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Etcetera 46, Enero 2010

                               

 

Lo real de la crisis:

consideraciones y reacciones

Hace más de un año, los mass-media empezaron a propagar el estallido causado por el colapso financiero de Wall Street, al que el Estado estadounidense concurrió rápidamente con liquidez para evitar el desplome del capital financiero. Hoy sabemos ya del sinuoso recorrido de tal declive y de la importancia de una crisis no ya sólo monetaria sino que afecta a la esencia misma del capitalismo, a la continuación del proceso de valorización y acumulación.

La crisis y su enigma

¿Qué quieren de nosotros? nos preguntábamos en el anterior boletín de Etcétera ante el asedio informativo/propagandístico que diagnosticaba "la crisis". Intentábamos entonces salir al paso de la intoxicación mediática que insistía, sin distinción alguna _poniendo en el mismo saco problemas de financiación, cotas inverosímiles de especulación, hechos de corrupción, problemas de acumulación_, en dibujar un panorama de dificultades del capital y del trabajo a las que todos debíamos dar respuesta. Veíamos que con la propagación del miedo se pretendía una mayor sumisión para aceptar recortes salariales, peores condiciones de trabajo, despidos necesarios para la continuidad productiva, etc. Intentamos igualmente entender la realidad de esta crisis financiera no como causa sino como reflejo de la crisis de la acumulación del capital, capital que al no encontrar suficiente rentabilidad en la producción la busca en la especulación financiera. No es ésta una cuestión nueva para el capital   sino una tendencia in crescendo, así por ejemplo ya escribíamos en el 2000, a propósito de la globalización: «A finales de los años 70 el capitalismo deja su dinamismo productivo, cierra unidades de producción y avanza con la especulación bursátil. Las nuevas técnicas informáticas que facilitan la inmediatez de la especulación financiera, se combinan con las políticas de liberalización de los mercados dando paso al predominio del capital financiero sobre el capital productivo: el capital ya sólo invierte en el capital; su parasitismo se ha vuelto estructural». (Etcétera, 36).

Sin embargo, la propaganda de los mass-media, en la voz de los expertos y burócratas, continúa culpabilizando a los malos gestores del sector financiero mientras que aprueba y comprende las continuas ayudas materializadas en millones de dólares y euros, que los diversos Estados reparten a los bancos y a las grandes empresas multinacionales, del automóvil, del petróleo, de la energía, de la construcción, de las farmacéuticas, etc.

Y ante el por qué de las múltiples y persistentes crisis que en las últimas décadas se han producido en el mundo capitalista (la del petróleo en 1973, la de octubre de 1987, la del sector punto-com; se calcula que entre 80 y 100 países-estados han sido golpeados por alguna crisis: en España en el 73, en los 80, en 1993; México en 1994, Asia en 1997, Rusia en 1998, Turquía en 1999, Argentina en 2001 etc.), surge el misterio del enigma de la esfinge crisis. Enigma, que parece que ningún experto logra acertar, ni sabe prever ni prevenir. Ninguno de los miles de economistas, políticos o burócratas sabe ni cómo ni dónde surge, ni cómo solucionarla, incluso los altos jerifaltes del FMI reconocen públicamente no haber previsto las últimas crisis. Y de repente aparecen "brotes verdes" y al siguiente mes los publicistas nos anuncian que ha desaparecido tan de repente como llegó y así empieza otra espera de una próxima crisis. Enigma éste del que, por cierto, se conocen sus nombres: crisis del petróleo, punto com, corralito o financiera etc. Y si bien debería suceder que una vez conocido el nombre, resuelto el enigma, la esfinge-crisis debería desaparecer, como Edipo al resolver el enigma hizo desaparecer la esfinge, en este caso resulta al contrario: cuanto más se grita y publicita su nombre más muestra sus efectos en nuestra contra (miseria y guerras) y más temor produce en la gran mayoría de la población. Pues la crisis, la destrucción de fuerzas productivas, la disminución del salario directo y del salario indirecto (las prestaciones sociales), es precisamente la manera como se recompone el capital.

Se constata pues que con la crisis el sistema capitalista ha encontrado otro artilugio para asegurarse la ganancia a costa siempre de los mismos y por ello la temen los pobres y los trabajadores, todos aquellos que el capitalismo necesita, en paro  o en activo, como mercancía para venderse como fuerza de trabajo. Es a esta gran mayoría de la población, a todos nosotros, a quien permanentemente el sistema capitalista pone y mantiene en crisis.

 

Lo real de la crisis

¿Qué quieren de nosotros? es la pregunta que de nuevo nos hacemos ante la insistencia mediática sobre la recuperación económica, sobre el tan anunciado final de la crisis, por más que en EEUU _la locomotora que ha de tirar y sacarnos de la crisis_ disminuya un 20% el consumo y la destrucción de empleo continúe desde el año 2008, o que la OCDE y el FMI prevean para el próximo año, en España, una caída del PIB de entre el 0,3 y el 0,8% y un crecimiento en torno al 1% para el 2011, o que en España el paro se sitúe en el 20%. Tienen necesidad de extender la ilusión capitalista, minimizando la dimensión y extensión de la crisis, de una población decidida a tirar hacia delante esta sociedad, una población sumisa pero activa, participativa en sus proyectos, pronta al consumo, lo que no se consigue con una población timorata y empobrecida.

