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Proseguir la crítica

 

En los 49 números precedentes y a lo largo de estas décadas, hemos tratado de explicarnos parte de lo que ocurría en este mundo, desde lo más cercano y que nos atañía más directamente, hasta lo más lejano, cuyas sacudidas removían nuestro entorno. Desde este entorno cercano hemos escrito y hemos actuado con el deseo de entendernos y entender, de poder realizar una correspondencia con otros, entre un hacer y un decir aquí y allí.

Hemos hablado de la lucha de clases que se desarrollaba en la Península Ibérica, de la que ocurría en Europa y en el mundo, si podíamos saber de ellas. Análisis de coyuntura, que intentaba saber sobre los procesos revolucionarios y contrarrevolucionarios habidos en Argelia, en los Balcanes, en México, en China, en los países de Europa del Este. Pero también hemos tratado de criticar las ideologías como un credo del pensamiento, la Democracia como una forma del Estado de dominación, la ideología del nacionalismo que convierte la diferencia en mito, es decir, de efectuar una crítica a la política. También una crítica al trabajo, a la mercancía y su fetichización, al dinero, entender críticamente este sistema capitalista en el que el valor de uso es, simplemente, una coartada del valor de cambio y la perversidad de convertir las personas en objetos y tratarlos como tales. Hemos intentado saber cómo han logrado metamorfosear el lenguaje de una herramienta de comunicación y entendimiento a un aparataje técnico-ideológico especializado en transmitir propaganda, en un mundo en el que la información transmitida por los media es ya total y únicamente propaganda. Cómo han logrado imponer su control del tiempo, que quieren que sea, exclusivamente, tiempo de reproducción del Capital: como buen trabajador o parado aceptar las precariedades, miserias y sumisiones sin levantar la voz, además ser consumidor ejemplar y compulsivo y, por supuesto, reconocer sumisión y deuda hacia el Estado capitalista.

A este Universo Técnico y a la desposesión que nos somete le hemos dedicado charlas y páginas. La técnica así como la economía se han convertido en algo más que puntos fundamentales del discurso ideológico capitalista, son ellas mismas unas ideologías, con su dogmatismo intolerante e incuestionable; sin embargo la técnica va aun más allá, pues la economía se ha de organizar, también, técnicamente. Confrontados ante el poder de la técnica actual, de crear y fabricar, de hacer y deshacer y, sobre todo, su capacidad de barbarie y destrucción, intuímos que dicho poder es casi imposible de captar y admitir por la mente humana. Nos preocupa el urbanismo, pues la mayoría de nosotros ha vivido o vive en una ciudad y sufrimos sus efectos y consecuencias, cuando este se ha convertido en una técnica al servicio del control y del poder y en un medio de grandes corruptelas.

El deseo de conocer la realidad del mundo que habitamos, de lo que en él sucede y se realiza, nos llevó a cuestionarnos acerca de la historia, pero también en torno a la medicina y de la función que ocupa, o sobre la relación de la cultura de esta sociedad capitalista y de cómo su técnica se emplea contra la naturaleza. De cómo se intentan implantar a la fuerza, mediante la ley y el castigo, nuevos cercados y un cerco a la vida que inevitablemente nos conduce a nuevas desposesiones, a unas mayores diferencias sociales en las que la brecha entre una minoría muy rica y una mayoría pobre y precarizada parece que cada día se hace más profunda y más ancha.

En la crítica de la economía política hemos pretendido criticar al capitalismo y su tendencia totalizadora que pretende abarcarlo y condicionarlo todo: el mundo, el agua, el cielo y la tierra; apoderarse de animales, vegetales y minerales, también determinar las relaciones de todos los seres humanos, no quiere dejar nada fuera de su dominio, nada fuera de la economía, todo bajo la técnica. En esta misma lógica, la forma mercancía pretende convertirlo todo en valor de cambio: «virtud, amor, opinión, ciencia o conciencia, todo se convierte en objeto comercial», parece que todo ha de ser valorado por este monstruo informe, pero que lo abarca todo con una voracidad insaciable: el mercado, una no-vida que acaba con la vida. Cualquier actividad debe ser sometida a la abstracta economía, enajenada de cualquier función que perturbe la extracción del máximo beneficio, y las relaciones sociales entre humanos pasan a ser relaciones sociales entre cosas.

