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Hemos recibido

 

 

 

César de Vicente Hernando. GÜNTHER ANDERS. FRAGMENTOS DE MUNDO.  La Oveja Roja, 2011 (300 páginas)

A cuantos estén interesados en comprender el mundo que habitamos (y que nos habita), las transformaciones que en los ámbitos técnico, económico y cultural se han dado en estos, digamos, últimos cincuenta años, les será imposible prescindir de la aportación de Günther Anders, el filósofo contemporáneo alemán quizás menos conocido y más incisivo en la crítica de nuestro mundo configurado por las máquinas y por el Apocalipsis, y por tanto tendrán que agradecer a César de Vicente Hernando su esfuerzo por darlo a conocer aquí. Ya con anterioridad lo había introducido en un pequeño libro (160 págs.) editado por La Catarata, 2007, Filosofía de la situación, antología de textos de Anders. Ahora, con Günther Anders, Fragmentos de mundo, el autor intenta ceñir el pensamiento de Anders –pensamiento no sistematizado en una obra sino fabricado a lo largo de cuarenta años respondiendo con artículos, libros, manifiestos, conferencias y acciones diversas a las situaciones que se le imponen–, junto a su biografía.

Günther Stern nace en Breslau, Alemania, en 1902, hijo de una influyente familia intelectual. Universitario en Hamburgo y en Berlín, discípulo de Husserl, con quien se doctora en 1924 y de Heidegger, con el que rompe a partir del conocimiento de la Teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, de Walter Benjamin y de Georg Luckács. Entre 1924 y 1933 trabaja en una Antropología filosófica: “Une interprétation de l’a posteriori” y “Pathologie de la liberté” publicados en Recherches Philosophiques, IV(1934-1935) y VI (1936-1937). Casado con Hanna Arendt vive en París entre 1933 y 1936, asistiendo a los seminarios de Alexandre Kojève sobre Hegel. Esta es su formación intelectual. Entre 1931 y 1945 su obra es literaria. Escribe Die Molussiche Katakomie (La catacumba molusiana) contra el peligro del nacional-socialismo, cien historias entrelazadas que denuncian el fascismo, descrito con los rasgos del país imaginario Molusia. Esta obra permanecerá inédita hasta 1992.

En 1936 con la subida del nazismo se ve obligado a salir de Europa y llega, ya separado de Hanna Arendt, a EE.UU. donde vivirá hasta 1950. Trabaja en distintas fábricas y oficios mientras su pensamiento gira desde la mirada sobre la naturaleza humana a la de la naturaleza social, del mundo del ser humano al mundo del ser social. Escribe artículos sobre arte y sobre técnica.

En 1950, regresa a Europa, y en 1956 publica Die Antiquiertheit des Menschen[1] (La obsolescencia del ser humano), análisis de los cambios habidos en nuestra sociedad, debidos a los medios técnicos que el mismo hombre ha fabricado y que ahora se avergüenza de no ser él una cosa fabricada. La TV., objeto de la crítica de Anders, es el máximo productor de imágenes: “cuando el fantasma (la imagen) deviene real es lo real que deviene fantasmático”. Antes había imágenes en el mundo, ahora hay el mundo en la imagen. La noticia no es nunca neutral, la misma elección del punto de vista forma parte del contenido de la noticia. El mismo aparato no es un simple medio a utilizar sino que determina ya por su estructura y función concreta su uso: nos determina. Con todo, veinte años más tarde, en el prólogo a la quinta edición de Die Antiquiertheit des Menschen, pondrá distancias con esta crítica totalmente pesimista de los mass-media, considerando que en determinadas circunstancias las imágenes televisivas pueden introducir la realidad en nuestras casas. La crítica a la técnica y al sistema de producción de mercancías, la continúa en un segundo volumen de Die Antiquiertheit des Menschen, editado en 1980, compilación de artículos escritos entre 1955 y 1979. Vivimos en un mundo de cosas y de máquinas, en el que también existen seres humanos, y no ya en un mundo humano en el que también existen cosas y máquinas. Las herramientas, una vez pasado cierto umbral de desarrollo se vuelven contra los hombres que las fabrican; así la técnica se convierte en una fuerza que el hombre no es capaz de controlar, y lo convierte en su instrumento: de simple medio ha pasado a ser el sujeto de la historia. El peligro que nos amenaza no consiste en un mal uso de la técnica sino en su misma esencia. Especial hincapié pone Anders en la crítica del modo de producir las mercancías, producción no orientada al uso, no para cubrir nuestras necesidades sino creando estas necesidades mismas: la demanda es producto de la oferta y la necesidad el producto del producto; “nuestras necesidades no son ya más que la huella o la reproducción de las necesidades de las mercancías mismas”. Consumir es el primer mandamiento y no hacerlo puede ser un delito.

