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A 200 años de la Independencia y a 100 de la Revolución: México entre guerras civiles y resistencias

 

México es el mundo, o el jardín del Edén o ambas cosas a la vez.  México es paradisíaco e, indudablemente, infernal.

(Malcolm Lowry, 1946.)

 

En las primeras horas de la madrugada del 16 de septiembre de 1810,    Miguel Hidalgo y Costilla, cura del poblado de Dolores, lanzó el llamado que dio inicio al movimiento por la independencia de México. 200 años después, la asignatura sigue pendiente. Las fastuosas ceremonias de conmemoración –un dispendioso pastiche sin contenido histórico y carente de sabor popular– no pudieron ocultar la realidad de un país sometido a múltiples dependencias, desgarrado por la violencia y sumido en la peor crisis económica en décadas. Un país en donde un grupo de poder, particularmente rapaz e irresponsable, impone un modelo de expoliación social que sólo tiene precedentes en el Porfiriato.

 

“Orden y legalidad”

En el transcurso de 1910, poco antes de cumplirse el primer centenario de la Independencia, el periodista norteamericano John Kenneth Turner, publicó una serie de crónicas que hacia finales de año reunió en un libro, México bárbaro, inicialmente editado en Inglaterra y poco después en los Estados Unidos. Turner no era un reportero común y corriente, sino un estrecho colaborador de los hermanos Flores Magón quienes impulsaban una revolución socialista y libertaria desde su exilio en los Estados Unidos. Haciéndose pasar por un respetable hombre de negocios, Turner había logrado documentar la espantosa situación en que se encontraban los trabajadores bajo el régimen del dictador Porfirio Díaz. El resultado es una de las obras más devastadoras jamás escritas sobre un país y, a pesar de que en México no se publicó sino hasta mucho tiempo después, el escándalo que causó fue mayúsculo.1

Como los gobernantes actuales, Díaz era muy sensible a su imagen en el extranjero. Recién el primero de julio, había sido elegido presidente por octava vez gracias a un fraude y pretendía convencer a los inversionistas de que bajo su divisa, Orden y progreso –no muy distinta a la de Felipe Calderón, Orden y legalidad–, México se había convertido en un país próspero en donde reinaban la paz y la estabilidad social.

El tirano había dilapidado una verdadera fortuna en los festejos del Centenario de la Independencia, culminados el 16 de septiembre con desfiles militares y ceremonias patrióticas. Quería exhibir sus avances modernizadores: más de veinte mil kilómetros de vías férreas, una amplia red telegráfica, líneas telefónicas, alumbrado eléctrico y grandiosas obras públicas como los flamantes puertos de Veracruz, Coatzacoalcos y Salina Cruz. Las casas comerciales El Palacio de Hierro y El Puerto de Liverpool exponían costosas mercancías importadas de Europa y Estados Unidos que podían adquirir únicamente los ciudadanos adinerados.

Ahora, Turner revelaba la existencia de otro México, un México feroz y cruel en donde imperaba una desigualdad brutal; un país sin libertad política, sin libertad de palabra, sin prensa libre, sin elecciones libres, sin un sistema judicial digno de este nombre, sin garantías individuales y sin libertad para conseguir la felicidad; un país en donde el poder ejecutivo gobernaba por medio de la corrupción y un ejército omnipresente; un país en donde los puestos políticos tenían un precio y los jueces se vendían al mejor postor.

Gran parte de la población vivía en condiciones lamentables. Verdadera máquinas devoradoras de vidas humanas, las haciendas se habían convertido en el modelo de la explotación en el campo. Los esclavos mayas de Yucatán morían más rápidamente de lo que nacían, y dos tercios de los esclavos yaquis importados de Sonora morían durante el primer año después de su llegada a la región. En Valle Nacional (Oaxaca) la situación era incluso peor: todos los esclavos, con excepción de muy pocos –acaso el cinco por ciento– rendían tributo a la tierra en un lapso de siete u ocho meses. La situación no era mejor en las minas, ni en las fábricas en donde los obreros padecían jornadas de más de 12 horas, sin libertad de huelga y sin libertad alguna.

Turner no se limitaba a desplegar un inventario de las desgracias nacionales; opinaba que la esclavitud, el peonaje, la pobreza, la ignorancia y la postración general del pueblo tenían nombre y apellido: se debían a la organización económica y política del país, una forma de capitalismo especialmente perversa y dañina.

El libro concluía con una profecía: México era un polvorín a punto de reventar. Cuando, muy pronto, la profecía se cumplió, la revolución irrumpió en la historia mexicana con una violencia sin precedentes. En 1910, el país contaba con 15,2 millones de habitantes; en el lapso de los 10 años siguientes hubo por lo menos un millón de muertos (algunas fuente hablan de 2 millones) y un millón de desplazados a los Estados Unidos.

Son cifras aterradoras, incluso para un siglo ardiente como el siglo XX. ¿Con cuáles resultados? “Un triunfo de papel”, según la expresión de James Cockroft.2 El artículo 1 de la Constitución promulgada en 1917 prohibía la esclavitud; el 3 instituía la educación primaria pública, laica y gratuita; el 27 consagraba el derecho a la tierra y permitía las expropiaciones “por causa de utilidad pública” abriendo la posibilidad legal de la reconstitución de las comunidades indígenas; el 123 instituía la jornada laboral de ocho horas, el derecho de asociación, el derecho de huelga y la prohibición del trabajo infantil.

Los constituyentes sancionaban así la liquidación del porfiriato y, temerosos de otro incendio, hacían importantes concesiones a los movimientos populares. Sin embargo, el sueño magonista de soldar las luchas comunitarias de los campesinos indígenas –esos hombres y mujeres que “no querían cambiar y que por esto mismo hicieron una revolución”3– con las luchas de los obreros industriales y ambas con el movimiento libertario internacional quedó como una letra muerta. Muy pronto, la revolución mexicana se trocó en la dictadura de un partido –la dictadura más larga del siglo XX– pasando a engrosar la abultada lista de las revoluciones derrotadas. 

