Ir a Índice

 

 

laborers.jpg

 

 

Hemos recibido

 

 

Guillamón, Agustín: Espagne 1937 Josep Rebull, la voie révolutionnaire.

Critique d’Andreu Nin et de la direction du POUM, 1937 – 1939. Spartacus.

La Asociación «Les Amis de Spartacus incorpora este libro a su larga colección de obras destinadas a analizar los procesos revolucionarios contemporáneos.

En este caso, la mirada de Agustín Guillamón se centra en el papel jugado por Josep Rebull, crítico a la práctica política llevada a cabo por la dirección del POUM   (Nin y Andrade)  durante  los acontecimientos que tuvieron lugar en España desde el año 1937 al 39.

El primer capítulo del libro aborda un esbozo biográfico de Josep Rebull. Nacido en 1906 en Tivissa, fundador del BOC (Bloc Obrer i Camperol), miembro del Comité Central del POUM, responsable de las ediciones de la organización, perseguido por la policía política estalinista tras los hechos de mayo de 1937. Exiliado en Francia tras la derrota, es detenido por su participación en la resistencia. Miembro del comité ejecutivo del POUM en el exilio hasta 1953, año en el que dimitió enfrentado a las posiciones de defensa de la URSS que imperaban en la dirección del POUM de la época. Regresó a Catalunya tras la muerte del dictador y participó en la fundación del Partit Socialista de Catalunya-Reagrupament. En 1985 participó en la conmemoración del 50 aniversario de la fundación del POUM, donde dejó constancia, una vez más, de sus posiciones críticas con estas palabras : «Mas nos habría valido a nosotros, militantes del POUM, haber sido ejecutados ante un pelotón por revolucionarios, antes que ser juzgados como traidores a la República»

En los 5 capítulos siguientes se exponen las posiciones de Josep Rebull a partir de los textos que a lo largo del período analizado fueron presentados por Rebull ante las distintas instancias del POUM. Especial interés suscita la resolución que presentó ante el CC del POUM en Octubre de 1937, donde critica no haber planteado ante la clase obrera la cuestión de la toma del poder durante el período de doble poder de julio a setiembre de 1936 y de haber aceptado la liquidación de la dualidad de poder en favor de la burguesía. Igualmente muestra su disconformidad por el seguidismo del POUM respecto a la CNT-FAI. En este texto, Josep Rebull aporta una propuesta de programa para el POUM  basado en 12 puntos de claro contenido anticapitalista.

En el último capítulo se transcriben las respuestas de Josep Rebull a un cuestionario de 23 preguntas que el autor del libro le planteó en el año 1985, a modo de balance y en el que también habla sobre la situación de la España postfranquista.

El libro también incluye un texto de Julián Gorkin titulado «La derrota del Frente Popular en España y la actitud del POUM», así como dos anexos con un texto de Andreu Nin,  «El problema de los órganos de poder en la revolución española», y una carta de G. Munis dirigida a un obrero poumista, una invitación a la incorporación del partido a la Cuarta Internacional.  

 

 

 

Gamonal: Barrio vivo, barrio conflictivo. Editorial Klinamen. Colección Nudos. Madrid, diciembre 2014.

La editorial Klinamen, una vez más, pone los medios para que se pueda oír la voz de los protagonistas de un conflicto, en este caso los vecinos del barrio obrero de Gamonal, en Burgos, para, de esta manera, intentar «amplificar el eco de la práctica y contribuir a que su experiencia resuene en las luchas venideras». Lo hace incluyendo en este libro la transcripción, corregida y aumentada, de una entrevista que la Radio Cabezas de Tormenta (programa radiofónico desde las entrañas de Madrid) realizó a tres miembros de la Asamblea del Gamonal. Además, lo complementan con un buen artículo, escrito por un vecino en lucha, en el que se realiza un recorrido por la historia del barrio a través de sus luchas, hasta desembocar en el reciente conflicto, provocado por el caciquil Ayuntamiento burgalés al querer imponer a los vecinos un plan de especulación urbanística de la avenida Vitoria. En realidad, pretendía ocultar el traspaso de 8’5 millones de euros de las arcas del municipio a las manos de un empresario socio y amigo del alcalde.

Gamonal del Río Pico pasó, en los años del «desarrollismo» franquista, de ser un pequeño pueblo agrícola a convertirse, con más de 60.000 habitantes, en un masificado suburbio de Burgos. Como ocurrió en todos los suburbios construidos en las diferentes ciudades por el franquismo, la urbanización era infame, más que precaria, cualquier mínima mejora (un colegio, un semáforo, el asfaltado o una cloaca, etc.) significaba jornadas de lucha, de enfrentamiento vecinal con las fuerzas represivas. Sin embargo, estos procesos de lucha creaban lazos de unión entre los vecinos. La sociabilidad que el sistema capitalista disgrega, la lucha contra opresores, caciques o especuladores, la construye de nuevo.

