Indice NUM. 34                    

   

Sobre los ataques a empresas durante las movilizaciones de Seattle

 

 

De entre las muchas personas y grupos que actuaron en las movilizaciones de finales de noviembre en Seattle, nos ha llegado información de un grupo de activistas (una sección del Black Bloc) que,  revindicándose anarquistas y partidarios de la acción directa, han querido dejar por escrito en varios comunicados su versión de los hechos en los que intervinieron. También intentan desmentir las versiones que se han dado sobre quienes eran y, por encima de todo, dejar clara cual es su crítica a la propiedad privada y porque quedan justificados los ataques realizados a sedes empresariales durante las manifestaciones.

 

A continuación transcribimos parte de esos comunicados.

 

"El pasado 30 de noviembre, muchos gupos de individuos del Black Bloc atacaron varios objetivos empresariales en el centro de Seattle. Entre ellos destacan (por nombrar sólo unos pocos):

 

Fidelity Investment (Inversor en petróleo occidental. La ruina de la tribu U'wa en Colombia).

 

Bank or America, US Bancorp, Key Bank y Washington Mutual Bank (Instituciones financieras claves en la expansión de la represión corporativa)

 

Old Navy, Banana Republic y Gap (empresas de la familia Fisher, explotadores de los bosques del noroeste y de talleres de obreros)

NikeTown y Levi's (cuyos caros productos son confeccionados en talleres de máxima explotación).

 

McDonald's (vendedores de comida basura con salarios de esclavo responsable de la destrucción de los bosques tropicales por la erosión de la tierra y carnicerías de animales)

 

Starbucks (vendedores de una sustancia aditiva basada en productos cosechados por campesinos pobres que por un salario ínfimo se ven obligados a destruir el bosque en el proceso)

 

Warner Bros (media monopolista)

 

Planet Hollywood (por ser Planet Hollywood)

 

Estas acciones se alargaron unas 5 horas con rotura de escaparates y puertas, y afeando las fachadas. Tirachinas, bolas de papel, mazos, martillos, palancas y clavos fueron usados para destruir estratégicas propiedades empresariales y acceder a ellas (uno de los tres blancos de Starbucks y Niketown fue saqueado). También se usaron huevos rellenos de salfumán, globos de pintura y sprays.

 

El black bloc era una extensa piña organizada de grupos afines e individuos que paseaba, formando escuadrones, por el centro de la ciudad, tirando por un camino lleno de vulnerables y significativos escaparates.

 

A diferencia de la extensa mayoría de activistas que fueron rociados con pimienta, gas lacrimógeno y proyectiles de goma en muchas ocasiones, muchos de nuestra sección del Black Bloc escaparon de heridas importantes por permanecer constantemente en movimiento evitando acciones con la policía. Los que fueron retenidos por los asesinos federales fueron liberados por miembros decididos y organizados del Black Bloc. El sentido de solidaridad estaba inspirado por el miedo.

 

El servicio de orden

 

Desgraciadamente, la presencia y persistencia de la "Policía de paz" fue muy conflictiva. Al menos en 6 ocasiones, los activistas llamados "no violentos" atacaron físicamente a individuos que apuntaban a edificios de negocio. Algunos fueron tan lejos que frente a Niketown abordaron y empujaron al Black Block afuera. Verdaderamente, tales "guardianes de la paz" como se denominan colocaron en mayor peligro a los individuos del Black Bloc que la notoria violencia de los guardianes de la paz uniformada sancionada por el Estado (agentes camuflados usaron la cobertura del servicio de orden para acechar a quienes intentaban destruir propiedades empresariales).

