Indice NUM. 34                                    

   

El carácter totalizador de la economía

 

"La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valoración del mundo de las cosas" K. Marx.

 

Ya Hegel cuando en la "Filosofía del Derecho" (1820), reflexiona sobre su sociedad burguesa señala la inevitable tendencia en el desarrollo de ésta a partir de su dinámica económica y al establecer "esa su dialéctica" unilateral "la sociedad burguesa esta siendo impulsada más allá de sí misma" para buscar "en otros pueblos, consumidores y medios de subsistencia necesarios". Es decir busca en las gentes, trabajadores que explotar e integrar al mercado y en la naturaleza los medios necesarios para conseguir sus objetivo que es la obtención de una rápida acumulación de máximos beneficios, sin importarle lo más mínimo en que situación quedan personas y objetos después del encontronazo. Pues también señaló que la "acumulación de riquezas" de los menos que tienen mucho, aumenta la "dependencia y necesidad" de los muchos que tienen menos.

 

Marx mostró el carácter totalizador de la mercancía y como la misión del capitalismo a través de la economía política era su implantación y dominación del mundo entero (su carácter totalizador y mundial). Lo que en Marx era la subordinación formal del planeta, actualmente y como consecuencia de los grandes avances tecnológicos ante todo en el medio informacional y en el transporte y comunicaciones se ha implantado como una subordinación real del planeta al capital que ha extendido sus intereses productivos (extractivos, industriales, especulativos) a todo el globo integrándolo en un sistema internacional de división y apropiación del trabajo y en una sociedad uniformada bajo el poder de un determinado pero escaso número de multinacionales, monstruosos consorcios transnacionales.

 

Es lo mismo que sean 500 o 10.000 estas grandes empresas. Sí es bueno indicar que los ingresos de estas 500 empresas más grandes es el 50% mayor que el PIB de EUA o 10 veces mayor que el PIB de América latina y Caribe o 230 veces el PIB venezolano y que en nómina tienen aproximadamente 35 millones de personas. La concentración de poder es evidente y la diversificación de negocios de cada una de ellas es brutal y casi inimaginable, por ejemplo Nabisco, lo mismo negocia con petróleo que en semillas y también vende y fabrica galletas y por supuesto estará continuamente especulando con parte de su capital financiero. Marx lo escribió acertadamente en 1844 en sus "Manuscritos: economía y filosofía" "La acumulación que bajo el dominio de la propiedad privada es concentración del capital en pocas manos, es una consecuencia necesaria cuando se deja a los capitales seguir su curso natural, y mediante la competencia no hace sino abrirse libre camino esta determinación del capital".

 

La velocidad de las nuevas tecnologías informacionales permite operar con dinero virtual y al momento lo que ha convertido a la especulación del capital financiero junto con la economía no regulada como son el tráfico de drogas y armas, en la parte más importante del negocio de estos consorcios transnacionales, pues es de lo que obtienen mas beneficios, mucho más que con el capital productivos. Estas nuevas tecnologías les permite tener una ubicuidad total y dentro de la gran velocidad con que se mueven decisiones, inversiones, cierres de factorías en un país y su apertura inmediata en otro situado en la otra punta del mundo( ej. Gillette)) los centros de decisión son asimismo opacos y ubicuos, siendo el secreto, la extorsión y la mentira lo que muestran y lo que ocultan.

 

La velocidad en que se transmiten las órdenes, así como la rapidez en que se pueden desplazar las mercancías ha dado lugar a que se den todos los modos de producción posibles y al mismo tiempo en todo el mundo. Nos encontramos con un tipo de capitalismo primario (manchesteriano) en los países en vías de industrialización, en las makilas, etc.,  donde la explotación es brutal, sin piedad, con sueldos bajísimos, en condiciones de trabajo paupérrimas, con el trabajo infantil altamente generalizado. Al mismo tiempo, en los países más avanzados, a pesar de la fuerte desregularización de los mercados nacionales de trabajo, aún se permite a una parte de la población estar en el "mundo feliz", empujando el carrito del supermercado. Los "ciudadanos" se han de limitar a ser buenos productores y consumidores y, cuando se les requiere, cumplidores votantes, pero ante todo seres pasivos excluidos de la política y de la sociedad civil. En estas condiciones, la ciudadanía es sólo el nombre de una multitud de individuos uniformizados y la sociedad una soledad.

