En 2004 el proyecto A la deriva por los circuitos de la precariedad feminina recibió una mencion de honor del Premio Maria Angeles Durán de la UAM por innovación cientifica en investigación de género.  Ésta es la intervención que hicimos en el acto de entrega.

 

LA CONTRADICCIÓN ENCARNADA

 

Queremos hablaros de PRECARIEDAD, de GOTERAS, de ÓRDENES JUDIACIALES y de FEMINISMOS.

 

El proyecto de Precarias a la Deriva es una investigación colectiva, participante, militante.  Partimos, hace ya casi dos años, de la intuición de que se podría hablar de Œprecarización de la existencia¹ como una creciente tendencia que atraviesa las vidas de becarias y teleoperadoras, diseñadoras y prostitutas- es decir, de nosotras mismas.  Una precarización de la existencia que no se limita al ámbito laboral sino que atañe a todo el continuo que entrelaza  trabajo y vida, convirtiendo la metrópolis en el escenario donde se cruzan  consumo, deseo, producción y reproducción. Un espacio también medido por la tensión y la constante negociación por el acceso a todo tipo de recursos y posibilidades, de vivienda,  de educación, de tiempo para sí.

Precarias a la Deriva nació como crítica y cuestionamiento de este nuevo escenario. El punto de partida fue la huelga del 20J. Allí, vimos claramente que ni los decretos en cuestión ni los modelos organizativos de resistencia correspondían en absoluto a nuestras situaciones vitales y laborales: nos preguntábamos, ³¿cuál es tu huelga?²  Con esta pregunta comenzamos un proceso de investigación- acción para pensar colectivamente cuestiones como la transformación y  la feminización del trabajo, así como la centralidad del cuidado. Pero no sólo,  a la vez y mediante este proceso hemos puesto en el centro la  necesidad y el deseo de generar redes de alianza y apoyo mutuo,  y de buscar  nuevos espacios y modalidades del conflicto. 

 

La potencia del feminismo siempre ha surgido de esta no-separación entre las cuestiones epistemológicas y las posiciones activistas, y de su rica historia como un movimiento que reconoce el saber como una construcción común, generado colectivamente. Si nuestro proyecto es interesante es porque refleja esta herencia, habla la verdad de una materia viva. Nos alegra mucho que nos hayan seleccionado para esta Mención de Honor, porque conocemos y somos conscientes de los muchos impedimentos que existen en el mundo académico - con su política de carreras individuales y producción competitiva-  para el desarrollo de los procesos comunes.  Pero el reconocimiento que representa un premio es, por desgracia, insuficiente. 

 

Nuestro proyecto no sólo trata de la precariedad: se ha desarrollado en condiciones de precariedad extrema: por una parte, la subvención de la Dirección General de la Mujer a través del Instituto de Investigaciones Feministas de la Complutense todavía no se ha cobrado después de un año y medio, hundiéndonos en deudas. Por otra parte, la servidumbre que suponen los horarios, sueldos y condiciones de trabajo de las becarias, incluso de las del propio Instituto Universitario de Estudios de la Mujer, hace que sea imposible desarrollar cualquier tipo de proyecto y a la vez promover una carrera académica.  Y más urgentemente, el espacio que ha posibilitado este proyecto que hoy recibe esta Mención de Honor, El Centro Social Okupado de Mujeres, La Eskalera Karakola, además de sus goteras crónicas, ahora se enfrenta a un juicio y corre un peligro inmediato de desalojo.  Este Centro Social lleva más de siete años peleando en contra y desde la  precariedad para construir un espacio público de reflexión, agregación e intervención feminista, sin el cual el proyecto de Precarias a la Deriva, como muchos otros proyectos, nunca se hubiese podido realizar. 

El tipo de pensamiento e investigación que propone Precarias a la Deriva ­ abierto, participativo, político ­ es precisamente aquello que fomentan los Centros Sociales, y que dificulta la Universidad.  Para un feminismo vivo y relevante, que trama pensamiento y movimiento conjuntamente, es imprescindible mantener y potenciar espacios como la Karakola.  Desde marzo de 2003 la Karakola ha estado negociando con la Administración por el reconocimiento del proyecto ­ veréis que estamos haciendo circular hojas de firmas ­ sin embargo, el juicio puede abruptamente terminar esta vía política. La situación es bastante grave.

Como feministas no nos gusta separar palabra de acción, ni teoría de práctica. Así, nos parece importante que esta Mención de Honor vaya acompañada de un compromiso real que se traduzca en un compromiso político por parte del Rector de la Universidad, Ángel Gabilondo, por parte de la directora del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer, Virginia Maquieira, de La Directora del Instituto de Investigaciones Feministas, Rosa Mª García Rayego, y de la propia Maria Ángeles Durán, de formar una comisión de negociación que presione al Ayuntamiento y a la Empresa Municipal de la Vivienda para que se realice la compra y cesión del edificio que habita La Eskalera Karakola que permita la construcción de un  Centro Social Feminista en condiciones. Está muy bien que celebremos los 25 años del Instituto Universitario, pero esto tiene que ir de la mano de un renovado compromiso hacia el feminismo como movimiento. Ya es hora de que nos preguntemos qué tipo de feminismos queremos construir, si es que realmente queremos construir el feminismo como un movimiento social, vivo, colectivo y capaz de intervención política.

Esa es la pregunta.

Esta es vuestra oportunidad. 

 

Una cosita mas: parece que la comisión del premio no ha podido ver el video que forma parte del proyecto de  Precarias a la Deriva por un fallo técnico.  Nos gustaría invitaros todas a La Eskalera Karakola, calle Embajadores 40 en el barrio de Lavapiés, mañana, sábado a las 12.30, a ver el video que es parte de esta Mención de Honor,  a conocer la casa, y a tomar un piscolabis con nosotras.

 

Muchas gracias. 

 

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