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Jacques Wajnsztejn: Aprés la révolution du capital.
L'Harmattan, 2007

Siguiendo el trabajo teórico desarrollado en Temps Critiques, Jacques Wajnsztejn nos ofrece en este libro una relectura de Marx y de su Economía Política a partir del desarrollo del capitalismo y de la lucha de clases hasta hoy. La crítica de la teoría del valor trabajo y la crítica de las clases sociales será, en grueso, el nudo de este trabajo; siendo pues hoy la cuestión decisiva la relación entre Capital y Valor.

En el actual estadio de desarrollo del capital y en la actual fase de luchas, el trabajo ya no es la fuente del valor. No es el trabajo vivo del obrero el que está en el origen de la valorización y de la acumulación sino el capital fijo y a través de él la tecno-ciencia. Con ésta el funcionamiento clásico del capital cambia: ahora ya no es la acumulación (de mercancías) el fenómeno dominante sino el flujo mundial del valor (la reproducción capitalista). El valor se autonomiza respecto al trabajo vivo (el valor sin trabajo) y respecto al trabajo muerto (el valor sin la forma valor). La medida del valor por el tiempo de trabajo deviene caduca.

Al nivel de las clases esto lleva desde la sociedad de clases (la sociedad burguesa) a la sociedad del capital. La clase obrera, clase del capital no puede afirmarse para negar el capital (ciclo de la autonomía obrera de los años 60 y 70), sino autonegarse. Fin pues de la identidad obrera. Se ha acabado la contradicción capital-trabajo porque el capital recubre los dos polos. El trabajo vivo ha perdido centralidad en el proceso de transformación del mundo y es el capital, en tanto que relación social, el que ha hecho su revolución económica y tecno-científica. Se trata pues para el autor de una verdadera revolución del capital que en su dinámica ha suplantado una revolución proletaria. La revolución ya no puede hacerse más que a título humano.

Como el mismo autor reconoce, ambas cuestiones, la relación del trabajo vivo con el valor y la autonegación del proletariado, no son ajenas a la teorización de Marx en los Grundrisse, respecto a la primera cuestión, y a lo largo de todos sus escritos respecto a la segunda. En los Grundrisse (cuaderno VIII) Marx anota efectivamente que en la medida que se desarrolla la gran industria la creacion de la riqueza se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo y depende más bien del estado general de la ciencia, pero para Wajnsztejn habría en esto un retroceso de Marx en El Capital hacia la concepción ricardiana del valor trabajo, soporte de su teoría de la explotación.n


José Luis Oyón: La quiebra de la ciudad popular. Espacio urbano, inmigración y anarquismo en la Barcelona de entreguerras, 1914-1936. Ediciones del Serbal. Barcelona, 2008

Diez años de investigación sobre la Barcelona de entreguerras, marcada por el espectacular aumento demográfico (pasa de 600.000 a 1.200.000) y por su carácter obrero y revolucionario, mayoritariamente anarquista. El objetivo de Oyón es poner en relación el espacio urbano y el mundo obrero, situar el espacio urbano de este sujeto social que alumbró aquella Barcelona revolucionaria del 1936, tal como afirma el autor frente a la actual tendencia a minimizar la existencia de una revolución en la ciudad, viendo sólo un frente antifascista (o ni tan solo esto). Trabajo de conjugación entre historia obrera e historia urbana, considerando la ciudad no como simple escenario sino como elemento constitutivo del proceso de formación de la clase obrera, modelando la forma de vida obrera.

La extensa obra de Oyón _más de 500 págs.- está dividida en dos partes. En la primera estudia los cambios en la vida cotidiana del mundo obrero barcelonés de entreguerras: el crecimiento urbano y las características sociológicas de la población obrera manual netamente separada de las clases no manuales y dividida también ella misma entre obreros cualificados y no cualificados. Esto da lugar a una cartografía de las distintas figuras obreras que se forman en el espacio urbano: los barrios densificados del centro histórico y de fuerte inmigración y precarización; los viejos suburbios populares de una población obrera más asentada (Sans, sant Andreu …) y las segundas periferias, espacios nacidos al margen de la ciudad y de reciente inmigración (Torrasa, St. Adrià, Sta Coloma…).

En la segunda parte estudia la influencia de estas figuras y comportamientos en el ámbito político y sindical, especialmente en la CNT, esbozando el perfil sociológico y territorial del obrero anarquista radical, afiliado a la CNT, a la FAI, a las JJ.LL., protagonista de los días de Julio del 36, de las jornadas de Mayo y que formaron los comités revolucionarios de barrio, las patrullas de control y las milicias. Así, según el autor, este perfil es el de un obrero joven (20, 30 años), de poca cualificación, alta tasa de analfabetismo, de inmigración reciente (15 años), y que reside mayoritariamente en las segundas periferias (muy hacinadas), y en menor parte en el centro histórico; en contraposición a la población obrera más asentada, de origen catalán, cualificada, afiliada a la CNT y que ve bien la política de colaboración de los dirigentes cenetistas con el gobierno republicano, y cuya residencia son mayoritariamente los viejos suburbios populares. (En el caso de los socialistas, comunistas y catalanistas republicanos será el Ensanche). La dualidad de estos dos perfiles, sociológicos y territoriales, lleva a la quiebra de la ciudad obrera y popular: una Barcelona frentepopulista y otra anarquista radical; una ciudad dividida cuya máxima expresión serán los hechos de Mayo 37.


Aunque José Luis Oyón denuncie explícitamente el estereotipo del anarquista radical, jornalero analfabeto inmigrado, difundido por la prensa catalanista burguesa de la época, creo que fuerza demasiado la nitidez y polarización de ambos perfiles, a mi entender mucho más complejos e interrelacionados (se pasa fácilmente de un territorio a otro, del centro histórico a las segundas periferias), pasando el radicalismo cenetista que el libro contempla por la conjugación de otros elementos no tenidos en cuenta por el autor como por ejemplo la subjetividad de los militantes, su conciencia de clase, su formación intelectual, política y revolucionaria en ateneos (que sí había en las segundas periferias), grupos de afinidad y en las mismas cárceles; así como el estudio y la significación de las importantes huelgas en talleres y fábricas en estos años 20 y 30.

