Edward Sheriff Curtis
Heástunuh, mujer skokomish
Encuentro de Pueblos Indígenas de América, convocado por el Congreso
Nacional Indígena (CNI), la Comisión 6ª del EZLN y las autoridades tradicionales
de la Tribu Yaqui de Vicam, durante los días 11, 12, 13 y 14 de octubre del
2007
Vicam,
en el noroeste mexicano, en territorio yaqui, brilló de forma excepcional la
noche del pasado 12 de Octubre, 515 años después que los conquistadores españoles
se ensañaran _genocidio, ecocidio, etnocidio_ con los primeros pobladores de un
territorio que se llamará América: la resistencia indígena se había dado cita
en Vicam. Los pueblos primigenios, los indios se dieron cita para recordar el
saqueo de sus tierras y de sus culturas y así protegerse del olvido, pero
sobretodo para aunar su resistencia y extenderse a lo largo de todo el
continente Americano. La rebeldía estalló pletórica, sin ambages en tierras
yaqui, tierras fértiles de Sonora regadas por el río Yaqui y por la valentía y
dignidad de los indios yaquis que escribieron en los siglos XIX y XX una de las
más portentosas epopeyas de la lucha por la libertad.1
Acudir a la cita no fue
fácil: pocos recursos, largas distancias, visados negados, trabas administrativas,
bajas maniobras por parte de las autoridades mexicanas estatales y federales,
retenciones que llegaron hasta el encarcelamiento, retención de los delegados
de la Comisión Sexta que les obligó a retornar a sus comunidades en Chiapas,
llegando sólo el subcomandante Marcos al encuentro, tergiversación en los
media, el silencio insultante de la prensa que se dice seria… jugaron en su
contra. Pero todo ello no fue obstáculo para que 570 delegados de 67 pueblos y
tribus indígenas de 12 países americanos allí acudieran, para conocerse y
reconocerse, para rescribir sus historias de explotación y de resistencia, para
afirmar la vida y el respeto a la Madre Tierra, contra la progresiva y
progresista destrucción de la naturaleza, y para defender su modo de vida
colectiva y su autonomía. Lucha abierta y quizás final contra "el
capitalismo que ha convertido nuestra agua, nuestra tierra, nuestros árboles,
nuestros animales en mercancías, convirtiendo la vida en muerte y
destrucción", en palabras del CNI, que subrayan la urgencia de tal lucha.
Aquí radica la actualidad, la modernidad y la urgencia del mensaje indio
"un nuevo proyecto de vida para la humanidad contra el proyecto de muerte
del capital" (CNI). Urgencia en el mismo sentido en que lo expresara en
los años 60, Günter Anders cuando afirmaba que la cuestión no era ya cómo
viviremos sino si viviremos.
El
encuentro de Vicam estuvo precedido de cuatro encuentros previos: en Oaxaca se
dieron cita los pueblos indios del sur de México; en Santiago Nurio (Michoacán)
los pueblos indios del centro mexicano; en Magdalena de Kino, Sonora, los
pueblos del norte americano; y en San Pedro Atlapulco los pueblos indios de
Centro y Suramérica. Así, en grupos más reducidos la palabra corría fluida
evocando la guerra de conquista capitalista y la consecuente resistencia de los
pueblos indios: relatos cotidianos sobre el saqueo de tierras, sobre
detenciones arbitrarias, pequeñas historias de resistencia, grandes alertas en
el caso de seguir por el camino que las grandes corporaciones nacionales e
internacionales marcan con el destrozo de la tierra, con los transgénicos, con
la producción de etanol, con el consumo de productos prefabricados y tóxicos.
La palabra se abría a cuestiones decisivas como qué hacer con la técnica ante
la penuria en las comunidades que carecen de agua, de luz y de lo más
elemental, y se respondían en boca de Carmen, una india chichimeca:
"queremos dejar de estar como estamos pero no queremos dejar de ser lo que
somos". Palabras que alcanzaban la experiencia en boca del sabio anciano
de Morelia, Félix Serdan dejando claro que "el progreso de los poderosos
no coincide con el progreso de los pobres". Palabras que no olvidaron la
represiva situación actual mexicana y que exigían la inmediata liberación de
los presos de Atenco y de Oaxaca.