Repasemos lo que se ha hecho realidad a lo largo de este año aquí en España: despidos y cierres de empresas, EREs, reestructuraciones, deslocalizaciones; destrucción de un millón y medio de empleos en esta año, que ha alcanzado el record de 6.000 empleos diarios; 276.000 familias sin prestación social alguna; 1.135.00 hogares sin ningún ingreso; cierres en el pequeño comercio, un sector que agrupa a 3 millones de personas en 650.000 locales y que ha visto como cerraban 40.000 locales, a un ritmo de 100 locales diarios; aumento del paro a 4,5 millones, un 20% de la población activa. Por lo que respecta al paro juvenil (menores de 25 años), se ha doblado en dos años alcanzando ahora el 40%.

Estas son las cifras, este es el panorama que los media nos ofrecen. No es nuestro propósito ahora abundar en estas cifras, insistir en la miserabilización en aumento de amplias capas de nuestra población.

 

Simplemente, vemos la foto de nuestra realidad y la sabemos producto de un modo de civilización, que llamamos capitalista, mientras los media (al decir los media incluimos todo _o casi todo_ el discurso intelectual expresado en los medios de formación de masas) la consideran fruto de una mala gestión. Están en contra de esta foto, la rechazan sin criticar lo que la hace posible, el actual modo de producción, y dando por descontado que éste no es histórico y transitorio sino natural y para siempre. Quieren lo imposible, el mantenimiento de las condiciones que construyen hoy nuestra vida, sin sus consecuencias. Pero la destrucción de empleo, el abaratamiento de la fuerza de trabajo, la disminución de las prestaciones sociales son no la excepción sino la regla, la normalidad de la vida en este sistema capitalista.

Los movimientos del capital

Lo que se ha podido constatar pues en este llamado periodo de crisis y ahora en su "recuperación", se enmarca en el denominado período neoliberal, y en la continuidad de las políticas («Consenso de Washington») que le caracterizan. Las transformaciones en el funcionamiento del sistema capitalista son y serán importantes, y muchas, quizás la mayoría, se ocultan bajo el torrente de propaganda que responde a las estrategias secretas de las empresas. Pero por lo pronto se va materializando la continuación de un enorme proceso de concentración del capital que abarca a todos los sectores económicos, tanto financiero como productivo, vemos, por ejemplo, uniones de bancos, de compañías aéreas, de empresas que comercializan y manipulan el agua, de la industria, etc.

Siguen y aumentan igualmente los grandes movimientos de población. Por todo el mundo, allí donde miremos, vemos deslocali- zaciones de fábricas, reducciones de plantillas y cierres empresariales, obreros en paro, reducciones salariales, mayor presión para producir más, jornadas interminables, desplazamientos de pobres hacia trabajos precarios o para encontrarse con unas condiciones de supervivencia más precarias aún, etc.

En los últimos treinta años se ha producido en el mundo un acelerado proceso de proletarización que ha atrapado a enormes cantidades de la población mundial, millones de personas se han agregado a la masa de los asalariados, en Asia, China, India, Indonesia, Vietnam, etc, grandes cantidades de seres humanos se han desplazado dentro de los mismos estados, o de unos estados a otros, o de un continente a otro. Muchos de ellos se han desplazado dentro de los llamados estados emergentes; otros al mundo capitalista occidental: América del Norte o UE, con la ilusión de transformarse en trabajadores asalariados, en proletarios, con un alto grado de precariedad: trabajadores mal pagados, clandestinos sin papeles, con jornadas de trabajo interminables, en condiciones laborables infames, etc.

Por lo que respecta a España la población inmigrada representa ya el 11,3% de la población, con más de 7 millones de extranjeros censados.

 

 

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También comprobamos que el proceso disciplinante sobre los trabajadores no sólo no cesa sino que aumenta y se agrava, convirtiendo en más precaria su situación y haciendo patente aquello de que siempre hay crisis para los mismos y demostrando lo que hemos repetido tantas veces, que el sistema capitalista aboca nuestra supervivencia a una crisis permanente.

Esta expansión capitalista ha ido acompañada de la aplicación de una serie de fuertes medidas disciplinarias sobre la clase trabajadora, que se han dado a través de mecanismos directos, la tan conocida flexibilidad laboral, recortes y ajustes salariales, prolongación de jornadas de trabajo sin cobrarlas, contratos precarios o trabajo clandestino, bajos salarios, etc., y actuación represiva policial cuando lo consideraban oportuno. Pero las medidas disciplinarias también se han ejercido mediante políticas monetarias duras y agresivas, el aumento de la carestía de la vida, el organizado endeudamiento de los obreros vía créditos etc. Todo ello publicitado y mediatizado a través de los mass-media, sobre todo la TV, propaganda que más que una corriente de opinión, crea una actitud, una manera de hacer y comportarse dentro del orden de este sistema capitalista, ante los empresarios, sus instituciones, sus burócratas o penal.jpgpolíticos.

Al mismo tiempo y a poco que se observe, nada más falso que el sistema capitalista se encuentre estancado. En los últimos treinta años la economía capitalista tuvo tasas de expansión superiores al 3% a nivel mundial. En las últimas décadas China registró un crecimiento medio del 9'5% y India del 7'5%. El aumento de la productividad económica en EEUU desde 1995 fue mayor del 3% anual, exceptuando el año 2001 que decreció al 0'8%. Sin embargo el crédito siguió potenciando el sistema y pronto permitió un nuevo impulso a la expansión de la economía. Algunos de los llamados expertos economistas opinan que este protagonismo del sistema financiero fue más allá de sus posibilidades, pero la realidad confirma que en cuanto a la acumulación de beneficios y en la valorización de todo lo que halla a su paso, también en la esfera financiera, el sistema capitalista carece de límites, pues esta es su vorágine original, como ya señalaba Marx: "no tiene medida".