El nuevo conflicto, de enero del 2014, despertó antiguas solidaridades, puso en marcha a una comunidad, reconstruyó las redes y conexiones vecinales que ya existían desde 1970.  La memoria colectiva, quizás un poco dormida, volvía a despertarse. La importancia de la lucha, como se señala en la entrevista, radica en cómo la forma de relacionarse entre los vecinos se transforma, el aislamiento entre la gente se difumina, el espacio que se habita se siente diferente e importante, las barreras generacionales desaparecen, al aumentar la solidaridad y cooperación entre los vecinos, estos se convierten en compañeros unidos por el afloramiento de la realidad.

También quisiéramos destacar otro libro publicado por la editorial Klinamen: Los Colectivos de Solidaridad. Una experiencia de lucha en París (2001-2003). Ante la precarización generalizada a la que nos aboca esta sociedad capitalista, la solidaridad funciona allí donde se imponen el aislamiento y el individualismo. Solidaridad como principio sobre el que organizar la resistencia y como arma con la que pasar a la ofensiva. Solidaridad como herramienta colectiva de los explotados contra los explotadores y como medio para llevar la acción sobre el terreno de precarización social. Esta experiencia parisina de solidaridad, similar a la Red de Solidaridad de Seattle, se inició en el 2002 con el apoyo a la huelga de los trabajadores de McDonald’s que finalmente ganaron.

 

Ibáñez, Tomás: Anarquismo es movimiento. Anarquismo, neoanarquismo y postanarquismo. Barcelona, Virus, 2014, 149 páginas

Tomás Ibáñez vuelve a ofrecernos la destilación de sus reflexiones en torno al anarquismo y lo hace porque en su opinión el anarquismo vuelve a resurgir con «un impulso impresionante que se manifiesta en varias regiones del globo» (pág. 9) y eso es lo que en el libro intenta dilucidar, ya que «ninguna necesidad histórica preside su resurgimiento» (pág. 9). Pero Tomás Ibáñez va más allá en su compromiso, dado que trata también de «contribuir a impulsar su renovación en el plano de sus prácticas y de su pensamiento» (pág. 10).

El problema es que para acometer esta tarea se enreda en disquisiciones inútiles, como establecer la diferencia entre anarquía y anarquismo o entre movimiento  anarquista y teoría anarquista, arremetiendo además contra Kropotkin por el intento de éste de investigar los antecedentes del mismo; para Tomás «no hay anarquismo sin el desarrollo del anarquismo» (pág. 15).

Tras este preámbulo el autor pasa a conceptualizar este resurgimiento con neologismos tan arbitrarios como neo-anarquismo en unos casos o como post-anarquismo en otros, cuyos análisis, sin embargo, desarrolla con gran habilidad y conocimiento.

No cabe ninguna duda que Tomás Ibáñez ha reflexionado mucho sobre el desarrollo del anarquismo y trata de fijar unas ideas-fuerza que consoliden la teoría sobre el mismo. No obstante, si al título Anarquismo es movimiento, hubiera añadido antiautoritario, el análisis se hubiera ampliado lo suficiente como para darnos cuenta que el anarquismo, como tal movimiento antiautoritario, tiene precedentes en otros movimientos que también lucharon contra la autoridad.

Por regla general los movimientos antiautoritarios, en el proceso de resistencia y contestación a la autoridad, se nutren de la cultura dominante de la época en la que están inmersos, como no puede ser de otro modo. De ahí que durante siglos los movimientos antiautoritarios en Europa estuviesen ligados a la religión, la cual informaba y daba coherencia a la sociedad de aquel tiempo. Esta característica comienza a evolucionar durante la revolución inglesa del siglo XVII, donde surgen movimientos antiautoritarios ligados todavía al pasado, como los ranters o los anabaptistas, pero la revolución inglesa abre, aunque todavía de manera tímida, el espacio político a estos movimientos sociales y así aparecen ya claramente políticos los diggers (cavadores) y los levelers (niveladores).

Sin ningún género de dudas, quien mejor ha puesto de relieve el papel jugado por estos movimientos en el seno de la revolución inglesa ha sido Chistopher Hill (El mundo trastornado. El ideario popular extremista en la Revolución inglesa del siglo XVII, Madrid, 1983), quien se ha visto obligado a buscar documentación sobre el tema hasta de debajo de las piedras y especialmente en los escritos de los enemigos de estos movimientos, hecho que como luego veremos ya ponía de relieve Kropotkin en su monumental obra La gran revolución.