 

Respuesta contra el Black Bloc

 

La respuesta contra el Black Bloc ha sido muy esclarecedora de las contradicciones y fuertes tensiones internas de la comunidad de "activistas no violentos". Aparte de la obvia hipocresia de quienes se enfrentaron con violencia a la gente encapuchada y enmascarada (a pesar de que muchos de ellos no habían atacado propiedades), está el racismo de estos activistas privilegiados que se permiten ignorar la violencia perpetrada contra la mayoría de la sociedad y el mundo natural en nombre de los derechos de la propiedad privada. El ataque de ventanas fue emprendido y animado muchas veces por los más oprimidos miembros de la comunidad de Seattle, más que por cualquier fuerza de choque (aunque no hay que despreciar la efectividad de estos  métodos en otras comunidades).

El propósito principal de este comunicado es aclarar el misterio que hay en torno al Black Bloc y hacer más transparentes sus motivaciones ya que nuestras máscaras no pueden serlo.

 

Sobre la violencia de la propiedad

 

Afirmamos que la destrucción de la propiedad no es un gesto violento si no pone vidas en peligro o hiere a nadie en el proceso. Esta realidad de la propiedad privada - en especial la propiedad privada empresarial - es infinitamente más violenta que toda acción realizada contra ella. Hay que distinguir la propiedad privada de la propiedad personal. Esta última está basada en el uso, en cambio la primera se basa en la idea de cambio. La premisa de la propiedad personal es que cada uno de nosotros disponga de lo que necesite. La premisa de la propiedad privada es que cada uno de nosotros tenga algo que los otros necesiten o deseen.

 

En una sociedad basada en el derecho a la propiedad privada, aquellos que tienen la posibilidad de acumular más que los demás disponen de mayor poder. De esta manera, ejercen un control mayor sobre las necesidades y deseos de los otros, en general para aumentar únicamente su beneficio personal. Los defensores del "libre comercio" llevan este razonamiento hasta su conclusión lógica: una red de unos cuantos monopolios industriales disponiendo de un poder total sobre la vida de todas y todos. Los defensores del "comercio justo" desearían que este proceso sea mitigado por un control gubernamental que se reduciría a la imposición superficial de normas basadas en derechos humanos.

 

Como anarquistas, nosotros rechazamos las dos posiciones. La propiedad privada -y el capitalismo, por extensión- es intrínsicamente violenta y represiva y no puede ser ni reformada ni atenuada. Si el poder sobre todas y todos está en manos de algunos grupos, aunque se mitigue mediante un sistema de regulación que sólo pretende atenuar los desastres causados por ellos, nadie podrá ser libre como sería el caso en una sociedad anti-autoritaria. Cuando rompemos una ventana nuestra intención es destruir el barniz de legitimidad que recubre la propiedad privada. Al mismo tiempo. exorcizamos todas las formas de relaciones violentas y destructivas que impregnan nuestro alrededor.

 

"Destrozando" la propiedad privada transformamos su valor de cambio limitado en un valor de uso más extendido. Un escaparate roto se convierte en un agujero que deja pasar aire fresco en una atmósfera opresiva, la de la venta de mercancías (al menos hasta que la policía decide lanzar gases lacrimógenos sobre una barricada cercana). Un distribuidor de periódicos se convierte en herramienta para crear tales "respiraderos" o un pequeño bloqueo para reivindicar el espacio público o darnos ventaja sobre el terreno.

 

Un container de basura impide avanzar a la policía antidisturbios y se convierte en una fuente de calor y luz. Una fachada de edificio se convierte en un mural sobre el cual se pueden escribir ideas sobre un mundo mejor. Después del 30 de noviembre, mucha gente dejará de mirar un escaparate o un martillo de la misma manera que antes. Los usos potenciales del espacio urbano se han multiplicado por cien. El número de escaparates rotos es ridículo comparado con el número de destinos destrozados - destinos arrollados por la hegemonía que nos aplasta y que nos hace olvidar todas las violaciones cometidas en nombre de la propiedad privada y lo que sería posible si no existiese. Los escaparates rotos pueden ser reparados (con más madera de nuestros bosques) y eventualmente reemplazados, pero el estallido de nuestra arrogancia y nuestras esperanzar persistirá felízmente por algún tiempo.

 

Contra el capital y el Estado

Colectivo ACME