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Las tentativas de inserción de la India en el capitalismo mundial

No son, los nuestros, unos tiempos en que se apueste por los desarrollos nacionales, se potencia más bien la explotación de los factores que aseguren los máximos beneficios a un capitalismo globalizado. Una mano de obra satisfecha en las zonas económicas especiales, una clase media que habla inglés, ideal para el desarrollo de Internet y para las centrales de llamadas, nos ofrecen una buena muestra de ello.

Se habla mucho de la India estos últimos tiempos, pero se habla muy poco de lo que se refiere al desarrollo del capital y a las condiciones de explotación del trabajo. A menudo los análisis son poco fiables al estar condicionados por las consideraciones geopolíticas del momento: se quiere ver en el desarrollo capitalista “democrático” de la India (cuarto puesto en el ranking mundial por su PIB) un contrapeso, o mejor, una barrera frente al desarrollo capitalista “autoritario” de la China. Mientras que la mayoría de análisis que tratan sobre la explotación del trabajo en la India se refieren principalmente a los sectores “nobles” de la informática y la investigación deslocalizados de los viejos países industrializados, en este trabajo intentaremos demostrar que el verdadero núcleo de la acumulación de capital en este país se halla principalmente en las condiciones de explotación que sufre el sector industrial (para lo que sigue hay que tener en cuenta la poca fiabilidad de las cifras y estadísticas que manejamos procedentes de fuentes que sólo dan informaciones grandilocuentes).

No nos dedicaremos a enumerar el enorme y complejo embrollo de la influencia de incontables partidos políticos y sindicatos afiliados en indescifrables relaciones con las estructuras sociales tradicionales ya sea a nivel nacional o en los distintos estados. El conjunto se superpone a las estructuras de clase y en su totalidad se halla inmerso en una cierta dinámica económica y social, origen además de enfrentamientos muy a menudo de una violencia desmesurada.

En el siglo XVIII, la India y la China controlaban entre las dos el 50% del comercio mundial; al final del período colonial (hacia los últimos años 1940), estos dos países sólo controlaban el 0,2%. Proyecciones capitalistas de futuro sueñan con que la China y la India “Chinindia” como denominan ya esta asociación, controlaran pronto este 50%. ¿Qué repercusiones tendrá este hecho para el conjunto del mundo capitalista? Si nos fijamos sólo en la India constatamos que una enorme cantidad de problemas van en dirección contraria a la formación de una entidad capitalista nacional; todos estos problemas se parecen más a peligrosas tormentas que a lluvias benefactoras. Al capital global poco le interesa el desarrollo nacional, lo que busca ante todo es la explotación de los factores que le proporcionan mayores beneficios en el contexto del mercado mundial.

LOS DEFICITS DE LA AGRICULTURA

Como sucede en cualquier país que se halle en un proceso de acumulación primitiva y de industrialización dentro de un universo capitalista basado en la competencia internacional, el mantenimiento de la competitividad que significa un bajo coste de producción se traduce en la India en un abaratamiento de todo lo que se refiere a la reproducción de la fuerza de trabajo, principalmente de los productos alimenticios. Esto nos demuestra la importancia del problema agrario que en un momento dado intentó abordarse con una redistribución de la tierras para animar a los pequeños propietarios mediante programas de riego y modernización ( bombeo de agua, mecanización, abonos, pesticidas, etc.). Pero este plan no funcionó debido a que los encargados de ejecutar estos programas eran los diferentes estados. Por un lado se produjeron enormes diferencias entre estados pobres y ricos mientras que, por otro, al ser los grandes y medianos propietarios tradicionales quienes gobernaban dichos estados sólo se preocupaban de lo que les reportaba beneficios. Lo que se llamó “Revolución Verde” (iniciada a partir de 1965-1966), a parte de permitir que los trusts americanos de las semillas y de los productos químicos se instalaran de manera durable, sólo consiguió confirmar el eslogan “En la revolución verde los ricos se enriquecen y los pobres empobrecen” (el 57 % de las tierras las acaparan el 12 % de la población activa agrícola, con una media de cuatro o más hectáreas, mientras los “sin tierra” representan el 26 % de esta población agrícola). La producción esencial de trigo y arroz apenas satisfacía las necesidades alimenticias básicas para una población en rápido crecimiento, por lo que había que recurrir a menudo a las importaciones; además, la falta de transporte (un problema crucial en la India) y de instalaciones de almacenaje hacía que se perdiera normalmente entre una cuarta parte o un tercio de la producción agrícola.

