Desde Colombia
Hola amigos de Etcétera:
Recibí con mucho agrado su revista. La leí toda entera sin
parar. Es una suerte que revistas como estas lleguen a Colombia con una
posición diferente a la tradicional de izquierda y obviamente de derecha. Lo
oficial ahoga todos los medios de expresión. Un tipo de discurso y de análisis
de tipo libertario es el que hace falta entre tanto "enredo" que hay
en Colombia. El conflicto colombiano no ha podido tener una solución de fondo y
por ello seguimos en el mismo desangre y en la misma desigualdad económica y
social. No es un secreto que este país ha sido gobernado por las mismas dos o
tres familias y que eso no ha permitido una real expresión del pueblo en sus
diversas formas. Tampoco es un secreto que estas mismas familias han jugado
sucio a lo largo de toda la historia con el apoyo de los militares,sofocando
cualquier manifestación popular por cualquier medio posible. Ahora últimamente
el trabajo sucio lo hacen los "paras" pero con el apoyo logístico y
tácito de los militares. Ser pobre para los paras es sinónimo de guerrillero.
No estar con ellos es simplemente estar contra ellos. Creen que acabar con el
pobre es acabar con la guerrilla. Pero eso no lo hacen gratuitamente. Todas las
tierras abandonadas pasan a ser de su propiedad para ser utilizadas para la
ganadería. Eso es paradójico: en Colombia se está dando una reforma agraria al
revés.
Es una guerra pues donde todos se rebajan por lo bajo ya que la
guerrilla no da muchas veces muestras de autoridad moral. Ha antepuesto en
innumerables ocasiones sus intereses económicos y de poder al interés del
pueblo que dice representar. También niega sistemáticamente sus vínculos sucios
con la mafia pero sus acciones dicen otra cosa al cuidar de sus cultivos y de
proteger a todos los narcotraficantes. La guerrilla colombiana mantiene un don
de mando vertical que dista mucho de la participación activa de todos sus
integrantes. Existen guerrilleros de primera y de segunda. Y los últimos tienen
que trabajar para beneficio de los primeros. Prueba de ello es que muchos han
huido por los malos tratos que han sufrido y por haber sido llevados a la
fuerza.
Las cosas deberán cambiar para bien o para mal pero deben
cambiar. Si queremos hacerlo, una participación libertaria se requiere ahora
mismo. Hasta una próxima oportunidad.
Willy, 25 octubre 1999