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Hubo huelga general en España el 29S?

 

 

Hubo una convocatoria de H.G. por parte de las dos principales centrales sindicales (CCOO y UGT), amplificada por los media para ayudar a los sindicatos a salvar el pellejo, muy deteriorado éste por años de traiciones a los trabajadores y pactos con la patronal. En realidad, a pesar del apoyo, en algunos casos crítico, del resto de centrales sindicales (a excepción de los sindicatos aberzales), fue un fracaso como huelga general, quizás un fracaso esperado para poder pasar página del tema de la reforma laboral y de la ampliación de la edad de jubilación. Únicamente en Barcelona se produjo una acción relevante protagonizada por  gentes que no pueden hacer huelga. Ellas denunciaron las tres patas en que se sostiene el sistema: los bancos, los agentes sociales y los agentes políticos.

Aquí os mando una crónica de cuanto aconteció en Barcelona, Karcelona o KCN, en adelante y respetando el plural femenino.

En KCN el espíritu de la HG hizo su aparición el sábado 25 de setiembre con la ocupación del Banesto por parte de un colectivo de colectivos que, mediante una gran pancarta extendida a lo largo de este monstruoso edificio vacío, lanzaban un grito a la población: «los banqueros nos roban, los políticos nos engañan, los sindicatos nos venden: A la Mierda¡¡¡ «Era una llamada de atención y propuesta de acción de quienes no pueden hacer la H.G.: paradas, precarias, cuidadoras, trabajadoras en negro, gentes sin domicilio fijo, etc.

Asistí a una asamblea que se celebró el lunes día 27. Habría unas 300 personas reunidas en corros concéntricos y platicando de forma ejemplar. Nada que ver con el espectáculo ruidoso y grosero que nos ofrecen diariamente los parlamentarios patrios. Se pedía la palabra y se respetaba; en lugar de aplausos se agitaban las manos para mostrar el acuerdo y no se abucheaba para mostrar el desacuerdo; en las intervenciones predominaba el plural femenino con independencia del género del o la parlante. El contenido de las intervenciones giraba en torno a las tareas de los piquetes  en los distintos barrios de KCN el día de autos y a como organizase para mantener el espacio ocupado más allá de la jornada de la H.G.

Había consenso en que este objetivo era primordial, a la vez que difícil. Disponer de aquel espacio en pleno centro de la ciudad daba sentido a la lucha mas allá de la jornada pactada entre sindicatos, gobierno y patronal. Pero este «Palacio de Invierno» barcelonés con todo el contenido de emancipación que portaban en sus mientes y palabras los allí reunidos, era algo inaceptable para el capital y sus lacayos, Hereu al frente. Para él y los suyos es más temible el deterioro que esta ocupación significaba para el  escaparate de mercanchiflerías en que han convertido todos los espacios urbanos de KCN, que el vergonzante balance de trapicheos, corruptelas, especulación inmobiliaria y millets (1), que a buen recaudo alimentan la llamada crisis  en sus infiernos fiscales.

Abandoné la asamblea a eso de las 23h. La basca se preparaba para el merecido descanso en medio de corrillos y conversaciones. En la pared de la izquierda, un gran mural con el mapa de KCN, se iba llenando de afiches y pegatas que ilustraban los distintos barrios a cubrir por parte de los piquetes.

El 29 del 9 amaneció soleado. Con el fin de evitar los daños colaterales de la H.G. utilicé el coche para llegar a la ciudad. La parte alta y pija estaba en pleno funcionamiento. Cías de seguros, bancos, tiendas elegantes… casi todo abierto.

La convocatoria para iniciar la marcha de piqueteras por el centro era a las 12h en la okupada antigua sede de los estalinistas en el 37 y de Mario Conde en plena post-transacción, llamada democrática. El local se hallaba cerrado por las okupas para evitar infiltraciones inoportunas y, desde el balcón salían consignas, instrucciones y canciones. Una multitud se hallaba esperando el inicio de la marcha. Viejas caras conocidas y muchas, muchas caras jóvenes por conocer.