Hoy en día cerca del 60% de la población vive en zonas rurales lo que garantiza el mantenimiento de una abundante mano de obra y, por consiguiente, de una fuerza de trabajo barata para la industria y los servicios. Se calcula que dos tercios de la población dependen de una agricultura de muy baja productividad. La mitad de la población tiene menos de 25 años, el 40% menos de 18 años y, dentro de los próximos cinco años, la reserva de una nueva mano de obra alcanzará la cifra de 762 millones de candidatos a ser explotados por el trabajo.

LOS OBSTÁCULOS AL DESARROLLO INDUSTRIAL

Además de los problemas que acabamos de enumerar, muchos obstáculos impedían el desarrollo industrial de la India en 1947. Sólo unos pocos provenían del legado del colonialismo y de las ancestrales estructuras sociales del país, el resto eran fruto de un conjunto de problemas políticos que minaban cualquier intento de aplicación de un programa de industrialización planificada y de modernización de las infraestructuras necesarias para el desarrollo económico. Incluso en la actualidad, en que la fuerza de trabajo se encuentra absolutamente disponible y explotada de manera intensiva, se dan las mismas dificultades que frenan el desarrollo industrial a la vez que explican el auge de ciertos sectores capaces de superar dichos obstáculos. Como ya hemos dicho, el capital, ya sea nacional o mundial, no quiere solucionarlos, explota en su situación real todo aquello de lo que puede obtener provecho dentro de la división mundial del trabajo.

La totalidad del sector de las infraestructuras es un verdadero embudo que estrangula el desarrollo industrial. Un empresario indio constataba que el país se hallaba ante “una explosiva demanda de habitaciones de hotel, de plazas de avión, de servicio regular de electricidad, de puertos, de carreteras, de vías de tren, etc.” Una demanda a la que no puede dar respuesta la dotación económica asignada en la actualidad a este capítulo que sólo representa el 4,6% del PIB para el período 2008-2012, mientras que para el mismo período se calcula que con un 8% del PIB sólo se podrían atender los problemas más acuciantes; China, comparativamente, gasta siete veces más que la India en infraestructuras y lleva ya construidas diez veces más autopistas.

·      Electricidad: los continuos cortes provocan que las empresas más importantes se construyan sus propias centrales térmicas. El plan de cinco años de equipamiento eléctrico que finalizó en marzo de 2007 preveía llegar a una producción de 41.000 MW, en realidad sólo llegarán a producir 18.400 MW. El 30% de la producción se pierde a lo largo de las líneas eléctricas mientras que en el resto del mundo estas pérdidas sólo representan el 8% del total de la producción. Pero ésto no es sólo un problema de financiación del gobierno federal. La electricidad es un problema altamente político: es gratuita en principio para las zonas rurales pero su suministro es absolutamente caótico debido al mal estado de las instalaciones; los estados y los particulares que pueden permitírselo funcionan como las compañías privadas con sus propios generadores lo que se traduce en escasez de petróleo y de gas natural; hay mucho carbón, pero no suficiente para cubrir toda la demanda.

·      Carreteras: se llevan construidos 500 Km. Frente a los 2.500 que se construyeron en 2005 (dado el mal estado de las carreteras, la India que posee el 1% del total mundial del parque automovilístico registra el 10 % de todos los accidentes de carretera que se producen en el mundo. Las dificultades en la carretera son tales que en los cuarenta últimos años se ha doblado el tiempo del trayecto y además el transporte de paquetería mediante camiones de manera totalmente incoherente pesa como una losa sobre la producción industrial y sobre la productividad.

·               Los trenes: herencia en gran parte de la época británica, la mayoría de ellos se hallan en estado ruinoso; las dos terceras partes son de mercancías pero estos trenes van a una velocidad media de 25 km/h mientras que en el resto del mundo esta velocidad es de 60 Km/h. Se han construido corredores para mercancías entre el nuevo puerto de Bombay y Delhi para descongestionar los puertos y para dar salida a la producción de las zonas industriales del interior. La situación es todavía peor en los trenes de viajeros; en el cinturón de Bombay los trenes con una capacidad para 200 pasajeros transportan más de 500.