El día 6 de agosto de 1945, la bomba es lanzada sobre Hiroshima. Es, para Anders, el día 0 de una nueva época, en la que la humanidad es capaz de autodestruirse a sí misma. A partir de entonces, confrontados con el Apocalipsis, la pregunta ya no es cómo la humanidad debe seguir existiendo sino si ella va a seguir existiendo. El tiempo del final puede convertirse en el final del tiempo. A partir de entonces Anders no dejará de escribir y de luchar contra la muerte nuclear. En 1961, escribe Off limits für das Gewisse[2] (Más allá de los límites de la conciencia), donde establece los límites de la nueva moral que emerge del acontecimiento histórico de Hiroshima y llama al piloto que tiró la bomba sobre Hisoshima, Claude Eatherly, “culpable sin culpa”, no aplicable esto al oficial nazi Adolf Eichmann (culpable con culpa) que pudo ver las consecuencias de esta capacidad técnica del exterminio, como escribe en 1964, Wir Eichmannsöhne[3] (Nosotros, los hijos de Eichmann).

En los últimos años de su vida –Günther Anders muere en Viena, el año 1992– sorprende por su apuesta por la violencia. Después de abanderar las luchas antinucleares y pacifistas que se llevaron a cabo los años 1970-1980 en Europa, escribe en Gewalt – ja oder nein[4] (Violencia, sí o no): “nuestra tarea es intervenir para salvar, aniquilar el peligro poniendo en peligro a los aniquiladores”. En legítima defensa, el uso de la violencia está legitimado. Entonces, la esperanza (Ernst Bloch, El principio esperanza) deviene cobardía.

 

 

Charles Reeve. Raúl Ruano Bellido.  Le suspect de l’Hôtel Falcón.  L’Insomniaque, Montreuil, 2011 (128 páginas)

Jorge y Raúl, dos amigos de Paco Gómez publican en L’Insomniaque este homenaje memoria de Francisco Gómez Palomo (1917-2008), el itinerario de un revolucionario español. Conciso recorrido por su difícil infancia en Madrid, por sus años de juventud, miembro de las Juventudes comunistas que abandonará al ser controladas por el Partido comunista, para unirse al grupo Izquierda Comunista (IC) que junto con al Bloc Obrer i Camperol (BOC) formará, contra la voluntad de Trotski, el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Ya militante del POUM, llegará a Barcelona para el Segundo congreso de junio de 1937 como delegado de las juventudes del POUM, después de las jornadas de mayo –poumistas y cenetistas juntos en las barricadas– y de la expansión de la represión estalinista contra toda sombra de trotskismo. Paco es detenido el 16 de junio en el Hotel Falcón, sede del POUM, y estará en prisión hasta junio del 38. Pasa la frontera junto a los soldados republicanos en retirada y es internado en el campo de Argelès. Se puede evadir con la ayuda de trotskistas franceses y llega a París, donde continuará con su actividad revolucionaria, militando en la sección francesa de la IV Internacional, acercándose después al grupo Socialisme ou barbarie. Ya entrados los años 1950 participa en el reagrupamiento interempresas, primera etapa de Information correspondence ouvrieres (ICO). Paco trabaja en una empresa del metal, donde encontrará a Ngo Van y desde donde vivirá la revuelta de mayo 68. A partir de 1965, regresa con regularidad a Madrid y a Barcelona. A finales de los 70, compañeros de Etcétera trabamos una profunda amistad con Paco, amistad que no cesó hasta su muerte el 23 de febrero de 2008, en París[5].

Difícil hacer la memoria de un hombre tan reservado como Paco y que explícitamente afirmaba que nada tenía que añadir a lo ya escrito sobre la revolución española en la óptica de la denuncia de la impostura estalinista y en la afirmación revolucionaria. Pero los autores del libro lo consiguen contextualizando cada paso del itinerario de Paco Gómez: el protagonista desaparece detrás del movimiento de la Historia. Así juntan a la narración biográfica pequeños textos de Andrade, de Brenan, de Jackson, de Richards, de Orwell, de Guillamón, de Solano, de Van, de Colombo… que ayudan a entender una época, de la que Paco fue protagonista.

 

Claire Auzias. GITANAS. Hablan las mujeres “roms” de Europa. Fotografías de Éric Roset. Editorial Pepitas de calabaza, 2011.

La traducción de una selección de las entrevistas a mujeres roms que Cliare Auzias publicó en Francia con el título “Coeur de femmes tsiganes” enriquecida en esta ocasión con los testimonios de tres mujeres de la Península Ibérica, es la que nos ofrece la editorial Pepitas de calabaza en este libro.

“Salvo raras excepciones, los estudios sobre los roms son conocidos por su precariedad conceptual. Pero por lo que se refiere a las mujeres romnia podemos decir que la página está todavía por escribir” afirma la autora en el preámbulo. Y es precisamente a la tarea de escribir esta página en blanco, esta historia de gente sin “historia” a la que se dedica Claire Auzias y de la que nos hace partícipes a través de unos testimonios que se convierten en seductores momentos de narraciones orales que surgen de lo más profundo de las tradiciones y vivencias de un pueblo respondiendo a las discretas pinceladas en forma de preguntas que se limita a esbozar la entrevistadora para dar toda la palabra a las protagonistas.

Las mujeres que toman la palabra en el libro: Gitanas, Manuches, Yeniches, Romnia, Sinti, Itinerantes… se reconocen todas como pertenecientes a este pueblo y sin embargo poseen también otras identidades: francesas, españolas, portuguesas, rumanas, etc.