Apenas un siglo y medio más tarde, la revolución francesa abrirá definitivamente el espacio político a los movimientos antiautoritarios que tanto contribuyeron a llevar a la revolución francesa a sus últimas consecuencias políticas. Y fue precisamente en esta convulsión social cuando por primera vez aparece el concepto de anarquista, esgrimido por uno de los miembros girondinos de la convención: Jacques-Pierre Brissot, autor de muchísimos libros y folletos, antes de que en 1793 le guillotinaran, dirigiéndose a sus correligionarios alertaba del peligro que suponían los anarquistas para la estabilidad de la República. Este libro en concreto se titula: À ses commettans. Sur la Situation de la Convention Nationale, sur l’influence des Anarchistes, & les maux qu’elle a causés, sur la nécessité d’anéantir cette influence pour sauver la République. En él afirma entre otras cosas: «[Los anarquistas] son los que quieren nivelar todo: las propiedades, el bienestar, el precio de los artículos de consumo, de los servicios prestados a la sociedad, etc.; que quieren que el obrero del campo reciba la paga del legislador; que quieren nivelar hasta los talentos, los conocimientos, las virtudes, porque carecen de todo ello. ¡Pérfidos!» (pág. 169).

Pero, como señala Kropotkin: «los anarquistas no constituían un partido (...) Eran revolucionarios diseminados por toda la nación; hombres completamente dedicados a la Revolución, que comprendían su necesidad, que la amaban y trabajaban por ella (…) El día que se agotó el impulso revolucionario del pueblo volvieron a la oscuridad y únicamente quedan los iracundos escritos de sus adversarios para permitirnos reconocer la inmensa obra revolucionaria por ellos realizada» (La Gran Revolución, Buenos Aires, 1976, p. 263).

El anarquismo, como movimiento antiautoritario, comienza a desarrollarse en Europa a partir de la revolución francesa de 1848 y en su evolución como teoría política y filosofía social llevará este proceso de lucha contra la autoridad a sus últimas consecuencias, extendiendo de ese modo su influencia a todo el orbe. Así se expresa también Tomás Ibáñez cuando afirma que «La expansión del anarquismo abre, en efecto, la posibilidad de multiplicar y de intensificar las luchas contra los dispositivos de dominación, de poner más a menudo en jaque los ataques a la dignidad y a las condiciones de vida de las personas, de subvertir las relaciones sociales moldeadas por la lógica mercantilista, de arrancar espacios para vivir de otro modo, de transformar nuestras subjetividades, de disminuir las desigualdades sociales y de ampliar el espacio abierto al ejercicio de las prácticas de libertad». (Ibáñez, pág. 6).

Por lo tanto, es completamente indiferente la denominación que adopten los movimientos actuales contra la autoridad (y contra todo lo que ella implica: explotación, discriminación, desigualdad, etc.), siempre y cuando mantengan esa cualidad de antiautoritarios, tanto en el plano organizativo como en sus planteamientos de lucha, ya que de lo contrario el mismo anarquismo es hoy un pleonasmo absurdo que no sirve a otra cosa que a designar una de las tantas corrientes autoritarias del movimiento revolucionario.

Precisamente, el mismo Tomás Ibáñez, en un libro recopilatorio de los artículos más significativos escritos a lo largo de su dilatada trayectoria afirmaba: «La organización ya no puede concebirse como un edificio, «nuestra casa», decían los viejos militantes, sino como algo mucho más fluido, más ágil, más reticular. Las redes que surgen de forma autónoma, que se autoorganizan, que se hacen y se deshacen en función de las exigencias del momento, constituyen probablemente la forma organizativa que prevalecerá en el futuro y que ya muestra su eficacia en el momento actual». (Ibáñez, Tomás, ¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas, Barcelona, 2006, pág. 172, artículo publicado originalmente en Libre Pensamiento: «Instalados en la provisionalidad y en el cambio... (como la vida misma)»).

A esto le contestaba en una reseña titulada, «¿De qué hablamos, cuando hablamos de anarquismo?» (Al Margen, nº 59, Otoño 2006), lo siguiente: «Lo más extraordinario de las afirmaciones de Ibáñez es que parece estar hablando de los grupos de afinidad anarquista que surgieron por millares a principios del siglo XX, porque efectivamente este tipo de organización reticular ya fue experimentado, pero —según sus propias afirmaciones— Tomás Ibáñez no tiene «un buen conocimiento de la historiografía del movimiento libertario», aunque en su descargo habría que aclarar que muy pocos lo tienen».

De hecho, a pesar de ser el grupo de afinidad la organización básica del anarquismo, muy pocos investigadores han intentado sacarlos a la luz y reflexionar sobre este extraordinario fenómeno que hizo que el anarquismo en este país lograse el extraordinario desarrollo que llegó a alcanzar. Y esto es así porque suelen estar ocultos bajo los oscuros pliegues de la Historia, por lo tanto no es a través de la metodología que ésta emplea como lograremos rescatar el legado de su pensamiento y acción, sino mediante otras técnicas que están aún por descubrirse.