Las barricadas de Mayo, que para Oyón son la máxima expresión de aquella polarización, no se ajustan al perfil por él diseñado, si contamos entre sus integrantes grupos como Los Amigos de Durruti, grupos trotskistas, el POUM y militantes internacionales.n

Ante Ciliga: Nel Paese della grande menzogna. URSS 1926-1935. Jaca Book/Fundazione Micheletti. Milano, 2007

La cuidada edición integral de la obra imprescindible de Ciliga que nos brinda Paolo Sensini, como la que hace unos años nos brindó de la obra de Bruno Rizzi, La Burocratizzazione del mondo, nos retrotrae a nuestras omisiones: no tenemos en lengua castellana la edición integral de ninguna de estas dos obras.1

Ante Ciliga, nacido en Istria (Croacia), secretario general del P.C. croata desde 1922, es enviado en 1926 a Moscú para trabajar en la sección balcánica del Komintern,
pero allí se adhiere a la Oposición de izquierdas y es detenido en 1930: tres años de cárcel en Moscú y dos años y medio de exilio en Siberia. Gracias a su condición de ciudadano italiano (en 1919) logra salir de la URSS en 1935, no así sus camaradas que serán fusilados. Ya en París escribirá entre 1936 y 1937 Au pays du grand mensonge, editado en 1938 (Gallimard) donde narra la profunda injusticia y los horrores que imperan en la URSS, el carácter reaccionario e imperialista del estalinismo, dictadura burocrática totalitaria que ha suplantado la democracia obrera. En toda esta situación no es ajeno Lenin; su implicación la describía Ciliga en el capítulo "Lénine aussi…", pero el estalinismo es muy fuerte aún entre la inteligencia europea y este capítulo será mutilado. Sólo hasta 1950 no será publicado en Francia en las ediciones Îles d'or en Au pays du mensonge déconcertant (edición algo abreviada de la anterior pero con el capítulo sobre Lenin íntegro). Durante los años 1939, 1940 y 1941 continua Ciliga escribiendo su memoria en URSS: Sibérie, terre d'exil et de l'industrialisation que editará también Ìles d'or en 1950. En 1977, Champ Libre edita la obra íntegra con el título Dix ans au pays du mensonge déconcertant. Es a partir de ésta que Paolo Sensini saca ahora por primera vez esta edición italiana de la obra íntegra de Ante Ciliga.

No vamos a comentar ahora el largo periplo de Ciliga durante estos 10 años en URSS y las enseñanzas que nos lega sobre el capitalismo de Estado vigente en Rusia, antes que la denuncia del GULAG fuera propaganda pro capitalista. Repetidas veces nos hemos remitido a ello en nuestra revista. En ella hemos publicado también artículos de Ante Ciliga sobre la URSS y sobre Yugoslavia, y parte de su autobiografía escrita en 1983 (ver Etcétera, nº 15, nº 16, _1990_ y nº 20, 1992). Sólo resaltar el importante trabajo de Paolo Sensini en la traducción, anotación y en la extensa introducción donde a caballo de la biografía de Ciliga (vida y obra se confunden) da cuenta de su aportación argumental para entender el régimen instaurado en URRS después de Octubre; y, al anotar la presencia de esta edición, resaltar también la ausencia (¡reparable!) de la versión castellana íntegra de este libro indispensable.

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1. De esta obra de Ante Ciliga en castellano sólo hay editado Lenin y la revolución rusa (Ediciones mayo 37. Barcelona, 1973), pequeño opúsculo que contiene junto a otros dos capítulos el capítulo íntegro de "Lénine aussi…"; y El país de la gran mentira y del enigma: diez años detrás de la Cortina de Hierro (Ediciones Verdad, Bs. As., 1951), traducción de la edición francesa de 1950.                                                                                                           l  

 Elías Reclus: Impresiones de un viaje por España en tiempos de revolución. Editorial Pepitas de Calabaza. www pepitas.net. 2007.

La crisis financiera que se manifiesta plenamente en 1866, provocada por la avidez especulativa, en beneficio propio y de unos pocos poderosos, de los gobiernos reaccionarios que disfrazaban de liberal su política económica, de O'Donnell y Narváez, causó una enorme carestía de la vida y una crisis de subsistencias. El hambre y la miseria atacaron con mayor fuerza a un pueblo ya extremadamente empobrecido. Ante una situación de agitación social creciente (no sólo en la Península, también el las colonias: en Cuba se produce la insurrección del "Grito de Yara"), en la que cualquier chispa podía iniciar una revuelta social, de gran magnitud y desconocidas consecuencias, un grupo de militares prepararon un pronunciamiento que les permitiera deshacerse de unos personajes ya acabados que copaban el poder del Estado desde hacia décadas y poderlos sustituir por ellos mismos o por miembros de su facción. De esta manera en Septiembre de 1868 el almirante Topete inicia el pronunciamiento en la bahía de Cádiz y el general Prim forma la Junta Revolucionaria en esta misma ciudad y junto al general Serrano, estos, de nuevo, militares que se creen dueños del Estado prometen una novedosa Constitución. Estos sucesos obligan a la corrupta monarquía borbónica de Isabel II a abdicar y a marcharse a París.


Tras la llamada "Revolución Gloriosa", el clímax social era de plena euforia pacifica entre el pueblo que lleno de ilusión y esperanza en la nueva situación creada y con un gran optimismo utópico, se hecho a la calle y al grito de ¡"abajo las quintas y los consumos"! y ¡"Viva la República Federal"!, se fueron formando las diversas Juntas Revolucionarias en numerosas ciudades. Entre 1868 y 1874, se dará el "Sexenio Revolucionario" durante el cual se hundieron en España no sólo una gran cantidad de gobiernos, sino diversas formas de Estado: monarquía absoluta, monarquía constitucional, República Federal y República autoritaria, hasta llegar al golpe de Estado del general Pavía y a la restauración, de nuevo, de los corruptos Borbones.