Son como una polifonía de voces que nos transmiten su orgullo, sus luchas, sus derrotas, su fuerza para sobrevivir, que nos hablan de sus costumbres y ritos culturales respecto a la familia, el matrimonio, la virginidad, la muerte, los hijos, etc. de manera espontánea, sin intermediaciones ajenas. En los vericuetos de la vida gitana, la liberación de la mujer empieza a estar presente, muestra de ello son los testimonios recogidos a través de los que la autora quiere desmontar los prejuicios sociales hacia “l@s otr@s” – “Que llegan los gitanos!” Es el vivo recuerdo de rechazo conservado desde su infancia por Irene una gitana de origen catalán nacida en medio del Mediterráneo en un viaje de su familia para instalarse en Argelia. O la cándida ingenuidad de Mona, que solo asistió un día a la escuela –“no volví porque tenía miedo de perder a mis hermanas”– y que guarda sus cuadros que han sido expuestos en varias ciudades de Francia: Lyon, Estrasburgo, París… en la caja de un camión junto a su caravana en un terreno de acampada en un pueblo del sureste de Francia. O de la jubilada Chehida que después de una vida de enormes e inimaginables penurias en sus Balcanes de origen es en la actualidad una pensionista francesa viajando por el mundo aprovechándose de ofertas para jubilados de los servicios sociales.

Merecen también mención en este mosaico los testimonios de jóvenes bien preparadas, universitarias, comprometidas con su pueblo que ostentan con orgullo su origen rom y reivindican la pluralidad de identidades en contra de los intentos de segmentación: “No soy cincuenta por ciento gitana y cincuenta por ciento otra cosa, soy cien por cien yo misma con mis diferentes identidades” nos resume Manuela. Mujeres romni que, como la rumana Nicoleta, después de acabar los estudios universitarios luchan por los Derechos Humanos de las mujeres, por los derechos de las minorías, por la autonomía cultural, la autodeterminación, la lengua y la cultura rom desde instancias locales e internacionales.

Voces distintas pero no “otras” porque tienen nombre –aquí catorce nombres–, que reivindican otra manera de ser y estar, que defienden con orgullo este ser y estar diferente, distinto, propio frente al arrollador poder homogenizador de nuestro ser y estar que la sociedad capitalista nos impone. De este “otro” que las telarañas de nuestro desconocimiento nos hacen rehuir, escuchamos aquí su voz y vemos su rostro en un impresionante album gráfico del fotógrafo suizo Éric Roset con que nos obsequia el editor.

 

 

Geneviève Michel. PAUL NOUGÉ. LA POÉSIE AU CŒUR DE LA RÉVOLUTION. P.I.E. Peter Lang, Bruxelles. (420 páginas)

En este amplio estudio sobre Paul Nougé (1895-1967), Geneviève Michel nos acerca a un autor aquí casi desconocido a pesar de ser el poeta más influyente del grupo surrealista belga a partir de su constitución como grupo en 1924, en torno a la revista de intervención Correspondance. En efecto, si René Magritte es sin duda el más conocido del grupo surrealista de Bruselas, fue el pensamiento de Nougé el que orientó su pintura. También su forma de escritura contribuyó a este desconocimiento: escritura sin firma, y a partir de la reescritura de otros textos dándoles otra significación, anticipándose, por tanto, al détournement situacionista.

Para Paul Nougé la escritura es una arma de lucha, un arma política hacia un ideal emancipatorio. Más allá de la estética hay el compromiso ético. Con todo, la escritura es su obsesión y es a través de ella que ejercerá su crítica a la sociedad existente. Como observa Geneviève, su vida es una respuesta a la pregunta ¿Por qué escribo? Otro autor, George Orwell, para el que la escritura es también su arma política, contesta a la misma pregunta: para él, estética y ética coinciden, la denuncia de la mentira (totalitaria) es una experiencia estética[6].

Nougé basa toda su obra en la reescritura. Busca, lejos de la originalidad y de la posición de autor comprometido, desaparecer tras el lenguaje, que trabaja, palabra a palabra, substituyendo una palabra por otra, un fonema por otro, dando nuevo sentido a los estereotipos que constituyen la cotidianidad de nuestra vida, utilizando el lenguaje como instrumento de transformación social. La reescritura sería para Nougé, como dice la autora de este trabajo, la estrategia que utiliza para alcanzar sus objetivos revolucionarios, sería su manera de situar la poesía en el corazón de la revolución.

Geneviève organiza su riguroso trabajo en dos partes. En la primera, sitúa al poeta en sus tres vertientes, como militante revolucionario, como escritor y poeta y como científico, pues esta será su profesión. A través de sus textos más teóricos expone su relación a una época, su afiliación al Partido comunista a partir de 1919, cuya ideología, sorprendentemente a la vista de su trabajo crítico, nunca abandonará, y su relación dentro del grupo de Bruselas y con el grupo surrealista de París. En la segunda parte, Geneviève selecciona algunos de los textos fundados en la práctica de la reescritura, para ver cómo Nougé se sirve de la voz de los otros. En primer lugar reescritura de lugares comunes de la lengua; cómo interviene en la escritura reescrita, cómo desvía su sentido, que en varios casos recuerda la intervención psicoanalítica a partir del lapsus. Después pasa a la reescritura de las palabras de otros, de un autor determinado, más o menos reconocible. Seis capítulos de contextualización de los textos seleccionados, organizados cronológicamente, desde la agitación de Correspondance en 1924 hasta los años 1950, cuando se acumulan las desilusiones personales y políticas.

