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L'HISTOIRE DES AVANT-DERNIÈRES CHOSES. Siegfried Kracauer. Stock, 2006.

El último libro de Kracauer, inacabado a su muerte en noviembre de 1966, es una larga y profunda reflexión sobre la teoría de la historia. Publicado en 19691, acaba de ser traducido al francés por Claude Orsoni. Esperamos ver pronto su traducción al castellano.

Siegfried Kracauer, nacido en 1889 en una familia de la pequeña burguesía judía de Francfort, sociólogo, filósofo, estudioso de la fotografía y del cine, amigo de E.Bloch, T.Adorno, W.Benjamin, es un autor prácticamente desconocido si no fuera por su libro De Caligari a Hitler, una historia psicológica del cine alemán2. Escrito en 1947, en EEUU, después de su exilio de Alemania en 1933, encontramos ya en este libro su preocupación por la Historia y su crítica al nuevo realismo acomodaticio a la situación existente durante la república de Weimar, después del desbordante estallido expresionista.

En La Historia de las penúltimas cosas, empieza Kracauer por indagar en las razones que lo incitaron cada vez más a poner la historia en el centro de sus preocupaciones, y, así, se refiere a su interrogación sobre la ampliamente admitida concepción progresista de la historia, y a su voluntad de acercarse a los problemas en discusión en la época de su aparición, antes de ser fijados, para lo que se sirve de Erasmo para quien la verdad deja de ser verdadera cuando se convierte en dogma. Kracauer desconfía de los sistemas cerrados y definitivos, pasa revista sobre las grandes teorías generales de la historia formuladas por Hegel, Marx, Nietzsche, Spengler, Croce, y se interesa por las narraciones de los historiadores de oficio como Ranke, Huizinga, Pirenne, Bloch y Burckhard.

A partir de aquí, Kracauer abre un debate sobre la cientificidad de la historia. Se pregunta sobre el estatuto de la historia en relación a las ciencias de la naturaleza, y critica las concepciones que van desde Marx a Spengler y a Toynbee, que por más distintas que sean, todas ellas conciben la historia humana como historia natural, minimizando así el papel de lo contingente, de lo imprevisto y de la libertad de elección para crear nuevas situaciones.


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1 Siegfried Kracauer. History. The Last Things Befote The Last, New York, Oxford University Press, 1969.

2 Ver ETCETERA nº 9, junio, 1986.


Continua después planteando la dificultad de los problemas que origina la separación entre historia general (macro historia) e historia especializada (micro historia), e igualmente la que origina la diferencia entre tiempo cronológico y tiempo conformado. Kracauer critica la noción de tiempo cronológico, que postula una continuidad del proceso histórico, y que está en la base de todas las concepciones progresistas3, pero a la vez reconoce que evacuando este tiempo cronológico, el tiempo conformado _en el que evolucionan las múltiples series inteligibles de acontecimientos_ carece de soporte. Kracauer quiere mantener las dos caras de la moneda, lo que no hace W. Benjamin, que sólo muestra la inconsistencia del tiempo cronológico.

A diferencia de las filosofías de la historia que se sitúan en un nivel de abstracción y de generalización y que se ocupan pues de las últimas cosas, para Kracauer el conocimiento histórico se sitúa en la antecámara y se ocupa de las penúltimas cosas. Explora e interpreta una realidad histórica dada más cercana del Lebenswelt (Husserl), del mundo de la vida casi ilimitado, contingente e indeterminado, región heterogenea en parte aleatoria, en parte ordenada.

 

CHIAPAS A CONTRAPELO. Andrés Aubry. Contrahistorias, México, 2005

"El propósito de este libro no es escribir otro libro de Chiapas, sino ofrecer un instrumento para transformarla". Así empieza este importante libro sobre Chiapas y sobre la manera de hacer historia, en este caso la de Chiapas entendida como parte (periferia o/y centro) del sistema-mundo, en una perspectiva sistémica. Importancia tanto por los documentos que se miran (un millón y medio de fojas dobles, en el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de Las Casas, que abarcan la historia de Chiapas del siglo XVI hasta la Revolución) como por desde donde se miran (desde el presente: "La experiencia y las preguntas del presente que nos toca vivir, pensar y transformar, solicitan una reescritura de la historia, una nueva configuración del pasado").