El
encuentro: conocerse y reconocerse a través de la palabra que evoca la historia
y convoca a la resistencia.
Inaugurado el encuentro por
las autoridades tradicionales Yaquis, por los representantes del CNI y del ZLN,
a más de 40 grados en el espacio ofrecido por los yaquis en Vicam Estación, las
palabras de los pueblos y tribus indias se sucederán durante los cuatro días
siguiendo el orden geográfico de Norte a Sur. Pueblos Mik'maq,2
Mohawksc, Anishnawbe, Dene'e, Achumani, Omaha, Dine, Shushva, Sakvaka,
Kahnawake Moka,… que se extienden por territorio llamado canadiense van
nombrando, uno tras otro, el despojo continuado por parte del gobierno del
Canadá de sus tierras, ríos, árboles, lugares sagrados; hablan del genocidio perpetrado que hace que los árboles lloren,
los niños se suiciden, los viejos olviden su historia; hablan de las políticas
contra sus lenguas aborígenes; de las políticas en contra de las mujeres, como
insistió particularmente una mujer del pueblo indio de Quexan (Columbia
Británica), poniendo en continuidad la política de los conquistadores _que al
ver en la mujer el gran obstáculo para apropiarse de las tierras puesto que era
ella en su actividad cazadora y recolectora la que aseguraba la vida de la
tribu, legislaron para que la mujer no pudiera pescar ni cazar, sustituyendo el
matriarcado originario por el patriarcado_ con la actualidad de 200 mujeres
indias asesinadas en una carretera. Los relatos de las agresiones por parte del
Estado canadiense se van sucediendo así como el de las resistencias que estos
pueblos y tribus oponen. Relatan sus luchas pasadas y actuales y convocan a
otras venideras como es el caso del boicot que convoca la Tribu Tortuga para
las olimpíadas del 2010 con cuyo pretexto el gobierno pretende convertir en
pistas de esquí sus montañas sagradas, convertir en zonas turísticas sus
recursos naturales. Es un lenguaje radical el de estos pueblos que no se
reconocen canadienses, que no otorgan legitimidad a las leyes del Estado del Canadá.
Siguen
los pueblos indios en territorio estadounidense, Apache, Cherokee, Navajo,
Chiricahva, Achinawi, Dene, Hopi, Opata, Tohono O'odham, Lakota, relatando el
mismo genocidio, insistiendo en la legislación y en el trato que sufren en
contra de la mujer, en contra de los niños concentrados en residencias donde
son abusados sexualmente y donde son forzados a desaprender su lengua; y
continúan narrando igualmente su resistencia y sus distintas luchas contra las
leyes americanas y contra la policía y el ejército de los EEUU. Convocan
también a una marcha, de febrero a mayo del 2008, desde San Francisco hasta
Washington. Quizás en un lenguaje menos radical, admitiendo más la negociación
con los gobiernos de los EEUU.
El
calor sofocante del desierto de Sonora no ablanda la voz de los pueblos indios,
ahora centro y suramericanos, que se van sucediendo en el escenario montado en
la parte alta de Estación Vícam, junto al camposanto abierto a los cuatro
vientos. Pueblos Lenka (Honduras), Miskito (Nicaragua), Kekchí y Mam
(Nicaragua), Tahíno (Caribe), Wayuu (Venezuela), Kichwa (Ecuador), Guaraní
(Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile, Brasil)…. Otra vez se suceden las
palabras que señalan lo que los oprime, que nombran su pasado y su actual
situación social, contra las políticas del BM y del FMI y que narran sus luchas
por la tierra, por un salario mínimo en el campo, por el acceso de la mujer a
la educación, por el derecho a la salud…, en un discurso más social, menos
esencialista que el de los pueblos indios del Norte, más a favor de una reforma
de los actuales sistemas de poder y que se intenta conseguir por la via
política institucional. Particularmente emocionante el relato de la delegada
guaraní pidiendo a los pueblos indios del norte que miren hacia el sur, donde
la Madre Tierra es allí la Selva, de donde sacan todos los recursos pero que
ahora está fragmentada y rodeada de soja transgénica.