 

En este mundo globalizado una gran parte de la humanidad ha sido desahuciada, en territorios inmensos sus habitantes han sido abandonados a la miseria y la muerte, casi toda Africa, amplias zonas de Asia y América Latina, lo que representa millones de vidas humanas que rotas sus economías de subsistencia, ocupadas y explotadas sus tierras por estas grandes corporaciones empresariales (como la Shell en Nigeria, o la Total, las extracciones de diamantes, o las bananeras), son condenadas a los sufrimientos de una muerte agónica en la enfermedad, el hambre...

 

Con la tecnología informacional el escenario de la vieja alianza de la producción (y el trabajo) y el marco nacional del poder del Estado ha cambiado radicalmente. La situación en que han quedado los políticos y sus estados nacionales se reducen asimismo a ser unos gestores de la conflictividad potencial, garantes del orden público y legitimadores de las maniobras de acumulación y especulación del capital; su charlatanería son cortinas de humo, mentiras o verdades a medias que sirven para ocultar o tergiversar, mientras que las verdaderas tomas de decisión se realizan en una multitud de opacas instituciones internacionales que se confunden tras una multitud de siglas como el BM, FMI, G-7, OMC, etc.

Fue precisamente el BM el que decretó el fin del Keynesianismo que tras la barbarie que significó la 2 Guerra mundial y que permitió una gran acumulación de capital en la reconstrucción de lo arrasado, ordenando el fin del llamado Estado de bienestar y la rápida privatización de todos los servicios y empresas públicas lo que a partir de los setenta significó para las grandes empresas una nueva e inmensa acumulación de capital: desde 1980 más de 10.000 empresas públicas han sido privatizadas en el mundo y tan sólo en Europa la cifra de privatizaciones supone un beneficio de 300 mil millardos. Acuerdos como el del libre comercio e el de Maastrich han significado la plasmación institucional de las órdenes recibidas al dictado por estas instituciones económicas mundiales verdaderas correas de transmisión de las corporaciones transnacionales y que han supuesto la desregularización de los mercados de valores nacionales con un aumento de la precariedad laboral, así como una importante congelación de salarios y una cantidad de paro endémico entre los trabajadores.

 

Hegel dibujó al Estado como el nuevo Juez / Dios: un padre tronante, caprichoso, un Deus ex machina que velaba firmemente en la aplicación de un "espacio referencial" donde en nombre de la "racionalidad y "universalidad" del individuo se postula un mundo jerarquizado en el que cada cual tiene su lugar establecido. El Estado sin embargo, es el "perro guardián" que obedece fielmente las órdenes de esta minoría de ricos todopoderosos y que ladra a su toque de pito y que tiene aún la mayor parte del monopolio de la violencia y de la aplicación de la ley, como lo demuestra las innumerables intervenciones armadas del ejercito de EEUU o de sus servicios secretos en América del Sur, Panamá, Guatemala, Honduras, Chile , Nicaragua..... Cada vez más se puede observar que el papel de juez y ordenador del territorio está en poder de estas grandes y al mismo tiempo anónimas empresas y de sus clandestinos dueños que nos transmiten machaconamente, a través de las empresas mediáticas en su poder, el discurso sobre los beneficios del libre mercado y de la competencia, cuando ya Marx escribió claramente en los Manuscritos que "la consecuencia necesaria de esta competencia es entonces el empeoramiento general de las mercancías, la falsificación, la adulteración, el envenenamiento general, tal como se muestra en las grandes ciudades".

 

                                                                                                                                                 Etcétera, junio 2000