En su aproximación a esta historia de Chiapas empieza Aubry dando una gran importancia a la geografía, a la tierra y al tiempo telúrico que van a conformar, a partir de los movimientos tectónicos, uno de los espacios privilegiados, en el cuello de botella de Mesoamérica, del andar del homo sapiens sapiens: paso obligado entre norte y sur, crisol de grandes civilizaciones desde los olmecas hasta los aztecas.

A continuación Aubry nos da una enorme cantidad de pistas para desaprender y aprender sobre el pasado "prehistórico" y "prehispánico", empezando por cuestionar lo ideológico que tales aserciones contienen. No existe la humanidad sin historia, mejor pues hablar de paleohistoria. Hablar de periodo prehispánico presupone que los milenios que abarca no son fundadores sino simples años previos a la "verdadera" historia iniciada en el s. XVI.

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3 "Como juiciosamente observa Walter Benjamin, si la idea de un progreso de la humanidad es insostenible es principalmente porque es inseparable de la idea de tiempo cronológico como matriz de un proceso cargado de sentido" L'Histoire des avant-dernières choses, pág. 217.


Y ya de lleno entra Andrés Aubry en la Conquista (el desmantelamiento de Mesoamérica, la resistencia de los indios, el exterminio indígena, las rebeliones: Tuxtla, 1693; Guatemala, 1701; Cancuc, 1712); en la Independencia (Guatemala, México, la insurgencia) y en la Revolución (porfiriato y monterías,contención de la revolución mexicana, Mapaches, Pajaritos, Constitucionalistas, Pinedistas, Zapatistas). No se trata en esta breve recensión de anotar y menos aún resumir la cantidad de datos, interpretaciones y sugerencias que aporta Aubry en estos capítulos para comprender estos periodos y aquellos acontecimientos.

El siglo XX ocupa un largo espacio en este libro de Aubry. Empieza explicando la importancia de la finca, remodelada después de la Revolución pero del mismo contenido inhumano del porfiriato. La segunda mitad del siglo es igualmente terrible, los distintos gobiernos hablan el lenguaje de la revolución pero matan a los que lo cumplen. Aubry pasa revista de los sucesivos gobiernos marcados todos ellos por los asesinatos, desapariciones, masacres y encarcelamientos. Pero también habla de las resistencias, del afianzamiento de una sociedad civil, del despertar ejidal y campesino, de la fuerza del indigenismo. Y, desde 1977, de la militarización.

El 1 de enero de 1994 marca toda la posterior historia de Chiapas y de México. Entender la rebelión zapatista dentro de toda la historia es la última aportación de Chiapas a contrapelo, historia leída desde la problemática de los tiempos actuales. "Si nos conformáramos con coleccionar testimonios empolvados en los archivos y enlistar hechos abandonados en el tapanco de la memoria, habríamos confundido el oficio del historiador con la labor del anticuario. La historia es otra: es la práctica de un pueblo, la cual, confrontada con el presente, crea compromisos para hoy" concluye Andrés Aubry.

 

MAGONISMO: UTOPÍA Y REVOLUCIÓN, 1910-1913. Rubén Trejo. Editorial Cultura Libre. México 2005.

Este libro nos relata la evolución, tanto en la teoría como en la acción del Partido Liberal Mexicano (PLM) y el esfuerzo revolucionario que este partido que se quería movimiento realizó y cómo, sus ideas y sus actos, influyeron en este episodio histórico conocido como la Revolución Mexicana.

Pero ante todo se centra en la denominada corriente magonista, formada entorno a los hermanos Flores Magón y ante todo en Ricardo que junto a otros muchos militantes y desde el periódico `Regeneración' se propusieron crear un movimiento de raíz ácrata, con un fuerte componente de antiestatismo, ateísmo e igualitarismo. Propugnaban la reforma agraria, el fin de los latifundios y repartir la tierra entre los que la trabajaban, la restitución de la libertad y la dignidad de los pueblos indígenas, el fin de la explotación y el poder de autoorganización de trabajadores y campesinos.

