. 322

8 Presentamos una ponencia desde el grupo Sexo, mentiras y precariedad, y un taller sobre la historia y las reflexiones desde la okupación. Para más detalles ver: Jornadas Feminismo.es...y será: Ponencias, mesas redondas y exposiciones, Servicio de publicaciones Universidad de Córdoba, Córdoba, 2001.

9 NOISE: Red universitaria europea de estudios de la mujer, su escuela de verano tiene lugar, cada año, en una universidad europea de las adscritas a la red; en 2001 se realizó en la Universidad Complutense de Madrid. Los cursos conciben desde una perspectiva europea, multicultural e interdisciplinaria.

10 http://sindominio.net/karakola

11 «Sindominio (http://www.sindominio.net) es un sitio de Internet sin ánimo de lucro, creado para dar visibilidad a colectivos sociales, centros sociales okupados, iniciativas a favor de la autonomía de lo social, proyectos antagonistas a la mercantilización de la red, a favor del conocimiento compartido y del software libre, etc.» Torre, Joseba y Vidal, Miquel (2000), Ponencia de Sindominio en el III Congreso de Hispalinux, http://sindominio.net/biblioweb/telematica/ponencia2000

12 Ver dossier La Eskalera Karakola, p. 71.

13 http://nextgenderation.let.uu.nl

http://www.penelopes.org

http://www.ecn.org/sexyshock

14 Ver: El País. Sección Madrid (18-Julio-1999).


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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