Es difícil pensar el porvenir de este sistema "sin medida", un sistema que carece de límites o lo que es lo mismo que su límite es él mismo: crece destruyendo (Copenhague nos lo acaba de recordar). Hemos visto, a lo largo de los años de desarrollo del modo de producción y de vida capita- lista, distintas formas ligadas al desarrollo de la Técnica. Los distintos modos de organización del trabajo (manufactura, cadena de montaje...) y las nuevas fuentes de energía (vapor, electricidad...) marcaban estas formas. Hoy la técnica (robotización, computerización, nanotecnología, biotecnología, extensión del campo virtual, etc.) se nos aparece, como el capital, sin límites. Con ella la destrucción se recicla en crecimiento (la polución industrial es reciclada en industrias anticontaminantes que produ- cen plusvalía; el CO2 puede tratarse técnica y comercialmente y producir ganancia; etc.). El límite del capital ya es sólo humano. Es el "ya basta" que desde Chiapas a Corea escuchamos en todos los rincones de la Tierra.

Más allá de los media

Queremos ahora fijarnos en las respuestas de la población explotada por el capital a lo real de esta crisis. Además de las respuestas respetuosas con las necesidades del capital y bien canalizadas por los sindicatos, ya bien pregonadas por los media, ha habido otras más irreverentes, más espontáneas y autoorganizadas fuera del corsé sindical, a las que ahora aquí con dificultad nos aproximamos por la ocultación deliberada que se hace sobre ellas. Ocupaciones, secuestros de dirigentes, destrucción de fábricas y de mercancías, etc. No queremos con esto introducir la falaz distinción entre luchas reformistas y luchas revolucionarias o anticapita- listas: en ambas sus protagonistas procuran mejorar su condición, pero sólo unas nos muestran resortes por los que escapar a la lógica producti- vista, y a ellas ahora atendemos. Tampoco queremos magnificar el grado de violencia de muchas de estas respuestas, no es esta cota de violencia la que valoramos como medida de radicalidad, aunque ciertamente ella nos muestre el grado de determinación del individuo o colectivo en cuestión.

Como ya hemos dicho, no es nuestro interés, al anotar estas respuestas, insistir en las condiciones miserables y represivas que las provocan, condiciones bien conocidas y que los mismos medios de comunicación nos relatan. Lo que queremos subrayar es la respuesta por parte de estos individuos, de estas poblaciones sometidas y explotadas, respuesta individual o colectiva que transgrede el marco de normalidad impuesto por los media. Respuestas de la gente normal, espontáneas, autoorganizadas; gente que conserva, en contra de lo que quiere hacernos creer la televisión, una orientación natural por la igualdad y la comunidad. Fuera de la órbita televisiva aprendemos que no todos los trabajadores pactan reducciones salariales para evitar despidos, que muchos, con decisión, consiguen no perder sus mejoras laborales largo tiempo conquistadas, que otros quieren ya dejar el trabajo asalariado y ensayan otras formas de vida. En su órbita sólo podemos ser televidentes, consumidores, productores. Fuera de ella, en la calle, aún podemos ser iguales, hablantes, poetas o creadores de nuestras propias vidas.

 

Respuestas: una mirada a nuestro alrededor

Sabemos que aquellos hechos que ignoramos sobrepasan en mucho a los que conocemos. Como en tantos territorios, la región española, sujeto predilecto de esta crisis, ha protagonizado luchas en contra de sus efectos más directos: EREs, cierres de empresas, y despidos. Quizás la magnitud del desastre haga estimar pequeña la respuesta. Razones habrá, no la menor es la importancia aún del lazo familiar en España. Pero aquí están las luchas, anotemos algunas para contemplarlas todas, en un marco de creciente conflictividad como nos pinta la misma CEOE: Según el último informe sobre conflictividad laboral publicado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), las horas de trabajo perdidas por huelgas en España hasta agosto fueron 31.959.134, lo que supone un aumento del 14,89% con respecto al mismo periodo de 2008, y se debieron a las 645 huelgas contabilizadas en el periodo, que afectaron a 2.022.534 trabajadores censados.

Gijón (Asturias). Mayo 2009. Ante el aviso de cierre de los Astilleros de Gijón para el 31 de mayo, los trabajadores se encierran en el interior contra el lock-out decretado. Un intento de salir a manifestarse por el centro de la ciudad es bloqueado por los antidisturbios de los que los encerrados se defienden con la ayuda de hondas, bolas de acero, cócteles molotov, cohetes, granadas, containers, grúas... La movilización de los obreros es para que la empresa firme un seguro que garantice el pago de las pensiones a los prejubilados, lo que para CCOO y UGT no es necesario y se oponen a tales acciones. Durante las manifestaciones en apoyo de los trabajadores de la Naval Gijón los antidisturbios hirieron a un manifestante. Patronal y ayuntamiento criminalizaron su lucha y encarcelaron, acusados de sabotaje, a dos dirigentes de la CSI. La lucha se intensifica.