Y, en mi opinión, esas técnicas tienen mucho que ver con la demostración de que la organización básica de los movimientos antiautoritarios, y por ende del anarquismo, es capaz de mantener a la autoridad fuera de la misma y desarrollar al mismo tiempo los mecanismos necesarios para que ese rechazo a la autoridad se haga extensivo a la sociedad entera en su acción y en su pensamiento, tal como ya hicieran los grupos de afinidad anarquista en este país durante las primeras décadas del siglo XX.

 

 

 

Clerval, Anne: Paris sans le peuple. La gentrification de la capitale. Éditions La Décuverte, Paris, coll. «Hors collection Sciences Humaines», 2013, 280p.

El libro de Anne Clerval se sitúa y reinterpreta la corriente de geógrafos (principalmente anglófonos) reagrupados bajo el nombre de «geografía radical». Si el nombre de David Harvey puede ser conocido entre los francófonos, el de Neil Smith1 (a quien Anne Clerval dedica su libro) no se ha traducido aún en francés. Pudiendo situar también a Jean-Pierre Garnier2 dentro de esta corriente.

La geografía radical muestra como las relaciones de clase y de dominación son inscritas en el espacio. Además de los propios Marx y Engels, uno de los autores de referencia de la «geografía radical» es Henri Lefebvre, como muestra en sus obras, «Le droit à la ville», «La pensée marxiste et la ville» o «La production de l’espace».3

Siguiendo las tesis de Henri Lefebvre, Neil Smith señala la importancia de la urbanización en la expansión del capitalismo: «A escala planetaria, la urbanización no ha suplantado a la industrialización –todos los productos que alimentan la urbanización han sido fabricados en algún lugar de la economía global– pero la promoción inmobiliaria, también llamada gentrificación, es convertida en una fuerza motriz de la expansión económica urbana, un sector clave de las nuevas economías urbanas».

La gentrificación puede ser definida como «el proceso de adaptación del espacio urbano a las relaciones de fuerza sociales actuales». «Es una forma de violencia social de desposesión de las clases populares» (A C).

La gentrificación se construye sobre la nueva división internacional del trabajo que se manifiesta en la desindustrialización de los países capitalistas dominantes y por la deslocalización de sectores de la empresa hacia diferentes lugares del mundo: estos lugares alojan por ejemplo, las unidades de gestión o producción.

A través de un análisis riguroso de los cambios de la ciudad de Paris desde el auge del capitalismo en el siglo XIX, y principalmente después de los años 60, sin que el conocimiento previo de la ciudad de Paris sea necesario para el lector, Anne Clerval en Paris sans le peuple propone las claves del análisis de la ciudad, de la globalización capitalista, y ayuda a comprender como se opera actualmente la valorización capitalista en la ciudad.

Este libro permite abrir un campo de reflexión sobre la cuestión general de la competencia entre territorios urbanos y de la jerarquización de estos territorios dentro de la lógica de la globalización capitalista y así mismo reflexionar sobre el papel del estado y los municipios.

En efecto, presenta las herramientas que nos permiten reflexionar sobre qué quieren decir los poderes cuando hablan de la «cuestión de la vivienda», (la vivienda: ¿valor de uso o valor de cambio?), de la «mezcla social» dentro del barrio, de la «rehabilitación», de la «apertura» un barrio, etc. Estas herramientas de análisis permiten ver qué produce la ciudad y para qué intereses.

Como conclusión, Anne Clerval escribe: «Lo contrario de la gentrificación no es la mezcla social o el alojamiento social sino el derecho a la ciudad».

El derecho a la ciudad es ante todo un derecho a decidir cómo se produce la ciudad y qué ciudad producimos, para qué uso y para qué sociedad. Esto se opone necesariamente a la propiedad privada y a la libertad de empresa.

El interés de una reflexión crítica y política sobre la ciudad nos ha de permitir reflexionar sobre las formas de democracia directa en y para la ciudad. Esta democracia directa no es aquella de los consejos de barrio que sólo son consultados sobre cuestiones de poca importancia, sino aquella que supondría gestionar los elementos esenciales que componen una ciudad (la vivienda, el espacio público, los equipamientos y por supuesto las relaciones de trabajo) para los habitantes, los usuarios, los trabajadores mismos, sin intermediarios y de forma horizontal y colectiva.

El libro de Anne Clerval es una herramienta clave no solamente para interpretar el mundo urbano de la globalización capitalista sino también para transformarlo.

 

M. J.

 

1. N. del t.: En el 2013 la editorial Traficantes de Sueños, publicó la traducción de su obra: La Nueva Frontera Urbana. Ciudad Revanchista y Gentrificación.

2. N. del t.: Contra los Territorios del Poder; Jean-Pierre Garnier; Virus editorial, Barcelona 2006.

3. N. del t.: El mismo año 2013 Capitán Swing publica la traducción de una de las obras de síntesis de Lefebvre: La Producción del Espacio.

 

 

 

VV. AA., Coordinador, Pablo Cotarelo: Agrietando el futuro. La amenaza de la fractura  hidráulica en la era del cambui climático. Libros en Acción, 190 pp. Madrid, 2012.

