Indice num. 36   

Hemos recibido...

 

 

SOBRE JOSE BERGAMIN

 

Paco, un viejo amigo que ahora vive en Paris, huído de España en 1939 por su participación en la revolución española, en las filas del POUM, nos manda el prólogo que a continuación publicamos. Lo había enviado anteriormente a la revista Archipiélago, que en su número 46 incluía un dosier sobre Bergamín, pero no lo publicaron. Se trata de un escrito de Bergamín, cuando, al servicio de los estalinistas, era delator de los militantes del POUM antes del proceso abierto contra ellos después de las jornadas de mayo de 1937, en Barcelona. Nos parece interesante su publicación precisamente en este período actual de borramiento de la memoria, y recordar hechos y actuaciones que marcan nuestra historia. Y uno de estos hechos mayores fue la sublevación en Barcelona, en la primera semana de Mayo de 1937, cuando los obreros armados se hicieron dueños de la ciudad en contra de una provocación estalinista, y para conservar lo conseguido en Julio del 36; y las purgas del estalinismo, hegemónico ya en el gobierno de la República después de mayo. Varios militantes del POUM fueron eliminados, entre ellos Nin, el POUM fue disuelto (16 de junio de 1937) y condenados a largos años de prisión sus militantes, en un juicio celebrado en octubre de 1938. Cuando se aproximaba el día del proceso, los comunistas intensificaron sus esfuerzos para influir en el curso de la justicia y contaron para ello con un libro muy difundido en España y Francia, supuestamente escrito por Max Rieger, Espionaje en España, y prologado por Bergamín. Como dice el historiador Bolloten en su libro La guerra civil española, “El contenido del libro no deja lugar a dudas de que era obra de la NKVD con la participación del PCE, y de que Bergamín sabía exactamente el papel que estaba jugando”. Transcribimos a continuación las dos últimas páginas de este prólogo de Bergamín en las que se hace referencia al POUM:

 

Los acontecimientos españoles que en este libro se relatan y la documentación probatoria que a ellos se aporta, pueden servir a todos de lección y advertencia, pues no siendo, como no lo es, nuestra guerra española un fenómeno aislado en Europa, pese a todas las encubiertas intervenciones no-intervencionistas, los hechos que aquí se refieren manifiestan, por ser extremos, la verdadera índole de una labor contrarrevolucionaria y fascista que al explotar entre nosotros -en la forma que el lector podrá comprobar, inmediatamente-, evidencia cómo la nueva guerra internacional se hace y de qué medios de activo espionaje eficaz se sirven las potencias provocadoras y ejecutoras de esta guerra: Alemania e Italia.

 

La organización trotskista española del POUM se reveló por la traición de mayo de 1937, como una eficacísima instrumentación fascista dentro del territorio republicano. Mientras hechos como este no se producen, es fácil mantener una labor secreta de esta naturaleza al amparo del equívoco revolucionario, Pero la brutalidad de la guerra, por su misma violencia, que separa con trazo sangriento a unos y a otros, tiene la virtud de desenmascarar, por la necesidad misma que la determina, a los enemigos ocultos, cuando éstos, más tarde o más temprano, se ven obligados a tener que actuar de un modo decisivo para su propósito.

 

Otras veces he señalado cómo los hechos que se producen en plena guerra en uno de los dos campos que combaten, por algunos combatientes, causando grave daño, a veces mortal daño, a aquellos mismos con quienes combate, sea cual fuere su motivación psicológica o política, son hechos de traición. Y su culpabilidad será más clara en relación, naturalmente, con el momento y el sitio en que se producen. De este modo, sostener una campaña demagógica contra el Gobierno popular -el Gobierno que está defendiendo como debe, y como puede, a todos los pueblos de España-, y llevar esta campaña a términos de sedición y rebeldía, coincidiendo con aquellos momentos más graves, de más eminente peligro -las derrotas populares del Norte-, es el hecho de traición más viva que puede verificarse en una guerra. Y es una guerra la que está haciendo, porque se la hacen, el pueblo español, en su legítima defensa.

