PRECARIAS A LA DERIVA

 

 

PRIMEROS BALBUCEOS DEL “LABORATORIO DE TRABAJADORAS”

 

Éste es un proyecto de coinvestigación entre distintas mujeres que o bien

ya habían iniciado una trayectoria de reflexión y práctica en torno a las

transformaciones del mundo laboral en grupo (trabajo zero, sexo mentiras y

precariedad) o individualmente, o bien deseaban comenzarla y cuyas

inquietudes convergen el 20J del 2002, día de la Huelga General convocada

por los sindicatos.

 

Conscientes de que el proceso productivo del nuevo contexto laboral

completamente transformado cuya tendencia predominante es la creciente

valorización del trabajo inmaterial (el trabajo afectivo, comunicativo,

creativo, de descodificación de símbolos, de manipulación de códigos,) no

se interrumpe con una huelga de este tipo y de que la precarización del

mercado laboral se ha ampliado hasta tal punto que la mayor parte de las

trabajadoras ya tan siquiera se ven afectadas por las nuevas reformas

contra las que se celebra la huelga (que pretenden recortar aún más los

derechos y la protección laborales) tratamos de pensar en un nuevo modo de

estar en la huelga que sirviese para ponernos en comunicación con esas

nuevas realidades del mercado laboral. Decidimos entonces transformar el

clásico piquete por un piquete-encuesta (no nos veíamos con cuerpo para

increpar a una precaria contratada por horas en un super o para cerrar el

pequeño comercio de frutos secos de una inmigrante porque, al fin y al

cabo, a pesar de los muchos motivos para parar y protestar  ¿a quién se

había convocado en la huelga? ¿en quién se había pensado? ¿algún mínimo

interés sindical por la realidad de los precarios, de los inmigrantes, de

las amas de casa? ¿Acaso el paro detenía el proceso productivo de las

trabajadoras domésticas, de las traductoras, diseñadoras, programadoras de

todas las trabajadoras autónomas cuya interrupción o no ese día no haría

más que duplicar su trabajo del día siguiente?

Nos pareció más productivo intentar preguntar a aquéllas mujeres que

trabajaban (o consumían ese día) y a las que circulaban por la calle. Este

pequeño y discreto esbozo de co-investigación fue el punto de inicio de

las derivas.

 

 

DEL LABORATORIO DE TRABAJADORAS A LAS DERIVAS

 

Podíamos haber dedicado más tiempo a asentar, sentadas, las bases teóricas

de nuestra próxima investigación, las hipótesis que barajábamos o la

perspectiva feminista desde la cual la abordábamos. Pero nos impulsaba,

sobre todo, el deseo de conocer en el trayecto, de comunicarnos por el

camino, de conocer aquéllas nuevas situaciones y realidades del mercado

laboral precarizado y de la vida puesta a trabajar desde su propia

vivencia: contándonos cada una a las demás. La realización de una

cartografía del trabajo precarizado de las mujeres, a partir de la

comunicación, la reflexión conjunta y el registro de todo ello en un

intento de abordar una producción de saberes que quedara materializada al

máximo (fotografías, vídeo, grabación, relatos escritos) para ir

acumulando un material que sirviera para extender aún más la comunicación

de nuestra experiencia.

 

Partimos de una rudimentaria definición de aquéllo que llamábamos

precariedad, de aquéllo en lo que para nosotras residía la precarización

de nuestras existencias: los ejes que fueron saliendo de nuestros debates

partieron de nuestras distintas la vivencias del tiempo (estrés, exceso,

saturación, imposibilidad de planificación, inestabilidad), del espacio

(movilidad, territorios de vida, fronteras, desplazamientos y

sedentarismos), de la renta (trabajos muy mal remunerados, falta de

recursos, reducción o limitación total del acceso a los servicios

públicos), de las relaciones y cuidados (comunidades laborales,

afectivas, socialidades, del conflicto (posibilidades y procesos de

lucha), de la jerarquías, del riesgo (inseguridades, vulnerabilidad) y

del cuerpo (disciplina, maltratos y cuidados). Estos ejes se

convertirían en las líneas de intervención de nuestros recorridos: se

trataba de conocer las diversas maneras en que vivíamos y nos

enfrentábamos a ellas. Por lo tanto los diseños de las derivas, el

trayecto concreto por el que guiar a las demás seguiría, en principio,

esas pautas para decirse a sí mismo. Entre las mujeres que ya formábamos

parte del grupo promotor y las que se fueron animando a participar

conseguimos llevar finalmente a cabo cinco derivas compartidas (de las

manipuladoras de códigos, del trabajo de hostelería, del trabajo

doméstico, de enfermería y asistencia social y, por último, de las

trabajadoras del telemarketing) y una deriva “enlatada” de una compañera

exiliada laboralmente en Navarra que nos envió por vídeo su narración

derivante particular como arqueóloga “de gestión”.