Cuando los autores –ingenieros de minas, biólogos y expertos en ciencias ambientales– escribieron los diversos artículos que constituyen este libro no sabían algo que ahora está sucediendo como es la caída del precio del petróleo, hecho que puede cambiar, en parte, algunos propósitos y realidades del mundo energético.

Explican como la técnica denominada fracking consiste en la extracción de los hidrocarburos –combustibles fósiles– en forma de gas y petróleo, de más o menos calidad, de yacimientos a los que hasta hace pocos años resultaba imposible de acceder, pues no se conocían los mecanismos para su arranque de los subsuelos. Se trata de cantidades que permanecen adheridas a los poros laminares de algunos minerales, esquistos, en vetas geológicas. Para ello se recurre a practicar en los territorios idóneos una serie de perforaciones, pozos, en forma de malla, que ocupan quilómetros cuadrados cuya profundidad oscila entre los dos y tres mil metros. En cada plataforma se practican varios pozos separados entre sí 5 ó 8 metros; el número de plataformas por km2 es de 1.5 a 3.5, es decir que cada plataforma acapara una superficie de 1.5 a 2 hectáreas.

Una vez se ha alcanzado el estrato de interés la perforación gira 90 grados, para seguir un curso horizontal a través de 1.500 ó 2.000 metros, luego se procede a una serie de sucesivas explosiones para fracturar las rocas que retienen las pequeñas cantidades de hidrocarburos. Se inyectan enormes cantidades de agua (98%) y otros productos químicos (2%), algunos altamente contaminantes, a altísimas presiones. Es precisamente el empleo de estos productos químicos una de las causas principales de la ruina del subsuelo; se mantiene en secreto cuáles son estos productos empleados si bien se sabe que son en total unos 500.

Después se inicia el retorno de parte los fluidos introducidos que ascienden a la superficie acompañados de los hidrocarburos buscados (petróleos no convencionales), los cuales arrastran inevitablemente metales pesados y residuos radioactivos, si los hubiera, de aquella área. Luego se procede a la separación del gas (shale gas) y el petróleo (shale oil) los cuales son introducidos en la red de tuberías procedentes de las otras plataformas vecinas hasta formar un solo gaseoducto y un solo oleoducto. Hay que destacar que la utilidad práctica de cada perforación es de tres años.

Los autores del libro recogen y justifican la crítica que se hace al conjunto de técnicas que se aplican al fracking explicando los procedimientos usados para extraer lo que constituyen los últimos vestigios de hidrocarburos que todavía permanecen en el subsuelo. Lo que la naturaleza tardó eras geológicas en formar y producir hasta alcanzar las condiciones de nuestro hábitat, en pocos momentos el ser humano lo ha destruido hasta poner en peligro nuestra propia continuidad y supervivencia.

El libro describe como esta técnica empleada para la extracción mediante el fracking ha sido definida como salvaje por la devastación de los paisajes, la extrema contaminación que produce y los grandes costos necesarios para llevarlos a cabo.

Se expone como la ecuación ‘Tasa de Retorno Energético’ (TRE) es la fórmula más clara para comprender la evolución de los costos y la rentabilidad de la extracción de los hidrocarburos convencionales: si en 1900 con la energía de un barril en USA se podían extraer 100, hoy, con los precios de venta en alto, con un barril solo se pueden extraer entre ocho y diez. Pero en el caso del fracking, su TRE es de entre cuatro y seis.

La devastación producida por esta técnica es de grandes dimensiones, tanto en la superficie como en las profundidades terrestres; por ejemplo, el volumen de agua necesaria para una plataforma de seis pozos es de unos 100.000 m3 (cien millones de litros) y de unos 2.000 m3 de productos químicos de perfil toxológico solo conocido por altos niveles empresariales. La parte de estos líquidos que retorna, está altamente contaminada.

¿Es rentable este sistema de explotación? Es la única pregunta que se hacen los productores, y la respuesta es afirmativa cuando la cotización del producto final es muy alta, como había sido hasta ahora. La crisis de 1973 hizo subir el barril Brent a 20 $; hasta los años 80 siguió subiendo de manera moderada. En 2008, inicio de la crisis actual, el precio récord alcanzó los 147 $.

EE.UU. que tenía una gran dependencia energética (durante 2010 importó el 49% del petróleo que consumía), con la práctica del fracking ha llegado a reducirla hasta el 17 %, y al ritmo actual pronto podría ser, otra vez, el mayor productor del planeta.

El libro, siendo de divulgación, está nutrido de datos y referencias. En sus apartados finales condena con rotundidad estas técnicas que no dejan de alejarse de las que ha mantenido siempre la industria petrolera con las secuelas de desarrollismo, despilfarro y concentración de capitales.

