Si tu chaqueta
preferida tiene un pita y no te gusta el color o te pincha
en el sobaquillo, entonces no hay más que coger unas
tijeritas de las de uñas, o un cutter chiquitín
y hacer una pequeña incisión que libere el pita.
Es fácil y por lo general los pitas los ponen en las
costuras o debajo del cuello, sitios en los que un pequeño
roto resulta hasta elegante.
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