Indice NUM. 34                   

   

Desde Francia

 

Rebeldía en la enseñanza francesa

 

A principios del mes de febrero se inició en Francia una huelga en la enseñanza que empezó por los institutos profesionales (LP) y se extendió al conjunto de la "Education Nationale" (E.N.). Dicha huelga ha sido una de las más importantes del sector en muchos años y desembocó en la dimisión del ministro de la E.N. Claude Allegre...

 

El alcance de esta huelga se inscribe en un amplio movimiento de defensa del Sector Público que conoce brotes endémicos de rebeldía desde hace unos años. De hecho corresponde a una sensibilidad social particular en Francia vista la importancia de dicho sector y la ferocidad de los ataques que sufre de parte de las gestiones liberales actuales. Dicho rápidamente, la resistencia al desmantelamiento del Servicio Público se expresa en múltiples huelgas y manifestaciones y tiene una relevancia muy importante en el contexto actual.

 

No os enseñaré nada recordando el papel que el capital mundial reserva al sector público en la fase de liberalismo sin freno que conocemos. No ha escapado a nadie tampoco la posición clara en este tema de los grandes entes internacionales del capital. Ya sea el Banco Mundial, el  FMI, la OCDE o durante los selectos encuentros del G7, siempre se canta el mismo refrán: acabar con los servicios públicos donde sea y como sea. Dicha ofensiva se aplica metódicamente y sea cual sea el color del equipo gubernamental del país.

 

Es que, si bien el Servicio Público desempeñó un papel importante (pero variable según las zonas) para regular la penúltima fase de desarrollo capitalista (permitiendo que el proletariado pueda pasar plenamente de la crisálida productor a la mariposa productor- consumidor), se desarrolló escapando parcialmente o por la indirecta a la lógica mercantil.

 

Pero el Servicio Público se encuentra en la encrucijada entre valor de cambio y valor de uso. De hecho el sector Público no tiene por finalidad el lucro sino responder a una demanda social. Así es como se concibe generalmente en Francia  desde el punto de vista de los trabajadores. Este aspecto ha sido totalmente despreciado por los revolucionarios libertarios, siempre reacios a defender lo que a pesar de todo es un aparato estatal... No podemos defender el servicio publico porque significaría defender al Estado. Pecado mortal, si lo hay,  para toda radicalidad que se respete.  Pero no es así para el pueblo llano que no sufre de este tipo de espasmo existencial. Lo que defienden usuarios y trabajadores del S.P. es su valor de uso, la idea misma de que haya una zona dentro del sistema que escape (aunque fuera sólo en parte) al afán de lucro  y cuyo objetivo sea ofrecer un servicio. Algo humano al fin y al cabo.

 

 Saben y cada día más que al perder el servicio público se pierde mucho... un último baluarte contra la barbarie social.

 

El servicio público no es rentable... se sabe. La rentabilidad no le es consustancial y por eso ha de desaparecer bajo el sol del imperio.

 

Pero el capital ya no necesita pagarse este lujo y se decide entregar este sector a todas las voracidades mercantiles que se presenten. Quizás sea difícil desde España apreciar la importancia del tema ya que las funciones del S.P. y sus realizaciones han sido mucho más modestas que en Francia. Pero aquí se encuentra de manera reiterada en el centro de la problemática de las luchas. Los franceses hoy se resisten a perder el servicio público. Y no sólo esto. Es que esta conciencia entra en una sensibilidad cada vez mayor hacia el uso como valor esencial y respetable. La mercancía y el mercado llegan a ser altamente sospechosos entre un número cada vez mayor de gente. La movilización y la toma de conciencia han sido reales, por ejemplo, a través de la gran simpatía que provocó Jose Bové y sus amigos de la confederación campesina, así como el asunto de Seattle. "El mundo no es una mercancía" fue un grito que recorrió muchas ciudades del país...

 

Volvamos a la entelequia capitalista actual. Francia está al rojo. Es el país europeo en el que el Servicio Público ocupa más espacio y, al mismo tiempo, es un país de primer plano en la integración  a los circuitos mercantiles. ¡No puede ser! gritan los estómagos financieros. La social democracia está siendo pagada para hacer tragar este desmantelamiento que la derecha no lograba con tanta facilidad. Así es como en la vulgata estadounidense se representa a Francia en los medias con todos los atuendos antaño validos para el bloque del este: Francia es un país kafkiano, gris y preso de la burocracia... todo un cromo.

 

Y efectivamente el servicio publico se va destrozando pero hay una coña aquí en medio y es la enseñanza... Dos millones de empleados altamente sindicalizados (esto es lo de menos) y agarrados a sus "privilegios" como lapas a una roca y que encima hasta los hay, y no son pocos, que creen en el valor social de su oficio. ¡Joder ! ¡No va a ser fácil!

 

Pero si pudieran cortar ya esta resistencia y echar al suelo este sector, entonces sí que la cosa se adelantaría, y no poco, para el liberalismo ambiente... ¿Cómo pues atacar esta ciudadela del sector público? Asediar primero con un cerco de oprobio de cara a la opinión publica al profesorado. Así es como vimos una propaganda desenfrenada de desprestigio de los profes inaudita; insultos tras insultos se consiguió: los profes son absentistas, no curran, están siempre de baja de enfermedad  o de vacaciones etc... ¡Unos privilegiados! Luego se  recortó su tiempo de vacaciones etc...

 

En los institutos de formación profesional, el ataque fue mucho más brutal que en los otros sectores. Se pretende hacer responsables a los profes del desempleo juvenil porque no admiten que las empresas les dicten su trabajo. Así es como se dictó una Carta magna llamada "Formación Profesional  Integrada". De ahora en adelante tendremos que ajustar los ritmos de trabajo y los contenidos educativos a los desiderata de las empresas locales... Que el estudio de la literatura, de los idiomas extranjeros, de las matemáticas, etc... se concentre en lo profesional y basta! Paso sobre los detalles. Pero lo que prendió el fuego fue cuando se pretendió alargar  considerablemente el tiempo de trabajo del profesorado y quitarle toda independencia en la práctica de su oficio. La huelga se extendió rápidamente, basada en asambleas generales y coordinaciones y el uso de internet, oponiéndose frontalmente al sindicato mayoritario que había pactado con el ministro todo este "merde". Hoy hemos conseguido una victoria en este punto preciso, pero ello no impedirá que lo ofensiva liberal sobre los contenidos educativos y la adaptación estricta al mercado de trabajo se imponga. Sin embargo, esta huelga permitió a muchos colegas poner el dedo en la llaga en su papel como reproductores de los valores del sistema y ponerlo en tela de juicio de manera más concreta. Nada más por el momento...

 

Jean Michel