 

 

 

Oliva de Coll, Josefina: La resistència indígena davant la conquesta. Edicions del 1979. Col.lecció Llevat. Barcelona 2014.

En diciembre del 2014, la editorial 1979 publicaba, con una cuidada traducción al catalán de Ramon Pelegrí, el libro de Josefina Oliva de Coll sobre la resistencia indígena ante la conquista española, de los pueblos que habitaban los territorios que los invasores denominaron América. Este libro fue publicado en México por la editorial Siglo XXI, en el año 1974.

Josefina Oliva i Teixell (Reus 1912, México 2007), se licenció en Geografía e Historia y fue profesora en varios institutos catalanes hasta 1939. Persona comprometida con el ideario progresista de su tiempo, se opuso intensamente contra el golpe de Estado de los militares españoles y, por lo tanto, en 1939, ante el triunfo de los asesinos nacional-católicos, como tantos otros miles, tuvo que recorrer los caminos del exilio y después de errar por Europa y África, entró por las puertas que México abrió a tantos de ellos.

En México, trabajó, también, en otros institutos de bachillerato o preparatoria, como el Juan Vives y la Escuela Nacional Preparatoria. Escribió varios manuales de geografía para jóvenes. Pero también libros tan notables como: «Tierra ignota: la geografía de América Latina a través de las crónicas de los siglos XVI y XVII» (1986) y «El Universo y sus misterios: introducción a la astronomía» (1988). Colaboró con varios antropólogos y geógrafos, entre ellos con Laurette Séjurné de la que tradujo varios libros y ensayos.

El libro de la «Resistencia indígena ante la conquista», es un estudio que expone, basándose en las crónicas, no solo la barbarie: masacres, asesinatos y el gran saqueo que supuso la invasión española y el colonialismo, sino, y ahí radica su importancia, la resistencia de los diversos pueblos ante los bárbaros invasores españoles. En este sentido, esta obra repara un silencio interesado y erradica una mentira dominante en la historiografía española: que los pueblos indígenas fueron dominados sin ofrecer, apenas, resistencia, aplastados por la simbología y superioridad militar de armaduras, caballos, espadas de acero y armas de fuego de los codiciosos, avarientos y brutales militares y eclesiásticos españoles.

Podemos seguir, en esta obra, la trayectoria de la rebelión por la geografía de América Latina, a lo largo del tiempo. Constata, que donde hay dominación, además de barbarie, también hay sublevación y rebeldía. El libro es un recorrido geográfico de la resistencia,  por todos los territorios y pueblos que arrasó la invasión y el colonialismo español. Realizando una verdadera cartografía de la insumisión que recorre el amplio espacio geográfico que abarca desde la Región de Florida, hasta la resistencia de los pueblos de la Plata y la lucha de los indómitos Mapuches en Chile y donde quedan marcados, movimientos, acontecimientos y también personas a lo largo de los siglos. Por lo tanto, esta resistencia se sitúa también en el tiempo y se demuestra que se inició con los primeros ataques de la invasión en las islas del Caribe y se prolonga durante todos los siglos que duró la ocupación colonial. De esta manera, este libro, además de refutar  una mentira y poner de relieve una realidad: la resistencia, también nos enseña que hoy, como ayer,  existe una misma lucha contra los opresores de los pueblos.

Finalmente, nos proporciona una amplia y detallada bibliografía. La edición catalana, establece dos índices de personas diferenciados: el primero señala a los criminales y el segundo a los resistentes. Estamos, pues, ante una obra significativa que nos muestra una realidad silenciada.

 

 

 

Pérez Orozco, Amaia: Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de sueños. Madrid. 2014

La autora, doctora en economía y participante desde hace años en los movimientos feministas y sociales, se ha convertido en los últimos tiempos en un referente en España en los estudios de género y economía. Basándose en los trabajos desarrollados desde los años 70 del pasado siglo por otras pensadoras feministas y en los estudios que ella misma viene realizando tanto en solitario como en colectivo, este texto le sirve a modo de recopilación y puesta a punto de la base teórica sobre la que trazar propuestas de acción estratégicas, útiles en el momento actual para cambiar el orden capitalista establecido (esta cosa escandalosa como ella le llama).

El momento presente obliga a tomarse en serio la posibilidad de transformar el mundo ya que, aunque la sostenibilidad de la vida ya estaba en crisis, los actuales movimientos del capital para sobrevivir, priorizando como siempre el mercado, la producción y el valor, conducen a un agravamiento generalizado de las condiciones de vida de las personas y lleva al límite al mismo planeta. El dilema es que no podemos creer en la posibilidad de recuperación de este sistema, ni tampoco en la vuelta atrás del desmantelamiento del estado del bienestar que prometen las políticas socialdemócratas, travestidas ahora de revolucionarias.

