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Correspondencia...

 

 

 

Desde México

¿Movimiento estudiantil o calentura de primavera?

El actual movimiento estudiantil en México no surge como un acto milagroso o aleatorio, surge de un profundo descontento e indignación que se ha ido profundizando en estos últimos treinta años de imposición, autoritarismo, violencia y precarización, es decir, de neoliberalismo. Este descontento e indignación siempre mantuvo a mexicanos activos en movimientos sociales y luchas legítimas, la cuestión es que los principales medios monopólicos de comunicación del país, asociados con la clase hegemónica, trabajaban arduamente para sólo mostrar el «México bonito». Uno de los más grandes logros del actual movimiento fue golpear a las televisoras, romper el cerco informativo y darse a conocer ampliamente. He aquí un balance de lo que ha sucedido hasta el momento.

Se podría decir que la mecha se prendió en la Universidad Iberoamericana (Ibero) el 11 de mayo de 2012 cuando después de dar una conferencia como parte de su campaña proselitista, el candidato a la Presidencia de México Enrique Peña Nieto por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (único partido verde del mundo en promover la pena de muerte), fue abucheado con consignas como «no te queremos,» «Atenco no se olvida» y «asesino», para finalmente ser corrido de la universidad por un numeroso grupo de estudiantes.

Esta acción así como sus participantes fueron deliberadamente ignorados y después atacados por los principales medios de comunicación (televisoras y prensa), llamados fascistas, porros, acarreados, intolerantes y desconociéndolos como alumnos. Este hecho evidenció el gran sesgo de los principales medios de comunicación así como sus alianzas e intereses. Este torpe manejo de información enfureció a los estudiantes involucrados, los cuales comenzaron a utilizar los medios virtuales como espacio de queja y más tarde de organización.

Así los estudiantes de la Ibero –recién organizados– armaron un video en el cual 131 alumnos mostraban su credencial con el objetivo de desmentir la campaña mediática que afirmaba que no eran estudiantes. Este hecho fue el que le dio nombre al incipiente movimiento que primero se llamaría somos más de 131, para después ser mundialmente conocido como #yosoy132, cuyas principales banderas serían el apartidismo y el pacifismo. El video fue publicado el 14 de mayo, llegando, ese mismo día, a convertirse en trending topic mundial, lo que lo llevo a ser uno de los temas más comentados en las redes sociales a nivel mundial. Fue gracias a la viralidad y rapidez de difusión de este video que los estudiantes de la Ibero se comenzaron a organizar, primero en juntas, después en asambleas.

La recién conformada organización rompió los muros de la Ibero concretando el 16 de mayo una reunión con las otras principales universidades privadas del país. A la reunión asistieron estudiantes del Tecnológico de Monterrey (TEC), Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la Universidad Anáhuac, estos estudiantes dieron los primeros lineamientos de lo que sería #yosoy132, el nuevo movimiento interuniversitario y sus primeras acciones. El resultado: la primera movilización fuera de los muros universitarios. Se organizó una manifestación frente a las dos principales instalaciones de Televisa (el megaconsorcio televisivo más grande de América Latina) el viernes 18 de mayo, el objetivo era protestar contra la manipulación informativa en relación a la visita del candidato Peña Nieto a la Ibero y las elecciones presidenciales. Frente a la novedad del movimiento, su fuerte eco en las redes sociales y sus ataques a la televisora, Televisa a manera de control de daños, invitó a algunos representantes a platicar en un noticiero estelar una semana después del incidente en la Ibero. Evento que subió la moral de los estudiantes ya que se tomó como un primer triunfo frente a la cerrazón de la televisora de ignorarlos.

La siguiente acción fue el 23 de mayo, el movimiento convocó a más de 20 mil estudiantes a manifestarse en la calle. Las movilizaciones no sólo se vieron en la capital, sino también en provincia (donde hubo agresiones a manifestantes en contra del candidato, las cuales no fueron cubiertas por los principales medios de comunicación) y en algunas ciudades extranjeras. Viendo la potencialidad del movimiento y la coyuntura electoral se decidió invitar a universidades públicas al movimiento y concretar una primera reunión el 26 de mayo. A esta asistieron 15 universidades públicas y privadas organizadas en comités, en esta reunión se comenzó a discutir nuevos temas, algunos de los cuales se convertirían en los principios que más tarde adoptaría el movimiento: se rechazan los monopolios en los medios de comunicación, la manipulación mediática, defensa de la libertad de expresión, democratización de los medios de comunicación, rechazo al actual proyecto de gobierno y la posibilidad de su continuidad, rechazo al neoliberalismo y las cúpulas mexicanas enriquecidas por este sistema. Así mismo se comenzó a delinear el carácter apartidista del movimiento, que no apoyaría a ningún candidato a la presidencia y su objetivo más ambiciosos: crear una confederación nacional de universidades que tenga una agenda política propia y que trascienda las elecciones del 1 de julio.

Frente a tal convocatoria y su natural heterogeneidad en opiniones y posturas políticas, el siguiente paso fue organizar la primera Asamblea General de Estudiantes del Movimiento #YoSoy132 en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta se realizo el 30 de mayo y asistieron un total de 74 representantes a nivel nacional e internacional de universidades públicas, privadas, bachilleratos, organizaciones civiles, colectivos y federaciones estudiantiles. En la asamblea se discutió en torno a 15 mesas de trabajo con una dinámica claramente influenciada por el movimiento español 15-M. El objetivo de la discusión era crear consenso frente a las diferentes posturas políticas, así como la integración de resolutivos que pudieran constituir más adelante un pliego petitorio. A pesar de la dificultad de organizar a tanta gente y de las arduas discusiones que allí se dieron, los ánimos estaban por los aires ya que se estaba viviendo un momento histórico en la organización estudiantil mexicana. Los consensos a los que se llegaron serian llevados a los senos de las diferentes universidades, escuelas y colectivos para su discusión y votación, la cual sería refrendada el 5 de junio en otra asamblea, ahora sólo de representantes.