Ante esta nueva situación de tensión social creada en 1868, son muchos los europeos que sienten curiosidad y viajan a España, varios de ellos pertenecen a la AIT y otros también son miembros de la Alianza Internacional de la Democracia Socialista impulsada por Bakunin. Este será el caso del etnógrafo Elías Reclus que el 26 de octubre llega a Barcelona para observar y participar en la nueva situación política, para sufragarse el viaje escribirá una serie de artículos para la Revue Politique de París. Antes de partir, Elías, se había ofrecido a Bakunin para venir como representante de la Alianza, pero este que recelaba de Elías Reclus por sus simpatías republicanas había rechazado su oferta. Más adelante y a la vista de los artículos que Elías enviaba a París, Bakunin acumulará contra él numerosos enfados y agravios. Bakunin, después de recibir varias negativas, logrará que Fanelli venga a España como delegado de la Alianza y en noviembre se encontrará en Barcelona con Arístides Rey y Elías Reclus que le dará dinero y contactos para las diversas ciudades en que le llevará su cometido.

Quizás Bakunin si tenía razón en sus recelos sobre las veleidades republicanas de Elías Reclus, pues en su trayecto tanto por tierras catalanas, como por el Levante, por Andalucía y en Madrid, siempre acompañara a sus amigos republicanos, principalmente a Fernando Garrido. Elías Reclus, además, llevará una crónica de viaje en forma de diario que se inicia a su llegada el 26 de octubre de 1868 y termina el 10 de marzo de 1869.

Si por una parte estamos ante una crónica diaria del viaje, en la que se describe vivamente la situación social y como se manifiestan las ilusiones y esperanzas que encontraba en los pueblos y ciudades que visitaba; por otra parte, esto se complementa con una serie de artículos en los que también se analiza con mayor profundidad la situación política y sus derivas que se suceden en este mismo periodo y que serán enviadas y publicadas en la Revue Politique de París. Esto es lo que nos muestra en paralelo, con muy buen criterio, el editor y traductor de esta obra: Francisco Madrid, además para completar el panorama y disponer de una documentada visión histórica de conjunto, la lectura de la crónica y de los artículos va acompañada por un buena serie de notas explicativas que el editor ha realizado de manera concisa y precisa y que abren la situación explicativa de un momento a un

campo más general. Finalmente, el editor, también con buen criterio, añade al libro "otros documentos" que van desde la reproducción de discursos de E. Reclus o F. Garrido, hasta una carta de Fanelli u otra de Prim, lo que es un buen complemento para ayudarnos c comprender la situación histórica en que se desarrolla el viaje.

Tanto en la crónica del viaje como en sus artículos, Elías Reclus tiene la virtud de enseñarnos realmente la situación social, política y vital que se encuentra y vive a lo largo de su trayecto. Es por ello un documento extraordinario que nos muestra una determinada época histórica y si a ello se añade el valor de las notas realizadas y los documentos añadidos por el editor, nos encontramos ante un buen libro que nos permite conocer e incluso llegar a palpar el ambiente social de un periodo lleno de ilusiones y esperanzas, pero también de dudas, incertidumbres e indecisiones.n

Jacques Reclus: La révolte des Taiping (1851-1864). L'Insomniaque. Site: insomniaqueediteur.org

Durante el siglo XIX, China que aún mantiene una superestructura medieval, ve como las sucesivas invasiones de su territorio por las potencias económicas occidentales, convierten el imperio de los Manchues en un Estado semicolonizado, que tendrá su punto álgido cuando en 1860 en la segunda guerra del opio las tropas franco-británicas saqueen e incendien el Palacio de Verano del emperador en Pekín.

Una situación de permanente crisis y las nuevas condiciones económicas y de explotación impuestas, hacen que la miseria se extienda sobre amplias capas de la población. Esta situación de explotación y desesperación hace que estallen, en la mitad del s. XIX, diversas insurrecciones y rebeliones en el inmenso territorio chino: revueltas campesinas junto a los mineros en el norte, en el este se rebelas las etnias musulmanes, en el sur y el oeste las rebeliones campesinas son impulsadas por sectas budistas o taoistas o por sociedades secretas, mientras que la piratería se reaviva en las costas. Sin embargo las revueltas más importantes serán las de los Nian y las de los Taiping que se desarrollan en paralelo durante el mismo tiempo pero en escenarios diferentes.

Los Taiping (El Reino de la Gran Paz) surgiran por medio de Hong Hsieo-ts'uann, un iluminado perteneciente a la minoría Hakka, convertido al cristianismo por influencia de unos misioneros protestantes. El movimiento se desarrollara muy rápidamente con una radical tendencia igualitarista y comunitaria: expulsar a los terratenientes y repartir las tierras, poner las riquezas en común, establecer la igualdad entre mujeres y hombres, abolir la poligamia y la costumbre de vendar los pies a las niñas para deformarlos, las mujeres podían combatir e incluso formar sus propios batallones, prohibir el consumo de opio, deshacerse las trenzas impuestas a los campesinos por los manchues como símbolo de sumisión (por ello a los Taiping se les llamará "Bandidos del pelo suelto"), etc. Su lucha tenía que posibilitar la instauración de La Gran Igualdad en el Reino de la Gran Paz. A medida que se liberan grandes territorios se ponen en práctica las medidas que sostienen: se eliminan a los terratenientes, se reparte tierra suficiente para que pueda vivir cada familia y el excedente producido se guarda en graneros comunitarios, se elimina también todo rasgo ideológico de confucianismo. De hecho los dirigentes Taiping buscaban instaurar un orden monista donde un Estado teocrático tendría poder sobre todo, tanto en la economía como en la ideología. Sin embargo hay que reconocer que la gran revuelta de los Taiping fue, en muchos sentidos, un movimiento campesino revolucionario que trastoco profundamente la sociedad china de su tiempo, y que durante muchos años aglutinó a millones de personas en una gran extensión de territorio y que derrotó a muchos ejércitos imperiales antes de ser finalmente derrotados y cruelmente reprimidos.