Desde la Junta Organizadora del PLM, desarrollaron una contínua lucha contra un Estado Mexicano bajo el poder del dictador Porfirio Díaz, el llorón de Icamole. Promovieron insurrecciones armadas y tuvieron un papel destacado en las grandes

huelgas que se desarrollaron en México, como la de Río Blanco en la que la represión del ejército asesinó a 800 obreros; o en la huelga Cananea que se cobró más de 100 muertos. De Ricardo Flores Magón y sus compañeros surgió la consigna que se extendería como un reguero de pólvora por todo México de TIERRA y LIBERTAD, que ellos habían tomado del movimiento anarquista ruso Narodía Volía (Tierra y Libertad). Su anarquismo les llevaría a relacionarse, sobre todo, con los IWW de Estados Unidos, los conocidos como woblies.

La lucha contra el tirano Díaz desembocó en la "Revolución Mexicana" y una vez éste depuesto y que fuera nombrado Madero presidente, los libertarios magonistas tuvieron que enfrentarse a la represión del "nuevo" Estado. Dentro del frente que luchaba contra la dictadura de Díaz se encontraban distintas fuerzas con visiones contrapuestas, una la que definitivamente triunfó y que en una primera instancia estuvo representada por Madero, quería un simple lavado de cara del Estado Mexicano, una democracia formal a imitación de EEUU; otros como los magonistas o los zapatistas deseaban una verdadera transformación social, estos últimos fueron asesinados y derrotados.

Dos hipótesis se desarrollan en este libro, una que el magonismo, como fuerza participante en la Revolución Mexicana, aspiraba a abolir el poder, ante todo el del Estado, no a ejercerlo y promulgó la autoemancipación y el autogobierno de los campesinos y trabajadores. La segunda es que el magonismo no fue una simple repetición de la doctrina anarquista, sino que desarrollo un discurso original que finalmente se enfrentó a la corriente democrático burguesa representada por Madero.

Ricardo Flores Magón nació en Eloxochitlan en la sierra Mazateca de Oaxaca y murió, asesinado por sus carceleros el 21 de noviembre de 1922 en la prisión de Leavenworth, Kansas, Estados Unidos. Unos meses antes de ser asesinado dejó escrito en una carta: "Soy un salvaje, un hijo de la naturaleza. Por ello siento cualquier ataque dirigido a mi libertad. Mi alma está animada todavía por el palpitar de las montañas que me vieron nacer, un latido vigoroso, un latido puro".

 

BARCELONA, MAYO 1937. Edición de C. García Velasco, H. Piotrowki, y S. Rosés Cordobilla. Alikornio ediciones, Barcelona 2006.

Hacia la Catalunya revolucionaria que empezó a realizarse después de la total derrota de los militares sublevados por los trabajadores en armas, acudieron miles de hombres y mujeres de todo el mundo, en solidaridad con la aventura que aquí se iniciaba y porque sabían que del éxito o del fracaso de este proceso revolucionario dependía también su destino y el de otros muchos seres humanos. Destino que hacia años había empezado a ventilarse en Europa y que ahora tenía su centro en la Península Ibérica y en próximos años en otras partes del mundo.

El destino de esta Revolución que se inició en julio de 1936, se decidiría en los meses siguientes. A todos los logros iniciados por los trabajadores en lucha: milicias del pueblo, colectivizaciones, ocupación de fábricas, patrullas de control, Comitésen defensa de la Revolución, etc..., que formaban parte del poder obrero, se le oponían no sólo los militares y los fascistas sublevados, sino también el debilitado Estado Republicano que contaba con la fidelidad de los partidos republicanos, socialistas y estalinistas y la indecisión de los dirigentes del potente sindicato anarco-sindicalista y de los de un mucho más pequeño POUM.

Este enfrentamiento entre los obreros que buscaban la Revolución y aquellos que tan sólo querían la victoria del Estado legal burgués contra los militares sediciosos tuvo uno de sus puntos álgidos en Barcelona, en los primeros días de Mayo de 1937. Frente a la provocación y la actitud beligerante del Estado y de los partidos que lo controlaban (ERC, PSUC), que querían principalmente la derrota de la Revolución, la ciudad se llenó de nuevo de barricadas, una vez más los obreros que no estaban en el frente ocuparon las calles, esta vez claramente en defensa de la Revolución. Contrariamente a la actitud decidida de los Comités en defensa de la Revolución que proponían la formación de una Junta Revolucionaria, los dirigentes anarcosindicalistas de la CNT y los del POUM, se mostraron primero indecisos y finalmente hicieron un llamamiento a la reconciliación.