·    El puerto más moderno de India, del mismo nivel técnico que los puertos europeos, es Jawaharial Nehru Port, cerca de Bombay. Puede mover 2.500 contenedores diarios mientras que el puerto chino más grande mueve 12.000.

·   El nuevo plan prevé construir o bien modernizar en cinco años 35 aeropuertos, 76 puertos y 6.000 Kms. de autopistas; aunque se ha querido implicar en él al capital privado éste prefiere invertir fuera del país o en los sectores de punta relacionados con la informática, provocando así una mayor distancia entre estos sectores ultramodernos y el conjunto de infraestructuras obsoletas. El presidente de Wipo, una de las mayores empresas informáticas instalada en Bengalore lo resumía así: “El problema está en la puerta de la oficina; nos pasamos el día yendo de Boston a Hong Kong y en cuanto atravesamos la puerta del despacho andamos sobre basura”

·   Los problemas de educación y de salud representan obstáculos de cara a la utilización de ciertas fuerzas de trabajo en lo que se refiere la mejora de la productividad. Debemos tener en cuenta que la gran diversidad lingüística de la India (23 lenguas oficiales sin contar los dialectos y una de común: el inglés) así como la existencia de castas o de discriminaciones religiosas pueden representar un freno para la expansión económica, aunque también es cierto que esta diversidad sólo juega un papel relativo en la formación de un proletariado industrial. Pero en este caso el subdesarrollo también es un obstáculo: en 2002 la tasa de alfabetización era de 73% para los hombres y 48 % para las mujeres, realidad que eclipsa el hecho de que cada año salgan de la universidad o de las escuelas de ingenieros entre 400 a 600 nuevos diplomados, originarios, la mayor parte de ellos, de las clases medias y superiores (300 millones en 2006).

   El agua constituye otro problema. En su suministro se dan cita un sistema de distribución obsoleto con incontables pérdidas y cortes de suministro y las causas que origina la contaminación. Esta contaminación da lugar a enfermedades recurrentes y a envenenamientos causados por los vertidos industriales, por no hablar de las inundaciones o de las sequías catastróficas.

El capital, en su expansión mundial, ha buscado constantemente aprovecharse de situaciones locales que le permitan maximizar el provecho en las zonas o estados en los que se demuestra que hay factores económicos especialmente favorables a la explotación del trabajo, un cierto tipo de mano de obra y los necesarios intercambios comerciales ( especialmente estabilidad e infraestructuras). Vistos los problemas que acabamos de enumerar, la India ofrecía pocas posibilidades para una explotación capitalista tradicional a lo que se añadía el hecho de que los capitales acumulados por las empresas indias en el plano interior buscaban, debido precisamente a dichos problemas, invertir en el exterior con una rentabilidad superior, lo que a su vez no ayudaba a solucionarlos por falta de inversión interna. Pero a falta de inversiones de capital indio o extranjero en los sectores tradicionales (como por ejemplo China que explota una fuerza de trabajo muy barata), los capitales extranjeros han sabido explotar lo que realmente había y que no se veía condicionado por la carencia de infraestructuras y por todas las dificultades sociales.

Condicionantes de la historia, la India poseía una clase media muy importante (300 millones de personas), formada (500.000 titulados superiores al año) y hablando inglés (el 4 % de la población habla habitualmente inglés). Todo lo que se pudiera hacer a distancia sin tener que utilizar las decrépitas infraestructuras, con la ayuda de la informática se mandó para la India, verdadero paraíso para las deslocalizaciones de todo el mundo industrializado.

· En la actualidad y por las razones expuestas, la economía de la India presenta una yuxtaposición:

· Un campesinado numeroso y a menudo miserable (50 % de la población);

· Un proletariado industrial sobreexplotado como consecuencia de una reserva inagotable de fuerza de trabajo (no se habla de “migraciones” como en China aunque el éxodo           rural es patente en numerosos suburbios, 350 millones de indios (27 % de la población) viven con menos de un dólar al día);

· Una burguesía y una clase media prósperas (las diferencias salariales pasaron de 1 a 5 en 1991 a 1 a 14 en 2001) ocupadas fundamentalmente en los sectores de tecnología en una especie de centro de investigación mundial. Más de 100.000 indios confiesan hoy punta convertidos poseer una fortuna superior al millón de dólares( 700.000 Euros).