El autor Jacques Reclus (1894-1984), resobrino del geógrafo y pensador anarquista Eliseo Reclus, publicó por primera vez este interesante libro La Révolte des Taiping, 1851-1864, prologue a la Revolution Chinoise en el año 1972 en "Le Pavillon, Roger Maria Editions, París", después de conocer bien la realidad China pues había vivido allí durante muchos años. Herido en la mano en la 1ª guerra mundial, incidente que truncara su afición de pianista, se dedicara al periodismo. Colaborara con la prensa anarquista de la época (La Bataille, Plus Loin, Le Liberter), a partir de 1920 será gerente de Temps Nouveuax, en su segunda época (1919-1921), cuando su principal impulsor Jean Grave ya había abandonado la redacción para fundar, al no poderse quedar con la cabecera, La Revolte et le Temps Nouveaux. Es ahí donde entrará en contacto con un estudiante chino anarquista que le informa de la creación en Shanghai de una Universidad de Trabajo, concebida según el modelo kropotkiano de estudio y trabajo, entonces decide marchar y enseñar en dicha universidad. Estará en China hasta 1952, será testigo del crecimiento del Partido Comunista Chino (PCCh) de sus derrotas y de sus victorias, de la formación por Mao del ejército campesino, de la guerra civil y del triunfo y de la toma del Estado por un PCCh ya plenamente maoísta. Finalmente como consecuencia de una agresiva campaña antiextrangeros promovida por los burócratas del PCCh, tendrá que abandonar definitivamente China.

Si la primera edición de 1972, dado el ambiente político en ciertos sectores intelectuales franceses, este libro sobre La révolte des Taiping se presentaba con el subtitulo de prologo a la revolución china, los paralelismos con la China actual se podrían encontrar en el despotismo y brutalidad de la muy jerarquizada burocracia creada por el PCCh, que como un nuevo poder Manchu quiere controlar y dominar totalitariamente cualquier rincón del Estado y todo resorte y sentimiento personal. En 1850, la miseria producida por la corrupción de la burocracia Manchu forzó el desplazamiento de millones de campesinos. En la actualidad millones de personas son desplazadas en China y millones explotadas por míseros salarios en unas condiciones de trabajo "manchesterianas", además la burocracia impone la obligatoriedad del "certificado de residencia" (hukou) como medida de control y como señal y símbolo de identificación de ser desplazado y por lo tanto destinado a ser siervo. Es desde esta perspectiva del totalitarismo y absolutismo del Estado del PCCh, con todas sus brutalidades: torturas, expropiaciones, desplazamientos, explotación salvaje, pena de muerte que ahora se ha de leer este libro sobre la Revuelta de los Taiping contra un Estado totalitario.n

El Rapto. Periódico del grupo Surrealista de Madrid.

Como complemento a la revista teórica Salamandra, los compañeros del grupo Surrealista se han propuesto analizar nuestra realidad más cotidiana a través de un periódico con mayor frecuencia y esperamos que con mucha presencia.

Hasta ahora han editado dos números en los que repasan algunos de los fenómenos más acuciantes de nuestra realidad: el botellón y la movida madrileña, el problema de la vivienda, siempre con un estilo agudo y clarividente.n

Oskar Panizza: Diario de un perro. Pepitas de calabaza. Logroño, dbre. 2007.

Unos ladridos acallan la necedad y arrogancia de algunos humanos. Estos, presentados de manera especial en la época victoriana, se prestan mejor que otros, sin excluir a nadie, a su representación. En este delicioso ensayo de Panizza, el perro es la medida de los seres vivientes: él siente, ve, mira y reflexiona acerca del comportamiento de los hombres y mujeres _ocultapiernas y los enseñapiernas_, y a pesar de sus esfuerzos se le hace difícil entender el comportamiento de estos últimos. Desde su tamaño, el can afirma: la humanidad entera huele a betún, metáfora en la que expresa el deseo siempre insuficiente de los racionales por encubrir y disimular la realidad.

El opúsculo con su sencillez de lenguaje toma la dimensión de una obra maestra, y aguda por aquello que muestra y por lo que subyace, por lo que manifiesta y que cada cual debe descubrir; aparecen las reflexiones de un perro que, desconcertado, observa el comportamiento de los humanos.

Como psiquiatra y crítico escritor, Panizza simboliza en estas páginas algunas de las enfermedades crónicas de los humanos, veladas y aquí desveladas por alguien que es su esclavo, en este caso el can. La brutalidad humana, repetida incesantemente, alcanza límites que siembra la duda racional en el mismo perro: …me parecía raro que, cuando yo quería hacer algo, había algo dentro de mí que ladraba: no quiero … ¡Que el perro no tenga ya derecho a hacer lo que el perro quisiera! Aparece entonces el tropo o inversión de los papeles, en el que el cánido intenta encarnar el deseo de los humanos, resultándole frustrante la experiencia.n


Moishe Postone: Marx Reloaded. `Repensar la Teoría Crítica del Capitalismo', Traficantes de Sueños, 2007. Apropósito del Valor (1ª Parte):

En esta segunda entrega de la colección Bifurcaciones1, Traficantes de Sueños2, nos proponen la traducción de un seguido de artículos y conferencias, de entre los años 1998 y 2004, del profesor del departamento de Historia y Estudios Judíos de Chicago Moishe Postone3, con prefacio de los sociólogos Alberto Riesco Sanz y Jorge García López.