En una honesta conclusión, Geneviève no ahorra plantearse cuestiones de difícil respuesta, la autora insiste en la originalidad de Paul Nougé a partir de la reescritura como arma de combate, lejos de la originalidad que normalmente se atribuye al “artista”. Combate en los tres frentes que orientaron su vida: el comunismo, la literatura y la ciencia. Queda una cuestión difícil de responder: su no denuncia del totalitarismo. Cómo el que utilizó la lengua como instrumento de transformación social no la utilizó para denunciar la impostura estalinista, o para tomar posición contra la represión estalinista en España durante la revolución de 1936. Quizás su concepción dualista entre estética y ética, entre lo colectivo y lo individual, entre cambiar el mundo y cambiar la vida, –que son la misma cosa– explique en parte esta contradicción.

 

Velasco Núñez, Alfredo, La gesta traicionada. Los anarquistas vascos y la guerra civil en Euskal Herriak (julio-1936-junio 1937), Bilbao, Gatazka Gunea, 2011, 367 páginas

Alfredo Velasco hizo su primera incursión en la maraña de la historia con el libro El hilo negro vasco[7], donde exponía de forma brillante la evolución del movimiento anarquista y anarcosindicalista en Euskadi, hasta la rebelión de los militares en julio de 1936.

Con todo, su intención era continuar el trabajo en el punto en que lo dejó y un par de años después nos ofrece su particular visión de los acontecimientos que se produjeron en Euskadi desde julio de 1936 hasta la caída del territorio en manos de los facciosos.

En la introducción, Velasco alude a uno de los historiadores que más se ocupan últimamente por desprestigiar el anarquismo y los movimientos que en este país se sustentaban y se sustentan en esta teoría política: Julián Casanova.

Por mi parte puedo afirmar que, en el tercer encuentro de historiadores de historia social, que se celebró en Valencia a finales de los años ochenta del siglo pasado, las vacas sagradas de esa disciplina en aquel momento no dudaron en darle la alternativa, porque en su tesis sobre la guerra civil había dado suficientes muestras de haber aprendido la lección.

Pero este encuentro tuvo otros aspectos bastante significativos cuando se presentó la ponencia «Organización patronal frente a movimiento obrero», presentada por Mercedes Cabrera, la gran defensora de la clase patronal, con argumentos absolutamente surrealistas. De cualquier forma, lo cierto es que se pasó, en el lapso de unos pocos años, de la consideración de que el historiador de los movimientos sociales debía estar próximo, cuando no ser parte integrante de los mismos, a la tajante afirmación de signo absolutamente contrario: la reivindicación de los movimientos patronales como protagonistas de excepción de la historia social y no cabe duda que se ha avanzado mucho desde entonces, ya que han pasado de ser repugnantes explotadores a benefactores sociales.

Julián Casanova, en la IX jornadas de historia celebrada en Donostia, según nos explica Velasco, afirmó con desparpajo que, a diferencia de otros puntos del país, la presencia del anarquismo en Euskadi fue tan escasa como poco significativa. Por lo general, este ínclito historiador no vacila en desnudar su ignorancia en la creencia de que nadie va a rebatirle sus argumentaciones, pero en este caso, se ha tropezado con la indignación que seguramente le invadió a Velasco ante tamaña desfachatez y desde luego, en su ensayo, ha conseguido rebatir las ignominias de Casanova, demostrando la importancia que el anarquismo tuvo en ese territorio, y muy especialmente durante el año escaso que duró el enfrentamiento en esa parte del país.

Como ya tantas veces se ha repetido, los historiadores en este país, sobre todo los que se especializan en historia social, se han tropezado siempre con un escollo difícil de salvar: el profundo arraigo del anarquismo en este país. Y si en un principio se llevaron a cabo estudios para poder explicarse este fenómeno, pronto se pasó a considerarlo algo exótico, propio de un país poco desarrollado y por tanto desdeñable, para pasar a continuación a desacreditarlo intelectualmente. La ignorancia proviene, fundamentalmente, de confundir el anarquismo con el sindicalismo de acción directa[8], pero además se ha tratado, por regla general, de asimilar al anarquismo con el terrorismo o la violencia ciega, especialmente durante el período revolucionario. En este último aspecto, recurriendo a una fórmula indecente, es decir, el recuento de muertos, seguramente para observar quién tiene más muescas en la culata de su revólver o de su fusil y además atribuyendo de forma arbitraria al anarquismo todos los hechos violentos que se produjeron durante la revolución.

Este aspecto, como era de esperar, no ha pasado desapercibido para Velasco, el cual, al referirse a uno de los asaltos a las cárceles donde se encontraban encerrados los sospechosos de simpatía con los rebeldes, el que se produjo el 4 de enero de 1937, afirma: «Por lo tanto, y al igual que en el resto de matanzas de presos, los libertarios nada tuvieron que ver con los sucesos del 4 de enero salvo que se confunda la reacción espontánea del pueblo masacrado por un bombardeo con numerosos muertos y heridos con el anarquismo» (p. 104). Brillante.