En esta lucha también participaron muchos de los internacionales que aquí estaban, el testimonio de varios de ellos es lo que nos presenta este libro, sus vivencias del momento, sus experiencias, su análisis, esto es lo que nos narran en estos escritos realizados en los siguientes días de desarrollarse los Hechos de Mayo y que ahora los tenemos aquí recopilados inéditos.

Los Hechos de Mayo de 1937 en Barcelona no fueron un episodio anecdótico de la "guerra civil", sino el enfrentamiento entre los partidarios de la Revolución y los partidarios del orden del Estado, que dejó en las calles 500 muertos y más de 1000 heridos. Para muchos la esperanza de la Revolución terminó entonces y con su liquidación definitiva también se perdía definitivamente la guerra, transformada de clases en civil. Estos testimonios recogidos en este libro nos cuentan, de primera mano, como lo vivieron, lo que vieron y lo que sintieron; en eso está su importancia y su valor; por ello merece la pena leerlos.


 

Les Giménologues. Les fils de la nuit, souvenirs de la guerre d'Espagne. Antoine Gimenez. L'Insomniaque, 2006.

El grueso volumen (más de 550 págs.) que edita L'Insomniaque, y que pronto tendremos en traducción al castellano (Edic. Pepitas de calabaza), consta del manuscrito de Antoine Gimenez1 y de las notas con las que Los Gimenólogos abundan para situar el contexto de las memorias de A.G., notas que a continuación incluyen las biografías individuales. Estas extensas notas (más de 300 págs.), recogidas en tres apartados (La acción de la columna anarquista en Aragón. La resistencia a la militarización. La guerra derrota la revolución) nos introduce en el día a día del grupo Internacional de la Columna Durruti en el frente de Aragón, nos adentra en la cotidianidad de sus discusiones, de sus deseos, de sus enfrentamientos con las distintas medidas que va tomando la dirección anarquista, y a la vez nos sitúa el contexto político, económico, militar e internacional.

Notas que plantean los problemas fundamentales, subrayando las contradicciones que van surgiendo en la rápida transformación de un inicio de revolución social, el 19 de julio del 36, en una guerra de frentes, cuestiones incómodas que no es de recibo subrayar en la historiografía confederal. Por ejemplo, la no protesta de Mujeres Libres a la expulsión de las milicianas del frente en octubre de 1936; las discusiones y los enfrentamientos contra el decreto de militarización y la creación del ejército popular que a partir de mayo 37 se convertirá en una forma de exterminio político de anarquistas por parte del partido comunista; la disolución de las Patrullas de control en Cataluña en marzo del 37, y toda la represión post mayo 37 de los anarquistas que discuten el frente antifascista y que llenará la cárcel Modelo de Barcelona; todos los compromisos de la dirección cenetista con el Estado y la burguesía contra las adquisiciones de Julio...; notas que reflejan, en fin, el gran problema de una revolución social que se jugó en España estos años, la destrucción del Estado, servirse del Estado para destruirlo, y todo ello planteado no teóricamente sino en la práctica de unos proletarios que toman en sus manos sus propias vidas, la organización del trabajo, la organización social, cambiando las relaciones sociales, creando comunidad, continuando un trabajo iniciado en los años 20, de solidaridad, de ayuda mutua,…

La lectura que a partir de estas notas hacen los Gimenólogos está abierta, miran los hechos en su acontecer, cuando las discusiones están ahí, frescas, enfrentadas, cuando la revolución se cree/es posible y ven los Internacionales que se está perdiendo. No es una lectura resabida, del que ya sabe el desenlace, lectura que aún acertando après coup, yerra. La lectura abierta de los Gimenólogos nos permite pues preguntarnos aún sobre la revolución posible, cómo cambiar las bases de nuestra sociedad capitalista: trabajo, dinero, capital, Estado…

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1 Ver Etcétera nº39, mayo 2005

La CNT EN LA ENCRUCIJADA. Luis Andrés Edo. Flor del Viento, 2006.

