¿Que pintan
las ideas autónomas después de Lizarra‑Garazti?
La
declaración de Lizarra‑Garazti, más la tregua de ETA, hundió a la mayor parte
de la izquierda vasca en la euforia. Piensan que es un paso adelante. Ahí está
la triunfalista valoración de HB, según la cual ahora tienen "al PNV donde
queríamos tenerlo", es decir en una posición desvinculada de los intereses
del Estado español. ¿Supone ésto una alianza favorable hacía la emancipación
social, etc...? ¿Se ha abierto un espacio político donde además entran nuestras
reivindicaciones?
Pues es
dificil de creer. El foro de Lizarra (declaración incluida) es una alianza
entre nacionalistas, entre nacionalistas de derechas y izquierdas. Aunque todo
iba muy rápido y a la mayoría de la gente de la izquierda le pilló por
sorpresa, parece que todo estaba hablado, pactado y consensuado. Recordemos lo
que publicó la prensa (El País) a primeros de Enero, según lo cual parece
existir un acuerdo del año 1992 entre PNV y HB, confirmado por el PSOE, sobre
la pacificación de Euskalherria entre los años 1998 y 2003. Sea verdad o no, la
alianza es nacionalista, por lo tanto agiliza la emancipación nacional y no
social. Los enfoques autónomos no tienen sitio en la construcción de una
Euskalherria desde Lizarra.
Probablemente
no importa mucho qué partido o alianza política está en posesión del testigo
del poder, comandado desde las arcas capitalistas. El futuro para cualquier
oposición parlamentaria será durísimo. El marco que dejan las actuales
realidades políticas (capitalismo‑economía mercantil‑neoliberalismo‑globalización‑incluído
sus necesidades sexistas y xenófobas) excluye cada día más la posibilidad de un
control democrático, no dejando ningún espacio para una auténtica mejora de la
situación social. La situación actual está marcada por la intención del poder
europeo de optimar su racionalidad económica. Todas las recetas políticas están
orientadas a este ambicioso plan. La constitución del bloque europeo es la
expresión máxima de ello: La concentración de su poder en un único mando (las
administraciones) es un paso primordial para la construcción de nuevas
estructuras políticas, necesarias para maximizar la modernización (como
malamente lo llaman) de la economía. Cada día sufrimos de nuevo los resultados.
Mientras el poder cada vez es más anónimo, las condiciones de vida están
empeorando. Importante también son los avances de la normalización y selección
que facilita el control social de todas y todos, siendo un intento de encajar a
los pueblos en las nuevas necesidades. La privatización de grandes empresas
estatales no es otra cosa que el abandono de la autoridad por parte del Estado
retirándose de la responsabilidad social y dejándolo en manos de managers
todopoderosos. Hoy en día, tiene más poder un directorio de un banco o una
multinacional que un gobierno. Es ahí dónde se decide en dónde se va a invertir
para destruir los puestos de trabajo en otros lugares. No hay mejores ejemplos
que lo demuestran como VW‑Landaben o Mercedes‑Gasteiz (o cualquier
noticia en las páginas de economía): luchas iniciadas para mejorar las
condiciones laborales son paralizadas con amenazas de cierres totales de
plantas.
La lucha
por el testigo del poder obliga a los partidos‑competidores a adoptar una
postura táctica hacia los sectores izquierdistas. Para mí son éstas las
condiciones previas necesarias que permiten y exigen la creación de un foro
como el de Lizarra: con la participación del PNV, el partido más importante y
más derechista del concierto. El PNV, lugarteniete del capital vasco con fuerte
tendencia europea, sabe a donde hay que ir para pescar, es decir: asegurar un
alto rendimiento para su 'clientela' de la burguesía vasca (la patronal ADEGI
tolera el pacto de Lizarra al igual que soporta Lizarra las amenazas del
Gobierno Turco de renunciar a la compra de armamento por la invitación a Lakua
de la asamblea kurda). Los mensajes del PNV favorable a los presos (cuando hace
pocos años aplaudieron la dispersión), sus palabras bien diferentes sobre el
conflicto Estado Español ‑ Euskadi (ya no es ETA quien provoca) o el
cambio de postura en relación al euskara (ahora en favor de la Korrika), etc...
etc..., todo ello tiene sus raíces ahí, por lo tanto son pura táctica. El aire
rebelde que se colocan encima sólo puede convencer a quien no quiere saber nada
del pasado o que tiene un interés propio en ello. A nosotras y nosotros nos
conviene más mirar hacía atrás para entender como se formó el presente, para
poder influir con más conocimiento en la construcción del futuro.