Con el título de Repensar la Teoría Crítica del Capitalismo4 los artículos de Postone nos sugieren la necesidad de revisión de la Teoría Crítica a la luz de las últimas transformaciones históricas como son el retroceso de los estados del bienestar en occidente o el derrumbe del «comunismo» y el ascenso del «neoliberalismo». Transformaciones que también representan serios desafíos para la izquierda, al poner en cuestión toda una serie de posturas críticas convertidas en predominantes durante las décadas de 1970 y 1980, así como posicionamientos previos surgidos tras 1917. Cambios, que por un lado han sido interpretados como una señal del final histórico del marxismo.

Para esta revisión de la teoría, Postone, se sirve de algunos de los diferentes intentos de reconceptualización de la Crítica llevados acabo en el siglo XX. Esta selección crítica transcurre por «La cosificación y la conciencia del proletariado»5 de Georg Lukács, junto a diversas obras de Friedrich Pollock y Max Horkheimer de los años 30 y 40 de la llamada Escuela de Frankfurt, y el análisis crítico de las obras de los años 70 de Daniel Bell, El Advenimiento de la Sociedad Post-Industrial (1973) y El Capitalismo Tardío (1972) de Ernest Mandel, hasta la crítica del ensayo de Derrida Espectros de Marx (1993)6.

A lo largo de sus artículos, Postone, insiste en la necesidad de alejarse de cualquier interpretación dogmática de la teoría crítica de Marx, de los «marxismos», ya sea la del marxismo ortodoxo de la Segunda Internacional, o lo que él denomina «marxismo tradicional». Estas interpretaciones abordan el capitalismo, básicamente,
en términos de relaciones de clase estructuradas por una economía de mercado y por la propiedad privada de los medios de producción, donde una creciente contradicción estructural entre las relaciones básicas de dicha sociedad (propiedad privada y mercado) y las fuerzas productivas darían pie a la posibilidad de una
nueva sociedad, entendida en términos de propiedad colectiva de los medios de producción y planificación económica industrial, recuperando el proceso técnico capitalista en beneficio de todos miembros de la sociedad. Para estos marxismos el socialismo es visto, básicamente, como una sociedad caracterizada por la propiedad colectiva de los medios de producción y la planificación centralizada en un contexto industrializado. Sin embargo, para Postone, este enfoque ya no resulta útil para fundamentar una teoría crítica de la emancipación. Fue incapaz de proveer la base para una crítica histórica adecuada del «socialismo real» y se mostró impotente frente al desmoronamiento de dicha formación social.

Postone se apoya en los trabajos de Max Weber y Émile Durkheim, que enfatizaron los procesos de racionalización, burocratización, y división del trabajo, para pronosticar que la abolición del mercado y de la propiedad privada no bastaría para transformar radicalmente la sociedad moderna, sino bien al contrario, su abolición simplemente reforzaría sus aspectos más negativos.7

En la crítica a «La cosificación» de Lukács, Postone remarca este alejamiento de la concepción «tradicional» del capitalismo como un sistema de explotación basado la propiedad privada y el mercado. Cuando Lukács abordan la cuestión de la posible superación del capitalismo, recurre a la noción del proletariado como sujeto revolucionario de la historia, mientras para Postone el concepto fundamental en la sociedad capitalista esta en la mercancía. Estas diferencias corresponden a la muy distinta reapropiación del concepto hegeliano de sujeto-objeto, el Geist con el que Hegel buscaba superar la antinomía sujeto-objeto propia de la epistemología clásica.

En «La cosificación», Lukács identifica al proletariado como el Sujeto histórico que a través de su trabajo constituye el mundo social y se constituye a sí mismo. En este sentido, Lukács analiza la sociedad como una totalidad constituida por el «trabajo», si bien se encuentra velada, fragmentada y obstaculizada en su autorrealización por las relaciones capitalistas. Al derrocar el orden capitalista, el proletariado se autorrealizaría como sujeto histórico, al realizarse abiertamente la totalidad que él constituye. La totalidad y, por tanto, el trabajo, proveen el punto de vista del análisis crítico de la sociedad capitalista realizado por Lukács.

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1. En el primer título de la misma colección: Lo que el trabajo esconde. Materiales para un replanteamiento de los análisis sobre el trabajo, podemos encontrar un artículo (1998) en el que Postone nos adelanta su tesis.

2. Traficantes de Sueños no es una casa editorial, ni siquiera una editorial independiente...

http://www.traficantes.net/

3. Recordamos a Postone y recomendamos la lectura de su Lógica del Antisemitismo

en: «La crisis del Estado Nación. Antisemitismo-Racismo-Xenofobia», M. Postone, J.Wajnsztejn, B. Schulze; Alikornio ediciones. Barcelona 2001.

4. Conferencia pronunciada en Berlín el año 2000.


5. G. Lukács, Historia y conciencia de clase; Grijalbo, México 1969; traducción de M. Sacristán. Obra compuesta por ocho ensayos escritos entre 1919-1922 y publicados en 1923.
6. Derrida, J. Espectros de Marx. El trabajo de la deuda, el trabajo del duelo y la Nueva Intern. Trotta, 1998.                                                                               

7. Estas teorías de la modernidad, a pesar de que pudieran haber sido reacciones a los movimientos y teorías socialistas, buscaron también enfrentarse a los problemas y las cuestiones acarreadas por las transformaciones históricas de la sociedad capitalista: de una configuración liberal en el siglo XIX, a una formación burocrática y estatal en el siglo XX. («Marx Reloaded», p. 76).