A esta asamblea asistieron 98 representantes y se realizó en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, a pesar de los problemas de organización y los interminables debates, la asamblea logró fijar el carácter organizativo del movimiento así como su postura política. La mayoría de los acuerdos logrados el 30 de mayo fueron rectificados, algunos de los más importantes fueron los siguientes: se integra la Asamblea Universitaria General (conformada por los representantes rotativos y revocables de todas las escuelas adherentes) como máximo órgano de decisión del movimiento, se decidió que el movimiento no llamará a votar por ningún partido, aunque sí se llama al voto critico e informado, es un movimiento autónomo, independiente de cualquier partido político y antineoliberal, el movimiento está inconforme con el actual proceso electoral que busca restaurar el viejo régimen político del PRI y sus costumbres como la represión, el autoritarismo y la corrupción, esta vieja estructura está representado por el candidato Enrique Peña Nieto, se rechazó la manipulación mediática y los sesgos infamativos por parte de los monopolios de la comunicación, se acordó un plan de acción a corto plazo que incluye varias manifestaciones entre ellas una el 10 y otra el 30 de junio, un encuentro nacional estudiantil el 21 de junio, así como tomar plazas públicas el primero o 2 de julio en caso de que haya evidencias de fraude electoral, la convocatoria de un tercer debate entre los candidatos a la presidencia y la organización de brigadas informativas que se acerquen a la gente que no tiene internet (en México solamente 30 de 120 millones tiene acceso a este medio electrónico).

La siguiente gran acción fue la marcha del 10 de junio, fecha histórica y emblemática ya que hace 41 años ese mismo día ocurrió la matanza estudiantil perpetrada por el cuerpo paramilitar los Halcones como medida para desarticular la fuerte organización estudiantil de esos días. Asistieron casi 100 mil personas (especialmente estudiantes simpatizantes con el movimiento), las principales consignas fueron contra Peña Nieto y Televisa. La marcha no sólo se dio en la capital, en 13 estados de la republica hubo movilizaciones en repudio al candidato presidencial.

Y después de todo esto ¿qué?

Es importante primero reconocer que la indignación, o más bien encabronamiento, de estos jóvenes no es espontáneo, tiene sus orígenes en la violencia e impunidad vivida en Atenco, los feminicidios en todo el país, la guerra contra las «drogas», la corrupción y en general el hartazgo del actual sistema político, que no importando el color del partido, ignora y criminaliza sistemáticamente la juventud. Esta es una generación que nació y creció en crisis, a la cual desde el poder se le había estigmatizado como una juventud frívola, apática y desinformada. Los jóvenes están cambiando esto y una vez más toman las calles y las plazas para gritar al unísono ¡Ya basta, estamos hasta la madre!

A pesar de que en este momento se tiene el viento a favor, ya que cada día se suman más estudiantes al movimiento, se van tejiendo alianzas con académicos, movimientos y organizaciones sociales; tiene varios obstáculos importantes a vencer para realmente constituirse como movimiento político de gran envergadura y tener una incidencia en la vida pública del país.

Encentro cuatro principales obstáculos: primero, el movimiento debe trascender los medios virtuales como espacio de organización y tomar las calles. Esto ya está pasando pero se tiene que profundizar, ya que un movimiento que busca tener incidencia política tiene que ser amplio e incluyente, el internet es un instrumento de minorías en México. Segundo, el movimiento tiene que vincularse con otros sectores sociales e incluir sus demandas, si el movimiento no encuentra otros apoyos y sólo se queda con el sector estudiantil no podrá tener una inferencia real en la política nacional ni resolver sus demandas. Tercero, no sucumbir al desgaste ni al cansancio, tener claro que la organización y los acuerdos toman su tiempo, por lo cual es vitalmente necesaria la paciencia y la tolerancia; no caer en el inmediatismo ni en las divisiones. Y cuarto, el movimiento tiene que profundizar en sus planteamientos políticos y su organización a largo plazo para trascender la coyuntura electoral, ya que si no hace esto es posible que el movimiento se desarticule poco a poco después de los comicios del primero de julio cuando la fiebre electorera haya pasado. Es importante tener en cuenta que cuando cae o cambia la cabeza de un régimen esto no implica el fin de este y sus prácticas, es por esto que el movimiento tiene que continuar haciendo presión, no solo en las elecciones, sino mucho tiempo después ya que los cambios verdaderos toman tiempo si se deciden hacer de forma pacífica.

A pesar de estas dificultades estoy convencido de que el movimiento estudiantil en México tiene mucha potencia y posibilidades de transformación, las cuales sólo podrán ser logradas si la creatividad, el compromiso y la unión están a la altura de las delicadas circunstancias que actualmente enfrenta México. Algunos dicen que el movimiento está guiado por una utopía, yo estoy de acuerdo, pero en el sentido que lo ve Eduardo Galeano: la función de la utopía no es alcanzarla, su función es estar ahí para que todos los días nos levantemos a buscarla, caminar hacia ella.

Adrián

 

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