El pueblo, sin embargo, nunca olvidó del todo sus sueños emancipadores. La revolución, escribió Octavio Paz, consistió en “un movimiento tendente a reconquistar nuestro pasado, asimilarlo y hacerlo vivo en el presente. (…) Gracias a la Revolución el mexicano quiere reconciliarse con su Historia y con su origen. De ahí que nuestro movimiento tenga un carácter al mismo tiempo desesperado y redentor”.4 

Ahí están las numerosas rebeliones armadas que ensangrentaron a México después de la revolución: el movimiento cristero, la insurgencia jaramillista, el Movimiento 23 de septiembre, el Partido de los Pobres, la Unión Popular, el Frente Cívico Guerrerense, sólo para nombrar a las más conocidas.5 Las últimas expresiones de esta que se podría llamar la historia del México subterráneo –el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN, en Chiapas; el Ejército Popular Revolucionario, EPR, y el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, ERPI, en cuatro o cinco estados de la República– son una muestra de la persistencia de cuadros guerrilleros que actuaron durante varias generaciones y se enlazan con las luchas del presente.

 

Montañas de dinero

¿Cómo explicar esta situación en un país que desde 1994 forma parte de la OCDE, el exclusivo club de las naciones ricas? La respuesta es sencilla: el México feroz que describió Turner con tanta crudeza nunca dejó de existir. La diferencia es que ahora, junto a los pobres de siempre, encontramos a individuos extraordinariamente poderosos y acaudalados.

En una época caracterizada por desigualdades lacerantes, hay contadas economías tan polarizadas como lo mexicana. A partir de 1994, año de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá (NAFTA, por sus siglas en inglés), la brecha entre ricos y pobres, lejos de cerrarse, se profundizó, lo cual contradice la teoría económica ortodoxia.6 Hoy, según cifras del Banco Mundial, la décima parte de los mexicanos que está en el vértice de la pirámide, monopoliza 439.597.2 millones de dólares, o sea el 41.3 por ciento del ingreso total nacional, mientras que la población más pobre recibe el 1.2 por ciento. México es la decimotercera economía del mundo, pero la número 75 de 186 países con respecto a la capacidad de compra del ingreso de sus habitantes.7 

Si imaginamos el paisaje social como una cordillera empinada, en el pico más alto, encontramos al magnate de las telecomunicaciones, Carlos Slim, que la revista Forbes clasifica como el hombre más rico del mundo.8 Vale 53 mil millones de dólares y vende el servicio de Internet más lento del planeta al precio más caro. Muchos miles de millones más abajo, pero también presentes en la lista, figuran, entre otros, los reyes del duopolio televisivo, Emilio Azcárraga Jean, de TELEVISA, y Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, quienes se contienden el honor dudoso de adormecer al pueblo y envenenar el debate político nacional.

La mujer más rica es María Asunción Aramburuzabala, dueña de la Cervecería Modelo, fabricante de la mundialmente famosa (y transgénica) cerveza Corona. Lorenzo Zambrano, monarca del cemento (CEMEX), ensanchó su fortuna vendiendo caro en el mercado mexicano en donde goza de una cuasi-monopolio y barato en el extranjero en donde tiene que luchar con la competencia. Jerónimo Arango, señor de los supermercados, es socio de Wal-Mart, el más grande minorista del planeta y líder mundial en recorte de salarios. En México, inventó un ingenioso sistema de pago de sueldos con vales de supermercado que restaura las tiendas de raya abolidas por la revolución.

El millonario más buscado es un narcotraficante, Joaquín Guzmán Loera, jefe del tristemente célebre cártel de Sinaloa quien, con una fortuna calculada en 1000 millones de dólares, ocupa un modesto lugar 937 en la lista de los ricos, pero un vistoso 38 en la de los poderosos.9 Se escapó de una prisión de alta seguridad en 2001 y es señalado como el narcotraficante favorito del Partido Acción Nacional, actualmente en el poder. Originario de la sierra de Badiraguato, Sinaloa, Guzmán Loera, de 54 años, no terminó la educación primaria, pero es el protagonista de un mito nacional: las canciones escritas en su honor, conocidas como narcocorridos.

Los bancos son casi todos consorcios transnacionales. Cobran intereses inauditos, pagan muy poco el ahorro y venden carísimo sus servicios logrando aquí ganancias impensables en otros países. La agroindustria (Monsanto), el agua (VIVENDI) y la energía (FENOSA, Iberdrola y Repsol, esta última concesionaria de la Cuenca de Burgos, uno de los mayores yacimientos de gas natural de América Latina) también se hallan en manos extranjeras. El botín más codiciado es la industria petrolera (PEMEX), legalmente propiedad de la nación, pero desde hace un par de décadas, en parte concesionada a la iniciativa privada gracias a artimañas legales. Hay una novedad: mientras en el pasado la inversión foránea provenía de un solo país, Estados Unidos, ahora destaca la presencia –no menos voraz– de capital europeo, particularmente español, lo cual da un tono grotesco a la retórica bicentenaria del gobierno y explica por qué el “socialista” Rodríguez Zapatero fue uno de los primeros en felicitar al “liberal” Felipe Calderón cuanto este se adueñó de la presidencia por medio de un fraude en 2006.