El primer paso para ello es desvelar las trampas que esconden los conceptos: economía, producción, trabajo, crisis, etc. Conceptos utilizados por los teóricos, políticos y técnicos del capital, así como de sus críticos (de base marxista principalmente), que ocultan gran parte de la actividad económica que, aunque fuera del mundo asalariado, es imprescindible para que todo funcione (estrabismo productivista dice la autora). Pasa por la denuncia de la estructura de la desigualdad consustancial al sistema y la infravaloración e invisibilidad de los trabajos de reproducción, así como los desempeñados fuera de la economía formal por adultos, ancianos y niños, principalmente mujeres. Y pasa también por el cuestionamiento del modelo productivo depredador poco interesado en satisfacer las desesidades reales de las personas (otro término  clarificador). 

El mundo que conocemos está organizado en una estructura de poder que tiene en su cima un sujeto que presenta su vida como modelo del buen vivir, el BBVh de la autora (burgués, blanco, varón y heterosexual), un sujeto que esconde un engaño tras su aparente autonomía e independencia pues nada sería de él sin esta cadena de explotados que, fuera o dentro del mundo asalariado, le sostienen. Tampoco podría sostenerse el otro sujeto modelo que abastece el sistema productivo, el trabajador asalariado, que puede dedicar largas jornadas a la producción al dejar los trabajos imprescindibles para su mantenimiento y bienestar en manos de las mujeres en el ámbito del hogar, otra trampa del orden capitalista. Doble trampa para las mujeres que, en su lucha por la igualdad, se han visto obligadas a largas jornadas de trabajo fuera y dentro del hogar.

Pero ninguna persona es realmente autónoma e independiente, aunque al capital sólo le interesa el trabajador disponible para la producción (trabajador champiñón como dice la autora). Todos somos vulnerables y necesitamos cuidados y garantizar esto sin explotación y desigualdad debería ser lo prioritario para el ser humano. Apostar por la sostenibilidad de la vida es poner en el centro el tema de los cuidados de las personas y de la naturaleza y pensar un nuevo mundo basado en la interdependencia. Sacar a la luz estas cuestiones nos sirve para disponer de una visión más completa de la realidad y para luchar por lo verdaderamente importante.

El libro, a partir de esta constatación, llama a los feminismos y a los movimientos sociales a una puesta en común desde las distintas miradas para ir formulando respuestas a preguntas tan básicas como: ¿Cuál es la vida que merece ser vivida? ¿Cómo empezar a lograrla? ¿qué producir y para qué? ¿Cómo abordar el tema de los cuidados? ¿Qué tipo de instituciones necesitamos? ¿A qué estamos dispuestos a renunciar en los países del centro a favor del decrecimiento? ¿Cómo garantizar la universalidad a la vez que la singularidad?, etc.

Unas respuestas que deben salir del análisis en común de experiencias prácticas a desarrollar a favor de la sostenibilidad de la vida y, por tanto, fuera del actual modelo productivo y de mercado.

 

Wajnsztejn, J.: Raports a la nature, sexe, genere et capitalisme. Acratie, 2014

Con este libro Jacques Wajnsztejn sigue analizando y teorizando sobre el actual estadio del capital en línea con lo que viene haciendo en sus anteriores trabajos y en sus colaboraciones en la revista Temps Critiques.

En esta ocasión quiere dar respuesta a la pregunta de cómo se había pasado de los movimientos generales de emancipación (de los proletarios, las mujeres) a la actual deriva de algunas activistas y «los estudios de género» que, en su reivindicación de derechos particulares, han ido perdiendo toda conexión con la primera idea de género humano. Una deriva que, según él, se va concretando en la defensa de micro revoluciones del deseo que se alejan cada vez más de la revolución.

Esto, para él, es producto del fracaso del último asalto revolucionario contra el capitalismo, el de los años 67 al 77. A partir de ese momento, los valores que constituyen al nuevo individuo son la autonomía y la búsqueda de la propia identidad, una identidad basada principalmente en el deseo y que niega las determinaciones, ya sean naturales o sociales («Elijo lo que quiero ser»). Algo que parece adaptarse muy bien al actual estadio del capital y la tecnología ya que favorece esta dispersión de identidades múltiples y cambiantes.

Para su análisis hace un recorrido por referencias históricas, filosóficas y antropológicas en torno al sexo y al género, a su construcción basada en lo natural y en lo social, así como un recorrido crítico sobre las teorías elaboradas por la ideología de género.

Aisa Pàmpols, Manel: La huelga de alquileres y el Comité de Defensa Económica. Barcelona, abril-diciembre de 1931. Sindicato de la Construcción de CNT. Associació Cultural el Raval «El Lokal». Barcelona, 2014. 186 pp.

