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kollwitzseed.jpgMalestar. Mal de estar en este mundo, regido por la ley del máximo beneficio y de la máxima eficacia y cuyo modo de producción ha convertido todo en mercancía. Mal de estar en esta sociedad capitalista y técnica que nos miserabiliza al mismo tiempo que destruye el planeta.

 

Rozamos casi el “estado del bienestar” –hablamos de España– cuando éste entraba ya en retirada en los vecinos países europeos desarrollados. Hoy, lo que con lucha conseguimos en sanidad, enseñanza, derechos laborales… es anulado de raíz, regresando el “estado del malestar”. El miedo se apodera de muchos de nosotros y la rabia se apodera de muchos otros.

 

Del miedo ya hablan los media, hablemos aquí de esta rabia, de revueltas, de rebeldía, de ansia de libertad, de apoyo mutuo, de gestos diarios que nos señalan el necesario cambio de sociedad, cambio no utópico, no para cambiar los individuos sino para cambiar las relaciones sociales que se establecen entre ellos, pues son estas relaciones las que conforman una sociedad en la que un individuo será ciudadano o esclavo.

                                                                  

                                                                                                                                                                                                                          Etcétera, febrero 2012

 

 

 

 

 

 

 

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NOTA: Todas las ilustraciones de este número son de Käthe Kollwitz.

 

Kathe Kollwitz (1867-1945). Artista comprometida, se implicó con el movimiento social que se desarrolló en Alemania a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. En toda su obra denunció la explotación de los trabajadores y la barbarie de la guerra. A pesar de ser una pintora y una escultora reconocida, fue como grabadora donde con más determinación expresó su calidad artística. Realizó numerosos carteles contra la guerra y un grabado sobre la muerte de Karl Liebknecht (1920). Perseguida por los nazis, tuvo que huir, su casa fue arrasada y sus grabados quemados.


 



LOS  SIN  TRABAJO

Lamentable incidente

 

Como todos los días, ayer se situaron frente al Palacio do la Generalidad varios grupos de hombres, al parecer obreros sin trabajo, comentando la crisis actual y los medios aptos a su juicio  para conjurarla.

Ayer sin embargo los comentarlos fueron más vivos que en días anteriores y a me­diodía surgieron oradores espontáneos que encaramándose a una de las farolas situa­das junto a la fachada principal del Pala­cio de la Generalidad, violen­tos discursos, recomendando a los obreros que están en paro forzoso, se procuraran por cualquier medio lo  que precisaran para su sustento. A pesar de sus manifestaciones nada ambiguas, los oradores no fueron molestados en lo lo mas mínimo por la autoridad.

El mitin al aire libre se prolongó hasta la una y cuarto, en que un grupo se dirigió al mercado de la Boquería.

Detrás del grupo formado por un cente­nar de individuos, fueron vários curiosos ávidos indudablemente de emociones.

Los manifestantes en su mayoría gente joven, formando dos grupos, irrumpieron violentamente en el mercado por los  pórti­cos de la Virreina y por la puerta conti­gua a la carnecería Modelo, asaltando los establecimientos y puesto» de venta.

Uno de los que capitaneaban a los asaltantes,  alentaba a estos para que se  apo­deraran de cuanto les viniera en gana, si bien recomendarles no destruyeran nada.

El saqueo comenzó en el colmado de don Rosendo Guardiola, que en aquellos momentos se  encontraba solo en la tienda.

El detalle de lo sustraído, que en los primeros momentos pudieron apreciar los in­dustriales perjudicados y que desde luego puede asegurarse, es más importante aún, es el siguiente:

Del establecimiento de Rosendo Guardiola, pórtico num.15. letra E, cinco kilos de salchichones,  tres de chorizo, unos doce botes de leche condensada, dos kilos de gar­banzos, tres de pasas, un jamóin,  tres kilos de bacalao y cuatro o cinco kilos de arroz.

el establecimiento de mesa núm. 25. de Antonio Manuel Amigó, conservas  varias por valor de 75 pesetas.

Del local número 2 del pórtico, propiedad de Francisco Gasol, frutas varias por valor  de 50 pesetas.

Del número 4, del pórtico también, de Sal­vador Sansó, dos Jamones, uno en dulce y otro al natural, dos docenas de chorizos, cin­co kilos de aceitunas y otros géneros.

De la mesa 85 del mercado, que explota An­tonio Mercadal, sustrajeron manzanas y naranjas por valor de 25 pesetas .

Loa dueños da los establecimientos ante la carencia de medios para contener la avalan­cha, pues en la hora en que el asalto se reali­zó se habían retirado ya del mercado los agentes de la autoridad, no pudieron hacer nada por evitarlo.

Los empleados del mercado, en escaso número, se apresuraron, no obstante, a conte­ner los asaltantes , pero estos en su mayoría  en posesión ya de algún botín, consiguieron huir.

 

LA VANGUARDIA,  Viernes 1 de mayo de 1931

 

 

 

 

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