Además este método es inadmisible, por cuanto, de forma sutil, se legitima el golpe de Estado de los militares al considerar que dada esa situación era lógico esperar la reacción militar contra la República.

El enorme lastre que arrastra la historia es la ineficacia de los historiadores para captar en sus análisis la secuencia de un acontecimiento, ya que por lo general sus estudios se basan en fotos fijas. Debido a ello no tienen más remedio que centrase nados sucesos, él muestra su perplejidad, bien por falta de documentación en la que apoyarse o bien por lo contradictorio de la misma. En la introducción Velasco señala que en la documentación que se posee sobre el enfrentamiento armado durante la sublevación de Donostia, se observan flagrantes contradicciones y añade: «Por ello advertimos, a falta de una investigación más contrastada, que la convulsión de enfrentamiento se tradujo en una confusión sobre bastantes de los hechos acaecidos en el plano temporal. La gravedad del momento afectó al análisis de su significatividad y la correcta consignación temporal de los acaecido. Nos interesa destacar el papel de los ácratas donostiarras en el conjunto de acontecimientos, pero no puede tomarse el texto como definitivo dada la escasa fiabilidad de la memoria presencial y de la documentación en ella basada.» (pp. 16-17)

A diferencia de los que sucedió en otras partes del territorio que permaneció leal a la república, donde inmediatamente después de aplastar la rebelión de los militares se inició un proceso revolucionario, en Euskadi no hubo nada parecido, ya que el PNV, un partido católico, se posicionó al lado de la república (tras la concesión de la autonomía al territorio) e impidió por todos los medios que allí se llevara a cabo un proceso similar. Tal como señala Velasco, los anarquistas vascos se sometieron a las directrices señaladas por el PNV en aras de una hipotética unidad entre todas las fuerzas leales. Las críticas de Velasco ante esta decisión están muy bien fundadas y perfectamente analizadas a los largo de todo el libro.

La segunda parte está dedicada a desmenuzar y exprimir al máximo el periódico CNT del Norte, el portavoz del movimiento anarcosindicalista en la región, analizando temáticamente sus contenidos para extraer finalmente sus conclusiones sobre la actuación de los anarquistas y anarcosindicalistas en lo que respecta al desarrollo de los acontecimientos.

En definitiva un ensayo que nos presenta una visión bastante completa y novedosa de los acontecimientos que se sucedieron en Euskadi tras la rebelión facciosa.

 

Anselm Jappe. CRédito a muerte. Pepitas de calabaza, 2011.

En medio de la marabunta de necedades que acompaña la maniobra de distracción mediática a propósito de la crisis capitalista, es para congratularse que alguien intente poner un poco de coherencia. Es lo que hace Jappe en su recopilación de artículos Crédito a muerte (Pepitas de Calabaza) al reivindicar la crítica del valor como única vía de comprensión real de la naturaleza del capitalismo –y de la crisis–, en la medida que el valor constituye la categoría fundamental del sistema de reproducción social que denominamos capitalismo. De hecho, los artículos de Jappe son un estimulante contrapunto crítico a la verborrea ideológica acerca de la crisis

Aunque la perspectiva desde la que Jappe lleva a cabo su reflexión no es algo original, pues la teoría del desarrollo capitalista y de la crisis, fundada en la crítica del valor, tiene una larga trayectoria que se remonta a la corriente marxiana de los años 1920 y se ha mantenido hasta nuestros días, tiene el mérito de actualizar esa línea de pensamiento crítico marginada en el contexto de la ortodoxia del marxismo convertido en ideología. Efectivamente, nada entenderemos de lo que está pasando si soslayamos la teoría marxiana del valor y sus implicaciones en el análisis de la reproducción social capitalista; sin la comprensión del fetichismo de la mercancía no hay posibilidad alguna de comprensión racional, real, crítica, a fin de cuentas, de la realidad que nos envuelve.

Si la tradición marxiana de la crítica del valor a que se hace referencia más arriba ponía un énfasis especial en la clase obrera industrial, en consonancia con el grado de desarrollo capitalista de su tiempo, Anselm Jappe intenta llevar la crítica más allá del obrerismo de que adolecía aquélla, en sintonía con las condiciones actuales de la acumulación de capital.

Precisamente porque la quiebra de la ley del valor que se hace patente en la crisis pone de manifiesto en toda su dimensión el fetichismo de la mercancía, es por lo que la crítica del valor se convierte en la herramienta fundamental para la crítica de la sociedad y de sus manifestaciones culturales. En la estela de la crítica de la cultura de la Escuela de Frankfurt, Jappe retoma el análisis de la industria cultural para ponerla en el marco general de la producción de mercancías en las actuales condiciones de crisis, y de su papel en el adoctrinamiento y mentalización de masas, a través de la industria del entretenimiento. Como bien subraya Jappe, la desvalorización que acompaña a las mercancías en el desarrollo capitalista, se materializa en el ámbito de la cultura como banalización de la expresión estética.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que después de haber afirmado la crítica del valor como la piedra angular para una comprensión real y coherente del modo de producción capitalista, y la noción misma de valor como una categoría que apunta más allá de la economía, no lleve hasta sus últimas consecuencias ese planteamiento y caiga en el error, bastante común por lo demás, de confundir valor y beneficio a propósito de “la necesidades que tiene el capital de encontrar siempre nuevas esferas de valorización –dicho banalmente, nuevas oportu-nidades de ganancia”.