La minería merece un discurso aparte. Se encuentra en gran parte acaparada por empresas canadienses como la Minera San Xavier en San Luís Potosí, la Black Fire en Chicomuselo, Chiapas, y la Continuum, en San José del Progreso, Oaxaca. Todas ostentan un historial negro en los rubros de represión laboral y contaminación ambiental, pero la situación no es mejor en el Grupo México, tercer productor mundial de cobre, cuyo presidente y accionista mayoritario es el mexicano Germán Larrea. Tan es así que sesenta y cinco trabajadores murieron en febrero de 2006 tras una explosión originada por negligencia de la empresa en la mina Pasta de Concho, Coahuila. El trágico accidente dio pie a una lucha sin éxito por la recuperación de los cuerpos y el mejoramiento de las condiciones de trabajo. En junio de 2010, hubo un movimiento de huelga que desembocó en una confrontación abierta hasta que los días 6 y 7 la policía desalojó a los trabajadores en el propio Pasta de Concho y además en Cananea, Sonora, con una saña como para evocar los hechos sangrientos de 1906, también en Cananea, considerados uno de los antecedentes de la revolución mexicana.10 El exitoso rescate de los trabajadores de la mina de San José, Chile, después de 69 días y a una profundidad de 700 metros, muestra que en el caso de Pasta de Concho sólo la codicia y el contubernio entre autoridades estatales, federales y dueños de la empresa impidieron el rescate de los mineros mexicanos.11

Algunos piensan que en la industria minera se está ensayando un experimento de ingeniería social. ¿Cómo? Los aparatos de poder fabrican conflictos para favorecer los grandes consorcios y mantener el control sobre la fuerza laboral. “El método es conocido: promover que las autoridades asuman el bando de la corporación; impulsar la división en la comunidad; buscar el mejor momento para montar una provocación y estar listos para asesinar incluso a sus propios correligionarios para que la comunidad en resistencia quede fragilizada, llena de acusaciones e incluso con gente en la cárcel”.12

Si continuamos con nuestra altimetría social, mucho más abajo, encontramos a una clase media exprimida, agotada y en estado de postración permanente, pero siempre proclive a la servidumbre voluntaria. Al fondo del abismo, arrinconados en los márgenes de las metrópolis, en las laderas de las montañas o en páramos desérticos yacen los mexicanos que la pasan mal o muy mal. Son mayoría. Según datos oficiales, apenas el 18 por ciento de la población total (unos 107 millones de habitantes) cuenta con ingresos suficientes para cubrir los derechos sociales básicos (alimentación, vivienda, educación y salud).13 Del otro lado, 47.2 millones de mexicanos son clasificados como “pobres”.14 De ellos, entre 18 y 22 millones se encuentran en condición de “pobreza alimentaria” mientras que 6.2 millones viven en “pobreza multidimensional extrema”, término burocrático que significa estar condenados a sobrevivir con menos de 2 dólares diarios (otras fuentes elevan esta cifra a 11 millones).15 

Treinta y cinco millones de mexicanos más son vulnerables a sufrir “carencias”, otro término hipócrita de la jerga económica. En ocasiones esas “carencias” resultan letales, como en el caso del incendio de la Guardería ABC, ocurrido el 9 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora, con un saldo de 49 niños y niñas fallecidos y 76 heridos. ¿La razón? Carente de presupuesto, el Instituto Mexicano del Seguro Social contrata a empresas privadas para administrar las guarderías públicas y éstas, en contubernio con las autoridades, no cumplen con las condiciones mínimas de seguridad. ¿Quién sale afectado? Ciertamente, no los hijos de los ricos. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), señala que, con 15.8 millones de niños en situación de pobreza –4 millones de los cuales en pobreza extrema–, México concentra 18 por ciento de toda la población infantil pobre de América Latina.16

Eterna aliada del poder, la jerarquía católica bendice la injusticia. Recrudece, a la par, sus viejas batallas antihumanas encubriendo las infamias abominables de sus curas pederastas, denigrando a los homosexuales y conduciendo una apasionada cruzada contra la despenalización del aborto.17 Recientemente, el gobierno clerical de Guanajuato condenó a 35 años de prisión a 7 mujeres por “delito de homicidio en razón de parentesco”, es decir aborto. Afortunadamente, todas salieron el pasado 7 de septiembre, gracias a una larga lucha por la reforma al Código Penal estatal que ahora “sólo” impone penas de tres a ocho años por el mismo delito. Una de las mujeres liberadas, Yolanda Martínez Montoya, purgó siete años tras las rejas. “No nos vamos a dar por vencidas. Falta mucho por hacer y por cambiar», dijo al salir de la cárcel con el puño en alto.18 A la Iglesia y a sus encubridores es bueno echarle en la cara las palabras certeras del cura Hidalgo: “abrid los ojos, americanos, no os dejéis seducir por nuestros enemigos: ellos no son católicos; su dios es el dinero”.19

 

“Daños colaterales”

Carente de legitimidad, entronizado en 2006 gracias a un sucio juego mediático y una descarada manipulación de votos, el presidente Felipe Calderón (del PAN), inventó rápidamente una burda guerra contra el crimen organizado a sabiendas de que “la seguridad del poder se fundamenta en la inseguridad de los ciudadanos” (Leonardo Sciascia). Esta guerra, que en la actualidad acapara la atención mundial, se libra entre cárteles de la droga que se disputan el control del territorio y entre algunos de ellos y el Estado.20 Carece de ideologías y de héroes, pero ha ocasionado unos 28 mil muertos entre diciembre de 2006 y la actualidad, según cifras oficiales.21 ¿Cuántos de ellos son inocentes, sin nexo alguno con el narco? No existen datos al respecto, aunque a diario nos enteramos de que el ejército mató “por accidente” a un niño travieso, a una familia desdichada, a un automovilista imprudente.  