Luis Andrés Edo vive con 10 años la Guerra Civil/Revolución y desde estas vivencias directas y de lo que ha reflexionado sobre ellas nos va contado su vida y la vida que le rodea, y aunque utiliza el hilo conductor de la progresión del tiempo, siempre va dando saltos para adelante y para atrás para contar qué pasaba, por qué le pasaba y por qué pasaban así las cosas. Tanto reflexiona sobre los hechos que llega a especular y a veces a concretar en cómo hubiesen pasado las cosas si en tal momento hubiera pasado tal cosa (aunque esas cosas no dependan de su voluntad). Así es como piensa en el caso, por ejemplo, de que si hubiese estado en Segovia antes de la fuga de ETA y de Oriol (llegó allí pasados unos días) es probable que este Oriol Solé Sugranyes estuviera entre nosotros, porque Edo hubiese insistido mucho en planificar todo mejor.

A medida que va contando su vida hace una justa apología de un día único, la Barcelona de 19 de julio de 1936, un día que según Edo con toda seguridad cambió el mundo. Partiendo de este día como el «culmen» del movimiento anarquista por las extraordinarias consecuencias que tuvo tanto en la contienda española como en la contienda posterior mundial.

Durante la guerra tiene la oportunidad de estudiar en nueva escuela catalana (CENU). Esta escuela se apoya en la línea iniciada por Ferrer i Guardia e incorpora en su ideario y en su trabajo una acción libertaria sin contemplación alguna. Experiencia imborrable para Edo y lamentablemente perdida en el túnel de los tiempos, con la cantidad de resultados positivos que demostró como sistema educativo, adelantándose a los tiempos de manera abrumadora.

Cuando acabó la guerra, con 14 años, vive los malos tiempos como puede, teniendo la suerte de entrar a trabajar en los ferrocarriles, donde quedaba un importante reducto de anarquistas. Ahí aprende en vivo que hasta en las grandes empresas la autogestión es mucho más eficaz que la lógica capitalista (anécdota de cómo se encontraron sus fábricas los condes de Godó y Güell, pág. 85, que lloraban por la calidad de las instalaciones de sus factorías que previamente habían sido autogestionadas por los trabajadores)

Cada vez que hay un resquicio social o político para expresar las ideas es más que aprovechado. Caso de su nivel de participación en la huelga del SEU (comenzaron los universitarios falangistas y los alumnos de la Escuela Industrial desbordaron todos los escenarios posibles de una huelga en el año 45)

Los estudios se van cimentando en la persona de Edo y con la juventud llega la hora de la militancia real, y esa militancia es en cada momento de la vida, ante las condiciones del trabajo, ante el servicio militar (comienza su faceta fuguista). Desertor del ejército español se va a Francia, donde trabaja en lo que puede, vinculándose enseguida a los movimientos españoles de resistencia libertarios del momento (la Asamblea de París). El objetivo esencial de todos estos movimientos libertarios en el exilio no es otro que volver, pero sin dictadura y ahí comienza una vida llena de asambleas, cultura, trabajos (todos secundarios en su vida) acciones y pensamientos dedicada exclusivamente a la liberación de la dictadura española y al regreso con dignidad.

La dictadura no era cualquier cosa fácil de tirar abajo y la prueba está en el montón de años que Edo pasó en la cárcel, después de montar en París la famosa DI (comité de defensa interior destinado a hacer lo imposible para acabar con Franco y con la dictadura). Dicho sea de paso (que ratifique Edo) mucho tiempo en la cárcel se la debe, fundamentalmente, a los confidentes de la policía infiltrados en los movimientos libertarios de la época, infiltraciones muy difícil de detectar por la avalancha de jóvenes que querían «actuar» en la época.