· Unas enormes diferencias no sólo entre las distintas clases sociales sino también en el seno de una misma clase debido al problema de las castas y de las minorías, diferencias que tienen que ver con la geografía física (fertilidad de la tierra, posibilidades de regadío, clima, etc.)

Un simple ejemplo permite darnos cuenta de estas diferencias: el teléfono móvil que precisa muy poca inversión en infraestructuras ha experimentado un enorme éxito al igual que en todos los países en vías de desarrollo (aunque la construcción de repetidores plantea problemas locales). En 1947 sólo un 0,2 % de la población poseía teléfono (fijo) y en 1982 un 2 %; en 2007 el 18 % de los indios poseen un teléfono, o sea 200 millones de móviles; en Delhi, la capital, este porcentaje llega al 50 % de los habitantes contra el 0,4 % en el estado de Bihar, en el nordeste, en las estribaciones del Himalaya).

Un 60% de la población posee una cuenta bancaria en Delhi contra un 5 % en Bihar.

LA TENTATIVA DE LAS ZONAS ECONOMICAS ESPECIALES

Estas enormes diferencias, verdaderos frenos a la acumulación de capital tanto nacional como extranjero, son objeto de una especial atención. Los distintos planes de desarrollo iniciados a partir del año 1950 tenían como objetivo reducirlas de manera drástica pero el parcial y progresivo abandono de esta economía planificada no hizo más que modificar los intentos más o menos fracasados de aplicar medidas dirigidas a solucionar los obstáculos más evidentes para este desarrollo capitalista..

Uno de los últimos intentos consistió en copiar el modelo chino mediante la creación de zonas económicas especiales (ZES), modelo que contribuyó enormemente a la explotación del potencial chino de fuerza de trabajo tanto por parte del capital local como por el extranjero. En febrero de 2006 se promulgó una ley cuya finalidad declarada era, por un lado, impulsar la implantación de empresas extranjeras y por otro, absorber, convirtiéndolo en productivo, el superavit de fuerza de trabajo originado por los campesinos que dejaban el campo. Los capitalistas y las autoridades locales (excepto en algunos estados de amplia base campesina) no dudaron en acudir a la llamada, ofreciendo condiciones muy favorables para una explotación barata de la fuerza de trabajo.

Se presentaron al gobierno central unos 400 proyectos ZES y cuando se había dado ya el visto bueno a los 63 primeros, empezaron a aparecer los problemas: una oposición por parte de los campesinos expropiados de sus tierras llevó a que se anularan. Desde un punto de vista exclusivamente capitalista, las ventajas que conllevaban para las empresas previstas en estas ZES era sorprendente: aparte de la inversión en capital fijo (el bajo coste de los terrenos y la concentración de los equipamientos públicos básicos), se podían aprovechar de reducciones de impuestos y de facilidades para la exportación, de la concentración del proletariado (estaba previsto un pool de mano de obra) con la autorización de control policial o en su caso sindical y su dispersión fuera de la zona de la ZES hacia zonas habitables en el exterior.

Mientras, en el Estado de Haryana ( en el que se halla la capital la ciudad-estado Delhi) queda todavía como proyecto la construcción de la mayor ZES de la India (10.000 Ha, más o menos la superficie de Paris), con un aeropuerto de carga, una Central de 2.000 MW y entre 200.000 y 500.000 trabajadores principalmente en distintas industrias punta. Otros proyectos están más especializados como una industria textil que quiere explotar a 30.000 trabajadores ocupando 30 Ha.