Sesenta periodistas han sido ultimados desde el año 2000, once de los cuales en lo que va del año; once más permanecen desaparecidos. El último, trágico, episodio es la muerte de Luis Carlos Santiago, un fotógrafo de tan sólo 21 años, matado por sicarios el 19 de septiembre en Ciudad Juárez, Chihuahua. Trabajaba para El Diario de Juárez que en 2008 ya había sufrido el asesinado de un empleado, Armando Rodríguez Carrión, mientras que su colega, Jorge Luis Aguirre, solicitó y obtuvo asilo político en los Estados Unidos tras sufrir amenazas.22 Así las cosas, México se ha convertido en el país más peligroso de América para el ejercicio periodístico, lo cual es responsabilidad del gobierno, según los relatores para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Catalina Botero, y de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Frank La Rue.23 La Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), por su parte, ofreció al gobierno de Calderón un inaudito acuerdo para la “discreción informativa”, un acto verdaderamente innoble que implica someter el flujo informativo a la auto-censura en aras de “recuperar la estabilidad y el orden”.24 

¿Qué opina el gobierno? Utilizando el lenguaje orwelliano que empleó Bush en Irak y sigue utilizando Obama en Afganistán, Calderón habla de “daños colaterales” lo cual implica admitir que el país, en efecto, se encuentra en guerra. En la actualidad, 96 mil militares patrullan las calles de México bajo la argumentación de que combaten a los cárteles de la droga. ¿Sirven de algo? Sin duda, aunque el objetivo principal no es acabar con la criminalidad. El narco es un poder político y la guerra de Calderón no es creíble porque los cárteles de la droga cuentan con la complicidad de policías, oficiales del ejército, miembros de cuerpos especiales, retirados e incluso activos. Informes de inteligencia revelan que un 62% de los agentes policiales, son controlados por el narcotráfico y las sumas que reciben mensualmente alcanzan los 70 mil pesos (unos 3,500 Euros).25 La revista Contralínea señala que, entre diciembre de 2006 y febrero de 2010, los juzgados sólo dictaron 735 sentencias de última instancia por el delito de delincuencia organizada. Esto es únicamente el 0.6 por ciento de las 121,199 personas detenidas en el mismo periodo por presuntos vínculos con el crimen organizado.26 ¿Y los demás? Son inocentes o cuentan con la complicidad de alguna autoridad que acabará por liberarlos.

Es evidente que el Estado mexicano está retrocediendo ante el auge de grupos criminales que se apoderan de territorios e imponen su voluntad casi siempre en contubernio con las autoridades. Es un proceso gradual y perseverante, que el investigador Edgardo Buscaglia llama “feudalización”. Primero se da la infiltración de la delincuencia organizada mediante relaciones personales, sobornos o extorsiones a las autoridades; luego se crean feudos cuando el personaje al que financian se transforma en diputado, alcalde o gobernador.27

El delito más grave en México es ser pobre y el castigo incluye la cárcel, la tortura, la desaparición y el asesinato. Detrás de la guerra contra el narcotráfico se esconde otra guerra, la guerra del Estado contra la sociedad que resurge de los años setenta cuando cientos de mexicanos fueron desaparecidos a manos del ejército y de los cuerpos policiales. En la actualidad, con el pretexto del “combate contra el narcotráfico», se exacerba el proceso de militarización en las regiones indígenas lo cual da pie a todo tipo de abusos y violación de los derechos humanos.28 Una reciente investigación periodística señala que entre diciembre de 2006 y la actualidad han ocurrido unas 3 mil desapariciones por razones políticas, trata de personas y lucha contra el narcotráfico.29 La fecha que marca ominosamente el regreso de la guerra sucia es el 25 de mayo de 2007 cuando dos dirigentes del EPR, Raymundo Rivera Bravo y Edmundo Reyes Amaya, fueron detenidos en Oaxaca y desde entonces permanecen desaparecidos.30 

¿Cuál es la base social del crimen organizado? En México, hay 7 millones y medio de jóvenes que no trabajan ni estudian.31 Tienen un sueño: salir de la miseria. Algunos depositan sus esperanzas en entidades sobrenaturales como la Santa Muerte, un esqueleto con toga larga y guadaña, que distribuye milagros en Tepito, el barrio desafiante de la Ciudad de México. Por otra parte, el narcotráfico genera ingresos equivalentes a 40 mil millones de dólares anuales (de los cuales un 70 por ciento regresa a la economía formal), algo así como el equivalente de lo que aportan las remesas de los migrantes, más el total de las exportaciones petroleras. 32 Es el único sector en donde el trabajo abunda pues México ya no es únicamente un país de paso, sino un importante centro de consumo (cocaína en primer lugar, pero también opiáceos, anfetaminas, éxtasis y las nuevas drogas sintéticas).

La recién estrenada película Infierno capta admirablemente la ominosa fascinación que el mundo del narco ejerce sobre la juventud. Un emigrante, Benjamín García, regresa a su pueblo después de haber sido deportado de los Estados Unidos. Llega con muchas ilusiones, pero ante un panorama desolador se involucra con una banda de narcotraficantes logrando por primera vez una radiante, aunque efímera, prosperidad. El final es trágico y el mensaje clarísimo: el crimen organizado siempre existió, pero ahora se sobrepone a una clase política especialmente codiciosa y a una crisis económica devastadora creando un ambiente apocalíptico.

