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In memoriam

 

Empezaba  octubre: Claire nos dio la mala noticia: Arthur ha muerto. Nos invade la tristeza. Arthur moría en Marsella en la casa donde vivía. Hacía 10 años que Arthur se había instalado en Marsella. La relación de Arthur con Etcétera fue larga, y conmigo intensa. La última vez que nos encontramos todos fue en Barcelona cuando presentamos el libro «Días rebeldes» en el que también él participaba.

A finales de los años 70 del pasado siglo pasaron por Barcelona compañeros franceses y norteamericanos, jóvenes revolucionarios con los que trabamos amistad y complicidad intelectual. Una de las cuestiones a debate era la crítica al trabajo, si se trataba de nuevas formas que subvertían la relación social asalariada o se trataba de una expresión de debilidad que no impulsaba la lucha obrera. Arthur era uno de estos compañeros y llegaba con su libro «La fin du travail» (Stock, 1978) que firmaban Gaston Montracher y Alexis Chassegne, sumando entre los dos 64 años, decía la contraportada,y dedicado a los parados y a la memoria de Alexis Chassegne molestado por los estalinistas por haberse manifestado a favor de la jubilación a los 30 años.

Empezaba así la larga lista de pseudónimos que emplearía Christian Marchadier, corrector, escritor, traductor, editor, poeta… para firmar sus trabajos en formas muy diversas: libros, revistas, postales…  Arsène, Arthur, Adèle Zwicker (con el que firmaría su importante traducción del libro imprescindible de Rolf Recknagel sobre Traven  «Insaisissable, les aventures de B. Traven»), Arthur Toukkour, Jean-Paul  Musigni (firmando así su amplio trabajo sobre el movimiento de los consejos en Alemania los años 1918-1920 «La révolution mise à mort par ses célébrateurs, même»), Mahatma Kane (con el que firmó su colaboración en «Días rebeldes» sobre la revolución alemana de 1918)… fueron algunos de los distintos nombres con los que firmaba sus traducciones del alemán o sus pequeñas ediciones. Con sus breves escritos, con formatos diversos, postales, libritos, ediciones  como la Petite Bibliothèque en mal d’aurore, en mal de mai, en mal d’honneur, en mal d’amer, en mal d’horaire, en mal d’ivresse… bien organizada en series y volúmenes, nos dio a conocer centenares de textos útiles para conocer este mundo y subvertirlo: autores y títulos que iba entresacando de su inmensa biblioteca de diez mil libros.

Nos deja un amigo. Nos deja un poeta.                                                                                                                                                                                Q.

 

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