Vigo (Pontevedra). Junio 2009. Con la crisis económica como excusa, patronal y gobiernos han ido imponiendo en toda Pontevedra reformas laborales, privatizaciones de empresas públicas, precariedad laboral, contratos basura, congelación salarial, impunidad en los despidos; este es el talón de fondo donde se han roto las negociaciones del convenio del metal en Pontevedra y el inicio de una huelga indefinida. No hay acuerdo respecto a la duración del convenio, al aumento salarial y a la bolsa de empleo, y sobre las contratas (los astilleros subcontratan a más del 80% de la mano de obra). En Vigo, después de las asambleas matinales los trabajadores se enfrentan a los antidisturbios con barricadas incendiadas, con piedras, martillos, y bloquean las carreteras.. A pesar de que muchos obreros tienen convenio propio, como es el caso de Citroën y de los Astilleros, se suman a tales movilizaciones.

Los pequeños hurtos en supermercados aumentan, así como las acciones más simbólicas en las grandes superficies, como la que llevaron a cabo un grupo de gente en el super de la Guineueta, en un barrio de Barcelona: llenaron 12 carros de distintos productos, pasaron por caja y a continuación dijeron que no iban a pagar, que pagaran los causantes de la crisis, y repartieron el género entre los vecinos.

En Francia vemos acciones menos prudentes, más arriesgadas pero más eficaces para disuadir a los empresarios de cerrar sus empresas o pactar despidos a bajo coste. Anotemos también algunas de estas respuestas:

En Villemur-sur-Tarn, en la Fábrica Moles (equipamiento automóviles) son secuestrados el 21 de abril del 2009 Marcus Kerriou, cogerente, y otro dirigente y son "retenidos" durante 30 horas por los trabajadores ante la amenaza de cierre de la empresa: se retrasará el cierre a octubre y se pagarán los días de huelga a parte de establecer un fondo de 2,5 millones de euros para un plan social.

En la empresa Sony, dos semanas después de ser retenido por sus asalariados, el PDG de Sony se comprometió a aportar 13 millones de euros en caso de reconversión (10.000 euros a demás de la indemnización legal y 45.000 euros en caso de despido).

Igualmente, en la fábrica M de Pithiviers, los trabajadores obtuvieron una indemnización por despido de 30.000 euros; y los trabajadores de Scapa France, en Bellegarde-sur-Valserine consiguieron que la prima de partida pasara de 890.000 a 1,7 millones de euros.

Los trabajadores del grupo Rencast (fundición piezas automóvil, filial del grupo italiano Zen, en quiebra), en Thonon-les-Bains, bajo la amenaza de liquidación de la empresa deciden volver a fundir las 3.400 piezas ya fabricadas destinadas a Renault para la fabricación del Twingo en Eslovenia y hicieron que Renault cediera: obtuvieron una prima de 30.000 euros a demás de las indemnizaciones y el pago de los días de huelga.

También las bombonas de gas se convierten en instrumento de lucha y de disuasión: El 13 de julio de 2009, los trabajadores de New Fabris (Chatellerault, Vienne) ante la amenaza de liquidación de la empresa la ocupan y amenazan con hacerla saltar instalando las botellas de gas, logrando una indemnización de 12.000 euros y un contrato de transición de 12 meses pagados al 95% del salario. Indemnizaciones superiores a los 30.000 euros lograron con los mismos métodos los trabajadores de muchas otras empresas.

Los 25 suicidios de France Telecom serían, más que una respuesta, una escapada dramática a una situación en que no se tiene capacidad de abordar y que por repetida se ha hecho colectiva. France Telecom., a partir de su proceso de privatización en 1996, a caballo de 70.000 despidos y de la introducción de una estresante organización del trabajo de cara a aumentar la productividad, sería sólo un ejemplo de la violencia del trabajo que hace que en Francia cada año un millón de trabajadores sean víctimas de alguna enfermedad profesional o de un accidente de trabajo. Francia con la mayor tasa europea de productividad por hora de trabajo también tiene la mayor tasa de suicidios (2,1 por 10.000); de los 10.400 suicidios en 2008, 500 estarían relacionados con el trabajo.

También en Francia aumentan entre 2008 y 2009 los hurtos en almacenes: casi 5 mil millones de euros de mercancías que han ido a parar a bolsillos no muy delicados.

La misma forma de lucha con secuestros de dirigentes y con huelgas salvajes la vemos en otras regiones europeas; sólo a título de ejemplo citemos:

En Italia, el 25 de febrero de 2009, Benetton despide a 143 trabajadores: el director de personal y su secretaria son secuestrados y la policía entra a "liberar a los prisioneros". En Bélgica, contra un plan de despidos en Cytes (empresa química en Drogenbos), los trabajadores ocupan y secuestran a dirigentes hasta que los sueltan al llegar a un preacuerdo. En Gran Bretaña, en junio de 2009, la extensión salvaje de la huelga ilegal y de solidaridad a 26 sitios de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire) hizo ceder a los patronos logrando la readmisión de todos los despedidos en anteriores huelgas.

De norte a sur, en África: sólo dos ejemplos:

Egipto, agosto 2009. Con el 40% de la población en el límite de la pobreza, con una elevada tasa de paro (10% cifra oficial) se suceden huelgas, revueltas, manifestaciones. Luchas contra el impago de salarios en el textil recién privatizado, huelgas y manifestaciones en el transporte público, en los ferrocarriles, en el funcionariado, con violentos enfrentamientos que se saldan con penas de muerte (en los 6 primeros meses de 2009, los tribunales han dictaminado 230).