Otra opción es emigrar. Desde la firma del NAFTA, unos 10 millones de mexicanos emigraron hacia el norte. ¿Cuántos de ellos murieron en el intento? Las fuentes discrepan; lo cierto es que se cuentan por miles cada año. Aun así, las políticas migratorias de Estados Unidos –la mal afamada ley SB1070 de Arizona que criminaliza a los inmigrantes indocumentados, el Operativo Guardián y la construcción del muro de la vergüenza a lo largo de la frontera– no consiguen detener el flujo migratorio porque la presión es enorme. Lo único que sí logran es que los emigrantes busquen formas más arriesgadas de cruzar la línea cayendo en las manos de mafias cada vez más asesinas. En los últimos años, se ha asistido a la multiplicación de asesinatos de emigrantes, particularmente mujeres, no únicamente en los Estados Unidos, sino también en el interior del país. Muchos no son mexicanos, sino jóvenes centro y sudamericanos en busca del mismo sueño. En Ciudad Juárez, lugar de paso hacia los Estados Unidos, se han registrado 7649 homicidios de mujeres desde 1993.33 ¿A quién pertenecen las manos asesinas que segaron sus vidas? Nadie lo sabe a ciencia cierta, aunque la complicidad de autoridades locales, estatales y federales es un secreto público.

El más reciente y oprobioso crimen contra los emigrantes se perpetró el 24 de agosto pasado, cuando 72 personas (58 hombres y 14 mujeres; la peor masacre en México desde 1968) que iban rumbo a Estados Unidos fueron brutalmente asesinadas en San Fernando, Tamaulipas, por pistoleros perteneciente a los Zetas, un cártel especialmente truculento que integra sus ingresos por concepto de narcotráfico con la trata de personas.34 ¿La razón? No pagaron su rescate. El secuestro –es útil recordarlo– es un negocio próspero en el México del bicentenario. Según el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, en el primer semestre de 2010 se reportaron 10 mil casos tan sólo en el rubro de los emigrantes.35

Mientras todo esto pasa, es curioso enterarse de que la agencia internacional de inversiones Morgan Stanley eleva su recomendación para México de «ponderación de mercado» a «alta ponderación».36 El presidente Calderón, por su parte, afirma que México ya salió del periodo recesivo.37 Es decir, el país está en ruinas, pero los negocios caminan bien.

 

Las otras guerras de México

En años pasados –desde aquel memorable 1 de enero de 1994, día de la rebelión indígena de Chiapas, hasta la no menos gloriosa insurrección protagonizada por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, APPO (2006)–, México no ha sido únicamente un país de injusticias lacerantes, sino también un laboratorio social y político de importancia internacional. Hoy, los movimientos sociales se encuentran apaleados y malheridos, pero no sometidos.

Ante el naufragio de la Otra campaña –que en 2006 buscó, sin mucho éxito, una alternativa no electoral a los grandes problemas nacionales–, las comunidades agrupadas en el EZLN se replegaron a sus territorios en las montañas del sureste y ahí siguen, a pesar de la guerra encubierta que el gobierno nunca dejó de librar en su contra. Las expresiones más recientes de esa guerra, incluyen los continuos ataques contra el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) por su inquebrantable apoyo a los pueblos en rebeldía. Destaca el caso de Mitzitón, una comunidad que se opone a la construcción de la autopista San Cristóbal-Palenque. La carretera –que acabaría con casas y cultivos– es apoyada por grupos evangélicos organizados en el llamado Ejército de Dios, afín al gobierno de Juan José Sabines (de la Coalición por el Bien de Todos, conformada por los partidos supuestamente de izquierda, PRD, PT y Convergencia). Como consecuencia, el Frayba es objeto de constantes amenazas y de una campaña de criminalización promovida desde las más altas esferas del poder estatal.

Organizadas en los llamados Caracoles o Juntas de buen gobierno, las comunidades zapatistas fortalecen su autonomía, implementan proyectos productivos y afinan sistemas alternativos de educación, comunicación y salud. El prolongado silencio del subcomandante Marcos no debe engañar; a todas luces, se agotó su función como portavoz del EZLN y las comunidades rebeldes dispusieron tomar un control más directo de sus asuntos internos. Es una resolución sabia. Es verdad que ahora su presencia nacional e internacional es menor, pero también lo es que siguen brindando un ejemplo de lucha libertaria, particularmente a los 15 millones de indígenas que, en distintos lugares, permanecen expuestos al peligro de etnocidio silencioso, cuando no directamente al exterminio físico.

San Juan Copala, una comunidad triqui de Oaxaca, se ha convertido en la sucursal latinoamericana de la franja de Gaza. ¿Por qué? Porque sus habitantes cometieron el doble crimen de luchar contra los caciques afiliados a la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT), –dependencia local del Partido Revolucionario Institucional, el partido que monopolizó el poder federal hasta el año 2000 y en Oaxaca hasta las elecciones de julio de 2010– y de proclamarse autónomos a partir de enero de 2007, en sintonía con los zapatistas y con la APPO.38 La respuesta del gobernador Ulises Ruiz, el mal afamado represor de toda disidencia, fue contundente: promover y solapar grupos de paramilitares armados hasta los dientes que durante meses mantuvieron cercado al pueblo impidiendo la entrada y salida de sus habitantes en la más absoluta impunidad. No satisfechos, cortaron el flujo eléctrico, clausuraron escuelas, suprimieron los servicios de salud, mataron cobardemente a unos veinte inocentes (entre ellos dos activistas humanitarios, Beatriz Cariño y Jyri Jaakkola) y violaron a un número imprecisado de mujeres.

El 11 de septiembre, mientras los reflectores mediáticos, se concentraban en la fiesta nacional, empezó la batalla por Copala. El 13, después de 300 días de cerco, los paramilitares se apoderaron del palacio municipal amenazando con masacrar a todos los autónomos si no abandonaban la región en el acto. El 18, cumplieron la promesa matando a dos comuneros, Paulino Ramírez y David García Ramírez y haciendo desaparecer a Eugenio Martínez López.39 El 23, los sobrevivientes huyeron, algunos en patrullas funerarias.