 

Los sucesos de mayo en Barcelona, en 1937, revelaron al POUM y a sus directivos como un pequeño partido que traicionaba. Pero la discriminación de estos sucesos ha mostrado que no era tal partido, sino una organización de espionaje y colaboración con el enemigo; es decir, no una organización en convivencia con el enemigo, sino del enemigo mismo, una parte de la organización fascista internacional en España.

 

La advertencia es clara para todos. Tomar la defensa de unos hombres acusados de delito de tal naturaleza, es algo que no puede hacer un partido ni un hombre libre. La defensa del delincuente la hace, ante el Tribunal, su abogado. Pero hacer la defensa del delincuente como tal, traidor o espía, no es hacer la defensa del hombre, es hacer la defensa de su delito. Y, en este caso de la guerra, es identificarse totalmente con el enemigo.

 

Defender al trotskismo español, como a los trotskistas españoles procesados por delitos tales, es pasarse al enemigo; y cuando eso se hace debe tenerse la sinceridad moral de decirlo.

 

No hace mucho tiempo algunos intelectuales franceses pedían por telégrafo, con ansiosa urgencia, al Gobierno popular español, medidas que garantizasen la defensa de tales procesados. Pedían formalidades jurídicas. A un Gobierno que, prácticamente, las lleva con exceso y que, en este caso concreto, lo viene demostrando, diríamos que exageradamente. Olvidaban tal vez los angustiados formalistas que hubiera sido mas urgente para los españoles ver formalizada esta demanda ante el propio Gobierno de su país para el cumplimiento de aquellas otras formalidades jurídicas internacionales con cuyo voluntario incumplimiento se derrama la sangre, se destruye la vida de pueblos enteros de España. La fecha de tal petición coincide dolorosamente con el sacrificio heroico de miles de hombres, trabajadores que daban su vida, en aquellos días, luchando contra la invasión bárbara en las montañas del país vasco, de Santander a Asturias.

 

Y es que hay muchas más cosas sobre el suelo, bajo el cielo de nuestra España, de las que entiende cierta delicada, e intelectual a veces, sensibilidad europea.

 

Las manos lavadas de los Pilatos no responden más que del juego sucio de la traición, de la sangre inocente vertida.

 

Este libro advierte al lector de la realidad de un fenómeno que no expresa un movimiento obrero, que no tiene forma siquiera de partido político, pero que sirve para amparar en él el avance oculto, callado y traicionero del enemigo. Las revelaciones que contiene este libro sobre el POUM trotskista español, pueden ser enseñanzas de lo que en estas agrupaciones desperdigadas se prepara y ejecuta. La guerra española dio al trotskismo internacional al servicio de Franco, su verdadera figura visible de caballo de Troya. El lector atento y advertido sacará por si mismo las consecuencias. Verdades que por su evidencia « no son susceptibles de deformación o transformación mentirosa. Ni siquiera por la pluma mágica y engañosa del embaucador Trotski, cabeza visible de sus esparcidas organizaciones de espionaje y falsificación revolucionaria, al servicio del fascismo internacional.

 

 

 

 

ALTER

Casilla de Correos, 6730-11000 Montevideo (Uruguay). alter@multi.com.uy

En un formato alargado de cómic antiguo, volvemos a recibir desde Montevideo el número 7 de la revista anarquista Alter. En ella encontramos algunos artículos sobre la guerra actual, como La Nueva Guerra contra el terror (transcripción parcial de la conferencia de Noam Chomsky en el MIT), o La guerra del control infinito, aparecido en Brecha. También nos dan su visión sobre la situación en Argentina, la desobediencia civil como camino contra la injusticia, sobre el movimiento antiglobalizador: Desde Génova contra la globalización y por la autorganización. Y otros más, como el de la Radio libre Contonía, los transgénicos o el patriarcado.