Panfleto de una accion en la sede
de la Empresa Municipal de la Vivienda, jueves 5 febrero 2004.
COMUNICADO DEL CENTRO SOCIAL
FEMINISTA ESKALERA KARAKOLA.
Esto no es más que un
espectáculo televisivo. Un Reality Show lleno de ficciones y simulacros.
Stop. Respiremos. Tal vez podemos jugar nosotras también. No está
mal. El único peligro que tienen las ficciones y las representaciones es
que pueden dar lugar a más representaciones. Nosotras queremos dar
rienda suelta a nuestros deseos. Buen comienzo. Queremos explorar nuestra
capacidad de decidir y construir realidades. Otras realidades, quizás.
Eso está por ver. Stop. Respiremos de nuevo. Acción.
La
Eskalera Karakola es un Centro Social Okupado situado en el barrio de
Lavapiés, en la calle Embajadores, número 40. Desde hace
más de siete años, la Eskalera Karakola ha albergado una
infinidad de proyectos, ha dado cabida a muchísimas actividades y sobre
todo se ha dedicado a pensar la posibilidad de producir acontecimientos
transformadores de lo social desde el pensamiento y la acción colectiva
y feminista. Ahora mismo, otro proyecto emblemático del barrio, La
Biblio (biblioteca autogestionada que lleva en funcionamiento casi 10
años), comparte el espacio con la Karakola en un proyecto conjunto de
Centro Social. La Karakola es, siempre lo decimos, ante todo una
invitación, una invitación a cuestionarnos y cuestionar el orden
heteropatriarcal impuesto de esta sociedad que más que nunca nos empuja
a vivir fuera del territorio de «lo común» y de «lo
compartido» en parcelas de aislamiento, fragmentación y soledad. La
Eskalera Karakola es un espacio abierto para todas aquellas y todos aquellos
que quieran y deseen tejer alianzas que nos arrojen en actos radicales de
apuesta colectiva a pensar esos territorios com-partidos por inventar.
Nuestra
apuesta no es entonces la de un Centro Cultural que ofrezca una suerte de
actividades asistenciales gestionadas por el Ayuntamiento. Ese modelo ya lo
conocemos. A las mujeres nos dan ganchillo a las seis y, ahora que está
de moda, hasta tai-chi a las ocho. Este modelo sigue generando sujetos pasivos
que se dedican «a consumir» ocio abaratado (y en mucho casos ni
siquiera eso) por el Ayuntamiento. Lo que venimos realizando y exigiendo
distintas realidades del barrio es la necesidad de la proliferación de
espacios autónomos y autogestionados que pongan en el centro un modelo de
participación activa y pública que rompan con la
distinción entre gestores y usuarias. Se trata de recobrar la capacidad
de decisión acerca de nuestras necesidades y nuestros deseos
especialmente despotenciadas en el caso de las mujeres. Queremos, en este
Madrid frío, derechista, vacío, hostil e impositivo, pensar que
somos nosotras las que lo habitamos y que como tal queremos ser
partícipes activas de los procesos que conforman nuestra ciudad y
nuestro barrio.
Hoy,
per-formamos la realidad, hacemos reality show, para decir esto y mucho más.
Porque la Eskalera Karakola se ubica en un
edificio histórico del siglo xvii,
muy bonito, eso si, pero por lo mismo, muy, muy viejo. Está echo polvo.
Y nosotras queremos sacarlo del polvo, para lo cual, lo primero que hicimos,
hace ahora un año, es presentar un proyecto de Rehabilitación y
Cesión a la Administración. Por el camino, entre limpiezas y
rehabilitaciones varias, lo que vamos poniendo sobre el tapete es la
política especulativa aberrante a la que nos somete la Empresa Municipal
de la Vivienda, la Concejalía de Urbanismo y el Ayuntamiento en general.
Hace un año, Sigfrido Herráez , presidente de la EMV, se
sentó con nosotras en la Eskalera Karakola. Su compromiso pasaba por comenzar
un proceso de compra del inmueble sin garantías de cesión. Nunca
volvió a contestar. Lo que sí sabemos es que la EMV busca
desesperadamente a la propiedad. Carmen Casesmeiro (antigua encargada de
infravivienda), se comprometió a darnos explicaciones acerca de los
planes de la EMV con respecto al inmueble de la Karakola. Tampoco se supo nada.
Y a nosotras esperar no nos gusta. Dejar que la casa se caiga, y con ella los
proyectos tanto de la biblio como de la karakola no es algo que pensemos
permitir. Este tipo de políticas nos dicen por sí solas a
quién se está respaldando.
Ahora le toca a la Administración dar una
respuesta. Que nos expliquen públicamente. ¿Por qué se
siguen propiciando y promoviendo los ejercicios individuales especulativos en
vez de los proyectos sociales? ¿Por qué uno de cada tres pisos en
Lavapiés está vacío? ¿Por qué los edificios
destinados para realojos siguen cerrados a cal y canto? ¿Por qué
la E.M.V ha vendido locales para tiendas de al por mayor en el barrio mientras
que ha negado la existencia de espacios adecuados para proyectos sociales, como
por ejemplo en el caso de la Biblio? ¿Por qué se permite que el
metro cuadrado del suelo ronde el millón de pesetas? ¿Por
qué encima tenemos que soportar estas políticas de
adjudicación de viviendas por un sistema de puntos insostenible por lo
que parece que tenemos que estar encima agradecidas? Si mi casa está en
ruina, ¿cómo voy a tener dos millones de pesetas en el banco,
señor Sigfrido, como exige su sistema de puntos?
Exigimos
una respuesta acerca de las políticas sobre la vivienda y los espacios
públicos en nuestra ciudad y en nuestro barrio. Y exigimos el
reconocimiento del proyecto del Centro Social Okupado la Eskalera Karakola y de
la Biblio Autogestionada, la necesidad de la rehabilitación del inmueble
y la cesión como medio de propiciar espacios públicos reales de
participación para la ciudadanía en general y para las mujeres en
particular.
Y
LO QUEREMOS YA!!
Las
representaciones nos ayudan a generar otras representaciones posibles de vida.
Cuidado. Stop. Esto es peligroso. Pero no podemos parar de proponer, pensar,
actuar, decidir, construir, soñar... Per-forma, pre-forma, da-forma,
de-forma, la vida. Habitar es arriesgarnos. El espacio público es un
espacio in-habitable. Recuperémoslo.
POR LA REHABILITACIÓN Y CESIÓN DEL CENTRO SOCIAL OKUPADO ESKALERA KARAKOLA. UNA DECISIÓN POLÍTICA YA.
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