territorios
… Pero cortocircuitamos, trasladamos las
corrientes a nuestros propios cuerpos: nos hemos situado. Igual que nos
situamos en el territorio urbano. Nos situamos y empezamos a hablar de las
precarias, de las descocadas, de las peligrosas, de las amas de casa, de las
agitadoras, de las frígidas, de las lesbianas, de las transexuales, de
las casadas, de las solteras, de las que vienen y van, de las putas y las
mariconas, de las feministas, asaltando el mercado- escaparate mundial en plena
revuelta subversiva de los modos de vida normalizados. Nos situamos porque lo
personal es político. Porque queremos lanzarnos a la plena
insurrección de nuestras vidas. Por ello, los centros sociales y los
espacios públicos son indispensables para la expresión y la
experimentación constante de una nueva forma de hacer ciudad que no está
contemplada en la agenda diplomática del capital escénico. Porque
somos parte de estos territorios luchamos diariamente para construirlos y
reorganizarlos. Diseños plásticos del mundo que queremos.
Expansión brutal de los deseos constreñidos. Reapropiación legítima de
nuestro propio espacio de vida, de nuestros cuerpos, de nuestro entorno, de
nuestros barrios, de nuestra
ciudad, de nuestro mundo...
Por eso okupamos, por eso los centros
sociales...