Cuando debatimos sobre la «utopía», no lo entendíamos como un imposible inalcanzable, sino como otro mundo posible y realizable en el aquí y el ahora, un nuevo (con)vivir dentro de la Comunalidad. En muchas ocasiones el significado de las palabras no es neutral, también puede ser portador de valor, así, por ejemplo, en vez de calificar a la obra y los falansterios de Fourier como una utopía, es decir, de fuera de lugar o no lugar, también nosotros podemos preferir llamarles Eutopía, es decir buen lugar o buen sitio.

Las personas humanas somos mucho más que unos simples engranajes de una máquina organizada técnicamente. Al comunicarnos y entrar en relaciones los unos con los otros, los seres humanos somos capaces de establecer una comunicación y unas relaciones capaces de romper este cerco a la vida que esta sociedad capitalista nos impone. Queda un gran resto de relaciones humanas y de actividad, a pesar de la cosificación y la tendencia a la valorización, es decir, que aún dentro de las relaciones sociales que pretende imponer el Capital, [aún] hay mucho que escapa a su control, hay vida y hay un sujeto que se resiste a devenir objeto y que pretende hacer posible un buen sitio, un buen lugar, es decir, una Eutopía.

En un mundo dominado por las cosas, la pantalla es el espejo que refleja la totalidad del mundo, la mirada en la que nos debemos reconocer, la vaciedad del mundo en el que habitamos, la imagen de la sociedad actual, el reproductor de su mensaje fáctico y propagandístico. Al otro lado hay un lugar y un tiempo explícito, un vivir cotidiano con múltiples facetas, muchas de las cuales quedan fuera, en el exterior, de este dominio de la mercancía, de la mercantilización y valorización de cualquier actividad. Lo que posibilitará la superación y transformación de esta civilización capitalista depredadora basa su normalidad en la barbarie destructiva, ha de surgir de su interior y contra ella. Redescubrir nuevas formas de (con)vivir que ya realizamos en nuestra cotidianidad; ser capaces de darnos cuenta que el querer vivir es más fuerte que el someternos al sobrevivir. Sólo así podremos transformar el mundo en un nuevo mundo.

Volviendo al actual estado del malestar

A lo largo de estos años y de estos números también hemos intervenido y escrito sobre la lucha de clases y sobre la situación coyuntural económico-política del Estado español. Escribimos, pues lo vivimos, sobre la Transición a la modernidad y la transacción democrática, la operación política puesta en marcha tras la muerte en la cama del dictador, en la que jamás fue más verdadero lo de «si queremos que todo siga como está, cambiemos algo para que todo siga igual», con lo cual siguen los mismos perros con distintos collares. No se puede olvidar que la clase capitalista española, militares, aristócratas e iglesia, terratenientes, banqueros y demás, tuvieron en la dictadura el instrumento que ejecutó una represión cruel y brutal y que los mismos aparatos represivos siguieron asesinando durante la transacción democrática. El número de asesinados por la violencia del Estado español entre 1975 y 1982 se eleva a 233 o 2481 según las fuentes, un promedio de más de 30 asesinados por año.

La lucha de clases fue muy importante en este período y se alargó durante todo el proceso de desmantelamiento del ya precario tejido industrial llevado a cabo cuando el Partido Socialista llego al poder del Estado con González y Guerra (que forman el verdadero acrónimo de GAL+Corrupción). El llamado período Democrático ha servido para realizar una concentración de poder y elaborar una total simbiosis, una asociación de intereses entre capos del sector financiero de la banca y cajas de ahorros, el sector del cemento e inmobiliario, el sector turístico y los políticos de partidos y sindicatos. Esta sociedad limitada, cada uno con sus distintos intereses, se han confabulado, han pactado y llegado a acuerdos para repartirse los beneficios, para pillar o repartir corrupciones, para repartirse cotas de poder, acciones y cargos en las empresas privatizadas (Endesa, Gas, Telefónica, Repsol...) y las cajas de ahorros, para dar pelotazos o realizar oscuras y millonarias transacciones de dinero. Un grupo de viejos y nuevos caciques que arramblan y mangonean y que nos han arrastrado hasta donde hoy estamos que quizás sea donde ellos querían que estuviésemos.

