Indice NUM. 34                   

   

 

Desde Colombia

 

Hola amigos de Etcétera:

 

Recibí con mucho agrado su revista. La leí toda entera sin parar. Es una suerte que revistas como estas lleguen a Colombia con una posición diferente a la tradicional de izquierda y obviamente de derecha. Lo oficial ahoga todos los medios de expresión. Un tipo de discurso y de análisis de tipo libertario es el que hace falta entre tanto "enredo" que hay en Colombia. El conflicto colombiano no ha podido tener una solución de fondo y por ello seguimos en el mismo desangre y en la misma desigualdad económica y social. No es un secreto que este país ha sido gobernado por las mismas dos o tres familias y que eso no ha permitido una real expresión del pueblo en sus diversas formas. Tampoco es un secreto que estas mismas familias han jugado sucio a lo largo de toda la historia con el apoyo de los militares,sofocando cualquier manifestación popular por cualquier medio posible. Ahora últimamente el trabajo sucio lo hacen los "paras" pero con el apoyo logístico y tácito de los militares. Ser pobre para los paras es sinónimo de guerrillero. No estar con ellos es simplemente estar contra ellos. Creen que acabar con el pobre es acabar con la guerrilla. Pero eso no lo hacen gratuitamente. Todas las tierras abandonadas pasan a ser de su propiedad para ser utilizadas para la ganadería. Eso es paradójico: en Colombia se está dando una reforma agraria al revés.

 

Es una guerra pues donde todos se rebajan por lo bajo ya que la guerrilla no da muchas veces muestras de autoridad moral. Ha antepuesto en innumerables ocasiones sus intereses económicos y de poder al interés del pueblo que dice representar. También niega sistemáticamente sus vínculos sucios con la mafia pero sus acciones dicen otra cosa al cuidar de sus cultivos y de proteger a todos los narcotraficantes. La guerrilla colombiana mantiene un don de mando vertical que dista mucho de la participación activa de todos sus integrantes. Existen guerrilleros de primera y de segunda. Y los últimos tienen que trabajar para beneficio de los primeros. Prueba de ello es que muchos han huido por los malos tratos que han sufrido y por haber sido llevados a la fuerza.

 

Las cosas deberán cambiar para bien o para mal pero deben cambiar. Si queremos hacerlo, una participación libertaria se requiere ahora mismo. Hasta una próxima oportunidad.

 

Willy, 25 octubre 1999