Todos los relatos de Edo en la cárcel son sobrecogedores, no por las condiciones que tiene un preso por estar preso, sino por las cosas que hizo (que hicieron) para que su militancia fuese eficaz hasta desde la cárcel. Se crearon comunas de presos (con organizaciones perfectas autogestionadas por los presos, donde se comía hasta bien, cuando cocinaban los anarquistas, sobre todo, porque los maoístas no estaban por la labor burguesa de cuidar el paladar), se autoeducaron, se establecieron lazos solidarios irrompibles, se posicionaron ante ideologías resistentes a la dictadura y encarceladas también, y ante muchas formas de vida, se formaron en cuestiones de derecho para argumentar sus defensas utilizando todos los resquicios que podía dejar una legislación como aquella.

Sale de la cárcel con la transición en sus narices, y esta transición tan modélica (según sus interlocutores y promotores) se encarga de anular cualquier intentona de autogestión y de anarcosindicalismo, lo que lleva a Edo a encontrarse de nuevo en el ojo del huracán, pues la policía democrática se obsesiona con cortar de cuajo todo matiz anarquista para el nuevo Estado español.

Con la misma pasión que nos recuerda el 19 de julio del 36, Edo nos muestra el oscuro caso del incendio de la Scala en Barcelona (demuestra cómo estamos ante una trama estatal contra los anarquistas, perfectamente planificada por la propia policía estatal del momento).

El hecho de no creer ni querer en el Estado como estructura, no quiere decir que Edo no proponga una vida nueva donde cabe perfectamente la utopía y la esencia del anarquismo: la asamblea directa (no la delegada), el crecimiento personal permanente a través de la educación y de la cultura, el ocultamiento permanente del protagonismo individual, y todo con estructuras como el Municipio Libre y el Ecosistema frente al concepto de Estado actual.

Quiero hacer constar que es un libro divertido, apasionante, clarificador, respetuoso, ameno y vivo, destinado a seguir arañando en la recuperación de la memoria histórica.

J. L.

 

RESQUICIOS. Nº2. Octubre 2006. Editado por Likiniano Elkartea. Apartado 11012. 48080 Bilbao.

Hemos recibido el nº 2 de la nueva e interesante revista de Bilbao `Resquicios', bajo el titulo de: El fracaso de la utopía. El nº 1 de abril del 2006, se centraba en La catástrofe de Chernobil, con interesantes textos de Los Amigos de Ludd, o de y sobre Günter Anders.

En este segundo número, continúa la crítica lógica y radical contra el sistema industrial. Señalando que el principal error de la mayoría del pensamiento revolucionario y, por supuesto, de todas las ideologías aparecidas entorno a la esperanza de la Revolución, tenían y tienen su punto débil en plantear la transformación de esta sociedad sólo en el terreno político y económico, pero no en la verdadera base de la tecnología de este sistema industrial que quedaba intacta pero en nuevas manos que, se aseguraba, haría de él un uso correcto. Esta confianza la daba el haber aprendido a no tener ninguna duda sobre el carácter lineal y ascendente del progreso en la historia. Estos son algunos de los razonamientos del «Fracaso de la Utopía»:

Hoy en día hasta los más refractarios deberían empezar a darse cuenta de que la utopía moderna basada en la socialización de las bondades de un sistema de producción que tendría que garantizar a todo el mundo el mayor tiempo de ocio a cambio del mínimo de horas de trabajo, y todo ello bajo un orden social basado en la cooperación y no en la opresión ha fracasado sin paliativos. Además, ha fracasado doblemente, pues no sólo está más lejos que nunca la posibilidad de materializar este sueño sino que se ha creado un espejismo de progreso tan arraigado que pocas personas parecen darse cuenta de esta imposibilidad (...). De hecho, es justamente el grado de desarrollo de la sociedad industrial lo que hace inconcebible una reapropiación de los medios de producción existentes para gestionarlos de una forma no alienada.

Para ilustrar esto, se acompaña el primer artículo que da título a la revista con una serie de textos de diversos autores. Los dos primeros escritos son de Geroge Orwell, uno sobre las condiciones de miseria que crea La civilización de la máquina y el otro que es la reseña que realizó sobre la novela Nosotros de E. Zamyatin. Después nos encontramos un texto de Jean-Marc Mandosio ¿El fin del género humano? Para una crítica sobre la historia lineal se nos remite a un texto de Kostas Papaioannou Historia y Teodicea, extraído de su libro La consagración de la Historia.