El municipio autónomo había sido desmantelado.40 “La gente pasó los últimos días en sus casas con un estoicismo que se guardará en las páginas de la historia de este país”, registró el reportero David Cilia.41 ¿Por qué tanto encono? Andrés Barreda, avanza la hipótesis que detrás de la violencia paramilitar se escondan intereses mineros.42 

Como sea, la furia homicida arreció durante las últimas semanas de la administración de Ulises Ruiz. El 17 de octubre fueron ultimados Teresa Ramírez Sánchez y Serafín Ubaldo, ambos integrantes del desaparecido municipio autónomo de San Juan Copala. El 22, en Oaxtepec, dos hombres armados ultimaron a Catarino Torres Pereda, activista de la región istmeña e integrante del Comité de Defensa Ciudadana (Codeci). Catarino ya había sido torturado en 2006 y fue el primer preso político de la APPO. Veinticuatro horas después, sicarios en motocicleta ejecutaron Heriberto Pazos dirigente del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), en plena luz del día, en la ciudad de Oaxaca.43

La guerra contra las comunidades indígenas no se limita a Chiapas y Oaxaca. Escenario similares, se reproducen en Veracruz, Puebla, Nayarit, Jalisco, Guerrero y Michoacán, los dos últimos Estados gobernados por el Partido de la Revolución Democrática que se define de izquierda. En Xochistlahuaca, Guerrero, el pueblo amuzgo lucha contra caciques protegidos por el gobernador perredista Zeferino Torreblanca y Radio Ñomndaa (la palabra del agua), una emisora que da voz a los pueblos indios, mestizos y negros de la región, vive sometida a en estado de sitio permanente. El 15 de octubre los pueblos de la región de la Montaña (Guerrero) celebraron el XV aniversario de la creación de la Policía Comunitaria, un sistema de justicia autogestionada, multicultural y plurilingüe que en unos cuantos años ha logrado un descenso de 95 por ciento en la delincuencia. Animada por la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), la experiencia de la Policía Comunitaria muestra que es posible luchar de manera exitosa contra la criminalidad y el narcotráfico fuera y contra las estructuras del Estado.44 

Otro experimento exitoso y esperanzador es el que inició en 2007, cuando los cinco pueblos originarios de Guerrero organizados en la CRACtlapanecos, mixtecos, amuzgos, nahuas y afromexicanos–, se unieron para crear la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur (UNISUR), una institución de educación superior única en su género. La respuesta del gobierno ha sido patrocinar otra institución, la Universidad Intercultural del Estado de Guerrero (UIEG), en evidente competencia con la UNISUR y con la intención de quitarle estudiantes.

En Santa María Ostula, pueblo nahua de la costa michoacana, los comuneros publicaron en junio de 2009 un manifiesto de alcance histórico que reivindicaba el derecho de los pueblos indios a defender la vida, la libertad, la cultura y la tierra. Acto seguido, recuperaron más de 700 hectáreas de propiedad comunal ilegalmente ocupadas por caciques mestizos. Desde entonces, viven acosados por ejército, policía y grupos de choque. El saldo es lamentable: ochos comuneros asesinados y tres más desaparecidos.

En la Ciudad de México, que la izquierda gobierna desde 1997, la represión se dirige principalmente contra jóvenes integrantes de los colectivos libertarios y anarcopunks que se han multiplicado en años recientes y son percibidos como un peligro por el actual jefe de gobierno, Marcelo Ebrard. Con el asesoramiento del ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, este implementó el plan “Cero Tolerancia” lo cual implica que ahora los jóvenes son considerados culpables hasta que no demuestren su inocencia. La impunidad policial es notable, a pesar del discurso legalista. En junio de 2008, un operativo policial desplegado en la discoteca News Divine dejó un saldo de 3 policías y 9 muchachos muertos, tres de ellos menores de edad.

Algunos activistas que ejercen su derecho a protestar acaban presos por el único delito de encontrarse en el lugar equivocado, en el momento equivocado y no tener el dinero para comprar la justicia. Actualmente hay 4 jóvenes anarquistas detenidos en las cárceles del Distrito Federal.45 Ellos son: Abraham López Martínez, Fermín Gómez Trejo y Carlos de Silva Orozco, encarcelados desde el 15 de diciembre de 2009 bajo la acusación de haber lanzado cócteles molotov en contra de varios automóviles; Adrián Magdaleno, se encuentra preso bajo la acusación de detonar explosivos caseros en el interior de un vagón del metro. Otro preso, Víctor Herrera Govea, estudiante encarcelado por ejercer su derecho a protestar contra la represión en la marcha del 2 de octubre de 2009, recobró su libertad el 15 de octubre de 2010.46 

La expoliación social va a la par con la catástrofe ambiental. Desde hace tiempo, la deforestación hace estragos en el mundo entero. En México, alimenta un ciclo infernal de calamidades “naturales” en que las sequías se alternan a las inundaciones. Por un lado avanza la desertificación y por el otro, cada vez que llueve un poco más de lo normal, se desgajan cerros, se desbordan ríos y se sumergen ciudades enteras. La última temporada dejó un millón de damnificados tan sólo en el Estado de Veracruz. Para colmo, el gobierno federal fomenta un Programa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD) en que empresas altamente nocivas compran y venden legalmente el derecho a contaminar con el subterfugio de que plantan árboles en otra parte del mundo.47

Estos gravísimos problemas ambientales se agudizan de cara a megaproyectos turísticos que devoran recursos naturales: privatización de los servicios del agua en biorregiones enteras; construcción de represas y desviación de ríos que destruyen microclimas (La Parota, Guerrero; Paso de la Reyna, Oaxaca; El Zapotillo y Arcediano, Jalisco; El Cajón, Nayarit); parques eólicos que arrasan con la fauna y devoran tierras comunales (La Ventosa, Oaxaca); basureros a cielo abierto que contaminan cultivos y mantos freáticos (Tlaquiltenango, Morelos; Tulum, Quintana Roo; Guadalcazar, San Luis Potosí y Tlaxcala, entre muchos otros); cultivos transgénicos que envenenan la madre tierra. Todos son negocios jugosos, pero pueden convertirse en factores de revuelta como se aprecia en la multiplicación de movimientos en defensa del agua, la tierra, el aire, la biodiversidad, los alimentos y la salud. Algunos se hermanan en la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA) que coordina y da visibilidad a sus luchas.