Hasta ahora no nos costa que hubiera aparecido ningún trabajo en formato de libro exclusivamente dedicado a la huelga de alquileres desarrollada en Barcelona en el año 1931; sabíamos de algunos artículos en los que con más o menos extensión se hacía referencia a aquellos hechos (Nick Rider, José Luis Oyón, Chris Ealham, Eulàlia Vega…). A partir de ahora disponemos de una memoria crítica de aquella compleja huelga. Lo decimos así porque la confrontación no tuvo como frentes abiertos trabajo y patronal sino vivienda de trabajadores y caseros propietarios de pisos, en algunos casos Bancos.

El libro enmarca los hechos en el cuadro socio-político de la España que acababa de estrenar la Segunda República pocos meses antes; con una situación en que las condiciones de vida habían empeorado notablemente durante los años anteriores de la Dictadura de Primo de Rivera; en ésta se dio la paradoja que mostraba como la situación de las grandes empresas había mejorado, en algunos casos de manera muy notable y sin embargo las tasas salariales habían descendido entre 1925 y 1930. Por si fuera poco la finalización de grandes obras como las del Metro de Barcelona, la Expo de la misma ciudad y la de Sevilla del 29, ocasionaron un fuerte paro (similitudes con nuestro presente). Estas obras significaron la llegada de muchas familias en consecuencia y la demanda de viviendas.

La subida de alquileres fue imparable sin que la nueva república, en la que tantas esperanzas habían depositado quienes la habían hecho posible, hiciera nada para detener la tragedia que iba a caer sobre muchísimas familias.

En junio de 1931 salió a la calle la nueva policía republicana, la Guardia de Asalto. Ella estuvo, desde el primer momento, a la altura de la desgraciada república española; jamás dudó en defender la propiedad privilegiada de la misma manera que siempre reprimió a cuantos defendían los bienes de todos.

El Comité Regional del Sindicato Único de Construcción de la CNT hizo suyo el problema y lo calificó de prioritario, constituyendo el Comité de Defensa Económica. Uno de los primeros actos fue convocar una concentración a la que asistieron 150.000 personas de la que salió la consigna «Contra el Paro, la Inflación y por la Rebaja de alquileres». La provocación de los Mossos d’Esquadra convirtió el final del acto en una acción casi bélica, pero se había puesto en marcha una cadena de reivindicaciones ascendentes, desde obligar a los patronos a contratar un 15% más de obreros según su plantilla, la prohibición del trabajo en los conventos por hacerlo en condiciones ventajosas y por tanto inmorales, el control de precios de los colmados hasta la rebaja de alquileres.

El Comité de Defensa Económica fue el motor que impulsó y dinamizó la huelga. La apuesta fue elevada y dura; un huelga de este tipo no es una fábrica donde la gente está agrupada físicamente, una vivienda quedaba muchas horas sin adultos en casa, o con abuelos. A partir de junio de 1931 muchas familias se negaron a pagar si no se aplicaba una rebaja del 40% que era el resultado estimado de lo que podía destinar una familia para un inmueble.

Entonces los propietarios se hicieron fuertes con su Cámara de la Propiedad para la cual tenía como sagrado la Propiedad y la Iglesia. Los guardias y funcionarios, con la orden judicial en la mano, irrumpían allí donde no se pagaba el alquiler, procediendo a la expulsión de sus moradores; todos los muebles era bajados a la calle; una vez ejecutado el desahucio muchas veces los vecinos ayudaban a abrir otra vez la vivienda y a subir los enseres. Se habla de tres desahucios diarios (¿Cuántos tendremos hoy aquí?)

Aisa resalta el papel que tuvieron las mujeres en aquellas horas dramáticas; ellas eran las que más tiempo pasaban en casa y se enfrentaban a los guardias. También ellas fueron mayoría en las manifestaciones de aquellos meses. Como en otros veranos de nuestra historia, la guerra social alcanzó entonces su máxima crudeza al proceder el gobierno a la detención de los cabezas de familias que habían reocupado sus viviendas, de tal manera que en setiembre la Modelo albergaba más de 300 presos por este motivo los cuales se declararon en huelga de hambre. Fue asaltada a tiros y clausurada la sede del Sindicato de la Construcción y del Comité de Defensa Económica.

El sentimiento de traición por parte de la República, máxime en los corazones de tantas familias en paro, más el hambre, todo ello rematado con una sangrienta defensa de la propiedad, llevó a la huelga general que se saldó, solo en Barcelona, con seis muertos. Se inició el declive de la huelga de alquileres que arrastraría con él a la misma república. Aquel Estado se hundiría más con la reaccionaria Constitución a finales de año, con Fígols en 1932, con Casas Viejas y la Ley de Vagos y Maleantes en 1933... La República estaba tocada de muerte.

El libro es un trabajo bien documentado, con el sólido testimonio de la prensa de aquel periodo e incluso con el de trabajos posteriores; rico en análisis y no exento de reflexiones y consideraciones. Se trata de una buena aportación y referencia para nuestra actual sociedad, que responde como puede y sabe a un castigo de más de 400.000 desahucios llevados a cabo en estos cinco últimos años.

 

Ir a Índice