Y
llega el turno a los pueblos mexicanos: Yoeme (Yaqui), Ezar (Chichimecas),
Zapotecos, Cucapá, Kumiai, Chol, Chantal, Guarijío, Quilihua, Yu, Mazahua,
Purhépecha, Otomí, Rarámuri (Tarahumara), Hña Hñú (Otomí), Wirrárika (Huichol),
Siravem, Anca, Triqui, Tzotzil. Tzeltal, Wicholes, Najarit, Zoque, Yoreme,
Pima, Tohono O'odham … Palabras que se suceden en un discurso más social, que
enfrenta la desigualdad y la pobreza, que entiende su situación no como algo
dado de una vez por todas sino como una relación social, relación social
capitalista que tal discurso discute de raíz, buscando en sus formas colectivas
de organización, la comunalidad, su modo de vida, la forma de enfrentarse a las
políticas de muerte que ejerce el capitalismo, sabiendo que el progreso del
capital no es su progreso, ni es el progreso de la humanidad. Lenguaje anclado
en el punto común que recorre toda la geografía americana: la relación no
mercantil (sagrada) con la Naturaleza, y en puntos divergentes sobre la manera
de entender la rebeldía, más bien como afirmación identitaria o más bien como
lucha en contra de su situación social actual.
En
un encuentro así, la palabra corre libre y se suceden las palabras más
retóricas, las más autocomplacientes, las más preocupadas por el rendimiento
político del Encuentro, las más sinceras, las más exigentes, las más críticas,
las más reformistas, las más radicales, las más ilusionadas, las más
autocríticas, las que más pretenden no hacerse ilusiones…
El
encuentro fue seguido por más de 600 observadores internacionales que ya no
formamos parte formalmente de los pueblos indios aunque tanto la agresión
capitalista como su contestación sea de raíz la misma, y fue captado por
multitud de cámaras y medias alternativos. Todas las comunicaciones, relatadas
en lengua propia, se iban traduciendo al castellano y al inglés.
La
significación política del encuentro: México hoy
No
se trata aquí de ver la rentabilidad política partidista que podría interesar a
los partidos institucionales ya que el encuentro se enmarca fuera del juego
partidista y dentro del área de la autonomía indígena, pero sí de ver la
importancia, la representatividad, la significación que tiene tal encuentro
dentro del quehacer indio en América y más en concreto en México. Situarlo en
el momento que hoy vive el EZLN y su entorno, en el actual momento de México y
en el actual desenvolverse de los pueblos americanos, en especial en la
geografía sudamericana.
La resistencia india viene de
lejos, es varias veces milenaria y la resistencia a la conquista tiene 515
años. A lo largo de estos años se va afirmando la cuestión india como
antioccidental y también como anticapitalista. La declaración de Ollantaytambo
(Perú), en marzo de 1980, durante el Encuentro de los Movimientos indígenas de
todas las partes del mundo, es inequívoca a este respecto.3 La
arrogancia sin escrúpulos de la celebración del "V Centenario", en
1992, agudizó y generalizó la protesta indígena.
El
`Ya Basta' de la rebelión zapatista de 1994 marcó ciertamente un antes y un
después: lo indio irrumpía en México, en su estado más "atrasado",
poniendo encima de la mesa la cuestión más avanzada, la relación de la
humanidad con la naturaleza, y la forma de vida comunitaria en lugar de la
forma estatal, e iba a cambiar todo el panorama políticosocial: lo indio ya no
puede ser olvidado. La inmediata respuesta represiva del Estado, los acuerdos,
incumplidos, de San Andrés (reconocimiento de los pueblos indios como parte del
proyecto nacional mexicano y su capacidad para decidir la forma organizativa en
los planos económico, políticosocial y cultural), el inicio de las formas de
vida comunitaria con los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno en territorio
auónomo zapatista, la creación del Congreso Nacional Indígena,4 la
deriva por la Otra Campaña,5 marcan este después en el que se da el
Encuentro. Encuentro que lo refuerza en un momento difícil, marcado por la
acumulación de errores propios y sobre todo por la suma de todas las fuerzas en
su contra.