Sobre esta llamada crisis financiera escribíamos en Mayo del 2009: «Todo esto aquí en España tiene su concreción en la explosión de la burbuja inmobiliaria, la principal actividad económica en los últimos años, el parón de la construcción y las industrias relacionadas. Lo que conduce a un gran aumento del paro, la precarización y pérdida adquisitiva de los trabajadores, la consiguiente disminución del consumo y el cierre de empresas y negocios… Desaparece el espejismo de la España moderna, altamente competitiva y en línea con el desarrollo de los principales países europeos.»

En el número anterior, el 49, señalábamos «el estado del malestar en España», fijando la mirada en el elevado índice de paro (24’5%, más de 5’6 millones) y más concretamente un paro juvenil que es ya del 48’61%, ambos entre los más elevados del mundo. En este número nos queremos fijar en el sector del cemento y el ladrillo, que junto al financiero ha sido desde el franquismo la fuente de multimillonarios negocios, grandes corruptelas, lavado de dinero negro y cuyo peso se ha multiplicado en las últimas décadas en la misma proporción que aumentaba la cantidad y la velocidad de circulación del dinero.

La sociedad del cemento, el ladrillo, las finanzas y los políticos

El largo proceso especulativo que coaliga esta asociación, con ánimo de grandes lucros, entre los bancos y cajas, la industria del cemento y el ladrillo, la industria del turismo y los políticos, tiene sus inicios con Franco y su Estado nacional-católico y como era de esperar verá su continuación y máximo desarrollo con el Estado continuista de la democracia-monárquica nacional-católica. Sus protagonistas son los mismos bancos y cajas, aunque ahora han reducido su número debido a las fusiones y concentración de poder, la industria del cemento y del ladrillo donde están básicamente los mismos;2 respecto a los políticos, en la llamada transición se acoplaron algunos nuevos que rápidamente se adaptaron a la situación, acompañados por los viejos camaradas o por sus hijos,3 y continuaron, perfeccionaron y aumentaron las antiguas prácticas de caciquismo y corrupciones.

Siguiendo a J. M. Naredo que lo ha estudiado profunda y críticamente, este proceso especulativo inmobiliario-financiero se puede dividir en tres etapas, cada una de las cuales termina con su consiguiente crisis, y cada una de ellas significa un salto adelante en el proceso especulativo:

La primera fase conoce su apogeo entre 1960 y 1973, cuando a través de los sucesivos planes del Patronato Nacional de la Vivienda se construyeron numerosos polígonos de viviendas con miles de pisos precarios en los suburbios de las ciudades. Es la fase de pantanos, carreteras, vías de tren, pisos baratos en los barrios periféricos para sustituir chabolas, y también de la primera construcción en serie de hoteles y apartamentos en la costa mediterránea. Por lo que respecta a la vivienda hay que recordar dos datos: el primero, que en 1939 Franco mandó crear el Instituto Nacional de la Vivienda que, en sus primeros tiempos, tendría más una función propagandística que la de realizar la proporción de viviendas necesarias protegidas de propiedad o alquiler; y, en segundo lugar, hay que remarcar que hasta 1950 más del 90% de los habitantes de las ciudades españolas vivían en pisos o casas de alquiler (el 95% en Barcelona, el 94% en Madrid o el 90% en Sevilla). En 1956, el Estado de Franco decreta «La ley del suelo de España» y al año siguiente (1957) se crea un nuevo Ministerio de la Vivienda, cuyo primer titular será el arquitecto falangista José Luis Arrese que resumió el alcance de sus intenciones económico-políticas con la frase: «queremos una España de propietarios no de proletarios». Como curiosidad y ejemplo de continuismo hay que señalar que el Ministerio de la Vivienda duraría hasta julio 1977 y, curiosidades del destino, sería recuperado por el gobierno del socialista Zapatero en julio del 2007. Esta primera fase terminaría con la crisis del petróleo de 1973 y con una agitación social creciente. En 1975, pocos meses antes de la muerte del dictador, se reformaría la Ley del Suelo en cuanto a las expropiaciones, al aprovechamiento urbanístico o a la clasificación o calificación del suelo urbanizable.

