Y aún nos queda...
reinventar la vida
"Ya,
desde el 11 de septiembre estamos,
ya,
en guerra global permanente.
Yo,
que vivo en guerra cotidianamente,
yo,
salgo a la calle y digo que NO!"
Invisibles por los circuitos del trabajo asalariado,
cada vez más y más precarizados, invisibles en el espacio ciego,
mal llamado "privado", de la producción doméstica, a la
medianoche de la igualdad formal, se nos interroga:. "¿Y vosotras
qué quereis? ¿Acaso no somos tod@s iguales?" El patriarcado
da a las doce toque de queda: "Ya es hora de que volvais a casa".
Y repetimos incansables las razones:
Nuestra ausencia..., ausencia de
representación de los deseos femeninos, de la multitud de las mujeres,
bajo la imagen única y cegadora del eterno femenino; la violencia que en su nombre se obra
sobre nuestros cuerpos, siempre "otros", negados, exorcizados; la
creciente precariedad que envuelve los aspectos todos de nuestras vidas
(afectivos, materiales: acceso vedado a los bienes básicos -a la renta,
a la vivienda, a los servicios, a la atención, al cuidado...); la feminización de la pobreza en
las figuras de la madre soltera y de la anciana ("nadas" en el
espacio público, ningún tema); la reducción del trabajo
vivo de las mujeres a fuerza de trabajo fijada, flexible, mal paga, sin derechos,
gratuita, invisible...
Y, por eso, un día (¿un solo
día?) para tantas y tantas razones...
Pero sólo un día público para
el espectador regular; ya que el feminismo, si expropiado, si enmudecido,
aún alimenta el tanque de esta máquina de guerra y
captura... Pues legitima el
control sobre el migrante, transfigurado en un absoluto "otro",
mientras justifica en los pecados contra las mujeres las cruzadas del Capital
contra el Islam y ahonda el abismo entre el trabajo nativo y migrante (los
derechos de las mujeres resumidos en una campaña contra el velo)...
Hoy
salimos -y saldremos- a la calle, para decir que no, que no queremos una vida invible ni un mundo inhabitable. Nosotras,
que somos de aquí y de allá, españolas y extranjeras,
madres, putas, bolleras, solteras o casadas, nosotras, que no nos conformamos con un solo día para
tantas mujeres y tantas razones, no "volvemos a casa"... Porque a
medianoche, cuando la lógica de mercado disuelve brutalmente el tejido
social, arroja a la soledad, atomiza, anula, extermina, bombardea, a nosotras
aún nos queda amanecer, poner recto lo que fue torcido y recrear la
vida, lo común, el cuerpo, los servicios, el tiempo...
Porque, cuando la vida es precariedad, los derechos no se mendigan,
¡se inventan!