Inditex -
Telefónica: dos objetivos de dos acciones de mujeres
Por qué los grupos de mujeres
reunidos en el Foro Social Transatlántico elegimos Bershka (grupo
Inditex) y Telefónica como objetivo de nuestras acciones en la jornada
de acciones descentralizadas contra la cumbre de jefes de Estado de Europa y
Latinoamérica.
En estos
desinflados días de acción frente a la globalización
capitalista en Madrid, hemos llevado al cabo dos acciones protagonizadas por
mujeres feministas. Nuestro objetivo han sido dos de las empresas
transnacionales españolas más influyentes a nivel global:
Inditex, en el ámbito del textil, y Telefónica, en el de las
comunicaciones.
El enorme
éxito de Inditex,
la compañía que agrupa a Zara, Stradivarius, Pull and Bear y Bershka, entre otras, se ha basado en gran parte
en la explotacion de las mujeres, tanto de aquellas que trabajan en la esfera
de la producción como de las que lo hacen en la venta. Inditex ha sido
una gran innovadora en la implementación de nuevos sistemas laborales;
su famosa producción just in time y el sistema de interacción entre los centros de
fabricación y diseño y las tiendas descansa sobre una fuerza de
trabajo femenina tremendamente precaria y flexible, tanto en el Estado
Español como en otros lugares del planeta hacia los que Inditex desplaza
incesantemente la producción con el propósito de abaratar los
costes y buscar condiciones que favorezcan la docilidad/flexibilidad laboral.
Inditex, empresa
líder en la normalización de la "domesticación del
trabajo" ha contribuido como ninguna a introducir el destajo en los
hogares de las trabajadoras, de las cooperativas de mujeres gallegas, haciendo
del tiempo en casa y el tiempo en el puesto de trabajo un gran continuum en el
que los espacios y los tiempos del trabajo productivo y reproductivo de las
mujeres han dejado de tener sentido. Miserable continuum en el que el tiempo para sí es una
broma de ma gusto.
Inditex, tan
lejos y tan cerca, marca el ritmo vital de miles de mujeres. La publicidad que
vende la ropa así fabricada propone una imagen de la mujer
exageradamente delgada y eternamente joven. Para garantizar que tan solo
semejantes criaturas tengan el privilegio de lucir la marca Zara han recortado
el tallaje, imponiendo de este modo un modelo único del cuerpo
aceptable/deseable/respetable: el que se ajusta a la "talla estandarizada
de normalización anoréxica". Desde luego, Inditex no es la
unica compañía que promueve esta normativa corporal, encarnada de
forma ejemplar por las dependientas (a las que se despide si engordan), pero
sí una de las que han obtenido un mayor éxito internacional
mediante esta forma de operar, que algunos han llegado a llamar
"democratización de la moda".
Por su parte, Telefónica es una de las compañías
más poderosas en el campo de las comunicaciones. Tanto aquí como
en America Latina, Telefónica nos obliga a experimentar los efectos del
neoliberalismo y las políticas monopolistas que hoy aunan en un solo
mundo de explotación sin precedentes ambas orillas del Atlántico.
Sólo a título de ejemplo, en febrero de 2000 Telefónica
pasa a controlar el 100% de: Telefónica Argentina, Telefónica
Perú, TLESP y Telesudeste, y pretende hacer lo mismo con el resto de
empresas participadas. El empobrecimiento generado por las condiciones
laborales impuestas por estas empresas ha desencadenado un fuerte proceso de
"feminización de la pobreza" (no olvidemos nunca que casi el
80% de las personas pobres de este mundo son mujeres) y de migración
forzosa. Las condiciones laborales en el sector de las comunicaciones responden
a una misma política a ambos lados del Atlántico. Se trata del
sector que registra un porcentaje de empleo femenino más alto,
así como una paulatina precarización; por eso nosotras "¡nos
morimos por ser teleoperadoras!". Cada vez es más elevado el
número de personas, en su mayoría mujeres, con contratos
temporales, bajísimas retribuciones y condiciones laborales que
recuerdan los tiempos de la esclavitud. Como dice un insigne directivo de la compañía
"aquellos que se queden quietos están condenados a
desaparecer". Detalles menores porque, como se nos repite hasta la
saciedad, "¡lo importante es hablar!". El precio, eso
sí, es alto, pero la promesa de movilidad, flexibilidad, accesibilidad,
rapidez y versatilidad no deja de asaltarnos.