La segunda fase se inicia en 1985, con los socialistas en el Estado. Su punto de partida fue la Ley Boyer que modificaba los arrendamientos urbanos de indefinidos a temporales, permitía un incremento desmesurado del precio de los alquileres, suprimía la prórroga forzosa en los arrendamientos de viviendas y concedía libre acceso a inversiones extranjeras. Esta fase es importante porque se ponen las bases para el gran apogeo de la especulación inmobiliaria-financiera. Para impulsarla a pleno rendimiento en 1990 el gobierno de F. González aprueba una nueva reforma de la ley del suelo en la que, sobre todo, facilita la conversión de suelo rústico a urbanizable mediante el derecho a urbanizar y de urbanizable a suelo urbano mediante el derecho al aprovechamiento urbanístico. Se inician también las grandes infraestructuras, autovías y autopistas y el tren de alta velocidad (AVE); asimismo se inicia la experiencia corrupto-especulativa de los grandes fastos que consumen miles de toneladas de cemento, hierro, ladrillo o vidrio, las Olimpíadas de Barcelona y la Capitalidad Mundial de Sevilla. Precisamente, con la finalización de los fastos, empezó el mismo 1992 el declive con la crisis que generó un paro de más del 20% y que se alargó casi hasta 1995.

La tercera fase de este proceso especulativo inmobiliario-financiero se inicia con el gobierno de los populares de Aznar, que promueve en 1998 una ley del suelo que es la culminación de la anterior reforma socialista. Significaba la liberalización del suelo. Salvo por una disposición jurídica, todo el suelo era urbanizable, con lo que abría totalmente la caja de las corruptelas en los ayuntamientos pues, en el momento de ser recalificado, aumentaban como la espuma las plusvalías del terreno, cedía a las comunidades autónomas las competencias en materia de ordenación urbanística y reducía el coeficiente de cesión obligatoria de los promotores al ayuntamiento. Será la etapa de jactanciosos proyectos megalómanos y multimillonarias corrupciones, diversos aeropuertos sin aviones, estaciones y líneas del tren de alta velocidad sin pasajeros, ciudades de las artes y museos sin obras de arte, de parques temáticos elevados a la categoría de obras de estado, circuitos de carreras y visitas del Papa, hoteles y apartamentos en toda la línea de mar…visibilizando todo el esperpento hispánico. Es la fase especulativa en la que se moverán los mayores volúmenes de capitales y a mayor velocidad, miles de millones de dinero negro para ser lavado o dinero lavado para ser blanqueado, se ha generado tanta corrupción que, por su desmesura, harta ya oír hablar (propaganda-informativa) sobre ella.

No es banal incidir en la corrupción, sabemos que no es una excepción que provoque escándalo, sino que es parte del normal funcionamiento de este sistema capitalista, la corrupción por sistema. Cuanto más y más rápidamente circula el dinero, mayor especulación y corrupción engendra. En el Estado español la corrupción viene siendo una práctica normal, lo fue durante el franquismo y lo es en sus actuales sucesores: monarquía, políticos, partidos, sindicatos, municipios, y está muy ligada a la industria de la construcción y especulación inmobiliaria, la banca nacional y extranjera ha aportado el resto del ladrillazo, al sector que fuera el más importante del sistema productivo español.

El precio de la vivienda en España ha pasado de 52.800 pesetas/m2 en 1987 a 174.100 en 2001, sufriendo un incremento del 45% entre 1998 y 2001 (Ministerio de Fomento, 2002). El precio sube proporcionalmente a la construcción de viviendas: cuantas más viviendas se construyen más sube su precio, a pesar de que bajan los costes en obra. Por otro lado el esfuerzo de las familias en vivienda ha llegado al 43,2% del salario bruto en 2001, siendo las Comunidades en las que más ha subido el precio: Baleares, Catalunya, la Comunidad de Madrid y el País Vasco (BBVA, 2002).

El precio de la vivienda, en términos reales, creció casi 14 veces más que los salarios en los últimos 17 años (1988-2005) según el informe «Precio y accesibilidad a la vivienda en España en el periodo 1987-2004», elaborado por CC.OO. En términos reales, entre 1984 y 1991 los precios medios habrían aumentado un 106% (Banco de España). Otro informe más actual del Banco de España, señala que entre los años 1970 y 2009 estos precios subieron en algo más de un 300% en un cuadro demográfico neutro.

