Escuela de Feminismos de la Escalera Karakola, 5 de octubre de 2003

 

Charly Fonseca: Diversidad sexual y resistencia

 

                  La violencia contra los grupos de sexualidades periféricas (no monógamas, no heterosexuales, no gratuitas...) es semejante a la violencia de género. Del mismo modo que una mujer que decide no tener hij@s es estigmatizada, son estigmatizadas las personas cuya sexualidad no es la que establece el sistema hegemónico.

                  Cuando hablamos de sexualidades periféricas nos referimos a todas las que están fuera de la norma: lesbianas, trabajadoras del sexo, el sexo sin reproducción, las relaciones promiscuas o de diversidad, los homosexuales, el sadomasoquismo, la pornografía, el uso de objetos, el sexo en lugares públicos, la transexualidad...

                  Este sistema divide a las mujeres (las buenas o santas, las malas o putas) y es utilizado para deteriorar su dignidad.

                  El trabajo sexual es un tema polémico entre las feministas que opinan que es otra manera de que los hombres ejerzan su dominio y las que piensan que es una opción laboral más.

                  Para elaborar su tesis Charly ha entrevistado a trabajadoras del sexo que se consideran empresarias independientes. De hecho, históricamente las prostitutas y las cantantes de ópera eran las mujeres más emancipadas.

                  El trabajo de campo de la tesis de Charly tiene que ver con personas doblemente estigmatizadas, por ejemplo, homosexuales seropositivos o transexuales (de mujer a hombre o de hombre a mujer) que ejercen la prostitución.

                  Las transexuales de hombre a mujer son a menudo vistas como el último vestigio del poder masculino, como si fueran espías que pusiera el patriarcado entre las mujeres. Sin embargo, ellas trabajan por sus derechos igual que el resto de las mujeres (con el estigma siempre de ser transexuales).

                  Much@s transexuales se niegan a hacerse la operación de cambio de sexo porque consideran que sus genitales están sanos. En este sentido, existe una división entre quienes quieren operarse y quienes no.

                  Las nuevas identidades hacen que la sociedad cambie. Nos definen por lo que tenemos entre las piernas, lo cual es absurdo, porque, por ejemplo, si a un hombre le extirpan un testículo, no deja de ser hombre.

                  Una mujer lesbiana es vista como una mujer fallida, más cercana de lo masculino (camioneras, butch...). Lo mismo sucede con los hombres homosexuales, ya que no cumplen el requisito de las demostraciones sociales de masculinidad (ser violentos, etc). Actualmente, de hecho, existen homosexuales muy masculinos, por ejemplo los leather y los osos, que lo que hacen es cuestionarse el género.

                  Tienes que tener un género para ser alguien. El género te condiciona la vida. Por una parte realiza una prescripción (dicta normas) y por otra, una proscripción (prohíbe). El género es una construcción cultural que se realiza a través de la imitación. Además, es repetitivo (Judith Butler habla de performatividad).

                  Existen fronteras que se van trasgrediendo:

-           La primera frontera sería lo privado, lo heterosexual, lo que procrea, lo monógamo.

-           La segunda serían las parejas heterosexuales no casadas, las personas promiscuas, la masturbación, las parejas estables de gays y lesbianas...

-           La tercera frontera sería la transexualidad, el sadomasoquismo, el fetichismo, el sexo con menores o con personas de edad mucho más elevada...

La sexualidad es una construcción que viene de Grecia y Roma y que se termina de configurar con el cristianismo.  Como muestra de periodos anteriores, Charly nos muestra imágenes de vasijas muy antiguas en las que se ven escenas de sexo entre dos hombres, entre dos mujeres, entre gente de distintas edades... También nos habla de Safo y nos lee cantos mesoamericanos de tinte homosexual.

         Prueba de que la sexualidad es una construcción cultural es que la masculinidad cambia dependiendo de las culturas. Por ejemplo, en Melanesia, un ritual para “hacerse hombre” es realizar una felación a otro.

         Un tema muy preocupante es el asesinato de mujeres mexicanas en Ciudad Juárez. Violencia de género en la que están implicadas las autoridades, que echan a las propias mujeres la culpa de lo que está sucediendo, pues no deberían salir solas por la noche (estas mujeres salen de trabajar a las dos de la madrugada).

         La violencia de género o entre homosexuales no se condena porque se consideran crímenes pasionales, se les ve como parte del ámbito de lo privado. Además, las denuncias son procesos de desgaste enormes para las víctimas. Como siempre, el sistema desfavorece a los sectores más vulnerables.

La sexualidad construida no tiene nada que ver con lo que es real. Luchas como las casas okupas de mujeres, los derechos humanos, etc, crean resistencias contra el sistema hegemónico. El cambio tiene que venir desde abajo, desde las bases de la sociedad. No hacen falta más leyes ni más prisiones, sino espacios y oportunidades de hablar.

En el turno de preguntas se debatieron cosas interesantes. Por ejemplo, el por qué algunas parejas de lesbianas repiten las relaciones de poder heterosexuales, incluso la violencia. Los grupos marginados o violentados reproducen esa violencia (como se ha dicho antes, el género es una construcción cultural que se reproduce a través de la imitación). La violencia entre parejas homosexuales o lesbianas no está legitimada y es muy difícil de denunciar, porque son parejas que no están legitimadas.

Se apuntó que el factor de la educación es muy importante, “mejor prevenir que curar”. Pero al sistema en el poder le interesa mantener relaciones desiguales, prueba de ello es la Ley de Extranjería.

Se debatió la dicotomía en la visión feminista de la prostitución. Existe un sector feminista que trabaja por los derechos de las prostitutas (Hetaira en Madrid, Licit en Barcelona). Hay que fomentar el empoderamiento y la autoestima, además de las condiciones de trabajo en las que ejercen. Para erradicar el trabajo sexual, hay que erradicar las desigualdades. Cuando haya el mismo acceso a los bienes, habrá un cambio (Dolores Julia: El doble filo de la prostitución).

Y para terminar, un dato positivo. Charly Fonseca iba a titular su tesis Violencia y homofobia, pero al hacer su trabajo de campo se encontró con un montón de gente que se resistía al poder hegemónico a través de la subversión y decidió llamarla Diversidad sexual y resistencia.

                   

 

Volver a la pagina de la Escuela de Feminismos

La Eskalera Karakola