Por todos lados donde estas zonas industriales han querido instalarse han aparecido de inmediato numerosas huelgas, huelgas de hambre, cortes de carreteras, disturbios y otras formas de violencia. Una de las mayores oposiciones tuvo lugar en la región de Bengala occidental (región de Calcuta) el día 14 de marzo de 2007 con un enfrentamiento entre los campesinos desposeídos de sus tierras por el proyecto de la creación de una ZES de 4.000 Ha. por parte del gobierno comunista del Estado en Nardigram, resultado: 14 muertos y 45 heridos. Anteriormente algunos campesinos ya se habían opuesto a la instalación de complejos industriales como fue el caso de Orissa contra la instalación de una mina. Y más recientemente en Singar, manifestaciones contra la construcción de una nueva fábrica para el trust Tata acabaron con dos muertos. En estas luchas podemos ver en cierta medida una resistencia a la proletarización potenciada por el capital (podemos compararlos con acontecimientos sucedidos también en China)

La dimensión que tomó esta oposición fue tal, que obligó al gobierno federal a modificar la ley de 2006 limitando la extensión de las ZES a 5.000 Ha., obligando a dar un empleo a cada una de las personas desplazadas y prohibiendo a los Estados que expropiaran más terrenos para la creación de ZES. Este hecho tuvo como consecuencia que se congelaran muchos proyectos y se limitara su importancia. Este episodio es bastante sintomático de las dificultades con que se encuentra el desarrollo capitalista en la India y de las dificultades que halla para modernizar las infraestructuras; los políticos conscientes de la amplitud de este problema deben situarse constantemente ante la contradicción que se les presenta entre las exigencias de inversión en sectores estratégicos y el mantenimiento de sectores protegidos no sólo por el estado federal sino también por los distintos estados.

Aún existiendo estas dificultades, no faltan proyectos industriales de sociedades privadas, no sabemos si podrán contrarrestar la prioridad dada a las subcontratas y a las instalaciones diversas que giran en torno a la explotación de la informática, aprovechándose en cierta manera de las carencias que impiden una expansión industrial como los chinos. Quizás debamos dar crédito a los pronósticos de un “pope” de la planificación que afirma que “la próxima revolución del automóvil tendrá lugar en la India” considerando que los 10 millones de trabajadores a quienes se explota en 2006 para producir 1,3 millones de vehículos pasaran a ser 25 millones en 2016 explotados a su vez por Tata Motors, Renault-Nissan (asociados a Bajaj), Hyundaï, etc. Esto queda por ver, condicionado como está a la creación o mejora de una red de carreteras acorde con esta producción si se destina al mercado interior o que se haya previsto la construcción de puertos y otras instalaciones si se pretende desviarla hacia la exportación.

UN COMERCIO PROTEGIDO

Otro de los sectores protegidos –por razones de paz social y electorales– es el del comercio. Su concentración se regula para proteger a millones de pequeños artesanos y comerciantes. Esta actividad, que carece de cualquier tipo de equipamientos (principalmente en lo referente a la cadena del frío), representa el 40 % del PIB. Sólo se autorizan las cadenas de supermercados si actúan como mayoristas y aún así, las que han logrado instalarse, no representan más que entre el 1 y el 3 % del comercio minorista. Podemos medir de esta manera la enorme distancia que existe entre este “pequeño comercio” repartido por todo el país y la proliferación de centros comerciales de tipo occidental y de tiendas de lujo justo al lado de los “centrales de llamadas (telefónicas)” o de cualquier otra actividad deslocalizada concerniendo la informática. Un buen observador del auge de los nuevos ricos comentaba el hecho de que la clase burguesa (industriales, empresarios, profesiones liberales) ya no adquiere los productos de lujo en el extranjero sino en el propio país, ya sean locales o importados.

Quizás estos cambios y el crecimiento de una clase burguesa y pequeño burguesa

o las necesidades de la expansión industrial sean la causa del reciente afán por “limpiar” las grandes ciudades de los enormes suburbios donde habitan los provenientes del éxodo rural.

Los 500.000 habitantes de Molchand cerca de Delhi fueron obligados a desplazarse debido a la especulación inmobiliaria, sólo 300.000 de entre ellos encontraron un precario refugio en una “GG Colony” mucho más lejos; de aquí a 2010 hay que desplazar a 400.000 familias (2 millones de personas) de Delhi por la misma razón: “comercialización de la tierra”; en Bombay los 600.000 habitantes de Dharavi (el mayor suburbio de Asia) se ven afectados por un “plan de rehabilitación” y se les realojará también lejos del centro; Nanglammachi, otro suburbio, se vió literalmente “barrido” por las excavadoras el 29 de marzo de 2007, eso sí, de manera selectiva: se empezó por los lugres de relación social (escuelas, locales de asociaciones, dispensarios…)

¿A quién beneficia este desarrollo totalmente caótico de la India? Un discípulo de Gandhi comentaba con amargura: “Somos mil millones, es muy triste que sólo 300 millones se aprovechen del boom. Gandhi ha muerto definitivamente”.