En el ámbito de la OCDE, y desde 1980, la media del incremento de los precios de la vivienda fue, en valor nominal, del 175%, mientras que en España el aumento fue del 1.022%. Ese porcentaje supone un incremento medio anual del 11% durante los últimos 23 años.

Dos hechos propiciados desde la Unión Europea favorecerán esta escalada especulativa. En primer lugar, la aprobación en 1992 del Tratado de Maastrich que liberalizaba la libre circulación de capitales y daba carta blanca a la precarización laboral, los contratos de trabajo temporales por jornadas y hasta por horas, aumentaba el control salarial de tal manera que en España, por ejemplo, entre 1995 y 2007 los salarios medios descendieron un 10% en términos reales, según el incremento de la carestía de la vida respecto al aumento de los salarios. La Unión Europea se construyó a la medida del Capital: con un mercado libre para los capitalistas y sus capitales, pero un mercado laboral precarizado y asfixiante para los trabajadores. Los resultados pueden verse actualmente en Grecia, Italia, y en la Península Ibérica, pero también en la precariedad de los obreros ingleses o irlandeses, en los trabajadores franceses, en el alto número de suicidios, o en los mini-trabajos (mini-jobs) y mini-sueldos de los alemanes.

En segundo lugar, fue la adopción del euro como moneda única. La entrada en circulación del euro a principio del 2002 supuso para el proceso especulativo inmobiliario-financiero la retirada del freno que suponía la peseta como moneda débil, sujeta a continuas devaluaciones. Cuando los bancos querían buscar dinero en el exterior, tener que «pagar» con pesetas hacía que les saliese «caro» como consecuencia de su pobre valorización, sin embargo al imponerse una moneda única fuerte, los bancos españoles podían buscar financiación a un interés «barato» y conceder créditos a «alto»4 interés variable. Tanta fue la locura de la avaricia del gran beneficio fácil y abundante para estos bancos y banqueros, tantos los intereses, corruptelas y favores, que siguieron con el grifo abierto a pesar de que no tenían agua y el manantial estaba seco (eso sí, los beneficios en sus bolsillos). Ahora el Estado del Capital nos exprimirá a la gran mayoría con impuestos y servicias y nos condenará a la precariedad, pero intentará recaudar los tributos suficientes y más, para volver a llenarlos de caudal, para que puedan volver a sus especulaciones y corrupciones.

La jugada de esta especulación financiera-inmobiliaria, que ha terminado en borrachera inmobiliaria, residía en revalorar la totalidad del parque inmobiliario respecto al precio en alza de la pequeña cantidad que se vende. Es decir, el precio se mantiene alto con la condición de que no se pongan todos los pisos y viviendas masivamente a la venta, pues esto haría que el precio cayera. Ahí está la debilidad de la apuesta, pues por un lado se ha de continuar construyendo masivamente y aumentando el parque inmobiliario para continuar el proceso especulativo y de aumento de beneficios, pero por otra parte y paradójicamente cuanto más se construye y aumenta el parque inmobiliario, más virtual e irreal es el precio del inmueble que se pretende vender, pues su venta es cada vez más difícil y si no hay circulación de mercancía no se realiza la valorización. Y a partir de ahí se entra en el terreno de los espejismos y de los sueños a rato rotos. Solo a ratos ven los capitalistas sus sueños rotos, porque como ya hemos señalado y nunca se será reiterativo aunque se repita mil y una vez, desde su Estado del capital, sus amigotes políticos (amigotes de corrupciones y francachelas), se encargarán de solucionarlo.

Algunos datos que nos ayudarán a entender este proceso especulativo

Desde 1998 el número de viviendas iniciadas anualmente se dispara, siendo la media anual entre 1998 y 2002 de 540.000. De esta forma, entre 1998 y 2002, se iniciaron 2,7 millones de viviendas lo que significa que en cinco años el stock de viviendas aumentó aproximadamente un 14,2%. Entre 2000-2010 se han construido en España 4,6 millones de viviendas. El 13,2% de las viviendas españolas están cerradas.