Sin embargo, en El Capital, según la interpretación de Postone, Marx difiere de una reapropiación que viese la totalidad de modo afirmativo, como el punto de arranque de la crítica, e identificase al sujeto-objeto idéntico de Hegel con el proletariado. Marx caracteriza explícitamente al capital como una sustancia con dinámica propia, es decir, un Sujeto. Dicho análisis interpreta la dinámica del capitalismo en términos de relaciones sociales constituidas por formas estructuradas de práctica y que, aún así, adquieren una existencia cuasi-independiente y someten a las personas a constricciones cuasi-objetivas. La interpretación de Marx del Sujeto histórico, indica que las relaciones sociales situadas en el centro de su crítica no deberían entenderse, fundamentalmente, en términos de relaciones de clase, sino en términos de formas de mediación social expresadas por categorías tales como valor y capital. La idea de que el capital, y no el proletariado, es el Sujeto total implica que el llamamiento a la plena realización del Sujeto sólo podría significar la plena realización de una formación social alienada.

El trabajo en el capitalismo no es, siguiendo esta interpretación, según Marx, únicamente trabajo (trabajo concreto), tal y como lo entendemos de manera transhistórica y por medio del sentido común, sino que se trata también de una actividad socialmente mediadora que es históricamente específica, es el contenido o, mejor aún, la «sustancia» del valor (trabajo abstracto). Por lo tanto, sus productos, mercancía y capital, son tanto productos del trabajo concreto, como formas objetivadas de mediación social. En el análisis de Marx, la clase de mediación constitutiva del capitalismo da lugar a un nuevo modo de dominación social: uno que somete a las personas a constricciones e imperativos estructurales impersonales y crecientemente racionalizados. Se trata de la dominación de las personas por el tiempo.

La forma mercancía, que subyace en la interpretación de Postone, busca comprender críticamente un modo abstracto de poder y dominación que no puede entenderse adecuadamente en términos de dominación personal o grupal concreta.

Así pues, el trabajo y el proceso de producción no pueden separarse de, ni oponerse a, las relaciones sociales del capitalismo, sino que constituyen su núcleo mismo. Así pues, la teoría de Marx se extiende más allá de la crítica tradicional de las relaciones de distribución burguesas (el mercado y la propiedad privada); y aborda la sociedad industrial moderna como capitalista en sí misma. Trata a la clase trabajadora como el elemento básico del capitalismo, más que como la encarnación de su negación; y no conceptualiza al socialismo como la realización del trabajo y de la producción industrial, sino en términos de la posible abolición del proletariado y de la organización de la producción basada en el trabajo proletario, así como del sistema dinámico de constricciones abstractas constituidas por el trabajo en tanto que actividad socialmente mediadora.


A finales de 1930 (el pacto Hitler-Stalin y los comienzos de la Segunda Guerra Mundial) la consideración de que el capitalismo del siglo veinte estaba atravesando una profunda transformación que implicaba un cambio en la relación entre el Estado, la sociedad y la economía impulsará un giro teórico pesimista. La Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt sostenía que esta nueva configuración del capitalismo, la transición del capitalismo liberal al capitalismo burocrático, no generaba de forma inmanente las condiciones históricas de su propia negación.

A comienzos de la década de 1930, Friedrich Pollock,8 desarrolló su análisis de la transformación del capitalismo asociado al desarrollo del Estado intervencionista. La Gran Depresión, el consiguiente papel, cada vez más activo, del Estado en la esfera socioeconómica, así como la experiencia planificadora soviética, llevarán a Pollock a concluir que la esfera política había sustituido a la económica como lugar de regulación económica y articulación de los problemas sociales. Pollock caracterizó este desplazamiento como un desplazamiento hacia la primacía de lo político sobre lo económico. Esta idea, central para el giro pesimista de la Teoría Crítica de finales de la década de 1930 y comienzos de la de 1940, que luego se generalizaría en la década de 1960, implica que las categorías marxianas podrían haber sido válidas para el período del capitalismo liberal pero desde entonces se habrían vuelto anacrónicas, como resultado de la exitosa intervención del Estado en los procesos económicos.

Sin embargo, al considerar por qué, para Pollock, la fase del capitalismo caracterizada por la «primacía de lo económico» resulta contradictoria y dinámica, mientras que la fase del capitalismo caracterizada por la «primacía de lo político» no lo es, podemos dilucidar este problema considerando su interpretación de la esfera económica. Al postular la primacía de la política sobre la economía, Pollock conceptualizó esta última en términos de una coordinación casi automática y mediada por el mercado de las necesidades y de los recursos. Pollock entendió la esfera económica e, implícitamente, las categorías marxianas de las relaciones de producción únicamente en términos de modo de distribución.

Los límites de una crítica centrada en el modo distribución, se sitúan en la superación de la categoría marxiana de valor (interpretada como una categoría del mercado) en el capitalismo de Estado y la propiedad privada realmente abolida. A pesar de ello, para Pollock, la planificación central en ausencia de propiedad privada no es, por sí misma, emancipadora.

Una consecuencia importante fue el cambio en la evaluación teórica del trabajo. Mientras en el socialismo, la emancipación descansaba en el «trabajo», considerado como el ámbito de la libertad, ahora este, era implícitamente considerado como una fuente de la ausencia de libertad.9 La inversión con respecto al concepto de «trabajo», implícito en el análisis de Pollock, fue fundamental para la posterior vinculación del «trabajo» con la racionalidad instrumental o técnica realizada por la Teoría Crítica. En 1940, Horkheimer, comenzó a considerar el desarrollo de la producción como el progreso de la dominación. En «Dialéctica de la Ilustración» (1944) y en «Eclipse de la razón» (1946), la evaluación acerca de la relación entre producción y emancipación se volvió más inequívocamente negativa.

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8. En: «Capitalismo de Estado» y en «¿Es el Nacional-socialismo un Nuevo Orden?».

