los previos
En
1995, se okupó Lavapiés 15 para hacer un centro social. Un grupo
de mujeres que participamos en la okupación coincidimos en querer un espacio feminista de mujeres dentro
de aquella casa. Así lo creamos, a pesar de que mucha gente se
sintió intranquila y se nos exigieran justificaciones o explicaciones
convincentes. Cuando se quiere algo, razones y explicaciones se inventan, pero entonces
no quisimos tener que justificar el deseo de unas mujeres de querer estar
juntas. En el espacio que creamos se pusieron en circulación y se
valoraron afectos y formas de relacionarse que se neutralizan, se invisibilizan
o simplemente no circulan en otros espacios. Analizando el orden sexual
dominante, reflexionando qué exige el patriarcado de nosotras,
qué hábitos nos hacen a las mujeres medirnos respecto a los
hombres y torna insensata la distancia, el alejamiento que supone
necesariamente un estar entre mujeres, una alteridad que es otra mujer.
Defender un proyecto autónomo de mujeres no se reduce a denunciar una
relación de desigualdad, que además no es una, es potenciar los
posibles ser mujer inexistentes, inexpresados, los no inventados o invisibilizados
en los espacios «neutros».
Cuando
esta casa fue desalojada, las mujeres que seguíamos allí
teníamos ya claro que queríamos okupar un centro social de
mujeres. Lanzamos la idea por diferentes lugares feministas, okupas...
La
antigua panadería-horno de la calle Embajadores 40 fue okupada en
Noviembre de 1996 por un grupo de mujeres, de feministas y de lesbianas con la
idea de crear un espacio colectivo, a través del desarrollo de distintas
actividades. Siempre desde una política feminista hemos buscado
profundizar en nuestras posibilidades de transformación de nosotras
mismas, del barrio donde se encuentra la casa, pero más allá de
todos aquellos otros espacios donde convivimos y entramos en contacto con otras
mujeres, otras gentes, otros espacios políticos.
La Eskalera Karakola entrevistada por el Grupo de Mujeres de la Casa de la Moneda, 1999