El Ayuntamiento reparará la estructura de una casa
'okupada' sin desalojarla
Urbanismo
aclara que no entra en quién tiene la propiedad del inmueble que
será reparado
ANDREA
AGUILAR - Madrid
EL
PAIS | Madrid - 18-08-2002
Las estructuras de la casa okupada por mujeres, La
Eskalera Karakola, situada en una antigua panadería del siglo XIX en la
calle de Embajadores, 40, serán reforzadas por Gerencia de Urbanismo
para garantizar la seguridad del edificio. Esta insólita actuación
sobre un edificio okupado se debe a que el inmueble cuenta con
'protección estructural' por lo que el Ayuntamiento está llamado
a actuar en caso de que haya riesgo de derrumbe y los propietarios no se hagan
cargo de las obras. Las reparaciones serán acometidas por las
autoridades municipales en 'ejecución sustitutoria', ya que los
propietarios 'no aparecen', dice la normativa.
Las okupantes del edificio, que desde 1996 funciona como
un centro social, donde se organizan talleres, conferencias y encuentros entre
mujeres, no serán desalojadas. Las integrantes de la Eskalera Karakola,
ninguna de las cuales habita en el inmueble, controlarán el acceso de
los operarios a la finca ya que mantendrán en su poder las llaves de la
casa. Sin embargo, el Ayuntamiento no las reconoce como interlocutoras y
mandará toda la información relativa al comienzo y desarrollo de
las obras a la Asociación de Vecinos La Corrala. 'Nosotros no entramos
ni salimos en lo referente a la propiedad del edificio. Nuestro objetivo es
garantizar la seguridad del inmueble', explica un portavoz de la Gerencia de
Urbanismo. En los seis años transcurridos desde la puesta en marcha del
proyecto de la Eskalera Karakola, nunca ha habido una denuncia por parte de los
vecinos o de los propietarios contra la okupación. La casa, que
llevaba más de 20 años abandonada antes de ser okupada, fue parcialmente
rehabilitada por las okupantes en 1999 para evitar el derrumbe y
acondicionar algunos espacios. Sin embargo, el pasado mes de noviembre el muro
de la calle de Embajadores empezó a ceder.
Las mujeres decidieron llamar a los bomberos, que apuntalaron la
zona afectada y remitieron un informe sobre su actuación a Urbanismo. El
31 de julio los técnicos inspeccionaron la finca y tras una
reunión con las okupantes acordaron realizar las obras.
Los muros de la antigua panadería del siglo XIX
serán reforzados y los escombros de la parte posterior de la finca, -un
añadido posterior a la construcción del inmueble-, retirados.
Urbanismo acometerá estas obras a principio de otoño 'para
garantizar la seguridad del edificio' que cuenta con protección
estructural. Pero el afianzamiento de estas paredes significa además la
supervivencia del proyecto pionero que un grupo de 20 mujeres puso en marcha
hace seis años. 'Un centro social pensado por, para y entre mujeres, al
que los hombres tienen el acceso restringido', explica Carmen, una de las
integrantes de esta iniciativa feminista. Se trata de un espacio en el que
poder reunirse, informarse, compartir una taza té, asistir a una
conferencia, participar en un taller de fotografía o disfrutar de una
sesión de cine fórum. Esta iniciativa arrancó en noviembre
de 1996. 'Se trataba de crear un centro participativo y feminista, por eso
nunca nadie ha vivido en la casa', puntualiza Maggie una joven norteamericana
que forma parte del proyecto.
Desde entonces han sido muchas y muy variadas las iniciativas
desarrolladas por este colectivo desde el corazón del barrio de
Lavapiés. Desde su apertura, muchas mujeres, de edades comprendidas
entre los 18 y los 40 años, han participado en los talleres de
informática, visitado el centro de lectura y estudio, o apoyado alguna
de las campañas promovidas por la Eskalera Karakola, como las
concentraciones organizadas este invierno en el barrio bajo el lema 'La calle y
la noche también son nuestras'. Las actividades organizadas 'pretenden
promover el encuentro y la participación política de las
mujeres', aclara Carmen.
Iniciativas
Las iniciativas aúnan en muchos casos la dimensión
local, -referida al barrio y a la ciudad-, con una dimensión
internacional. Tal fue el caso del campo de trabajo organizado en el verano de
1999 para acondicionar parte del inmueble y evitar su derrumbe. Mujeres de 17
países ayudaron a apuntalar muros, pintar vigas o revisar la
instalación eléctrica bajo la supervisión de un grupo de
arquitectas. 'Los técnicos de gerencia de Urbanismo que han visitado la
casa nos felicitaron por las obras que realizamos entonces y aseguraron que si
no las hubiéramos llevado a cabo la casa se habría caído',
explica Maggie. Vinculada al conjunto de asociaciones vecinales y sociales que
integran la Red de Lavapiés, esta okupación nunca ha sido
denunciada por vecinos ni propietarios. El pasado invierno las okupantes alertadas porque
uno de los muros se empezaba a mover llamaron a los bomberos, que apuntalaron
la parte afectada y remitieron un informe a Gerencia de Urbanismo. Los
técnicos, tras visitar la finca, acordaron realizar las obras de
afianzamiento 'por ejecución sustitutoria ya que los propietarios no
aparecen'. 'Nosotros no entramos en si son propietarias o no', señalan.
'Se trata de un logro histórico', proclaman las mujeres.
'Pero todavía nos queda mucha lucha. Nuestro proyecto esta inspirado en
la casa de Donne de Roma que empezó como una okupación en los años
sesenta'.