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La historia aprendida, la que conocemos, es en su mayor parte la historia contada desde el Poder, que narra a su manera aquellos acontecimientos que le convienen, ordenándolos según sus intereses, y ocultando aquellos que atentan a su reproducción. Acontecimientos que rompen la cadena de la dominación y que de desenvolverse marcarían otra orientación posible de la historia, en el sentido de desplegar lo que de más humano hay en el hombre y en la mujer, de desplegar lo que nos es común.

Queremos desaprender una historia para aprender la otra, la de la rebelión contra las distintas formas de poder, contra cualquier forma de explotación y de dominio, la de la libertad que desborda los cauces asignados por el amo. Y sin confundirla con la ideología, ni con la repetición crédula de cuatro verdades estereotipadas, ni con la nostalgia de un pasado mítico, ni con el mito del progreso.

De todo ello hablamos en este número de ETCÉTERA, donde consideraciones más generales hasta relatos concretos de esta historia que, cabezona, irrumpe una y otra vez y no deja silenciarse.