Sudáfrica, julio 2009. En un escenario de agitación social con huelgas en numerosos sectores y revueltas en grandes municipios, se suceden violentas manifestaciones contra las condiciones de vida (sin agua ni electricidad ni sanidad), incendios en almacenes, pillajes en supermercados, con violentos enfrentamientos con la policía.

En Estados Unidos la magnitud del desastre llega a grandes sectores de la población que se ven obligados, para sobrevivir, a compartir el alquiler de la vivienda, acampar en parques y amplias zonas con tiendas de campaña, dormir en el coche, que pasa a ser vivienda. Aumentan los problemas psíquicos, los suicidios (un 28% del 2007 al 2008), se llenan más las cárceles.

La reacción de mucha gente también es fuerte: resistencia al desalojo de las viviendas con la ayuda de los vecinos, ocupación de viviendas vacías, etc.

En México, destacar el conflicto de los electricistas de la compañía nacional Luz y Fuerza del Centro (LFC) y la resistencia obrera con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). El 10 de octubre 2009, Calderón aprueba un decreto de extinción de la compañía nacional LFC, que agrupa a 44.000 trabajadores y 22.000 jubilados, que es ocupada por 6.000 policías y militares y a la que son transferidos 3.000 trabajadores de la CFE y 800 ingenieros militares. El SME era el último obstáculo para la privatización de la energía y Calderón lanza una estrategia para anularlo dejando endeudar la LFC y a continuación cerrándola, apoyándose en la progubernamental Compañía Federal de Electricidad (CFE), con la que la fusiona, y son despedidos los 44.000 trabajadores de la LFC. Inmediatamente se organiza la resistencia. El 16 de octubre una manifestación reagrupa a más de 300.000 trabajadores y el día 24 se forma una Asamblea de Resistencia Popular y el 11 de noviembre una huelga general paraliza México. El pulso es fuerte. El gobierno de Calderón criminaliza la resistencia sindical contra el decreto de extinción de la LFC. En enero de 2010 son detenidos dos trabajadores del sindicato de los electricistas que pronto son liberados por falta de pruebas. Hoy continúan las movilizaciones de los electricistas para defender su fuente de empleo, mientras el gobierno prapara la utilización de la fuerza contra el SME.

( Ver `Correspondencia' del presente nº, página 44).

 

La pobreza ha convertido a la isla caribeña de Jamaica en uno de los países más violentos de la región con tasas que superan a Colombia. Mientras la violencia se concentra en las poblaciones marginales de los centros urbanos, los efectos se sienten por todo el país, particularmente en la forma de alzas en el nivel de pobreza y el estancamiento económico. El trabajo escaso y la cultura violenta va ganando territorio al no encontrar los jamaicanos alternativas para ganarse la vida. Por ejemplo, muchas mujeres han dejado sus actividades domésticas por un tiempo para llevar drogas a los Estados Unidos y el Reino Unido. En éste, hay más de 300 mujeres jamaicanas en prisiones por haber transportado drogas. Se ha extendido la práctica del robo a los almacenes y el asalto a las plantaciones agrícolas para hacerse con los bienes mínimos de subsistencia. Es práctica normal la organización de la gente en cuadrillas o piquetes que realizan cada vez más este tipo de acciones contando muchas veces con la simpatía de sus comunidades que están frustradas con el Estado

 

Sabemos, desgraciadamente, como en Haití el salario mínimo por día en la actualidad es de menos de un dólar. A primeros   de junio de 2009 miles de personas se manifestaban desde hacía varios días en la capital Puerto Príncipe exigiendo la promulgación de una ley que llevara a cinco dólares el salario mínimo diario en el sector de la subcontratación. La llegada de residentes en las zonas marginales dio una nueva magnitud a los disturbios, los cuales se enfrentaron a la policía; los manifestantes quemaron algunos vehículos. Ninguna organización se hizo responsable del movimiento de protesta. Las Cortes del país más pobre de América aprobaron el aumento pero el poder ejecutivo sin embargo hasta ahora se ha negado a promulgarla.

 

No obstante, a pesar de las represiones ejercidas por el poder, la lucha por el aumento del salario mínimo ha ido sumando más y más gentes. El día 19 de noviembre 2009 en Guatemala se da "La larga marcha campesina". Carreteras bloqueadas, labores paralizadas, movilizaciones de campesinos y sindicalistas se suceden en Guatemala, en busca del pago de "múltiples deudas pendientes con el pueblo". Reclaman un mayor acceso a la tierra, la derogación de la ley de minería y más recursos para salud, educación y agricultura. El pedido de tierras para trabajar, el rechazo a la minería como está planteada, el cese de la persecución de líderes indígenas, la nacionalización de la energía eléctrica y el combate contra la impunidad, algunas de las demandas que conformaron 168 organizaciones campesinas.

 

Otra movilización fuerte fue la registrada el 27 de octubre, cuando unas 40.000 personas, en su mayoría campesinos, bloquearon las principales carreteras del país, tomaron edificios públicos y paralizaron sus tareas como parte de un plan que incluía 23 acciones simultáneas para hacer ver sus peticiones.

 

En 2008 el 49,3% de menores de 6 años vivía en condiciones de desnutrición crónica. Los más afectados siguen siendo los habitantes de poblaciones rurales e indígenas, donde el porcentaje de desnutrición alcanza una media de un 70 %. Sus índices se comparan con los de Madagascar, Etiopía, Yemen y Nigeria.