El recorrido natural de la marcha, como siempre ha sido en KCN, era bajar por ramblas e ir avanzando por el casco viejo. Pero, ¡hete aquí que te hete!, el Sr. Alcalde no quería que sus turistas meadores se asustaran o que no pudieran adquirir los preciados souvenirs de mierda con los que demuestran a sus paisanos haber pasado por KCN, cita obligada para este rebaño. Por tanto, los mossos de la cuadra con sus escudos y lecheras formaron una barrera infranqueable que impedía el paso de la marcha. Algún iluso regaló un montón de libros a los maderos catalanes con la ingenua intención de ablandar sus molleras y que se nos facilitara el paso. Continuamos la marcha por Pelayo con la idea de bajar por rondas. Tampoco fue posible; otra barrera tan infranqueable como la anterior impedía la marcha en sentido descendente. Si conocéis KCN, podréis deducir fácilmente que estábamos encerrados en un estrecho perímetro.

Fue entonces cuando hicieron su aparición los Black Bloc (2), quienes en un alarde de arrojo consiguieron abrir un boquete practicable, y también ocurrió –en este mismo instante– que en medio del tumulto un individuo, bengala en mano y faz cubierta, se topó con un coche de la urbana con las ventanilla abiertas y no tuvo mejor idea que lanzar el ígneo artefacto al interior de aquel coche que tan estratégicamente se hallaba, como escasamente protegido estaba. Acto seguido, los mossos iniciaron una carga con dispararos de balas de goma y la multitud emprendió las consabidas carreras y, las más atrevidas piqueteras entre las manifestantes, iniciaron la autodefensa sin mayores daños que  algunos contenedores volcados en la calzada para dificultar el acceso a las lecheras. Las calles y plazuelas del centro fueron adquiriendo un aire sesentaiochesco con barricadas por doquier. El personal dispersado por la pasma se concentraba de nuevo frente al Banesto en repetidas oleadas. Allí, desde el balcón, se informaba a la gente y se anunció que había comida y agua para las piqueteras.

Acudieron a mi memoria antiguas imágenes del centro de KCN patas arriba, con los grises cargando, coches cruzados… como en el 72, lo que motivó mi comentario a una colega: «Esto va a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio. En mis tiempos no había posibilidad de tener un punto fijo para reponer fuerzas y recibir instrucciones,» le dije. Transcurrida media hora desde el premonitorio mensaje, las lecheras fueron estrechando el cerco y empezó el desalojo de la calle y, obviamente, también el del edificio ocupado. Ambas tareas fueron practicadas con la brutalidad policial habitual. Y así fue como, con la multitud ya dispersada, de las barricadas se pasó a los incendios de contenedores, al saqueo de algunos establecimientos, al «campi qui pugui». Y ya sabéis amigas que, a río revuelto ganancia de……….?.........?

Como siempre, el poder gana. En esta ocasión la ira y la estupidez brindaron las imágenes que necesitaba la politocracia catalana para forzar la sentencia judicial de desalojo. Una derrota más de los mejores sentimientos, otra vuelta de tuerca en la estigmatización de las jóvenes asfixiadas en la precariedad que todavía aspiran a un futuro mejor posible. Y, a modo de guinda, el feliz hallazgo terminológico del Sr. Hereu: «Els brètols», calificativo que amplificaron los media para categorizar a los también llamados antisistema o alternativos.

Pero no hay que caer en el desánimo, este palabro catalán carece de equivalente femenino y, como ya he referido, nosotras no somos hombres y de escrúpulos vamos sobradas. «Els brètols» (3) son ellos, Pompeu Fabra ya lo sabía.

                       

Katy, en KCN a 1 noviembre de 2010

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(1) Millet: Neologismo catalán, en el argot bancario corresponde a los eurakos que reciben los favorecedores.

(2) Black Blok: Grupos de choque de gentes encapuchadas y con negros atuendos, especialistas en el cuerpo a cuerpo con las fuerzas del desorden. Acuden puntualmente a las convocatorias de los foros económico-políticos que organizan los clubs capitalistas (G.20; FMI; B, M; etc.)

(3) Brètol: Según el dicionari gral. de la llengua catalana Pompeu Fabra: Hombre sin escrúpulos capaz de cualquier mala acción.

 

 

 

 

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