La respuesta del gobierno es la de siempre: encarcelar y asesinar a luchadores ambientales y, bajo el pretexto del combate al crimen organizado, militarizar regiones enteras.48 Para colmo, la guerra del Estado contra los campesinos asume, en ocasiones, la forma de una supuesta protección a la naturaleza. Es el caso de las comunidades asentadas en la región de Montes Azules, Chiapas, que enfrentan el riesgo permanente de ser desalojadas con pretextos ambientales. 

Las fábricas tampoco están en paz. La ofensiva antilaboral del gobierno panista es tremenda y todos los días nos enteramos de que desaparece una fuente de trabajo, un sindicato o un contrato colectivo. Destaca la lucha heroica –y en gran parte solitaria– de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas –uno de los gremios más antiguos del país– que exigen conservar su fuente de trabajo en Luz y Fuerza del Centro, industria pública, ilegalmente clausurada por el gobierno federal. La gran manifestación que llevaron a cabo el 11 de octubre de 2010 muestra que mantienen viva su resistencia a un año del decreto presidencial que dispone la clausura de la compañía. 49 

 

Epílogo. La historia sigue

Hoy, México se antoja un precipitado de todas las adversidades que acechan el planeta: totalitarismo económico, devastación ambiental, polarización social obscena, partidos “canalla” que se disputan el poder con el objetivo de enriquecerse, televisoras que ponen y quitan gobernantes, mafias sanguinarias que corrompen el tejido social y detienen cuotas crecientes de poder.

“El estadio supremo de la producción mercantil y el proyecto de su negación total, igualmente ricos en contradicciones en sí mismos, están creciendo juntos”, escribió Guy Debord.50 En México, la barbarie avanza junto a la resistencia y aun cuando sería aventurado renovar la profecía de John Kenneth Turner sobre la inminencia de una sublevación redentora, nuestra historia no termina con un mensaje pesimista. La derrota de las revoluciones del pasado –Hidalgo y Morelos en 1810; Villa y Zapata en 1910– no implicó el fin de la rebelión popular. En la actualidad, el  dato positivo es la persistencia de movimientos antagonistas creativos y experimentados. 

Según Pablo González Casanova, los planteamientos de los pueblos originarios indican algunas posibles soluciones a los problemas que afronta el país. Ellos no demandan únicamente su autonomía, sino que vuelven a plantear la cuestión de la emancipación humana en los términos de una combinación de los métodos tradicionales de comunicarse con el uso de las nuevas tecnologías de la información.51 La reflexión de González Casanova actualiza, me parece, el proyecto magonista de la revolución mexicana: combinar el “comunalismo” de los indígenas con las luchas obreras en sus expresiones más avanzadas.

Recordemos para concluir las palabras de B. Traven: “Somos el mañana. En nuestro continente se decidirá el sino del próximo milenio; se prepara la cuna de una nueva cultura. Y nacerá en México, porque ahí es donde se experimentan los dolores del parto”.52 Ese mañana no acaba de amanecer. Queda poco tiempo.

Claudio Albertani, Tepoztlán, Morelos, 31 de octubre de 2010 

 

Notas

 

1 John Kenneth Turner, México Bárbaro, Costa Amic, México, 1965, Existe una edición virtual: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/turner/indice.html

2 James Cockroft, Precursores intelectuales de la revolución mexicana. 1900-1913, Siglo XXI Editores, México, 2004, pág. 4 (primera edición en inglés, 1971).

3 John Womack, Zapata y la revolución mexicana, Siglo XXI Editores, México, 1969, pág. XI.

4 Octavio Paz, El laberinto de la soledad, Postdata y Vuelta a El laberinto de la soledad, Fondo de Cultura Económica, México, 1992 (primera edición 1950), pág. 61.

5 Carlos Montemayor, “La guerra rural”, Revista Proceso, No. 1136 y 1137, 9 y 16 de agosto de 1998; Laura Castellanos, México Armado. 1943-1981, Editorial Era, México 2007. Por haber escrito este libro, la autora ha sido objeto de repetidas amenazas.

6 Rafael Garduño Rivera, “Effect of NAFTA on Mexico’s Income Distribution in the Presence of Migration”, 2010, http://ageconsearch.umn.edu/bitstream/61895/2/AAEA_RGR_PAPER_May_3_2010.pdf

7 La Jornada, 21 de abril de 2010.

8 “The World’s Billionaires”, Forbes, 3 de marzo de 2010, http://www.forbes.com/2010/03/10/worlds-richest-people-slim-gates-buffett-billionaires-2010_land.html

9 “No.937 Joaquin Guzman Loera”, Forbes, http://www.forbes.com/lists/2010/10/billionaires-2010_Joaquin-Guzman-Loera_FS0Y.html

10 El Universal, 9 de septiembre de 2010.

11 “La PGR tiene que reabrir la indagación por asesinato, advierte el obispo Vera”, La Jornada, 14 de octubre de 2010. Véase también el comentario muy crítico hacia el gobierno mexicano de Verónica Calderón, “Una buena noticia, al fin”, El país, 13 de octubre de 2010. El país es un medio tradicionalmente afín al PAN.

12 Ramón Vera, “San José del Progreso, Ocotlán, Oaxaca. Modelo de ingeniería de conflictos”, La Ojarasca no. 159, suplemento mensual de La Jornada, julio de 2010.