Hoy,
con Calderón, México se está convirtiendo en un Estado militar. En nombre de la
lucha contra el terrorismo y contra el narcotráfico el ejército manda sobre la
sociedad. Reaparece la guerra sucia: asesinatos impunes, detenciones
arbitrarias, tortura en las cárceles, desaparecidos,6
criminalización del movimiento social, todo lo cual representa un latente
estado de excepción. Con el Plan México, copia del Plan Colombia, EEUU pasa a
ocuparse de los asuntos internos del país. Y la pobreza continúa siendo la
norma: más de 60 millones de pobres, la emigración es la segunda fuente de
ingresos después del petróleo, y es la válvula que por el momento impide la
explosión social. Suspensión de los derechos laborales, trabajo casi esclavo en
las haciendas7 y en las maquilas, explotación capitalista de la
fuerza de trabajo combinando sus fases más arcaicas con las más modernas.
Legislación recurrente para acabar con los derechos indígenas a sus recursos
naturales, despojo de tierras, bosques, agua aún en manos indias.8
Acción militar y paramilitar en Chiapas desalojando las tierras bases de apoyo
zapatistas, la vuelta de los asesinos de Acteal a los 10 años de la matanza, la
inaudita, no creíble represión en Oaxaca una vez liquidada militarmente la gran
experiencia comunera del verano de 2006.9
La
situación de los pueblos indios en Latinoamérica viene marcada por la fuerza
indígena capaz de derrocar gobiernos legalmente constituidos (Ecuador, Bolivia)
pero problematizada con el acceso al Estado. Las revueltas autónomas son, en
parte, canalizadas en el terreno del Estado aunque se realicen por mecanismos
autogestionarios, revalorizando las instituciones que habían sido desacreditadas.
Es
en este contexto zapatista, mexicano y latinoamericano que tendría que leerse
la significación del Encuentro, en cuyas narraciones las resistencias habidas y
las que se programaban se inscribían más en el campo de la autonomía indígena
que en el terreno de las demandas al Estado.
La
cuestión india
Lo
indio hoy señala sin pretenderlo la cuestión decisoria que tiene planteada la
humanidad: la cuestión de sus recursos, que va unida a la cuestión de la
relación solidaria con la Naturaleza y la relación de solidaridad que liga a la
comunidad. Salvar los recursos naturales, aire, agua, bosques, tierra mediante
una relación no mercantil con la Naturaleza, entendida como Madre Tierra, y a
través de una relación común entre los hombres. A la relación dual y
devastadora con la Naturaleza, opone una relación de unidad, de respeto y de
igualdad; a la técnica que se ha autonomizado y que escapa a nuestro control,
opone un saber hacer; al Estado que nos separa, opone la comunidad; a la
historia occidental que se pretende universal, opone una historia particular
donde caben todas las historias (un mundo donde caben todos los mundos). Así,
aquellos que fueron considerados sin alma, que no fueron considerados hombres
por la civilización cristiana occidental, marcan el inicio de una civilización
por fin humana.
La
negación de lo indio (exterminio, aculturación) viene de la conquista pero se
alarga hasta hoy. El orden social impuesto hace 515 años no ha sido todavía
cancelado; al puro exterminio a lo largo del siglo XVI, le sigue la
desindianización que en nombre del mestizaje es simplemente etnocidio.10
En México hoy los pueblos indios no tienen reconocimiento jurídico, son
inexistentes en tanto que pueblos diferenciados y con legitimidad histórica.
Sus luchas carecen de significación incluso entre las corrientes socialistas en
pleno siglo XX.11
Consideramos
lo indio como lo que persiste de la civilización mesoamericana, y aquí
encontramos su carácter colectivista y su relación sagrada con la Naturaleza.
Es lo que estudiosos oaxaqueños conceptualizan como comunalidad, expresión del
ser colectivo. Incluye el modo de vida comunal y la identidad. Para Rendon,12
el modo de vida comunal se basa en el territorio común, el trabajo comunal
(mano vuelta, tequio, formas de trabajo de cara a la comunidad), el poder
político comunal (cargos elegidos en asamblea y que no comportan remuneración
alguna sino una inversión de excedentes por parte del elegido), la fiesta
comunal y la asamblea comunal (deliberación y consenso). La identidad se basa
en el hecho de tener la misma lengua y la misma cosmovisión, el saberse
perteneciente a una misma colectividad. La resistencia india se basa en este
modo de vida y en la identidad asumida, ésta es fundamental hasta el punto de
que campesinos que viven según el modo de vida descrito pero al no afirmar esta
identidad, al no saberse de tal tribu o tal pueblo no se consideran indios; la
población ya no se considera india cuando su modo de vida sí lo es.
