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"Sobre el concepto de la Historia" de Walter Benjamin.1

"Por algunas razones no quiero `abjurar' de mis convicciones,

  por algunas razones no enrojezco de mi `antiguo' anarquismo"

(Carta de W. Benjamin a G. Scholem)

Walter Benjamin moría en Port Bou el 26 de Septiembre de 1940, parafraseando a Artaud, "suicidado por la sociedad". Huyendo de la brutalidad del nazismo que se apoderaba de Europa, intentaba llegar a Portugal bajo dictadura militar, pasando por la España franquista, para desde Lisboa embarcarse rumbo a Estados Unidos.

Tenía al morir 48 años y entre las pocas cosas que llevaba había una cartera de piel en la que guardaba papeles manuscritos, eran los originales de una nueva obra en la que trabajaba: "Sobre el concepto de la Historia". En la primavera de este mismo año, en París, había terminado `18 Tesis numeradas', seguidas de otras dos que llevan las letras `A' y `B', más un `Fragmento político-teológico'. Una copia de estas "Tesis" se la había enviado a Hanna Arendt con el mismo titulo de "Sobre el concepto de la Historia" y esta sería la única prueba de lo que fue su última labor. Cuando Arendt llegó en 1941 a Estados Unidos entregó aquella copia a T.W. Adorno y éste las publicó en 1942 en un número especial del boletín del "Instituto de investigación Social" dedicado a la memoria de Walter Benjamin.

Del manuscrito perdido en Port Bou nada se sabe, ni si era un original igual a la copia que se salvó, o si había sido ampliado y desarrollado. Perdido entre los papeles burocráticos de algún juzgado, quizás de Figueres, desaparecieron para siempre unas hojas escritas con caligrafía minúscula y apretada, llenas de los pensamientos de un hombre frágil, "teniendo en cuenta que vine al mundo bajo el signo de Saturno, el planeta de la revolución lenta, el astro de la indecisión y el retraso".

Pero ser frágil no quiere decir ser débil, la fragilidad de una persona la impone la vida social, el mundo exterior que conformamos y nos conforma. Las dificultades para desenvolverse dentro de las complejas costumbres, normas y rutinas que marcan las relaciones sociales impuestas por cualquier civilización, pueden convertir en frágiles a aquellas personas que no se acostumbran o adaptan a ellas. Incluso si se consigue una adaptabilidad aceptable al sistema, lo frágil de una persona no desaparece, queda oculto para mostrarse traumáticamente cuando menos se lo espera. Esta civilización capitalista es particularmente cruel y brutal en cuanto a generar las circunstancias precisas para volver frágiles a muchas personas,"El conformismo oculta el mundo en que se vive. Es un producto del miedo"

En este último texto, Benjamin condensa las principales ideas que animaron su pensamiento:

- En primer lugar la teología judaica, lo importante que era para él la tradición cultural y espiritual de los judíos, pero no el sionismo que con sus argumentaciones de raza y de sangre desvirtuaba la gran aportación de tantos judíos al conocimiento de la humanidad. A pesar de que su amigo desde 1913 G. Scholem, que llegó a ser considerado uno de los mayores estudiosos de la tradición judía: la Cábala y la Tora, le insistía para que militase en el sionismo, jamás logro convencerlo y Benjamin nunca llegó a ir, a pesar de lo mucho que viajo, a Palestina.

- "La crítica como camino real del conocimiento". La crítica es para Benjamin el espacio idóneo del pensar y conocer. A través de una lectura crítica de Kant (entonces en Alemania había una corriente filosófica neo-kantiana), elabora una filosofía de la experiencia como caudal de conocimientos empíricos, pues para él todo conocimiento verdadero va unido irremediablemente a hechos empíricos. Buscaba establecer una "experiencia absoluta" que vinculara de nuevo al ser humano con el mundo. Esta noción de experiencia singular e irrepetible es la que permite la conexión con el "Aura" de objetos y situaciones, es decir, con aquello que los hace únicos e irrepetibles.

Benjamin distingue entre: Experiencia (Erfahrung), en la "experiencia unida al conocimiento" y que implica la integración del ser humano a un contexto social amplio a través de la tradición y que al mismo tiempo va unida a la idea de Aura, lo que caracteriza a esta Experiencia como la relación irrepetible y única del ser humano con los objetos del mundo. Vivencia (Erlebnis), que significa literalmente el hecho de vivir una experiencia como aventura, es decir, una vivencia que se sitúa en el nivel psicológico inmediato. Y, finalmente, la Vivencia del shock (Chockerlebnis), que es lo que caracteriza a la vida moderna, y se muestra como algo que se "vive" con absoluta inmediatez para luego abandonarlo y sustituirlo de inmediato por una nueva "vivencia", es lo que constituye "la pequeña moneda de lo actual" y cuyo precio es la trituración del Aura. La Vivencia del shock, al contrario de la Experiencia, esta ligada a movimientos reflejos y repetitivos, gestos automáticos, es producto, por ejemplo, del efecto de la moderna división y organización del trabajo sobre el obrero, es la "vivencia" que se impone totalitariamente en la sociedad capitalista y la respuesta que produce en el ser humano es todo lo contrario de una "experiencia unida al conocimiento", se trata más bien de un acto que engulle y devora objetos, sensaciones y "vivencias y que está dirigido al individuo aislado en la multitud con el fin de producir en él una fascinación". Benjamin pone de manifiesto con su crítica a la "estética de la fascinación", cómo ésta ha contribuido a sustituir la