 

Por otra parte, el gobierno ha impuesto el estado de Prevención en San Marcos en estas navidades, por el asalto por parte de piquetes formados por pobladores de la zona, a las centrales transformadoras y distribuidoras de energía eléctrica. Unión Fenosa y Deocsa denuncian la deuda de 7 millones de quetzales por parte de los consumidores que se niegan a su pago. Las eléctricas querían cortar el suministro, lo cual motivó la ocupación de los puntos neurálgicos.

 

En Perú, el secular oprobio que sufren los indígenas awajum y wampis del alto Amazonas estalló una vez más este 5 de junio. Recordemos que en su campaña electoral Alan García prometió obviar el TLC (Tratado de Libre Comercio). Estos territorios se encuentran hoy afectados y reducidos por la creciente e irracional explotación de recursos como el oro, la madera, el petróleo y el gas. Muchas de estas explotaciones corresponden a áreas entregadas en concesión por el gobierno peruano a empresas transnacionales. En junio de 2008 el Congreso aprobó siete decretos que facilitaran la promoción comercial entre el Perú y EUA mediante el TLC., los cuales generaron protestas en la Amazonia exigiéndose su derogación. El día 9 de abril de 2009 las organizaciones indígenas iniciaron un paro nacional y la ocupación de carreteras. Hubo terribles enfrentamientos. La respuesta del gobierno fue la masacre de 40 indígenas; éstos a su vez dieron muerte a nueve policías. Recordemos, de paso, el titular de El País al día siguiente: "Nueve policías muertos y siete desaparecidos en Perú".

Los disturbios constituyen la peor violencia que se ha desatado en Perú en la última década y el primer gran conflicto que enfrenta el presidente García desde que asumió la presidencia en 2006. En Perú existen 288 conflictos sociales en curso, de los cuales 132 tienen que ver con el medioambiente. De ellos, 103 corresponden a la minería y los hidrocarburos, según datos oficiales.

El proyecto Río Blanco, propiedad de la británica Monterrico Metals _de Zijin Mining, la mayor aurífera china que cotiza en bolsa_ que contempla una inversión de 1.400 millones de dólares, ha sido fuertemente rechazado por los pobladores que temen el saqueo de la zona. Río Blanco, cuyas reservas probadas y probables ascienden a 500 millones de toneladas de minerales con pureza de 0,63 por ciento de cobre, espera producir unas 200.000 toneladas de cobre y 2.000 toneladas de molibdeno anuales. La fuerte resistencia con frecuentes actos de sabotaje a la maquinaria minera y a los accesos de las explotaciones han obligado a García a aumentar la represión sobre la población indígena.

Argentina vive horas de lucha y enfrentamientos por las dramáticas condiciones en que ha sido sumido el país. En junio último, 15 asaltantes irrumpieron en un depósito de mercaderías del barrio de Nueva Pompeya de la capital, y saquearon el almacén robando electrodomésticos. El hecho ocurrió en un depósito ubicado en Ancasti, junto a las vías del ferrocarril Belgrano Sur. El grupo llegó en dos furgones y asaltó la nave tras engañar a un guardia. Una vez dentro, los ladrones amenazaron a seis empleados y camioneros. "Los hombres armados eran sólo dos. El resto no tenía ar- mas", dijo un jefe policial. "No fueron violentos para nada. Nos encerraron en una oficina y no les pudimos ver las caras", dijo uno de los empleados.

A finales de agosto, grupos de trabajadores con sus familias en paro, protestan en Río Gallegos: no reciben las pensiones que el gobierno les prometió. Son apaleados, y al caer al suelo, tiroteados, hay mujeres embarazadas. La protesta se hacía al margen de cualquier organización sindical, denunciando los acuerdos que las petroleras de la región habían suscrito con los sindicatos petroleros de no interrumpir éstos en ningún caso la producción de crudo.

Durante una tensa jornada, el 25 de setiembre y en la provincia de Salta, 1.500 personas se congregaron y bloquearon la ruta nacional, denunciando la represión de la policía, como los allanamientos clandestinos que llevaba a cabo esta fuerza. Luego de los incidentes, frente a la planta de gas de la multinacional Panamerican, los pobladores afirmaban que efectivos de infantería de la provincia entraron rompiendo puertas en viviendas de la localidad de Aguaray en busca de desocupados que habían protestado en la multinacional distante a siete kilómetros de esta localidad.

Organizaciones de los Movimientos Sociales en Argentina se movilizaron con miles de seguidores el día 16 de octubre, desde el ministerio de Agricultura hasta la Plaza de Mayo en B. Aires, contra la colonización, mercantilización y precarización de la vida para que se terminen los desalojos y la persecución a los luchadores sociales. La actividad comenzó cerca del mediodía, con una conferencia de prensa frente al ministerio de Agricultura: "Defendemos una producción sana, diversificada, el derecho a la tierra, el agua, las semillas. Queremos que los bienes de producción estén realmente en la mano de quienes producen los alimentos... somos los que defendemos la vida. No a las transnacionales, no a la mercantilización de nuestros bienes naturales".

El día 30 del mismo mes, integrantes del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) se enfrentaron en la región del Chaco con la Policía tras abrir un depósito oficial donde se encontraba mercadería que debía ser repartida entre la gente del lugar pero que en realidad iba destinada a los arribistas y amigos de las autoridades del lugar: "En el lugar había elementos para abastecer a toda la gente del Impenetrable que hoy en día se están muriendo de hambre". Por los incidentes hubo más de 20 detenidos. Los manifestantes hambrientos y cansados de no tener respuestas del Gobierno decidieron ir por comida. Fue en ese momento cuando se convirtieron en víctimas de una represión policial. "No pueden cerrar comedores, no entregar bolsones, tener chapas de cartón guardadas cuando tenemos barrios completos que tienen sus ranchos de paredes de plásticos".