¿Quizás con este comentario quería decir(nos) que no hay ya lugar para la resistencia pasiva y que es la violencia social de la lucha de clases la que debe tomar el relevo? La progresiva proletarización de todas las capas sociales alejadas de su origen rural y su empobrecimiento la podemos medir bien con una simple cifra: la proporción de niños de menos de 3 años que sufrían anemia por malnutrición era del 74% en 1998, hoy en día, en 2007, se eleva al 85 %.

H.S.

 

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Anexos

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La explotación de los cerebros a distancia

En el contexto de un mundo capitalista globalizado y en la permanente búsqueda de los menores costes de producción, el capital optó en la India por lo único que le permitía esquivar el crónico atraso de las infraestructuras. Fue de esta manera que Internet le permitió, sin necesidad de grandes inversiones y por medio de las ondas, aprovecharse del enorme potencial que le ofrecían los jóvenes provenientes de una clase media cultivada que hablaba inglés. Esta explotación abarca diversos sectores que van desde las “Centrales de Llamada” telefónicas hasta la investigación en las nuevas tecnologías. En los últimos tres años, la India se ha convertido en un poderoso competidor en el ámbito de la creación, la transformación y el mantenimiento de los programas a distancia. Esta actividad abarca desde el tratamiento de datos, la contabilidad, el análisis financiero y cualquier investigación que vaya desde lo farmacéutico a lo aeronáutico. En estos sectores, una hora de trabajo cuesta una tercera parte que en Europa.

La clase media india (entre 200 y 300 millones de personas entre las cuales un 4 % habla perfectamente inglés) ofrece un mercado laboral de 400.000 diplomados anuales. Entre las cinco grandes firmas de la informática india, Infosys, Tata, Wipro, Satyam y Cognirant, reclutan anualmente 125.000 jóvenes y otros 100.000 se orientan hacia otras firmas más pequeñas. Muchos se forman en Estados Unidos –la cuota anual de 65.000 permisos de entrada para este tipo de emigración se completa en un solo día. Los 30.000 indios afincados en el Silicon Valley de California vuelven a su país de origen. El sistema de selección de personal de una empresa como Infosys se ha confiado a una subcontrata y se realiza informáticamente: cada año se trata a un millón de candidatos por ordenador, de entre los cuales se seleccionan 160.000 para quedar, después de una entrevista, en 80.000. Los afortunados deberán seguir un curso de formación de dieciocho semanas de duración realizado en un campus especial ultra perfecto, una especie de hotel de cuatro estrellas. El coste total de esta selección representa el 4 % del total de las ventas. Pero a causa de la rapidez de la expansión de este sector aporta un crecimiento de 14 % en las ventas. Se calcula que hacia el 2020 se necesitaran en este sector 500.000 trabajadores debido a que las empresas mundiales deslocalizan entre un 5 % y un 20 % de sus efectivos mundiales.

La capital de toda esta “movida” económica es Bengalore, una antigua ciudad-guarnición de los británicos en el estado de Karnataka (Deccan , Sur de la India), que ha pasado de una población de 150.000 habitantes a siete millones en un período de cincuenta años. No es necesario que este crecimiento se vea acompañado de una inversión en infraestructuras: todo se exporta por las ondas.

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Del imperio británico al capitalismo de Estado

La India salió del sistema de dominación capitalista de tipo colonial en el momento en que accedió a la independencia en 1947. En aquel momento la clase burguesa dominante tuvo que asumir la responsabilidad de un desarrollo que estaba condicionado por la herencia del colonialismo. A este respecto podemos compararlo con lo que sucedió en China que obtuvo esta “independencia” tres años más tarde, con un legado de decenas de años de guerras, pero que no fue obstáculo para que, a la larga, lograra un nivel económico muy superior.