Finalmente esta revista nos presenta unas Lecturas intempestivas y una Correspondencia donde se nos transcribe un intercambio epistolar ente A. Jappe y J.-M. Mandosio, donde dirimen sus diferencias.

 

SALVADOR. Película de M. Huergas, 2006.

Confieso que la polémica que ha precedido al estreno de la película Salvador me había puesto en guardia antes de verla, pero lo que vi en la pantalla sobrepasaba todas las previsiones. En primer lugar, hay que remarcar que Salvador es un buen ejercicio de la técnica (cinematográfica) puesta al servicio de la banalización. De hecho, es una aproximación al tema desde las antípodas de los presupuestos culturales, políticos y estéticos de los que se reclamaba el MIL. Y no importa que el guionista se sirva de «hechos reales rigurosamente documentados», ya que la cuestión es, precisamente, el tratamiento (cinematográfico) que se utiliza para la construcción de un «símbolo de una generación» (¡), según palabras de M. Huerga en el programa de presentación. Sea ignorancia o mala fe, o las dos cosas a la vez, los autores de la película han caído en el lugar común de confundir la acción estética con la estética de la acción.


Ahora bien, Salvador se adecúa perfectamente con la estética del mercado audiovisual porque se trata de una mercancía canónica (un poco de acción, unos minutos de sexo, un chorreón de crónica sentimental de aquellos tiempos y cuatro frases hechas de política de sobremesa, todo bien aderezado con lágrimas) capaz de satisfacer una cierta demanda del consumo audiovisual. Y muy capaz, además, de satisfacer la demanda de la generación beneficiaria de la transición, siempre dispuesta a emocionarse (¡ah, que jóvenes éramos cuando éramos jóvenes¡) y auto-homenajearse, el antifranquismo de la cual -hay que ver las paradojas- no parece estar en contradicción con su contribución a perpetuar la «costra» franquista hasta hoy. Por esto, porque este producto da el nivel estético, político e intelectual de los auto-celebrados antifranquistas, sin duda tendrá su recompensa en el reconocimiento público y, por supuesto, en la cuenta de resultados de la productora. En este sentido, el comentario aparecido en las notas (blog) del presidente del Parlament de Catalunya es bien ilustrativo de los parámetros estéticos y de la capacidad de análisis de la generación «de izquierdas» promocionada con la democracia.

«No pienses, llora»

La técnica del pot-pourri, el revuelto de imágenes heteróclitas y estereotipos de todas clases en torno del 68, del Vietnam, de Allende, del pop, de las manifestaciones, hasta de Bin Laden, etc., en lugar de aportar elementos para la contextualización y la comprensión del relato, producen el efecto contrario: distraer y confundir a través de una retahíla de cromos para tocar la fibra sentimental del espectador. Lo que sobra de telefilm y de simplificación (el tratamiento de los integrantes del MIL es de tebeo), y de fotonovela animada en Salvador, le falta a la hora de dar consistencia a la narración (conocer antecedentes y matizar circunstancias, cuáles eran las tradiciones culturales, políticas, militantes que inspiraban a aquellos jóvenes, etc.).

Por otra parte, la abundancia de recursos sentimentales es bien significativa de la manera como los fabricantes de la película entienden el retrato psicológico del personaje. Es cierto que la puesta en escena y el esfuerzo de los intérpretes consiguen en algunas secuencias cierto grado de verosimilitud, pero una cosa es la verosimilitud y otra bien diferente la autenticidad, por esto la pantalla rezuma regusto de sucedáneo. Y ni siquiera se puede decir que sea una película verdaderamente antifranquista, como pretende la publicidad promocional, ya que nos muestra un franquismo tópico y reducido al lugar común de la brutal policía política, pero se echan en falta los franquistas de cuello blanco y formas «suaves», es decir, los eficientes profesionales civiles de la maquinaria criminal de la dictadura (¿una concesión a los socios de la transición democrática?).