imagen del ser humano por una desfigurada y amorfa masa de individuos aislados. Ahí esta su crítica a la modernidad, al progreso y a la técnica. La modernidad, es "repetición constante de lo mismo en lo nuevo", este es su destino mítico y está siempre fundada en la violencia.

- "No hay acontecimiento o cosa en la naturaleza animada o inanimada que no participe de alguna manera de la lengua, pues es esencial a las cosas comunicar su propio contenido espiritual". A Benjamin le preocupa la relación entre el lenguaje y el mundo y por lo tanto entre el lenguaje y el ser humano. La lengua comunica no a través de ella, sino en ella misma el "ser lingüístico" tanto de los humanos como de los objetos y fenómenos que son nombrados. En el nombre, se manifiesta la relación íntima entre esencia lingüística y esencia espiritual del ser humano, en cuanto que nombra las cosas y de las cosas en cuanto que son nombradas.

- En un viaje a Suiza de Benjamin en 1919, su amigo, el poeta dadaísta, Hugo Ball (el del café Voltaire) le presenta a Ernst Bloch que había publicado en 1918 "El espíritu de la utopía", los tres tienen animadas discusiones y Benjamin siente curiosidad por conocer con mayor profundidad la obra de Marx. Más tarde en 1923 conocerá en Frankfurt a Krakauer, a Adorno y a Karl Korsch. En 1924, E. Bloch le hará conocer, en Capri, el libro de G. Lukács "Historia y conciencia de clase" que tanto le influirá, también allí y el mismo verano conoció a Asja Lacis "una revolucionaria rusa de Riga, una de las mujeres más excepcionales que he conocido", que había colaborado como directora escénica con Piscator y Bertolt Brecht, y por ella viajaría a Moscu. Después de la guerra Asja pasaría 10 años en un campo de concentración en Siberia y escribiría unas memorias tituladas "De profesión: revolucionaria". Asja, también le presentaría en 1929 a Brecht y entre ambos surgiría una gran amistad y además lo que éste denominaba "pensamiento tosco" representó para Benjamin un gran descubrimiento y admiraba en él la manera directa de exponer los pensamientos y reflejar situaciones.

La ligazón entre el marxismo o el materialismo histórico, como le llama Benjamin, y el misticismo o mesianismo de raíz teológica judía, queda clara ya en la primera Tesis, sirviéndose de la imagen de un famoso autómata ajedrecista, construido por un tal von Kempelen y sobre el que escribió Allan Poe, que estaba capacitado para ganar a cualquiera, pero que tras una cuidada puesta en escena se escondía un enano jorobado, maestro del ajedrez que con habilidad manejaba al muñeco y con su inteligencia ganaba las partidas. "Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos `materialismo histórico'. Podrá habérselas sin más ni más con cualquiera, si toma a su servicio a la teología que como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe dejarse ver en modo alguno".

También en la novena Tesis cuando el ángel de la historia que da la espalda al futuro y observa el pasado con perplejidad y espantó y ve "una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina" y quisiera detenerse y con ello detener el continuum histórico, idea esencial en la manera de entender la historia por Benjamin, y "despertar a los muertos y recomponer las ruinas", es decir tras la interrupción revolucionaria, rehacer la historia para apoderarse de sus pasadas esperanzas, pues "no nos ha sido dada la esperanza sino por los desesperados". Pero el ángel se ve arrastrado por el huracán del progreso que sopla desde el paraíso y lo arrastra hacia el futuro de esta modernidad.

La modernidad, la renovación de los aparatos y estructuras del poder, es "repetición constante de los mismo en lo nuevo", este es su destino mítico y está siempre fundado en la violencia. Esta modernidad se puede observar en un sentido histórico de continuación: la violencia sostiene al Derecho en cualquier momento de la historia que está destinado a adaptarse dejando, antes de agotarse, su puesto a una nueva fuerza que ejerciendo nuevamente la violencia determina otra institucionalización del Derecho; cadena interrumpida de estados de derecho que se superponen uno tras otro institucionalizando también la violencia. El poder se repite en el continuum histórico, "extenuado aquí, se recompone allá". "Los respectivos dominadores son los herederos de todos los que han vencido una vez... Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se designa como bienes de cultura... Y jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de barbarie".