Los límites de la crítica del marxismo tradicional llevada a cabo por Pollock y Horkheimer se han vuelto más evidentes en las décadas recientes debido a una nueva transformación histórica del capitalismo, a comienzos de la décadas de 1970, que manifestó dramáticamente los límites de las formas de intervencionismo de Estado. Este proceso histórico, que implicó la sustitución del régimen de acumulación «fordista» de mediados del XX por el capitalismo global neoliberal, puede verse, por su parte, como una suerte de «refutación práctica» de la tesis de la primacía lo político. Muestra retrospectivamente que el análisis de la Teoría Crítica de la anterior gran transformación del capitalismo era demasiado lineal y no comprendía adecuadamente el carácter dinámico del capital. La transformación de la Teoría Crítica ha acentuado los términos de sustitución de la crítica de la Economía política por la crítica de la política, la crítica de la ideología y la crítica de la razón instrumental (como dimensiones interrelacionadas).

Mandel, en El Capitalismo Tardío, trata de «aportar una explicación marxista a la onda larga de rápido crecimiento que siguió a la Segunda Guerra Mundial en la economía internacional capitalista y reclama la validez de la teoría del valor tratando de mostrar que puede explicar una variedad de procesos históricos que no pueden ser entendidos por las teorías históricas lineales, incluidas las teorías del desarrollo impulsado técnicamente.

Nos encontramos en medio de una transformación de gran envergadura de las sociedades industriales avanzadas y del orden global, caracterizada por los flujos económicos supranacionales, por un aparente declive de la soberanía nacional efectiva, así como por el declive de los estados del bienestar keynesianos en el Oeste y colapso de los partidos burocráticos estatales en el Este. También definido por un tránsito general de las economías industriales a economías de servicios en las sociedades industriales avanzadas, cambios que se han visto acompañados por una creciente segmentación del mercado de trabajo, una mayor desigualdad en los ingresos, más altos niveles de desempleo estructural, y una importancia cada vez mayor de la técnica.

El «capitalismo tardío», según Mandel, no es la sociedad postindustrial. Por el contrario, se trata de una sociedad en la cual todas las ramas de la economía están, por primera vez, completamente industrializadas como resultado de la extensión de las relaciones capitalistas a todos los ámbitos de la vida. Esto conlleva una igualación general de la productividad media del trabajo y de la composición orgánica del capital media entre empresas y entre sectores. Es decir, a diferencia de otras fases, el desarrollo desigual entre los diferentes sectores ya no es la fuente principal de la obtención de beneficios suplementarios. El resultado de todo ello será una presión permanente hacia la aceleración de la innovación técnica.

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9. Debería tenerse en cuenta que mientras el trabajo en el capitalismo es el objeto de la crítica de la Economía política de Marx, el marxismo tradicional hace del trabajo el punto de partida de la crítica (Postone, 2004).                                                                        .


Mandel es crítico con la idea de que la técnica se ha convertido en el principio estructurante de la sociedad moderna. De manera más específica sostiene que la denominada tercera revolución técnica estaba arraigada en una nueva onda de acumulación de capital, que, a su vez, había sido posible por las derrotas de la clase obrera a lo largo del mundo industrializado capitalista (excepto Inglaterra) de las décadas de 1930 y 1940, así como por un programa masivo de rearme antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Sobre la base de este análisis, Mandel afirma que el período de posguerra había llegado a su punto culminante a comienzos de la década de 1970. Predice que el capitalismo responderá a la nueva recesión, estructuralmente condicionada, tratando de incrementar la productividad y recortando los costes laborales: lo cual llevará a un descenso de los salarios reales, empleando más mujeres, jóvenes, minorías y trabajadores foráneos a salarios más bajos, e incrementando el nivel de desempleo estructural mediante las exportaciones de capital y la intensificación de la automatización.

Su análisis de la naturaleza cíclica del desarrollo capitalista, está dirigido contra la creencia, muy extendida en la década de 1960, del carácter permanente del crecimiento rápido y del pleno empleo dentro de una «economía mixta». Más concretamente, se dirige contra la idea de que las técnicas «neo-keynesianas», la intervención estatal, el poder monopolístico, la «planificación» pública y privada son capaces de neutralizar o cancelar las leyes del movimiento a largo plazo del capital. El fin del boom de la posguerra indica, para Mandel, que el éxito de la intervención estatal en la economía y el keynesianismo se basaba en una fase del desarrollo capitalista.

Los desarrollos históricos han apoyado las afirmaciones de Mandel acerca de que la creencia en la permanencia del crecimiento rápido y el pleno empleo dentro de una «economía mixta» estaba basada en una proyección lineal no justificada de tendencias que han resultado ser, realmente, más cíclicas.

No obstante, siguiendo la interpretación de Postone, a pesar de su énfasis en la dinámica histórica, el análisis de Mandel aborda la propiedad privada como el núcleo definitorio del capitalismo. Esto emerge claramente en su tratamiento de la Unión Soviética. Aunque Mandel es crítico con la URSS, la caracteriza como no capitalista y afirma, por esta razón, que su desarrollo técnico no está restringido por las condiciones de valorización. De manera más general, la teoría de Mandel ignora el paralelismo temporal, entre el nacimiento y el colapso del sistema soviético y el nacimiento y la crisis del capitalismo intervencionista de Estado.

Postone, nos propone resolver, un buen número de los problemas teóricos desplegados a lo largo de nuestro examen. Aclarar los elementos estructurales clave y la dinámica histórica dominante de la sociedad industrial avanzada contemporánea, una crítica radical del marxismo tradicional, redefinir la relación de la teoría marxiana con otras corrientes importantes de la teoría social. Necesitamos, por tanto, una teoría social que reconceptualice el núcleo central del capitalismo, y para ello reivindica que la teoría social madura de Marx brinda, precisamente, el punto de partida para tal teoría reconceptualizada.

La «teoría del valor» de Marx ha sido frecuentemente malinterpretada como una teoría de la riqueza por el trabajo, es decir, como una teoría que busca explicar los mecanismos de funcionamiento del mercado y probar la existencia de la explotación argumentando que el trabajo, en todo tiempo y lugar, es la única fuente social de riqueza. Sin embargo, el análisis de Marx no es un análisis de la riqueza en general, como tampoco lo es del trabajo en general. Marx analizó el valor como una forma de riqueza históricamente específica, ligada al papel históricamente único del trabajo en el capitalismo: en tanto que forma de riqueza constituye también una clase de mediación social.10 Marx distinguió explícitamente entre valor y riqueza material, y relacionó estas dos formas distintivas de riqueza con la dualidad del trabajo en el capitalismo.