Esta
afirmación identitaria como resistencia a la civilización occidental
capitalista corre el riesgo de perderse en un esencialismo si no se abre a lo
histórico social. Si sólo es afirmación de un pasado esencial se puede quedar
en la afirmación de un carácter de pueblo ahistórico, en un lenguaje
esencialista y mixtificador. Pues esta esencia de comunidad subsiste junto a
estructuras sociales objetivamente anticomunitarias: pensemos por ejemplo en el
lugar que ocupa mujer.13 Por esto es importante insistir en que la
identidad no es una cualidad inmutable, sino que es un proceso, que los rasgos
tradicionales y religiosos pueden ser criticados, tal como de hecho se ha
venido haciendo a lo largo de los años: a partir de 1993, los zapatistas, por
ejemplo, pusieron en cuestión estructuras tradicionales como el patriarcado, o
como dice el mismo Rendón al hablar de la cosmovisión "los avances en la
construcción del conocimiento van haciendo cambiar las concepciones originales
o antiguas y lo que tradicionalmente ha sido sagrado v adquiriendo un carácter objetivo
y se le ve y se le trata de manera más crítica"14
El
rechazo a la cultura dominante, etnocéntrica y racista, proveniente de la
conquista, explica ciertamente esta afirmación identitaria anclada en la
tradición mesoamericana, pero no puede desvalorar el recorrido antifeudal o
anticapitalista (de luchas campesinas y de luchas anticapitalistas) que se ha
dado en Europa. No puede ignorar nuestra crítica, en Europa, a la tradición, a
la autoridad,15 a la religión, a un pasado atravesado por relaciones
de poder que consideramos alienado. La civilización occidental no es sólo el
espíritu de lucro, la conversión de cualquier cosa en dinero sino también la
resistencia a esto, las insurrecciones campesinas durante la edad media, las
insurrecciones populares, las revoluciones obreras, las rebeliones permanentes
que se dan en nuestros pueblos.
Si la comunalidad se abre a
lo históticosocial, al reto de lo político y de la técnica, entonces como
organización sociopolítica y productiva podría servir de base para una nueva
organización social sin tener que pasar por las etapas del desarrollismo
capitalista.16 Pero ¿cómo abrirse a la técnica, vinculada al
capital, y a la política, negación de la comunalidad, sin perderse, sin dejar
su identidad y su forma de vida comunal? Respecto a la política ¿cómo abordar
lo político sin entrar en la política? ¿cómo cambiar el mundo sin tomar el
poder? Aquí los planteamientos escuchados en Vicam o los que se expresaron en
otro encuentro hecho en México en el 2003, en boca de los indios bolivianos
difieren. Para el aymara Felipe Quispe se trataba de tomar el poder político
para reivindicarse como nación india, recuperar sus territorios y ser dueños de
sus riquezas, y sin rechazar la modernidad y las nuevas tecnologías. Respecto a
la técnica, ¿cómo servirse de ella y no estar a su servicio, sin favorecer su
imparable crecimiento? ¿Hacer un buen uso de ella, o sólo hay un posible uso,
que es el uso técnico tal como apunta Jacques Ellul?17 Nuestra
experiencia, también en Europa, a partir de la crítica luddita al maquinismo,
en la primera mitad del siglo XIX, no facilita la respuesta. Quizás incluso
podamos pensar que en su rechazo al incipiente maquinismo aquellos obreros
aceptaron en contra de los que consideraban que el problema no eran las
máquinas sino la forma (capitalista) de usarla. Ahora, para estos pueblos
indios se hace ineludible la confrontación ante el actual reto técnico, en la
perspectiva autónoma y anticapitalista,18 ésta si expresada en
Vicam. Sin duda, la experiencia de las comunidades autónomas zapatistas en
Chiapas (Caracoles, Juntas de Buen Gobierno) durante más de una década, será
una valiosa guía.
Barcelona,
diciembre 2007. Q.S, observador internacional
Laberinto, que representa para los Hopis,
la imágen de la Madre Tierra
1.
Para acabar con las revueltas de los indios yaquis, Porfirio Díaz los manda
como esclavos en cuerda a Yucatán, a las haciendas henequeneras (plantaciones
de maguey) de donde se fugan y emprenden a pie el regreso a su tierra.