Desde el punto de vista político, el mismo legado colonial que explotaba las divisiones o fisuras para gobernar con más comodidad hizo que la India heredara territorios de diversa índole algunos de los cuales habían estado directamente bajo el gobierno británico, otros eran estados principescos locales pero bajo tutela de la metrópoli. Reunificados en una federación de 28 estados y 7 territorios, este “puzzle” no ha logrado hasta el día de hoy una unidad real. Esta estructura pone de relieve una enorme disparidad y la persistencia de grandes desigualdades sociales entre las cuales el sistema de castas es sólo un aspecto. Dicha situación ha dado como resultado que la India se haya visto envuelta de manera permanente en conflictos sangrientos ya sea de manera abierta o larvada y que estos conflictos sean los responsables en gran manera del retraso en el desarrollo económico encubriendo, a menudo, una auténtica lucha de clases. Desde el punto de vista económico, la potencia colonial –Inglaterra– inició un modesto desarrollo agrícola e industrial, pero que estaba orientado exclusivamente a cubrir las necesidades de la Metrópoli- Los trabajos de regadío que se iniciaron se orientaban básicamente hacia la producción de té y de yuca; las constantes hambrunas debidas por un lado a la climatología y por otro al exceso de población del campo demuestran que nada se hizo para asegurar una mínima supervivencia para la población, problema que se arrastrará hasta el nuevo estado indio. Respecto a la industria, aunque había experimentado un cierto desarrollo más allá de las tradicionales industrias coloniales (alimentación y textil), este desarrollo se debió a los dos guerras mundiales ya que la metrópoli, en cierta medida incomunicada con su colonia, debió improvisar sobre el terreno creando industrias de base, principalmente metalúrgicas, para aprovisionar a sus ejércitos de Oriente. En el momento de su independencia, la India podía vanagloriarse de ser la décima potencia colonial (aunque con la contradicción de representar el 4 % del PIB mundial para un 14% del total de la población del planeta), pero era un espejismo ya que el principal problema que se le presentaba al nuevo estado nacional, además de las dificultades políticas y sociales ya citadas, era que el frágil desarrollo industrial era incapaz de absorber una población agrícola excedentaria que generaba un numeroso éxodo rural. Al igual que el resto de estados nacionales que debían procurarse un lugar dentro del mundo capitalista dominado ya por algunas grandes potencias económicas, el desarrollo capitalista en el interior de las fronteras nacionales sólo podía realizarse bajo el modo de una variante capitalista de Estado, la única forma, bajo estas circunstancias, de generar la acumulación primitiva, transformando la sobrepoblación agrícola en proletariado industrial. Este desarrollo bajo la directiva del nuevo Estado y de una clase dominante nacional que se estaba formando se materializó en una planificación que implicaba una importante inversión del Estado indio. A partir de 1951 se sucedieron muchos planes quinquenales (modelo ruso) que giraban, por un lado, alrededor de algunas nacionalizaciones (aviación, seguros…) y por otro mediante el desarrollo de un sector estatal de base (acerías, armamento, energía hidráulica, térmica y nuclear, química…) en paralelo con un sector privado, en una especie de economía mixta. Ningún sector era monopolista, pero en 1970 el sector público representaba el 40% de la producción industrial (el 8% en 1961) y el Estado indio imponía el control de los precios.

Como sucede bajo todos los sistemas capitalistas de estado, la ineptitud de los gobiernos y la corrupción del aparato burocrático unidas a la presión directa e indirecta del capital internacional dieron como resultado, después de una cierta huida hacia adelante (con nuevas nacionalizaciones, reforzamiento del control de la economía y principalmente las restricciones a las inversiones extranjeras), un estado catastrófico de la economía india que llevó en el curso de 1991 a la intervención del FMI y del Banco Mundial imponiendo la apertura al mercado libre y el fin progresivo de todos los controles estatales. Este hecho coincidió con la caída del sistema soviético que había sido en cierta medida el modelo y el sostén de la India comprometida en la política de los “no-alineados”

 

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Castas, minorías y religiones

La existencia de los seculares problemas de las castas y los enfrentamientos religiosos ocultan los conflictos de clase, la violencia que se genera no es otra cosa que una explosión de la miseria social.