La teoría del valor permite un análisis social del proceso de producción capitalista con referencia a los imperativos del capital: la deriva hacia incesantes incrementos en la productividad, acompañada por la reconstitución estructural de la necesidad del gasto directo de fuerza de trabajo humano a una escala social total. Los cambios históricos en la forma material de la producción capitalista plenamente desarrollada pueden aprenderse, según esta aproximación, haciendo referencia a las presiones contradictorias generadas por esos dos imperativos cada vez más opuestos.

Por un lado, la marcha permanente hacia una productividad incrementada, característica de la producción capitalista, se fundamenta en la dimensión temporal
del valor. Por otro lado, dentro de nuestra perspectiva, en la medida en que el valor depende únicamente del tiempo de trabajo socialmente necesario, la adquisición generalizada de mayores niveles de productividad social revierten en cantidades cada vez mayores de riqueza material, pero no en mayores niveles de valor por unidad de tiempo. Esto, sin embargo, implica que mayores niveles de productividad no disminuyen la necesidad del gasto de tiempo de trabajo (lo que sería el caso si la riqueza material fuera la forma dominante de la riqueza). En su lugar, esta necesidad es constantemente reconstituida. En consecuencia, el trabajo, al margen del nivel de la productividad, se mantiene como el medio necesario de la reproducción individual y el gasto de tiempo de trabajo como clave para el proceso de producción.

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10. La clase de mediación constitutiva del capitalismo da lugar a un modo auto generado de dominación estructural, que somete a los capitalistas tanto como a los trabajadores, a pesar de sus grandes diferencias en poder y riqueza. Es decir, da lugar a lo que Durkheim describe como la dominación de la vida social por la economía, lo que Bell llama la dominación de la vida social por el modo economizante y lo que los teóricos como Horkheimer caracterizan como la creciente instrumentalización del mundo, la dominación del mundo por una racionalidad de los medios. (Postone, 1999).                                                                                                               .


El tipo de mediación constitutivo del capitalismo da lugar, en consecuencia, a un nuevo modo de dominación social abstracto: un modo de dominación social que somete a las personas a imperativos y constricciones estructurales impersonales y crecientemente racionalizadas. Es la dominación de las personas por el tiempo.

Señala que el proceso de producción industrial no debería entenderse como un proceso técnico que, a pesar de encontrarse crecientemente socializado, fuera utilizado por capitalistas privados para sus propios fines. Por el contrario, el enfoque que estoy esbozando entiende dicho proceso como intrínsecamente capitalista y proporciona los fundamentos para una explicación estructural de una paradoja central de la producción en el capitalismo. Por un lado, la tendencia del capital a generar incrementos continuos en la productividad da lugar a un aparato productivo de una sofisticación técnica considerable que hace que la producción de la riqueza material se vuelva básicamente independiente del gasto de tiempo de trabajo humano directo. Lo cual, por su parte, hace posible, socialmente hablando, la reducción general y a gran escala del tiempo de trabajo, así como cambios radicales en la naturaleza y la organización social del trabajo. Sin embargo, estas posibilidades no se han realizado aún en el capitalismo. A pesar del recurso cada vez menor al trabajo manual, el desarrollo de una producción técnicamente sofisticada no libera a la mayoría de las personas del trabajo fragmentado y repetitivo. De modo similar, el tiempo de trabajo no es reducido a escala social, sino que es distribuido desigualmente, incrementándose incluso para muchas personas. La estructura actual del trabajo y de la organización de la producción no puede, por tanto, entenderse adecuadamente en términos únicamente técnicos: el desarrollo de la producción en el capitalismo debe ser comprendido también en términos sociales. Dicho desarrollo, al igual que el consumo, está moldeado por las mediaciones sociales expresadas por las categorías de mercancía y capital.

Este planteamiento contradice tanto la idea de Historia, la noción de que existe una dinámica inmanente a la historia humana como tal, como su opuesta, la noción diacrónica del cambio como completamente contingente...n


Mal de ojo TV

Desde Oaxaca, México, nos han llegado tres interesantes documentales de la productora `Mal de ojo TV' sobre la huelga de maestros, la insurrección popular de la APPO y la feroz represión del gobierno de Oaxaca y del Federal en el año 2006.

• La pesadilla azul, cuatro testimonios de la represión en Oaxaca sobre imágenes impresionantes de las barricadas y movilizaciones populares que dejan patente la lucha por la dignidad de aquel pueblo frente a la tiranía de sus gobernantes.

• La rebelión de las oaxaqueñas, crónica del plantón de los maestros, la confluencia de todos los movimientos y organizaciones populares en la APPO, por la expulsión del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, las movilizaciones que llevaron a la toma de radio Plantón y del Canal 9 de televisión... bajo el trasfondo del protagonismo de las mujeres no sólo en las barricadas sino en la familia, en la política y en la vida social exigiendo el lugar que les pertenece frente al dominio masculino. Interesante y totalmente aleccionador.

• Compromiso cumplido. Impunidad en Oaxaca, documento incontestable de la brutal represión, de los asesinatos operados por paramilitares y policías, con un total de 27 ciudadanos asesinados para ejemplarizar al pueblo en su lucha contra la miseria, la represión y por su dignidad. Asesinatos todavía impunes a pesar de las evidencias sobre los autores. Una lección de rabia contenida que amenaza con saltar de nuevo en un pueblo que toca sus límites en el sufrimiento.

Cine comprometido, de gran calidad y una sinceridad que convence y arrastra.n


El hombre en el laberinto

Canasta de cestería PIMA, Ar

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