En Asia, entre los varios ejemplos destacamos dos, uno en Bangladesh y otro en Corea.

En Dhaka, Bangladesh, en junio del 2009, la huelga de los trabajadores textiles de Ready Made Garment (RMG), en demanda de un aumentó salarial y la paga de los salarios pendientes, se intensifica. La policía y los ANSARS (grupo paramilitar auxiliar de la policía) llegaron. La policía comenzó a disparar gas lacrimógeno para tratar de dispersar las manifestaciones. Los trabajadores respondieron con lluvia de piedras y ladrillos. Entonces los ANSARS abrieron fuego con balas de munición real contra la multitud. Dos trabajadores fueron tiroteados, uno, Al-Amin, 26 años, murió en el hospital. Cuando se conoció la noticia de la muerte de Al-Amin, se extendió a otras fábricas la huelga en solidaridad. La multitud insurgente entonces ocupó la fábrica, rompiendo ventanas y destruyendo las oficinas. Se quedaron en la ocupación una hora y media, tiempo en el que se incendió el almacén de la fábrica y prendieron fuego a Company Pick-up Truck.

Los trabajadores después irrumpieron en el campamento de los odiados ANSARS ubicado en el recinto de la fábrica  y rápidamente le prendieron fuego. Un «funcionario» encargado de la comisaría de Ashulia, declaró: «Recogimos el personal ANSARS junto con sus armas para aliviar la situación y salvarlos de la turba enfurecida». El trabajador superviviente de los disparos permanece en estado crítico,  además 40 trabajadores y policías resultaron heridos en los enfrentamientos. Como han admitido los sindicatos, en RMG y en las demás factorías de la industria textil tienen una influencia realmente muy limitada en las luchas de los trabajadores. La mayoría de las luchas del sector textil y de prendas de vestir son expresión de la capacidad de los trabajadores para organizarse.

Día 30 de julio del 2009: tres días de huelga de los trabajadores textiles en la zona industrial de las periferias de Dhaka. Siguen los persistentes brotes de cólera de los trabajadores. La revuelta se inició en el polígono industrial de Ashulia cuando la empresa Shui Industrial Park del grupo Pretty despidió a 1000 trabajadores. El lunes 27 de julio, sobre las 10 horas de la mañana, miles de trabajadores dejan sus lugares de trabajo y ocupan las calles del polígono industrial dedicado exclusivamente a la producción de mercancías para la exportación y donde se agrupan muchas fábricas textiles.

La policía trata de reprimir la manifestación de los trabajadores, disparando botes de humo y balas de caucho, y más de 100 obreros quedan heridos. La respuesta de los trabajadores es inmediata, unos 50.000 _prácticamente la totalidad de los obreros que trabajan en esta área_- ocupan las calles del complejo industrial. Los obreros se dividen en numerosos grupos e incendian varias fábricas (al menos tres dedicadas a la fabricación de jerseys (pull-overs) y dos fábricas de lavado de ropa), más de 8.000 máquinas fueron destruidas, gran cantidad de mercancías quemadas, y fueron reducidos a ceniza al menos diez camiones y otros muchos vehículos. La revuelta duró tres días.

 

La huelga de la Ssangyong Motors Company en Pyeongtaek. En febrero de 2009, los ejecutivos de la Shanghai Automotive Industry Corporation, máxima accionista de la empresa de automóviles Ssangyong Motors, hacen publico su plan de restructuración para la planta de Pyeongtaek: 1.700 despidos de obreros de contratos antiguos, cuyas condiciones se pueden negociar, la mayoría prejubilados; más 300 despidos inmediatos de obreros eventuales.

En febrero, en esta fábrica trabajaban 8.700 trabajadores. En mayo sólo quedan 7.000 trabajadores, 1.700 ya han sido despedidos. El 22 de mayo, se inicia la huelga en la factoría y más de 1.000 trabajadores se encierran en los locales de la empresa. Los obreros reclaman: «No a los despidos, Seguridad laboral para todos, No a la descolocación de la empresa».

Los obreros se organizan. Por una parte, en un movimiento exterior compuesto principalmente por otros obreros de la empresa y familiares, que se preocupan del apoyo a los encerrados. Y por otra parte en el interior de la factoría se constituyen 60 grupos de base, con un mínimo de 10 trabajadores en cada grupo, y cada grupo elige un delegado para coordinar las acciones.

La policía y grupos paramilitares intentaron varios asaltos violentos, unos en el mes de junio y otros en el mes de julio, en todos fueron rechazados por los trabajadores organizados, aunque en los ataques del mes de julio los trabajadores perdieron terreno y tuvieron que reducir su espacio ocupado a los talleres de pintura.

Los burócratas del sindicato oficial del metal practican el doble juego, dicen que apoyan a los trabajadores y amenazan con una huelga general, pero en secreto negocian con la empresa.