En este punto cabe matizar que la industria cultural, a pesar de que pueda arrojar píngües beneficios a las empresas especializadas en la producción artística y de entretenimiento, no contribuyen a la valorización del capital ya que se trata de un gasto improductivo, consumidor de valor. Es decir, los mayores o menores beneficios de las empresas culturales provienen precisamente no de su contribución a la valorización general del capital, sino del hecho de desarrollarse en una coyuntura de la acumulación de capital que permite la transferencia de valor (en forma de beneficios) hacia la esfera del entretenimiento, ocio, etc., como ocurriera durante los treinta gloriosos. Por lo demás, el papel de la industria cultural y su incidencia sobre el proceso de acumulación de capital fue objeto de debate en los años setenta entre la corriente marxiana de la crítica del valor y los denominados neomarxistas.

Como quiera que sea, en la actual coyuntura, cuando la acumulación de capital no es suficiente para continuar el ciclo de valorización, la industria de la cultura (entretenimiento, publicidad, producción artística, etc.) es la primera en sufrir los efectos de los recortes presupuestarios, es decir, la racionalización capitalista que acompaña a la reestructuración hace que las inversiones busquen ámbitos reales de valorización y abandonen la industria cultural. Es algo que podemos comprobar tanto en la burbuja financiera del fútbol, en la publicidad, etc., o en los recortes de las actividades culturales de las entidades públicas, como medio de atajar el endeudamiento progresivo. Desde luego, el hecho de poner a las masas proletarizadas a ver la televisión puede tener efectos narcóticos en cuanto a la pacificación social, pero supone un lastre en cuanto a la dinamización del ciclo del valor. El espectáculo no es sólo la proyección del fetichismo de la mercancía, sino también él mismo una mercancía, y en cuanto tal, sujeto a la ley del valor.

Naturalmente, estas objeciones en modo alguno restan mérito a un texto como Crédito a muerte y a su potencial divulgador de la perspectiva de la crítica del valor cifrada en las experiencias de nuestro día a día.

 

Pablo Álvarez Almagro. Supermame. Logroño, Pepitas de calabaza, 2012, 203 páginas.

Pablo Álvarez Almagro ya nos había sorprendido con una novela de ciencia ficción irónica y trepidante: La invasión ha comenzado, publicada por esta misma editorial.

Este nuevo relato aborda una temática completamente diferente, al menos en apariencia, pero que supera con creces su anterior trabajo, y desde luego sigue manteniendo su gran frescura y una sorprendente agilidad narrativa que hace que el lector no se aburra en ningún momento y que incluso corra el riesgo de quedarse pegado a las páginas del libro.

El tema escogido por el autor en esta ocasión es el medio televisivo y todo aquello que gira en torno a él. Si la crítica del autor a la sociedad era en la primera novela un tanto sutil, en esta segunda explosiona con gran aparato y resulta difícil creer que a alguien se le escapen los personajes a los cuales el héroe del relato o el antihéroe, según el punto de vista pone en la picota. Todo da a entender que el autor ha querido ponerle música al libreto de Guy Debord, La sociedad del espectáculo, y, en mi opinión, lo ha logrado con creces.

Incluso me aventuraría a afirmar que esta novela inaugura un nuevo género literario que esperemos tenga abundantes seguidores, porque la crítica a la sociedad del espectáculo necesita perder el miedo a sus consecuencias, aunque me temo que Pablo Álvarez ha puesto el listón muy alto, porque al igual que los forenses diseccionan un cadáver para descubrir las causas de su muerte, Pablo se anticipa y disecciona hábilmente la sociedad para descubrir el mal del que ha de morir.

La publicidad de la editorial asegura que el lector de esta novela nunca volverá a ver la televisión con los mismos ojos, a lo cual añadiría que posiblemente ya no vuelva a leer de la misma forma, aunque utilice libros electrónicos. A esta novela no le falta ninguno de los ingredientes utilizados en las narraciones de todo tipo: suspense, asesinatos, amor, sexo duro, drogas y Rock and Roll, perfectamente enlazados para suministrarnos una estructura coherente y ¿con final feliz?

En resumen, una novela muy recomendable, especialmente para personas sensibles.

 

Insurgent Notes. Revista de Teoría y Práctica Comunista, nº 5, enero 2012.