En el Censo de 2001, el número de viviendas en alquiler en España marcó un mínimo histórico con solo un 11%. Actualmente, el 86% de las viviendas son de propiedad, y solo un 14% son de alquiler o cesión.

Actualmente (2012) la cifra global de las viviendas existentes en España representa una de las tasas más altas del mundo con un promedio de 1,55 viviendas por familia.

El urbanismo salvaje, la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido en las últimas dos décadas 7,7 hectáreas de litoral al día para crear urbanizaciones, suelo industrial y suelo comercial.

Durante los años del boom del ladrillo se alcanzaron cifras récord en la proyección de viviendas que superaban ampliamente la demanda real. Por ejemplo, en 2006 el número de viviendas previstas en la costa fue de casi 1,5 millones y en 2007 ascendió a los 3 millones. Tras el estallido de la burbuja han quedado un millón de viviendas sin vender, la mitad de ellas en la costa, y una selva de corrupción ligada al desarrollo urbanístico.

 

 

1950

1960

1970

1980

1990

2000

2010

Población (Millones)

28,1

27,9

33,8

37,7

39,4

40,5

46,1

 Nº 1es viviendas (millones)

6,31

7,02

8,50

10,43

11,70

14,27

17,76

 Nº 2es residencia (millones)

0,17

0,33

0,79

1,89

2,92

3,30

4,77

 Nº viviendas desocupadas.

0,18

0,36

1,35

2,39

2,47

2,89

5,5

Precio medio vivienda ( €/m2)

 

 

90

340

915

1.335

2.476

Población España (millones)

28,1

27,9

33,8

37,7

39,4

40,5

46,1

 

 

 

Tras la degradación del litoral se esconden también las ampliaciones y nuevas construcciones de puertos deportivos e industriales. Tan sólo para 2006 se proyectaban 42.000 nuevos amarres deportivos. (Las embarcaciones de recreo se utilizan tan sólo una media de 21 días al año).

El parque inmobiliario de la Unión Europea, según los datos del 2001, es de 170 millones de viviendas, de las cuales un 10,5 por ciento no son de uso permanente (Euroconstruct. The prospective construction in Europe 2001). En la relación de países de la UE, España aparece en primer lugar con un 32,2% de viviendas de segunda residencia, o de superávit de parque inmobiliario. Portugal, Grecia e Italia ocupan los puestos siguientes con un 26,9%, un 22,7 y un 17,7 respectivamente. Por lo tanto, queda claro que el sur de Europa está muy por encima de la media de la UE y, en contraposición, hay países como Alemania, Holanda y Reino Unido que incluso presentan déficit de viviendas.

La segunda residencia se ha desarrollado en los últimos 40 años a un ritmo vertiginoso. Los «expertos» dicen que coincide con una positiva coyuntura económica que debe relacionarse directamente con los beneficios fiscales obtenidos por su compra (15% y 10% de desgravación), juntamente con la necesidad de dar salida al dinero «escondido» al fisco –sobre todo por promotores y constructores– y el anuncio de la entrada en vigor de la ley de Costas de 1988 que provocó un incremento de la demanda de licencias para obras en primera línea de mar (Oliveras, 1989).

Las inversiones de capital en estas viviendas se revalorizaban de manera muy rápida y, por tanto, aumentaban a gran velocidad las negociaciones de compra y venta. Esta realidad queda constatada, en primer lugar, por los pocos días en que son ocupadas, un promedio de entre 15 y 18 días al año, y en segundo lugar, por el ritmo de transmisiones de la propiedad que afectan a este tipo de inmuebles. Los aumentos salariales vinculados al aumento de la renta, la reducción de la jornada laboral y, por tanto, el incremento del tiempo de ocio, más una mayor movilidad de la población son elementos socioeconómicos que han favorecido la demanda de segundas residencias.

El último censo de viviendas se realizó en 2001, había unas 3’1 millones de viviendas desocupadas, sobre un parque inmobiliario de unos 20’5 millones de viviendas, lo que representaba un 15%. En Madrid se contabilizaban unas 388.212, en Barcelona 338.648, en Valencia 228.870, en Alicante 192.184, y así sucesivamente. Actualmente el número de viviendas vacías se eleva a unos 5’6 millones, siendo unos 2 millones de nueva construcción, además habría que añadir todos los edificios en esqueleto y sin terminar de construir, lo que representa mucho más del 20% del parque inmobiliario.