13 “Prevalece la pobreza en México” , El financiero en línea, 12 de marzo de 2010; “Sin carencias, 18% en México”, http://www.informador.com.mx/economia/2010/185309/6/sin-carencias-18-en-mexico.htm

14 “Recesión económica dispara la pobreza en México”, El financiero en línea, 28 de enero de 2010.

15 “El 20 por ciento de los mexicanos sin comida suficiente”, El Economista, 15 de octubre de 2010; “La pobreza extrema en México”, El Economista, 5 de marzo de 2010.

16 La Jornada, 24 de junio de 2010.

17 “La Iglesia mexicana no se retractará de sus afirmaciones contra el jefe de gobierno y la SCJN: tienen pruebas”, InfoCatólica, http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=7069

18 La Jornada, 8 de septiembre de 2010.

19 “Manifiesto de Miguel Hidalgo en que contesta cargos de la Inquisición”, 15 de Diciembre de 1810, http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/1810_115/Manifiesto_de_Miguel_Hidalgo_en_que_contesta_cargos_de_la_Inquisici_n.shtml

20 Véase, por ejemplo, Le Monde, 11 de agosto de 2010, “Le Mexique miné par les barons de la drogue” y New York Times, 22 de septiembre, “Mexico Paper, a Drug War Victim, Calls for a Voice”.

21 El Universal, 3 de agosto de 2010.

22 Véase al respecto “¿Qué quieren de nosotros?”, editorial de El diario de Juárez, 19 de septiembre de 2010.

23 La Jornada, 25 de agosto de 2010.

24 “CIRT ofrece acuerdo de discreción”, El Universal, 14 de octubre de 2010.

25 La Jornada , 1 de febrero de 2009.

26 Nancy Flores, “Una farsa, la «guerra» contra el narcotráfico”, Contralínea, 23 de mayo de 2010.

27 Citado por Ricardo Ravelo, “Los cárteles imponen su ley”, Proceso no. 1773, 24 de octubre de 2010.

28 Gilberto López y Rivas, “Pueblos indígenas y narcotráfico”, La Jornada, 16.10. 2010.

29 Sanjuana Martínez, “Van tres mil desaparecidos en el sexenio de Calderón, La Jornada, 30 y 31 de agosto de 2010.

30 Véase al respecto mi libro: El espejo de México. Crónicas de barbarie y resistencia, Alter Costa Amic, México, 2009.

31 La Jornada, 24 de agosto de 2010.

32 El Universal, 13 de febrero de 2010; George FriedmanMexico and the Failed State Revisited”, Stratfor, Global Intelligence, 6 de abril de 2010, http://www.stratfor.com/weekly/20100405_mexico_and_failed_state_revisited

33 Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Feminicidios_en_Ciudad_Juárez

34 La Jornada, 25 de agosto de 2010.

35 La Jornada, 27 de agosto de 2010.

36 El Financiero en línea, 21 de septiembre de 2010.

37 La Jornada, 26 de octubre de 2010.

38 Para un análisis de las raíces históricas del conflicto, véase: Francisco López Bárcenas, San Juan Copala. Dominación política y resistencia popular. De la rebelión de Hilarión a la formación del municipio autónomo, Centro de orientación y asesoría a pueblos indígenas, México, 2010.

39 Municipio Autónomo de San Juan Copala, comunicado del 25 de septiembre de 2010, http://municipioautonomodesanjuancopala.wordpress.com/

40 Hermann Bellinghausen, “La destrucción de Copala”, La Jornada, 27 de septiembre de 2010.

41 David Cilia Olmos “La muerte de Teresa”, http://centrodeproyectos.com/laquincena/15diario/10/10/101025/25cilia.html

42 Andrés Barreda, “Avaricia minera, trasfondo en San Juan Copala”, www.kaosenlared.net/noticia/mexico-avaricia-minera-trasfondo-san-juan-copalas

43 El MULT es una organización histórica del pueblo triqui que con el tiempo se ha ido corrompiendo lo cual dio origen al MULTI (“I”, por Independiente) que respalda el municipio autónomo. El MULTI se deslindó inmediatamente del acto criminal que, por la mecánica de los hechos (el asesino en moto, empleó una pistola con silenciador), es atribuible sicarios profesionales. Véase: http://autonomiaencopala.wordpress.com/2010/10/24/comunicado-ante-los-recientes-hechos/#more-301

44 “Homenajean a los policías comunitarios caídos en el 15 aniversario de la CRAC”, http://www.suracapulco.com.mx/nota2.php?id_nota=89851

45 “Entrevista a Cruz Negra Anarquista (CNA) del DF”. La Cruz Negra es una organización libertaria surgida precisamente para enfrentar la situación de represión que enfrentan los jóvenes. http://www.cgtchiapas.org/entrevistas/entrevista-cruz-negra-anarquista-cna-df

46 Sobre el caso de Víctor, véase: Carolina S. Romero, “La gente exige y Marcelo reprime. Mitin por la libertad de Victor Herrera encapsulado por granaderos del DF”, 9 de septiembre de 2010, http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-df-libertad-victor-herrera-govea-gente-exige-marcelo-reprime

47 Silvia Ribeiro, “Vendiendo aire”, La Jornada, 11 de septiembre de 2010 y Ana de Ita, “REDD++ y pueblos indígenas”, La Jornada, 18 de septiembre de 2010. 

48 Fundada el 31 de agosto de 2008, la ANAA se reunió, por sexta ocasión, los días 11 y 12 de septiembre de 2010, en Magdalena Ocotlán, Oaxaca. Véase: Octavio Rosas Landa, ”Sexta Asamblea Nacional de Afectados Ambientales”, La Ojarasca No. 162, suplemento de La Jornada, 9 de octubre de 2010.

49 Más información en: http://www.sme1914.org/

 

 

 

 

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