 

 

DE LAS DERIVAS

 

Los primeros pasos de este experimento de cartografía a pie de obra han

resultado muy enriquecedores y apasionantes. Ese caminar junto a las

otras, ese juntar caminos, por los territorios de vida propios y por los

de las demás, ha sido en extremo revelador de conocimientos, de

reflexiones, de posibilidades y de obstáculos.

 

El esfuerzo de mostrar(nos) y comunicar(nos) nuestras trayectorias

cotidianas visitando físicamente los espacios, los lugares materiales y

simbólicos significantes para cada cual, te abre una increíble posibilidad

de saber: tu mirada recorre la geografía física pero también la inmaterial

de los problemas, inquietudes, ilusiones y luchas de las otras. Todo se va

viendo y hablando en el camino. A veces nos paramos a escuchar el relato

de las guías de deriva, otras, en los momentos de tránsito sobre todo, con

la cabeza aún bullendo por lo que acabas de oír, aprovechas para comentar

con quien contigo va, a veces con unas a veces con las otras. Se genera

una capacidad afectiva tremenda, la alianza va tomando forma. Algunos

momentos, algunas problemáticas, ciertas reflexiones ya no te abandonan y,

ya en la soledad, sigues pensando en la pavorosa similitud entre la

trabajadora doméstica interna y la esclavitud, en la inesperada

posibilidad de lucha colectiva y de organización sindical en un empleo tan

transitorio como es el de las teleoperadoras, en la potencia de la fuga de

la inmigrante que atraviesa mares y fronteras, en los saberes que van

sedimentando las vidas de los trabajadoras precarias, en la apuesta que

significa construir una cooperativa,

Infinidad de debates se han ido quedando en estado de latencia: ha habido

un intento de registrarlo todo (las imágenes, los sonidos,), mediante

todos los medios de los que disponíamos (la cámara de vídeo, la grabadora,

el boli y el papel). Pero nos ha faltado el tiempo de sacar el jugo a las

reflexiones en torno a lo que surgía, en torno incluso a nuestro propio

experimento.

 

De toda esta práctica pretendemos extraer los lugares, los nombres comunes

de esa difusión de singularidades, dispersas, desconocidas entre ellas,

alejadas, ajenas incluso, que es la nueva realidad laboral precarizada.

Porque soñamos con ir sustituyendo, aunque sea de a poco, la debilidad de

la dispersión por la fuerza de las alianzas, por la potencialidad de las

redes. Nombrarnos y crear herramientas de lucha que nos permitan ir

transformando lo que no nos gusta, armar lo que nos da fuerza.

 

Pero la dificultad de ambos objetivos sale a la luz de las derivas. Las

realidades del trabajo precario son muy, muy diferentes: los recursos

materiales de los que disponemos unas y otras, los apoyos materiales y

afectivos con los que contamos, los recursos, los mismos derechos, las

distintas disponibilidades, sensibilidades,

 

Pero la dificultad no puede detener el camino tan ambiciosa y alegremente

(de alegría fuerte, de esa que se enfrenta a la miseria de la vida

problematizándola, construyendo políticamente, y no de la otra de andar de

party) comenzado.

 

 

DEL TO BE CONTINUED

 

-consolidar las alianzas ya hechas y seguir construyendo otras nuevas: ese

seguir trabajando juntas implica toda una hazaña de invención conjunta que

pasa por tener muy en cuenta las diferentes disponibilidades y realidades

de cada una. Quizá signifique cambiar, a veces, los lugares de reunión

(¿por qué no en el parque del oeste?), también las formas, los momentos,

los códigos. Ir construyendo espacios de comunicación permanentes que

permitan estar al tanto de lo que acontece entre nos e improvisar

movimientos conjuntos de apoyo y de revuelta (intervenir ante el despido o

situación de maltrato de una trabajadora interna, participar en momentos

de paros y luchas de las trabajadoras de la salud, del telemarketing,).

 

-proseguir el experimento de cartografía a través de las derivas. Ver qué

territorios paradigmáticos de ese devenir precarias de las mujeres nos

quedan por explorar, mover los contactos para organizar nuevas derivas.

 

-trabajo paralelo de debate de las hipótesis de trabajo que vayan

surgiendo: no dejar que las de reflexiones se desarrollen sólo

individualmente, intentar desarrollar las puestas en común y la discusión

entre todas.

 

-afianzar el trabajo de registro y de comunicación: con todo el material

que ya tenemos pero también con el que sigamos creando, elaborar

dispositivos que sirvan para lanzar nuestros debates hacia afuera.

 

-comunicación hacia fuera: hay otros espacios de trabajo en torno a la

precariedad (¿comisión de precari@s del espacio desobediente? ¿proyecto de

co-investigación en la Fravm? ˆlas interrogaciones se deben a mi

desconocimiento de las mismasˆ) y sería interesante ver como trabajar

junt@s, pensar en alguna práctica conjunta o como mínimo en una vía,

espacio, encuentro de comunicación de experiencias.