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In memoriam

 

José María Nunes, nació en 1930 en Faro, junto al Atlántico. Murió en el 2010 en Barcelona, a orillas del Mediterráneo. En 1947, cuando la Península Ibérica agonizaba bajo dos dictaduras brutales y asesinas, Nunes, junto a su familia, inicia sus vivencias barcelonesas, en las barracas de Montjuïc, como él gustaba recordar. En esta Barcelona bajo la dictadura militar franquista, grupos de revolucionarios se enfrentaban a ella, algunos con las armas en la mano: son ráfagas y destellos libertarios que iluminan e intentan quebrantar la grisura del miedo que se apoderaba del paisaje ibérico. Quizás de ahí surgió su sensibilidad anarquista.

Pronto, una pasión por el cine se apoderó de él y no le abandonó durante todo el trayecto que constituyó su vida. Esta pasión se plasmará en 1957, después de unos años de reflexión y aprendizaje, en su primera película Mañana que el crítico S. Gasch calificó como: o cuando se abren las puertas de la poesía; y llegará hasta Res Pública, estrenada pocos días antes de que le sorprendiera la muerte. Entre medias, por el camino, experiencias como La Escuela de Cine de Barcelona y un buen número de películas, como Noche de vino tinto.

Varias de las personas que formamos el colectivo Etcétera estuvimos vinculados junto a Nunes en algunos proyectos y actos, estableciendo con él estrechas relaciones. Quizás el proyecto más gratificante fue el libro colectivo La Barcelona Rebelde: guía de una ciudad silenciada, en el que nos encontramos colaborando junto a muchos compañeros más.

Su sensibilidad libertaría le llevaba a reconocer siempre en el otro, un individuo propio y característico por él mismo, por sus ideas y su forma de ser y estar, no por los clichés y las ideologías que siempre encorsetan. Por ello siempre repetía: Hago cine con el propósito de que cada uno sea en sí mismo su propia obra y no tenga necesidad de ver la obra de los demás.

 

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