El enormemente complejo sistema de castas afecta a toda la vida económica, social y política. De una manera esquemática podemos decir que se trata de cinco grandes grupos que definen el acceso a una cierta función social:

-Tres castas superiores: los brahamanes (ilustrados y sacerdotes), los Kshatriya (guerreros y militares), los Basilla (comerciantes).

-Las castas bajas, shundra, en las que se sitúa una categoría de minorías denominadas “clases atrasadas”.

-Los sin-casta, los intocables: el 17% de la población total, arrinconados en la agricultura, el servicio doméstico o en los mataderos.

Hasta hace poco las castas bajas y los intocables estaban excluidos especialmente de la función pública pero también de las empresas estatales e incluso de muchas actividades del sector privado. En el transcurso del año 1990 la creación de un sistema de cuotas les abrió las puertas del empleo en la función pública y empresas estatales. Recientemente estas cuotas se han situado en el 27 % de puestos a cubrir. Pero aunque el sistema se mueva debido a la evolución favorable de la economía no obsta para que sea objeto de manipulaciones políticas e incluso de violentos enfrentamientos a la hora de repartir dichas cuotas.

Otra fuente de conflictos, ésta de orden religioso, es la que resulta de la oposición entre hinduistas y musulmanes. Estos últimos (140 millones de personas, o sea el 14 % de la población que se concentra en algunos estados) sometidos ellos también al sistema de castas son víctimas de una exacerbada discriminación debido a los enfrentamientos con los países musulmanes vecinos, Paquistan y Bangladesh. Como señala un comentarista, los musulmanes tienen todos los argumentos para considerarse excluidos (acusados de antipatriotas y agentes paquistaníes), aunque algunos de ellos pertenezcan a las clases ricas. Una reciente investigación oficial revela que se ven obligados a hacer frente permanentemente a este estigma de exclusión, que se hallan “aparcados” en guetos huyendo de la persecución de los estados en los que son minoría (el gran gueto musulmán del estado de Gujarrat cuenta con 400.000 habitantes y aumenta día tras día según el ritmo de los disturbios en el estado). Además, como afirman su identidad con signos externos, son víctimas de persecución por el aspecto. La discriminación también afecta al empleo, la vivienda y la escuela; los porcentajes de alfabetización, de duración de los estudios y de pobreza son sensiblemente mayores que la media nacional, se ven relegados a los oficios tradicionales del artesanado, de los tejidos, de la carne, oficios amenazados por la industrialización.

El último ciclo de violencia de la que fueron a la vez víctimas y actores empezó en 2005. Pero antes, entre 1950 y 1995, lo enfrentamientos religiosos se saldaron con 40.000 muertos y heridos en las alrededor 700.000 ciudades y pueblos de la India, la mayoría de ellos musulmanes. En julio de 2005, los disturbios de Bombay dejaron 200 muertos y 700 heridos. En 2007 , el 22 de julio, un tren repleto de peregrinos hinduistas se vio atacado al parecer por extremistas musulmanes; resultado: 58 pasajeros perecieron quemados vivos. En revancha, en el estado de Gujarat se vivió un verdadero progromo durante el cual fueron masacrados 2.500 musulmanes de todas las clases.

Esta situación “explosiva” no favorece en absoluto el desarrollo económico.

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Datos comparativos



 

INDIA

CHINA

EEUU

Superficie (Km2)

3.291.000

9.584.000

9.640.000

Población (mil.)

1.095.000

1.305.000

290.0000

Población 15/68 a. (mil.)

662.000

890.000

146.000

Población urbana ( mil.)

109.000

250.000

203.000

Densidad población/km2

335

250

30

Esperanza de vida

63 a.

72a.

77a.

Estructura del PIB (en%)

 

 

 

Agricultura

20

12

2,6

Industria

26

42

23

Servicios

54

42

74

Producción Eléctrica
 (en miles de millones kwh)

614

2.469

4.147

Teléfonos fijos/mil hab.

123

570

547

Teléfonos móbiles/mil hab.

105

395

680

Alfabetización % pobl.

57

91

97

Médicos / mil hab.

0,5

1,6

2,7

Exportaciones (miles mill. $)

125

970

960

Importac. (miles mill. $)

189

755

1.200

Invers. directas extranjeras
(miles de millones $)

6,2

63

838

 

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