Pero las modernidades traen con ellas nuevos progresos y esta última modernidad capitalista está indisolublemente asociada al progreso y a la técnica, de ello nos dice mucho Benjamin y no sólo en estas Tesis, sino en toda su obra. Esta es la época de la reproducción y repetición sin límite de imágenes, objetos e individuos, de tareas y de ocupaciones, también de sufrimientos, de gestos y de mensajes, y este progreso cada vez es más acelerado, banalizando y reificando lo que toca o menciona, convirtiéndolo todo en un producto de distracción masiva y al individuo en un animal gremial y aislado. Estas y otras más son las consecuencias de esta última modernidad, y a su progreso y de su técnica crítica Benjamin con fuerza en sus Tesis, como en la treceava, pero también en la décima donde pone al descubierto la fe de los políticos en el progreso y en esto se igualan con los fascistas, cuyo lema era poner al mundo a trabajar y a callar.

Y sobre la economía y el trabajo como fuentes de progreso nos dice mucho en la Tesis undécima y no sólo de la socialdemocracia, sino también hay una crítica directa a Marx por defender el trabajo "como la fuente de toda riqueza y cultura" aunque luego lo matiza volviéndolo a citar para señalar que el hombre que no tiene más propiedad que su fuerza de trabajo "tiene que ser esclavo de otros hombres que se han convertido en propietarios". Este marxismo vulgarizado que reivindica el trabajo y la economía, como lo hace el capitalismo, "reconoce únicamente los progresos del dominio de la naturaleza, pero no quiere reconocer los retrocesos de la sociedad. Ostenta ya los rasgos tecnocráticos que encontraremos más tarde en el fascismo", ahí estuvo sencillamente profético. Reivindica a los socialistas utópicos anteriores a 1848 y especialmente a Fourier al que tan bien conocía. Y para terminar esta Tesis una guinda, es decir un regalo:"Del concepto corrompido de trabajo forma parte como su complemento la naturaleza que, según se expresa Dietzgen, `está ahí gratis'. La modernidad supone, para Benjamin, la muerte de la experiencia y la supeditación a un destino oscuro y siniestro.

Quizás de su legado mesiánico surja la noción por él llamada como Tiempo-Ahora (Jetztzeit) pero siempre unida al pasado como "imagen que relampaguea y relumbra en un instante de peligro". El tiempo así descrito se opone al tiempo histórico, el que deja tras de sí ruinas amontonadas y avanza con incansable frenesí, pues Benjamin plantea el Tiempo-Ahora como interrupción del "continuum histórico que es tiempo homogéneo y vacío", para dejar brillar con tal interrupción el tiempo pleno de la experiencia, "El mismo salto bajo el cielo despejado de la historia es el salto dialéctico, que así es como Marx entendió la revolución".

Cuando Benjamin llama "a pasar el cepillo a contrapelo a la historia", es para descubrir lo que tras ella se oculta y que ni los políticos heterónimos de los vencedores, ni los historiadores historicistas que sienten una especial simpatía hacia aquellos y su poder, nos descubrirán nunca , estas iluminaciones que son imágenes que relampaguean, las encuentra en los desperdicios de la historia, en aquello que ha quedado arrinconado, ahí es donde nosotros debemos buscar, en todo aquello que quiere ser olvidado. "El historicismo plantea una imagen eterna del pasado", pues con ello pretende conseguir una imagen eterna del presente y del futuro, lo que hay es lo único que puede haber, todo lo demás esta fuera de lugar, es decir, es utopía. El historicismo tiene un sistema o procedimiento aditivo, proporciona una suma de hechos para llenar el tiempo homogéneo y vacío.

"La conciencia de estar haciendo saltar el continuum de la historia es peculiar de las clases revolucionarias en el momento de su acción". Por ello algunas "revoluciones" han querido cambiar el calendario, pero al dejar el reloj para contar el tiempo que se gasta, han vuelto, aún sin pretenderlo, a resucitar el antiguo calendario que jamás se perdió; quizás por ello los obreros y oprimidos conscientes deban disparar a los relojes, para así poder cambiar, de una vez por todas, el calendario.

Y ante el dilema de quien es el sujeto histórico Benjamin lo encuentra en "la clase que lucha, que está sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histórico", es decir, no hay sujeto histórico, si no hay una clase que luche.

A pesar de los tiempos difíciles en que escribió estas Tesis, no encontramos en ellas un pensamiento condicionado por la coyuntura del fascismo triunfante, sino al contrario una reflexión sobre la modernidad capitalista. Una crítica que va más allá de una crítica al historicismo y su crónica, al señalar una visión revolucionaria capaz de unir la experiencia de un ahora con el pasado, al hacer suya la tradición de los oprimidos, "existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra", es decir conservando la esperanza de una cita secreta capaz de interrumpir el continuum histórico.

Este texto contiene los elementos de la crítica a la modernidad de la sociedad capitalista que recorren toda la obra de Benjamin, de ahí su importancia.

Etcétera

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1 Etcétera publicó en octubre del 2001, en el nº 24 de su `Colección mínima', las "Tesis de filosofía de la historia" , de Walter Benjamin, en una traducción al castellano.