La sustitución de la peseta por el euro a principios de 2002 ha sido uno de los timos más grandes que hemos sufrido. El asunto tiene dos vertientes: una, el enorme encarecimiento de los productos de consumo y la otra, lo que ha supuesto de dominio financiero, industrial, económico en general por parte de los países más consolidados respecto a los débiles.

Respecto a la primera cuestión, entre septiembre de 2001 y enero de 2002, el pan subió una media del 24% y los billetes de bus y metro un 6%. Los cines subieron las entradas un 9% de media. Correos se llevó los récords, en estos primeros 4 meses el coste de sus servicios se incrementó en un 51%, las tarifas han seguido subiendo y mandar una carta o un paquete es hoy un 107% más caro que en setiembre de 2001. La OCU estima que el aumento de precios de los alimentos básicos ha sido de 49% en estos diez años. La vivienda nueva según la OCU subió un 66%, y la usada 78% en Madrid y del 70% en Barcelona. Sabemos que lo único que ha bajado ha sido los TIC.

Y por fin, el incremento del salario medio entre 2002 y 2009 fue del 13,7, en tanto que el del IPC aumentaba un 22,7%, esto significa que el poder adquisitivo de los trabajadores disminuyó en un 9%. Recordemos que el IPC no recoge las variaciones de la compraventa de la vivienda pero sí el precio de los alquileres. (Datos INE)

Resistencias: recuperar espacios.

Cuánta razón tenía León Felipe al señalar, en sus versos, «que la justicia vale menos que el orín de los perros», y ahora sabemos que más del 80% de los desahucios ordenados por los jueces en Madrid son encargos de Bankia para ejecutar sus embargos hipotecarios. Durante el año 2011 se tramitaron 58.241 procedimientos de desahucio, el mayor número hasta ahora y se espera que aumenten este año, que se ejecutan con un ritmo de una media de 159 cada día, lo que significa miles de familias y personas al año que de repente se encuentran en la calle, dependiendo de la solidaridad y ayuda mutua de sus familiares o amigos. Sin piso y obligados por ley a seguir pagando la hipoteca a Bankia, a Caixabank o a cualquier otra entidad bancaria que además se ha quedado con el piso sobre el que cualquier juez, a las ordenes y disposición de estos bancos, ha ejecutado el desahucio.

Sin embargo, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) además de multitud de acciones de denuncia contra la especulación, la estafa y el saqueo efectuado por bancos y cajas de ahorro, también ha impedido en un año más de 250 desahucios. Este es un dato significativo, si se tiene en cuenta que en un embargo hipotecario, pedido por el banco, los burócratas representantes de la justicia que van a ejecutar el desahucio van acompañados por policías armados.

Asimismo, cada día se ejecutan diversas acciones contra bancos y cajas en todo el Estado. Por ejemplo, las continuas pitadas y caceroladas contra las Torres de Mordor de la que fuera Caja de Pensiones «La Caixa», en Barcelona. Delante de estas negras Torres de Mordor se realizó en forma teatralizada la representación de un juicio popular contra los capos del reino oscuro de CaixaBank y estos siniestros personajes con su padrino «sauron-faine» al frente. Fueron encontrados culpables de conspirar para apoderarse mediante estafa y engaños del dinero de la gente común, llevando a cabo su plan protegidos por el Estado, la justicia y las fuerzas armadas. También se representó en la plaza de la Ciudad de la Justicia de Barcelona otra teatralización, en la que participaron algunos trabajadores de este complejo, en la que se representaba el papel que desarrollan los jueces y la justicia, verdadero aparato y poder burocrático al servicio del poder del Capital, y plagado de corruptelas, privilegios y mezquindades.

Además, en la mayoría del Estado español, se continúan «okupando» edificios, es decir, liberando espacios. Basta recordar que se han ocupado edificios en Olot, en Sant Cugat o en Rubí. En Sabadell, más de 200 personas ocuparon un edificio vacío de la Caixa de Catalunya. En Cádiz, se ocupó una casa-palacio del siglo XVIII que Bankia pretende que es suyo. El Laboratorio social de León liberó un edificio que el gobierno de Castilla-León tenía cerrado desde hacía más de cuatro años. En Oviedo, desde hace casi un año funciona un centro social llamado La Madreña que significó la primera ocupación en esta ciudad de un edificio para desarrollar actividades sociales. En Burgos o en Santiago, se ocuparon edificios.

