los comienzos

 

              Espacios de mujeres, espacios para mujeres, por, para y desde las mujeres. Un espacio desde una conciencia, nuestra conciencia de género, desde una complicidad, desde una necesidad y para muchas desde una prioridad. Un flotador para nuestro S.O.S., cuatro paredes para estar juntas, para estar revueltas, para discutir, para sentirnos, para mosquearnos, para decir incluso a veces ¿qué hago yo aquì? En realidad un espacio para todo eso que nocabe o no nos apetece hacer en otros lugares como los bares enrollados, las clásicas okupas, etc. También, por qué no, un aire fresco, brisa del mar o del desierto heladora para algunos y tan càlida y deseada para otras.

 

              Las reacciones ante el evento. Conocernos, gustarnos, reticencias, confianza, debates interminables por la espiral. Pero mira: «Tiene salida. De momento, okupar.

 

              Miedo, algunas más experimentadas, otras nuevas en el patio. ¿Y qué? ¿En quñe parte de él estamos?... Quizás empezó mucho antes. Así que ya estamos en marcha y no hay retroceso. ¡Pa dentro!

 

              ¡Ostias! La casa sea cae, ¿Qué hacemos? Sin luz ni agua ¿Nos vamos?... Abrimos las ventanas, comenzamos a limpiarla. No está mal, ¡qué escalera! Mira, ¡fotos!... ¡Nos quedamos! (Subidón).

 

              Los vecinos, el dueño... están flipando. Una vecina dice: ¿y los novios? ¿Cuándro vendrán? Ja, ja, ja, les echamos al cocido anoche.

 

              Hay mucho que hacer, sobre todo esas cosas que nunca hemos sabido muy bien, sí mujer, arreglar la luz, engancharla y tirar de cable, el agua, las cerraduras, ya sabes... cosas de hombres, esas que cuando intentas hacer, te dicen ¿Quita, que ya lo hago yo! Y tú piensas: «claro, debe ser cuestión de cojones».

 

              Bueno, las cositas de la casa van saliendo. Entre medias: «vamos a ponernos serias: ¡ta chan! Debate: «espacios de y para mujeres o mixto y qué grado de mixticidad». Exposición de ideas, sentimientos. A veces nos confundimos, una se ofende, a otra no le mola el tono... todas somos víctimas. Claro, ya se sabe, que si el grado de concienciación, la experiencia... Bueno, pues claro que habrá malos rollos. Y como dijo una «bienvenida al mundo de las mujeres, con sus alegrías, su dultura, y también sus amarguras».

 

              Pero ahí estamos. Pese a las críticas del vecino que se siente discriminado (¿Qué curioso?) Frente a la mierda que nos echan algunos y frente a la ignoracia e invisibilidad a que nos someten otros. No nos hacen falta esos estúpidos y falsos triunfalismos, la verdad es que no prtendemos ser la base de ningún imperio, ni la vanguardia de ningún movimiento. Creemos que las cosas no van así y no nos gustaría que lo fueran. Esa forma de concienciar = «evangelizar»,; ya se sabe, la cultura cristiana pesa en occidente.

 

              Vivir como queramos, por lo menos en la medida que podamos. Intentar llevar nuestra filosofía, nuestra política hasta el último rincón de nuestra vida...

 

Texto escrito durante los primeros días de okupación de La Eskalera Karakola, noviembre-diciembre, 1996

 

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