¿Que hace una gente como nosotros ?fiambreras, esececepepes, yomangos- liándose en un invento como un PornoLab? ¿qué tiene que ver nuestro ?anticapitalismo sabor a pueblo?
con esto de la pornografía y el erotismo desatado? A lo mejor, por decir algo, es que, igual que sucede con los centros comerciales, el porno es un sitio al que muchísima gente va, paga y se sale con la sensación que le han tangado algo... A lo mejor es que, igual que para los centros comerciales hemos recuperado y puesto en circulación las recetas del mango, para el porno tenemos que pensar algo. Porque esto de la pornografía parece que podría ser al deseo lo que la publicidad es en el campo del consumo o las campañas electorales en la política. ¿vamos a conformarnos con los zafios remedos que nos dan? ¿vamos a aceptar el juego tal y como nos lo quieran contar? Si potenciamos la autonomía y la acción directa en otros terrenos, por qué no deberíamos hacerlo en el del erotismo y en el de la producción de signos asociados al erotismo: la pornografía? Y es que apenas nos ponemos a rascar resulta que nos caemos del guindo
y advertimos que va a ser fundamental pensar quien hace qué esto
de la pornografía: quien pone el culo y quien la mano. Habrá
que pensar para quien se hace la pornografía mayormente y qué
tipo de deseos-fantasias se admiten a tramite en esa pornografía. Y ya puestos a pensar, si resulta que alguna vez la pornografía
ha tenido un papel político, como satira o proyección utópica
?pornotopía, ¿bajo qué condiciones podríamos
reconsiderar, si nos diera por ahí, esa opción? Claro que con tanta modernez, a ver si ahora esto del porno se va a convertir en un sector más del consumo especializado y carero, junto con las cremas antiarrugas, los yogures con bifidus y el turismo rural. ¿Habrá que asumir el erotismo como un ingrediente más de nuestro arsenal de recursos para los fines de semana más sosos? A ver si va a ser cosa de vincular los temas, a ver si va a resultar
que una vida sexual rica es inseparable de una vida rica tal cual y vamos
a tener que mandar al jefe, al coche o a la hipoteca a tomar vientos. Si planteamos talleres de autoexploración y masturbación femenina, o cursos elementales de cunnilingus, o de fabricación de latigos ¿no podría de ahí salir otra pornografía? Más conectada con el erotismo que nos pone, más conectada con la vida que queremos vivir, pese al capital y sus máquinas de hacer morcillas. What are people (fiambreras, esececepepes, yomangos) like us doing getting
involved in an invention like a porn-lab? Maybe like the shopping centres, porn is a place where a lot of people
go, buy and leave with the sensation that they got something... We had hardly begun to scratch a result that we fell from the tree and .... understood that it’s fundamental to think about who does what in pornography: who puts the arse and who puts the hand. We wonder for whom this pornography is made for and what types of desires or fantasies are we admitted to deal with through this type of pornography? Furthermore, if ever pornography had a political role, social satire or utopical projection – pornotopia; under which conditions could we reconsider this option? And we are ready to think that if pornography ever had a political role, like a satire or a utopian projection – pornotopia, under which conditions could we reconsider, if they’d give us somewhere, this option? It is clear that with so much modernity, it isn’t surprising if
this pornography isn’t going to be converted in more than just specialised
consumerism and more than just a rip-off merchant, along with the anti-ageing
cremes, yoghurts with bifidus and rural tourism. Do we have to consider
eroticism like another ingredient in our arsenal of resources to use for
the more bland weekends? If we put up workshops of auto-exploration and feminine masturbation, or courses in elementary cunnilingus, or in the manufacture of whips, couldn’t any other type of pornography come out of this? more connected with eroticism, more connected with the life we want to live, that weighs on capitalism and its black pudding making machines.. They say that in porn there are no “arguments”: the bell rings, it’s the milkman (or the lucky devil), the lady opens her house and .. splash! they fuck. Here arrives the husband along with the grandmother, they see them and wow!... they also fuck and what’s more, everything is in a mess... And if goodness in this, not without any reason, has depreciated like a non-existent argument, one that would have an appearance of the most varied pornotopias, that’s to say ideal landscapes of our eroticism... To be continued...
La pelicula se titula "FrankenBobbit". En la India hay otro. Insisto en lo del can hambriento: 21 de mayo de 2005, 13h21 Una mujer india secciona el pene a su marido
_____________________________________________________________ |