El 5 de agosto, después de 77 días de huelga y de encierro con unos obreros en lucha demasiado agotados, el sindicato y la empresa hacen público el acuerdo. Los burócratas sindicales logran convencer a los obreros, tan cansados como aislados, y la huelga termina. Los acuerdos son demasiado pobres para lo que reivindicaban los obreros: la empresa mantendrá el 70% de los despidos y un 48% quedaran en baja no pagada por la empresa sino por el estado, en espera que posteriormente la empresa los vuelva a necesitar, sólo entonces podrán reintegrarse al trabajo.

La respuesta del eslabón más débil. En Italia, donde la economía sumergida y la real se entrecruzan y apoyan en entramados empresariales, y congenian en los banquillos del Parlamento, los diputados aprobaron el 8 de agosto de 2009 la Ley Maroni (Ministro del Interior del gobierno Berlusconi), también conocida como "Paquete de seguridad". Una ley de gran utilidad para el capital que utiliza a la población inmigrante sin papeles como ejercito de reserva. Cuando hay expansión los sin papeles componen la mano de obra barata, cuando hay crisis son retirados del mercado de trabajo, encerrados en los Centros de Identificación y Expulsión ( CIE) _que es como califica la nueva ley a los tradicionales Centros de Retención_ antes de ser expulsados a sus países de origen. Además, la Ley Maroni incrementa de 2 a 6 meses el tiempo de internamiento, faculta al ejército para la caza de indocumentados, favorece los somatenes civiles para patrullar en barrios populares en apoyo de la represión al proletariado extranjero. En suma, satisface la necesaria seguridad para la burguesía y alimenta la ilusión de trabajo para la clase trabajadora autóctona, en un irresponsable e inmoral ejercicio de fomento de la xenofobia colectiva.

La entrada en vigencia de esta ley fue respondida con el levantamiento de los hombres y mujeres hacinados en los CIE y la profusión de protestas, huelgas de hambre, incendios provocados y enfrentamientos con el ejército.

Desde el 6 de agosto hasta finales de este mes, en Ancona, Roma, Milán, Gradisca d'Isonzo, Turín, Bari, Módena, Sollicciano, Monza y Bolo- nia se sucedieron importantes actos de resistencia en un desesperado intento de evitar su aplicación. En un primer momento las autoridades intentaron negociar con los amotinados, asegurándoles que la ley no sería de aplicación para los que hubieran sido internados antes de su promulga- ción. Esta tentativa de parar las revueltas fue en vano. Tal como expresaron los amotinados de Milán, cada uno con su historia y su lengua, pero unidos en la lucha: "Lo hacemos también por los que vendrán después de nosotros."

Fracasada la maniobra del gobierno por la vía "diplomática", el recurso a la represión se impuso.

Los mas destacados entre los amotinados fueron trasladados brutalmente a otros CIEs, el ejército entró en los dormitorios de los CIEs y sofocaron a base de palizas las revueltas, a los huelguistas de hambre se les negó el acceso al agua potable. En algunas cárceles en las que fueron encerrados los rebeldes acusados de sedición se produjeron actos de solidaridad por parte del colectivo de presos. En las calles de algunas ciudades, militantes antirracistas realizaron manifestaciones y actos de protesta antes los CIEs. Al fin, la represión y la propaganda mediática contra los inmigrantes ilegales consiguió reducir las protestas, lo cual no significa que la principal revuelta organizada por el colectivo de sin papeles en Europa haya quedado en el olvido.

Enero 2010. Ni los olvidos más rígidos, los decretados con mayor encono, son capaces de enclaustrar los gritos de la memoria.

No ha pasado ni medio año desde las revueltas de agosto, cuando en Rosarno, Calabria, el pasado día 7 de enero, y a modo de fin de fiestas, tres jóvenes cachorros de la xenofobia oficializada con la Ley Maroni, se corrieron una juerga disparando a un grupo de emigrantes temporeros que se hallaban reponiendo fuerzas al precario abrigo de los muros de una fábrica en un polígono de la citada población.

Tamaña salvajada, tan común en los países del primer mundo, en Italia esta vez no ha quedado inmune. ¿Será que se ha activado la memoria de los acontecimientos de agosto? He aquì lo ocurrido:

Varios cientos de inmigrantes, en su mayoría africanos que trabajan como jornaleros, salieron a las calles para protestar por la agresión sufrida por sus compañeros.

Las escuelas y los comercios de la localidad calabresa permanecieron cerrados al día siguiente ante el temor de que se repitieran los incidentes del jueves, que dejaron cientos de autos incendiados y daños en casas y negocios.

Los inmigrantes se reunieron el viernes 8 de enero delante de la Municipalidad para continuar con sus protestas, en una concentración que derivó en una manifestación por las calles de la localidad en la que se produjeron algunos enfrentamientos con los vecinos del pueblo, que organizaron por la tarde una protesta alternativa.

Este mismo viernes explotó la rabia xenófoba en Rosarno: 37 heridos. 19 migrantes y 18 policías. Dos extracomunitarios heridos de bala en las piernas, otros dos heridos de gravedad tras ser apaleados. Hubo caza al negro. Ciudadanos que se tomaron la justicia por su mano disparando y sitiaron Rosarno para que no hubiera testigos de la represalia; periodistas amenazados por los rosarneses; trescientos policías que acudieron para contener un terremoto social, una falla antropológica debida al choque brutal entre dos placas del sistema capitalista: el sur del Norte, territorio dominado, machacado, agostado por la `Ndrangheta, y el norte del Sur, la avanzadilla de una África que se niega a morir de hambre.

                                                                                                                                                                                                        Etcétera, enero 2010

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Kurt Seligman

 

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