Por más que el tratamiento del drama requiere contención, mesura, equilibrio y sobre todo honestidad, en Salvador, sin embargo, hay lo contrario: énfasis y melodrama, buscando la lágrima y urgando en la intimidad del espectador que, precisamente por esto, por su posición en el espectáculo, está inerme. En este punto, trucos de oficio como la dosificación de primeros planos, de esquematismos y obviedades, disponen la subjetividad para el secuestro emocional del espectador, sometido a un único imperativo: «no pienses, llora». Y esto se llama manipulación.

La película Salvador no merecería mas comentario que cualquier otra mercancía del mercado del entretenimiento audiovisual si no fuese por sus pretensiones de testimonio histórico. La aproximación a unas circunstancias (personales y socio-políticas) como las que pretende describir la película exigen, al menos, rigor estético e intelectual; dicho de otra manera, una comprensión de los hechos abordados para darles la expresión fílmica adecuada. No se trata de imponer tabús a la «creación artística» (¡dios me libre¡), sino de exigirles estar a la altura del reto que comporta un asunto como llevar a la pantalla el asesinato de Salvador Puig Antich. Porque, a pesar de que vivimos en un mundo en que con dinero y atrevimiento todo vale, todavía hay límites, por lo menos estéticos, y en este punto a los artífices de Salvador se les ha ido la mano. Al fin y al cabo, la naturaleza del tema escogido condiciona el tratamiento (cinematográfico en este caso), en cuanto al tono, al ritmo, la medida, hasta la luz, etc. Por esto, la desviación trivializadora que se realiza en Salvador, con todo el alarde de recursos audiovisuales, de la historia hace historieta.

Banalización, falsificación y recuperación

La construcción de una mercancía audiovisual con pretensiones políticas antifranquistas no podía quedarse simplemente en la banalización, por esto la instrumentalización técnica realiza, en toda la dimensión semántica del término, y a medida que avanza la película, el objetivo de falsificación y recuperación histórica que persiguen los autores. Recursos cinematográficos e interpretativos no faltan: construyendo, por ejemplo, el camino de redención del carcelero y todavía más las muecas -¿sugeridoras de su inminente reconversión democrática?- del militar, maestro de la macabra ceremonia.

Se ha de reconocer que en cuanto a la tarea de recuperación los artífices de Salvador juegan fuerte hasta el punto que, por si no estaba bastante claro para el llamado gran público, han creído necesario remachar la falsificación con una maniobra de recuperación sin tapujos. Consumada la muerte en la pantalla, un añadido (la carta de una hermana del protagonista al hermano de New York) nos ilustra sobre las movilizaciones de la oposición antifranquista y de la iglesia católica que siguieron al asesinato de Salvador Puig Antich (¿donde estaban antes?). Es aquí, precisamente, calculado climax «político» subrayado con ampulosidad por la canción de Lluis Llach- que continúa el precedente climax sentimental, donde la manipulación técnica y narrativa de este producto audiovisual se torna en patente ignominia.

Carlos García. Barcelona, 27 de setiembre de 2006


EL MIL. Documental de Martina Loher, 2006.

En plena efervescencia revisionista democrática en torno al 70 aniversario de la revolución española, y también alrededor de otras figuras que fueron víctimas del franquismo, hemos asistido al estreno del documental «El Mil» de la realizadora suiza Martina Loher Rodríguez. A través de la de la entrevista a diferentes integrantes de la familia Solé Sugranyes, cinco de cuales estuvieron implicados en la lucha, Martina nos introduce en el Movimiento Ibérico de Liberación y en la memoria de otros, del GARI y la OLLA, que estuvieron involucrados en la lucha y en la solidaridad con Puig Antich, ejecutado con garrote vil, y con Oriol Solé, asesinado más tarde en un intento de fuga. El documental de Loher siguiendo un tono intimista permite expresar a los protagonistas y reflejar en la cámara la opinión personal, los recuerdos y anécdotas de algunos de aquellos integrantes de la lucha armada de primeros de los años setenta. Sin embargo en el documento muy centrado en la familia Solé encontramos a faltar mayores referencias de Santi Soler, uno de los teóricos del MIL, y referencias también al trabajo teórico y práctico del MIL que adelanta las contradicciones a las que deberán hacer frente movimientos posteriores.

Aquí os facilitamos la página Web de los realizadores: http://www.elmil.net