En este número 5 del mes de Enero los compañeros de Insurgent Notes, analizan y nos informan ampliamente sobre el movimiento Occuy en distintas ciudades de EEUU. Después de un análisis editorial sobre “La Globalización del Capital, Globalización de la lucha”, pasan a dar noticias y reflexionar sobre el desarrollo en New York  del movimiento Ocupemos Wall Strett y la acampada en el Zucotti Park que rápidamente se le cambió el nombre y pasó a llamarse Parque de la Libertad; es de todos conocidos la brutal represión de la policía, que efectuaron varias cargas, contra los manifestantes pacíficos, y más de 300 detenciones, destrozaron y requisaron gran cantidad de material, como ordenadores y destruyeron la Biblioteca Popular que, en el tiempo que duró la acampada, había conseguido reunir más de 5.000 libros, la mayoría de los cuales fueron metidos en containers y llevados a quemar (acción represiva que define el totalitarismo del Estado y que se repite, en diferentes espacios, tiempos y sistemas políticos, desde el origen de su imposición como forma dominante). También se hace un recorrido que nos acerca a ciudades como Oaklan, Seatle, Baltimore, Atlanta y los Ángeles. En este número de Etcétera hemos traducido y reproducimos los artículos sobre las luchas llevadas a cabo en Oaklan y Baltimore.

Finalmente se incluye una correspondencia con cartas desde Francia y sobre España con el artículo: “Las elecciones Generales del Noviembre: la indignación atrapada en la urna”.

 

Cuadernos de Negación. Apuntes para la reflexión y la acción,

6. enero 2012. cuadernosdenegacion@hotmail.com   cuadernosdenegacion.blogspot.com

    En abril del 2011 se publicaba el primer Cuaderno de Negación donde se escribía y reflexionaba sobre el trabajo, la comunidad, la política y la guerra y sobre sus antítesis, es decir el anti-trabajo, la anti-comunidad y la anti-política, para llegar a la conclusión que “entonces estamos en guerra… una guerra de clases”. Siguieron cuatro números más: el nº 2 sobre “la lucha de clases o la maldita manía de llamar a las cosas por su nombre”; el nº 3 “contra la sociedad mercantil generalizada”; el nº 4 “sobre la necesidad de destrucción del Estado”; el nº 5 “contra la Democracia, sus derechos y deberes.

En enero del 2012, hemos recibido el Cuaderno de Negación nº 6 que bajo el título genérico de “¡Abajo el reino de los cielos!” nos hablan de la religión “un espectro que se cree superado pero que tiene cuerpo y formas que impiden la plena emancipación” de los seres humanos. “La religión no es una cuestión individual sino social, que hoy significa resignación y conciliación de clases”, nos señalan. No podemos dejar de recordar aquello que aunque es obvio no puede ser omitido, que cualquier religión, como cualquier otra ideología, es un aprendizaje a la renuncia, una alienación que nos impulsa a renunciar a vivir y a disfrutar de la vida. No se puede olvidar el gran poder que tiene la religión en este sistema de capitalismo globalizado y que a pesar de la contundente crítica que se ha desarrollado en estos últimos siglos contra la alienación religiosa, aún se sufre en gran manera el peso de la religión en nuestras sociedades. Tras los falsos dilemas sobre la libertad de conciencia, se pueden observar el gran poder, también económico, de extrañamiento y mutilación que sobre los seres humanos aún tienen las ideologías religiosas.

Casi en la parte central del cuaderno y bajo el título de “Las armas de la crítica y la crítica de las armas” se muestra un catálogo fotográfico a doble página que ilustra diversos momentos en que el pueblo en armas, durante la revolución de julio de 1936, realiza la crítica armada a la simbología y al discurso religioso del oscurantista catolicismo de la iglesia española.

 

 

Guerra, Capital y Petróleo. Textos sobre Oriente Medio (2001-2009). Aufheben/Wildcat. Editorial Klinamen – Colección Fundamentales. Diciembre 2010.

La editorial Klinamen nos presenta en este libro: “Guerra, y capital y petróleo”, un riguroso trabajo de traducción y edición. La publicación de estos cuatro extensos e interesantes artículos realizados por los miembros de la revista inglesa Aufheben: “Tras la intifada del siglo XXI”, “Las guerras por el petróleo y el nuevo orden mundial”, “Líbano, Irán y la ‘guerra larga’ en el ‘Amplio Oriente Medio’” y “Al-Sadar y el ejercito del Mahdi: confesionalismos y resistencia en Irak”, más uno publicado por la revista alemana Wildcat: “Irán 2009 ¿un nuevo intento?”, nos permiten adentrarnos y conocer la situación geopolítica desde un punto de vista claramente anticapitalista, de una región del mundo en conflicto permanente y cuya importancia estratégica las potencias capitalistas consideran vital para su supervivencia de dominio económico. Además de una elaborada y cuidada traducción el libro también incluye unos anexos que nos permiten repasar y entender “los conflictos árabes-israelíes” y las diferentes partes y clases que habitan, se enfrentan, sobreviven y mueren en este largo conflicto. Para terminar el libro, un último anexo en el que se nos detalla un imprescindible vocabulario en el que bajo el título de “crítica de la economía política”, se nos definen una serie de términos y conceptos que nos facilitan y nos hacen más entendible la lectura de los textos presentados. Es importante señalar la clarificadora función del amplio abanico de notas de edición explicativas que acompañan los textos y que representan un indispensable complemento que nos permite comprender con mayor exactitud la situación histórica y actual de esta zona en persistente lucha.

La elección de los artículos y la composición del libro conforman un todo que nos explica y nos hace más comprensible la situación económica, política y social no sólo de esta región del planeta, sino también de las potencias intervencionistas y del capitalismo, y de lo que allí buscan y desean adueñarse y de cómo esto afecta a los más pobres, a los proletarios y oprimidos, y de sus luchas para intentar revertir la situación. También apunta como de la interacción de todas estas contradicciones puede resultar alterado el maleable “nuevo orden mundial”.