A EH le
corresponde objetivamente otra misión. Su valor y al mismo tiempo su única baza
respeto a la alianza con la derecha es su gran influencia en la izquierda. Esto
es lo que debe aportar para que la creación del nuevo marco político sea
ventajoso para el PNV. La tarea de EH está en orientar a la izquierda al pacto
de Lizarra y conseguir que nadie abandone las reglas y se vuelva a una
oposición frontal contra el sistema PNVista y capitalista. Conseguir la calma,
imponer y defender las reglas de la modernización nacionalista, aceptar la
hegemonía europea, éstas son las consignas aspiradas desde el fondo
nacionalista. Dentro de una alianza con hegemonía de la derecha no le queda
otra opción a EH que aceptar estas grandes necesidades. La creación misma de
ER, que por su secretismo se puede clasificar como un golpe dentro de la
izquierda, fue un astuto paso de un influyente sector de la izquierda
abertzale, atando de esta manera a otros sectores de la izquierda a un proceso
marcado por ellos mismos ‑ pero unidos por la convicción del modelo del
poder electorista, libre de una orientación anticapitalista.
A mí se me
hace muy extraña la idea de que la libertad colectiva e individual sea
asequible a través de una alianza con la derecha. Tenemos muchísimas
experiencias por delante, hechas por bastantes frentes nacionales o, como
último ejemplo muy cercano, la colaboración de los verdes alemanes con el poder
europeo, que en su día también empezaron como oposición total. Una vez
alcanzado el poder espera la tentación: el poder se aleja del ciudadano, se
independiza del individuo que en su día lo autorizó con su voto. Esto es lo que
más caracteriza al poder (seguido por las miles de ofertas para 'trepas'). La
integración en 'el aparato', muchas veces emprendida con buenas intenciones,
tiene su propia dialéctica. Euskalherria no es la excepción. Este aspecto de
Lizarra nos tiene que preocupar mucho.
Pero
también hay otros escenarios posibles: la lucha por el poder provoca muchas
veces la creación de un nuevo antagonismo que finalmente encuentra su solución
en una separación o escisión. ¿Pero funciona esto siempre y también en el
futuro? Pues, creo que depende de muchos factores. Uno de los factores podemos
ser nosotras y nosotros, si nuestras ideas y prácticas nuestras son acertadas.
Nuestras reivindicaciones deben ser claras en todos los aspectos,
concentrándonos sobre todo en el desarrollo capitalista europeo, sus democracias
de la mano de la OTAN y su instrumento, el parlamentarismo. Tenernos que
expresar muy claro nuestro antagonismo contra el capitalismo y el poder, y
rechazar cualquier diálogo con el poder. La tentación de un pacto con el poder
se pagará más tarde muy cara (autovía Leizaran). De esta manera, se puede dejar
a solas la parte reformista dentro de la izquierda.
Sé que no es fácil. Después del desmoronamiento del bloque
soviético parece que el capitalismo se nos ofrece como la única alternativa
para todos los problemas. En consecuencia éste se alza con mucha carga de
conciencia. Parece que su extensión no tiene quién lo frene. No hay ideas o
proyectos a la vista que nos indiquen por dónde hay que empezar para la
construcción de un futuro real. Los sentimientos de índole emancipativo están
aplastados por el 'pensamiento único'. El discurso sobre los Derechos Humanos,
la Ecología, etc... parece que está en manos del poder. La idea de un 'sujeto
revolucionario' que nos libre del enemigo, destrozando el sistema capitalista y
organizándonos un sistema humano es del pasado, fracasó. Seremos nosotras y
nosotros las fuerzas emancipativas. La delegación no funcionó nunca.
Por eso
estamos obligados a investigar la estructura y el funcionamiento del poder. ¿Cuales
son los pilares centrales del poder? Creo que el automatismo de identificar
rápidamente al capitalismo y a su amo como el mal, nos corta en muchos
aspectos. Parece que el debate sobre el patriarcado como generador y estructura
ideológica imprescindible para todos los sistemas opresores no ha cundido mucho
entre nosotros. Capitalismo, imperialismo, guerra, sexismo, racismo etc...
etc... son fruto de algo más que del simple afán de aumentar la explotación.
Son la realización de unos valores. Sin profundizar en nuestros análisis no nos
mantenemos muy lejos de los sectores reformistas. Nuestras diferencias
quedarían atrapadas en el método. Nuestra oposición tiene que ser 'total',
implicando nuestras vidas, cuestionando nuestras relaciones. No sólo hoy, en
unos tiempos en los que no hay coyuntura para las ideas izquierdistas, sino que
siempre tienen que ser nuestras relaciones humanas las que nos caractericen
para una lucha justa y una revolución social. A parte del sistema que
objetivamente nos domina importa mucho la implicación del individuo.
Entonces
¿que pintan nuestras ideas hoy en día? Mi respuesta es que depende
absolutamente de nosotras y nosotros. Este trabajo no nos la va a hacer nadie.
Mucho menos los sectores reformistas.
R.