2006/Archivo/Un fin de semana con los hackers

De Hackmeeting

Revisión a fecha de 00:42 27 ago 2009; D1d4c (Discutir | contribuciones)
(dif) ← Revisión anterior | Ver revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)

Un fin de semana con los hackers

Juan Carlos Aceros Gualdrón

“Lo que no somos es clandestinos. No hay ningún secreto en lo que estamos haciendo”

Ramón Roca, en el hackmeeting 2006 Communs Sensefils y Redes SNP


Desde el 2000, anualmente y en distintas ciudades españolas, una comunidad heterogénea de apasionados por las tecnologías de la información se reúne. Los convoca el deseo de compartir con otros lo que han aprendido, de proponer la realización de acciones y proyectos conjuntos, de denunciar situaciones que les afectan a todos, así como de conocerse cara a cara para darle a sus relaciones un calor y un color que complementa sus afectos on-line.

Este año, bajo el lema “experimenta tu libertad”, sus participantes se han dado cita en el Centro Social Okupado La Fibra de Mataró, los días 13, 14 y 15 de octubre. Al recuperar el antiguo nombre romano de la ciudad, han llamado al evento “hackiluro”. Sin embargo, tradicionalmente se le conoce como “hackmeeting”. Dicha palabra fue acuñada a finales de los 90, en Italia, para referirse a un espacio donde se reúnen hackers y activistas sociales. Así pues, los hackmeetings son momentos y espacios en los que se gesta (se re-produce y co-produce) lo que se conoce como “hacktivismo”, “ciberactivismo”, “activismo copyleft” o “activismo tecnológico”.

Los asistentes al hackmeeting se reúnen en los diferentes espacios acondicionados para el evento, y se escuchan mutuamente, debaten y cuestionan. Hablan de software libre, redes inalámbricas, encriptación y streaming, como hablan de okupación, manifestaciones, manifiestos y auto-gestión. Se congregan en asambleas para distribuirse las tareas y tomar decisiones. Corren también de un lado a otro estableciendo conexiones, cargando ordenadores portátiles, tomando fotografías. Se juntan en pequeños grupos en torno a un monitor, para ayudarse mutuamente, y comparten una comida en el “menjador vega antirrepresiu” donde se puede almorzar por tres euros, y comer o cenar por cinco. Quien se compromete, quien se ensucia las manos, quien ayuda a mantener en marcha el experimento que es el hackmeeting, es un hacktivista.

Efectivamente, hackiluro es un experimento. No es un evento cualquiera. Está desprovisto de los acartonados formatos y de las rígidas pre-determinaciones. Se hace sobre la marcha. En él la des-organización y la auto-organización se retan mutuamente, y se ponen en juego en tres áreas interconectadas. El hackmeeting es un experimento a nivel técnico, social y político. En el primer sentido, es un espacio para aprender de manera comunitaria sobre redes inalámbricas, sobre robótica, sobre software libre y sobre encriptación. También es una actividad que requiere de un esfuerzo técnico permanente: dotar de energía y de agua al local, poner en funcionamiento la red wireless, pinchar música, conectar los proyectores, son actividades que no tienen fin durante tres días consecutivos (y en muchos casos son posibles solo gracias a una planificación que, sin embargo, se modifica frente a las coyunturas).

El hackmeeting, además, es un experimento social y político. Es un espacio donde los nicks se convierten en cuerpos, y donde las asambleas virtuales devienen acción efectiva. Sin una distinción entre organizadores e invitados, sin la constitución de una junta directiva, de un director o un jefe, hackiluro funciona como un ejemplo de autogestión y de horizontalidad. Al hacerlo, se convierte en un mensaje acerca de otras formas posibles de convivencia social y de movilización colectiva. Por lo demás, es un vórtice en torno al cual giran críticas y propuestas con contenido político: denuncias contra la propiedad intelectual, la especulación inmobiliaria, el canon a los medios digitales, las patentes de software; proyectos para construir robots que participen en manifestaciones, para redactar licencias libres aplicadas a redes wi-fi, para proteger al software libre, etc.

Pasar un fin de semana con los hackers es encontrarse en medio de esta constante actividad y movimiento tecno-socio-político. Es una experiencia intensa desde el punto de vista intelectual, afectivo y social. Es un experimento fascinante que se resuelve sobre la marcha. Aprendes mucho de tecnologías. Aprendes mucho de auto-organización. Aprendes mucho de las lógicas de dominación tras la llamada “Sociedad del Conocimiento”. El hackmeeting pasa por ti, en la misma medida en la que tu pasas por el hackmeeting, y al volver a casa te quedas con el buen sabor de lo efímero, con la pasión por lo complejo, con la curiosidad por lo desconocido, con la crítica frente a lo injusto, con un proyecto, con una idea, con el deseo de volver un año más.

Herramientas personales
wiki-navigation
project-navigation