Ir a Índice

 

Los efectos de las medidas que en nombre de la “crisis” los respectivos viejos Estados capitalistas movidos por la Economía del máximo beneficio en su trayectoria neoliberal de estos últimos años, han ido poniendo en marcha desde el crak financiero de 2008, han movilizado a sus respectivas poblaciones –recordemos las grandes manifestaciones en Inglaterra, Francia, Italia, Grecia, Islandia, Portugal, y que ahora recorren todo el Estado español. Contra estas medidas que representan un retroceso en sus condiciones de vida y en sus aspiraciones a una vida más libre y más creativa, la gente se alza para decir basta.

Es la misma Economía que con sus políticas dictadas por el BM y el FMI a los países llamados tercermundistas, aumentando el precio de los alimentos de primera necesidad, desencadenó una protesta social en estos países en 2008 y que se alarga hoy con una revuelta social y política en el norte de África y Oriente medio.

Gente que ha dicho basta de aguantar un sistema económico, social y político que los hunde en la miseria y deshumaniza. Contra lo que cabría esperar, visto el progreso de la coacción técnica y la alienación económica en nuestra civilización capitalista, estas gentes no han quedado reducidas a simples engranajes de una máquina o simples espectadores del circo mediático, sino que se han erigido en protagonistas de sus propias vidas y han descolocado, por una parte, a los que les creían siempre sumisos y al servicio de sus intereses económicos –los distintos burgueses y burócratas–, y, por otra, a los que les habían reducido a borregos y ahora desprecian sus revueltas por poco revolucionarias.

Intentamos en este número de Etcétera comprender algunos de estos movimientos en el norte de África –en sus inicios, pues la rapidez de los acontecimientos obliga a nuevos análisis– y en Europa, volviendo al mismo tiempo sobre la crisis, en nombre de la cual el poder y la Economía se afianzan.

                                                                                                  

 Etcétera, junio 2011

Ir a Índice