Guillermo Bonfil Batalla. México Profundo, pág. 151. (La esclavitud
había sido abolida por la Independencia, en 1810, pero restaurada de hecho
durante el porfiriato). Ver también JohnKenneth Urner, México Bárbaro..
2. Excusas por los errores ortográficos en la grafía de los pueblos y tribus
indias ya que se trata de la simple trascripción de la voz escuchada.
3.
"Los varayoq (autoridades tradicionales) y otros representantes de
las comunidades indígenas del Valle sagrado de los incas, denuncian "la
civilización occidental, que no sólo ha engendrado sociedades deshumanizadas y
contrarias a las leyes naturales, sino que ha destruido también gran parte del
planeta", y reclaman "que la humanidad entera retorne a sus sendas
naturales de desarrollo que son la vida en comunidades fraternales o ayllu
en las que se utilizarían tecnologías muy avanzadas, no devastadoras del medio
físico sino que al contrario lo protegieran, lo restauraran y lo hicieran
fructificar".
4.
El CNI se funda en octubre de 1995 con miras a articular la resistencia
indígena anticapitalista y autoorganizativa en oposición a los proyectos
neoliberales del gobierno. En mayo del 2006 firma la Sexta Declaración de la
selva Lacandona y se adhiere a la Otra Campaña.
5.
Fraude que impide la prevista proclamación de López Obrador, alerta roja en los
Caracoles después de la represión de Atenco, distanciamiento de parte de la
sociedad civil próxima al zapatismo y que ahora su opinión es considerada como
un cambio de moda, incorporación de partidos políticos vanguardistas en un
movimiento autónomo y asambleario… Ver Etcétera, 41.
6.
Destacan en esta guerra sucia los dos desaparecidos del EPR a finales de mayo
del 2007.
7.
"Miles de indígenas guerrerenses son explotados en campos en Chihuahua, en
las condiciones más adversas y más fuera de la ley que en los campos
henequeneros del México bárbaro. Trabajan de sol a sol, con trabajos de hambre,
aglutinados en bodegas o vecindades insalubres que ellos mismos consiguen para
hacer frente a las inclemencias del tiempo". La Jornada, 16, octubre,
2007.
8.
El 60% de los recursos naturales están en territorio indio, de aquí la lucha de
las grandes corporaciones, como antaño habían ido a por el oro o la plata.
9.
Etcétera, nº 41 y 42
10.
Guillermo Bonfil Batalla, México Profundo.
11.
En el Congreso Internacional de Basilea que tuvo lugar entre el 24 y 25 de
noviembre de 1912, en pleno auge de la revolución mexicana, ésta no fue ni
siquiera mencionada.
12.
Juán José Rendón. La Comunalidad, Modo de vida de los pueblos indios.
CONACULTA, México, 2003.
13. La igualdad de derechos
estipulada en la comunalidad no siempre incluye a las mujeres, el poder
político comunal casi nunca está expresado por mujeres.
14. Rendón, pág. 29.
15.
No es mi intención simplificar sin saber distinguir el alcance que tienen estas
palabras (tradición, autoridad, religión,…) en las dos tradiciones, la
mesoamericana y la occidental, sin ver la diferencia entre un tipo de
autoridad, la estatal, y la del mandar obedeciendo de autoridades
tradicionales, pero si señalar la necesidad de criticar las relaciones de poder
y sumisión que las recorre.
16. A este respecto en
interesante la aportación de Marx cuando habla del mir, la comuna rural
rusa, que podría servir de punto de apoyo para la regeneración social de Rusia.
En carta a Zassoulitch, escribe que la comuna agrícola, primera agrupación
social de hombres libres no aglutinados por lazos de sangre, podría ser el
acceso al socialismo sin tener que pasar forzosamente por el capitalismo.
17.
Para una comprensión del fenómeno técnico ver Jacques Ellul, La edad de la
técnica; Günther Anders, La obsolescencia de la humanidad; Lewis
Mumford, Técnica y civilización.
18.
Es revelador y sintomático, que sea ahora el lenguaje de estos pueblos indios
el que recuerde a los intelectuales críticos de Europa el discurso
anticapitalista.
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