Es bien sabida la gran importancia estratégica y económica del petróleo y como de su control depende la reproducción y pervivencia del capitalismo como sistema dominante. Esta región produce una parte importante y en su subsuelo se almacenan unas inmensas reservas petrolíferas que los capitalistas de Estados Unidos, la potencia actualmente dominante, quieren y esperan apoderarse de todas ellas al completo. Por lo tanto, entender la situación geopolítica de esta región del “Amplio Oriente Medio” nos permitirá también entender el desarrollo del capitalismo internacional y la lucha de clases que en él se desarrolla. Para entender los conflictos de clase y las guerras que se producen en esta parte del mundo, no sólo hay que analizar los intereses de clase del capitalismo y la posición en que esto deja a los trabajadores y oprimidos, sino que todo ello, también, está atravesado y mediatizado por condicionantes muy importantes, como el nacionalismo y la religión que provocan enfrentamientos y luchas internas que hay que saber comprender, para poder desarrollar un análisis certero de la zona y del mundo.

En esta región del mundo, la descolonización trajo un nacionalismo agresivo y ajeno, de fuertes raíces culturales europeas, como lo era el sionismo del naciente Estado de Israel (1948). Pero también el surgimiento de diversa naciones árabes, trazadas artificialmente por la potencias coloniales europeas (principalmente Gran Bretaña) ya en declive después de la 2ª guerra mundial y la intervención de los EEUU como nueva potencia dominante. Bajo los efectos de la “guerra fría” surgió un nacionalismo panárabe, cuyo único ejemplo actual es el partido Baaz en Siria, y como el fracaso de esta experiencia representó un fuerte resurgir religioso de un islamismo militante y político en forma de distintas facciones que luchan entre ellas para imponer su hegemonía. Por lo tanto es importante saber que es el chiismo y el sunismo y la función que juegan y tienen en la zona Estados como Arabia Saudí o Irán, pero también organizaciones político-religiosas como Hamas, Hezbola o el ejercito del Mahdi y Al-Sadar. También es importante conocer el fraccionamiento religioso del Líbano, entre cristianos (católicos, ortodoxos o drusos) y musulmanes y la importancia cada vez mayor que el fanatismo religioso va adquiriendo en Israel y como su coalición con los neoconservadores hace que este Estado olvide su laborismo socialdemócrata fundacional.

Los artículos elaborados por la revista Aufheben y también el realizado por Wildcat, demuestran que son fruto de un largo proceso de investigación y debate, su importancia y claridad nos permiten conocer un amplio y detallado ejercicio de análisis geopolítico de la zona que oscila con agilidad de lo general a lo local y viceversa, permitiéndonos una amplia comprensión de los conflictos e intereses que se desarrollan y entrecruzan en esta región del mundo.

El grupo Wildcat y la revista del mismo nombre, de la que hasta ahora han publicado 91 números, surgieron en Alemania en los años de 1980 al calor de las reflexiones italianas de la autonomía obrera, del rechazo al trabajo y sobre la base de un anticapitalismo que todavía actualmente los define. También publican libros en Wildcat-Zirkular.

La revista Aufheben se publicó por primera vez en Inglaterra en 1992, con una periodicidad anual lleva realizados 19 números hasta ahora. “Nuestras influencias son el movimiento de la autonomía italiana, los situacionistas, y otros que, tomando el trabajo de Marx como punto de arranque, lo utilizan para desarrollar el proyecto comunista más allá de los dogmatismos anti-proletarios del leninismo (en todas sus variedades) y para reflejar el estado actual de la lucha de clases. También reconocemos los puntos válidos de versiones del anarquismo de lucha de clases, las izquierdas alemana e italiana y otras tendencias”.

 

 

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[1] La obsolescencia del hombre, volumen 1 y 2, Pre-Textos, 2011.

 

[2] Más allá de los límites de la conciencia, Paidós, 2003

 

[3] Nosotros, los hijos de Eichmann, Paidós, 2001.

 

[4] Ver: Llámese cobardía a esa esperanza, Besatari, 1995.

 

[5]  Etcétera, nº 43. In memoriam.

 

[6]  “Por qué escribo”, Gangrel, 1946. Ver, George Orwell. Escritos (1940-1948). Límites/Octaedro, 2001.

 

[7] Velasco Núñez, El hilo negro vasco: anarquismo y anarcosindicalismo en el País Vasco (1870-1936), 2009, 250 páginas. Este trabajo había sido presentado previamente como tesis de licenciatura de historia en la universidad de Deusto.

 

[8]  Por ejemplo, ni siquiera se ha tratado de esbozar, desde la academia, un mínimo ensayo sobre los grupos de afinidad anarquista, la base organizativa del anarquismo. También conviene señalar que la primera federación anarquista se instituyó en Euskadi en 1912, promovida por varios grupos de afinidad y que pronto se extendió a todo el norte del país. Uno de los personajes más conocidos en esta federación fue Aquilino Gómez, director del periódico El Látigo de Baracaldo, que fue el portavoz de esta Federación.