La lista se podría alargar, hemos hablado de aquellos que hemos sabido, pero seguro que hay muchos más espacios que están siendo liberados y recuperados. En Sevilla tiene lugar un emocionante e interesante ejemplo de solidaridad y ayuda mutua en «La Corrala de Vecinas la Utopía», todo el mundo que quiera saber más puede entrar en su página web y también en Corrala.Blogspot.com. En Madrid, en Usera, se liberó un edificio propiedad del Instituto de la Vivienda que llevaba 17 años cerrado; en Carabanchel se recuperó el espacio de un antiguo economato 14 años cerrado. En Barcelona se han realizado varias ocupaciones de edificios los últimos meses, asimismo en varios barrios de la ciudad se han ocupado solares sin edificar, se han ocupado varias sucursales de Cajas de Ahorro cerradas tras la restructuración bancaria, y se están realizando una importante cantidad de huertos urbanos.

La mayoría de estos espacios liberados y recuperados resisten por la gente que los ocupa, habita, llena de actividad y realiza vida donde antes solo había vacío, desocupación y desposesión.

 

Para saber más:

José Manuel Naredo: La burbuja inmobiliario-financiera en la coyuntura económica reciente (1985-1995). Editorial Siglo XXI. Madrid 1996.

José Manuel Naredo: La cara oculta de la crisis. Revista economía crítica nº  7 (2009).

José Manuel Naredo: El modelo inmobiliario español y sus consecuencias. Sinpermiso. 2010.

Isidro López y Enmanuel Rodriguez, (Observatorio Metropolitano): Del auge al colapso. El modelo financiero-inmobiliario en la economía española (1995-2010). Revista de economía crítica nº 12 (2011).

Isidro López y Enmanuel Rodriguez, (Observatorio Metropolitano): Fin de ciclo. Financiación, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010)». Editorial Traficantes de sueños. Madrid 2011.

Para saber de espacios liberados y recuperados hemos leído y seguido El Directa, setmanari de comunicació. También Diagonal, periódico quincenal de actualidad crítica y especialmente a Patricia Manrique con su texto Okupar, recuperar, liberar… construir un nuevo imaginario del 6 de febrero del 2012. La página web La Corrala de Vecinas la Utopía. y Vivienda y okupación en la página de Kaosenlared..

Etcétera, junio 2012

 

 

Notas

1 Gonzalo Wilhelmi: Las otras víctimas de una Transición nada pacífica. Sophie Baby: Estado y violencia en

la Transición  política española. Gonzalo W., cifra en 156 el número de asesinados por las fuerzas represivas y en 77 los asesinados por las fuerzas para-policiales. Sophie Baby eleva a 171 los asesinados por las fuerzas represivas.

2 Sólo un ejemplo, en Sacyr Vallehermoso están, entre otros, Ferrovial, que fundó en 1952 el franquista Rafael del Pino y que se enriqueció realizando infraestructuras para Renfe. Sus hijos, que son ahora los jefes, se apellidan del Pino Calvo-Sotelo. Acciona viene de Mzov Cubiertas y Tejados. A Florentino Pérez de ACSA (que tiene un agujero de más de 9 mil millones) en 1973 Franco ya lo había nombrado Director de la asociación española de carreteras y con la UCD fue Director general de infraestructuras… Y así se podría continuar.

3 Es una banalidad recordar que los Aznar, los Rato, los Gallardón y los Aguirre, los Bono y los Ruíz Giménez, los Fernández Ordóñez, los Fabra y los Fraga, o el notario-alcalde Porcioles y el ínclito Samaranch y toda la retahíla que se quiera añadir, todos fueron o son franquistas.

4 El interés con que se valoriza la práctica de la usura siempre es el de un alto interés, de ahí saca el dinero su ganancia. Aunque la propaganda nos diga que el dinero está a un bajo precio, la realidad es que el interés siempre es alto pues en él está el beneficio de los bancos.

 

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