historias
Gentes sin
casas, casas sin gente ¿qué pasa? Esto es lo que
se puede leer ahora en un edificio abandonado de la calle Jesús y
María. Se encuentra tapiado después de que hace año y
medio 15 personas quisieron hacer de él una vivienda. Cuando entraron
había miles de palomas vivas y muertas. La intención de dejar
caer el edificio no sólo responde a perjudicar a los vecinos que viven junto a un montón
de palomas muertas y sus excrementos, ni siquiera su propietario se plantea que
uno de los pisos es la vivienda de una mujer que paga su alquiler aunque tenga
que entrar al portal con mascarilla, y mucho menos el numero de gente sin casa.
Otros intereses amparados por la ley y por los planes del Ayuntamiento le
mueven (y mucho más rentables). La casa es suya, (algo que hoy no puede
decir todo el mundo y menos sobre un inmueble de ese valor) y puede esperar los
años que sean para que se caiga. Los años necesarios para que ya
se haga imposible rehabilitarla, y pueda vender el solar a una constructora de
estas que también tienen sus planes para el centro de Madrid. Planes
para quien pueda pagarlos. Mudanzas para el resto.
A las diez horas
llegó un señor acompañado de la policía, no
traía ni un solo papel donde demostrara su propiedad, aún
así le ayudaron a tirar la puerta abajo sin ninguna orden judicial.
Vecinas y amigas estaban fuera, llamaron a una abogada y gracias a ella se
consiguió que no pidieran la documentación, pues una de ellas ha
nacido en Chile y no tiene sus papeles «en regla». A la semana
volvieron disfrazadas de ratas, sobre la fachada proyectaron diapositivas de
otras casas en condiciones parecidas en Lavapiés... Ahora llevan un año viviendo en
una antigua fábrica de toldos.
Esto es una pequeña
historia de las que construyen la historia de la okupación.
También hay otras como el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil (...)
Que existan tierras en manos de grandes terratenientes
–¿cómo y por qué se defiende esto?– y gente
que las necesita tierras para cultivar no es desconocido para nadie. Lo
difícil de entender es que no se okupen más. Lo mismo ocurre con
la necesidad de vivienda ¿es que se puede vivir sin casa, cuando
además hay casa vacías? Por esto se okupa.
La Eskalera
Karakola entrevistada por el Grupo de Mujeres de la Casa de la Moneda, 1999