Indice num. 33                         

 

¿Que pintan las ideas autónomas después de Lizarra‑Garazti?

 

 

La declaración de Lizarra‑Garazti, más la tregua de ETA, hundió a la mayor parte de la izquierda vasca en la euforia. Piensan que es un paso adelante. Ahí está la triunfalista valoración de HB, según la cual ahora tienen "al PNV donde queríamos tenerlo", es decir en una posición desvinculada de los intereses del Estado español. ¿Supone ésto una alianza favorable hacía la emancipación social, etc...? ¿Se ha abierto un espacio político donde además entran nuestras reivindicaciones?

Pues es dificil de creer. El foro de Lizarra (declaración incluida) es una alianza entre nacionalistas, entre nacionalistas de derechas y izquierdas. Aunque todo iba muy rápido y a la mayoría de la gente de la izquierda le pilló por sorpresa, parece que todo estaba hablado, pactado y consensuado. Recordemos lo que publicó la prensa (El País) a primeros de Enero, según lo cual parece existir un acuerdo del año 1992 entre PNV y HB, confirmado por el PSOE, sobre la pacificación de Euskalherria entre los años 1998 y 2003. Sea verdad o no, la alianza es nacionalista, por lo tanto agiliza la emancipación nacional y no social. Los enfoques autónomos no tienen sitio en la construcción de una Euskalherria desde Lizarra.

Probablemente no importa mucho qué partido o alianza política está en posesión del testigo del poder, comandado desde las arcas capitalistas. El futuro para cualquier oposición parlamentaria será durísimo. El marco que dejan las actuales realidades políticas (capitalismo‑economía mercantil‑neoliberalismo‑globalización‑incluído sus necesidades sexistas y xenófobas) excluye cada día más la posibilidad de un control democrático, no dejando ningún espacio para una auténtica mejora de la situación social. La situación actual está marcada por la intención del poder europeo de optimar su racionalidad económica. Todas las recetas políticas están orientadas a este ambicioso plan. La constitución del bloque europeo es la expresión máxima de ello: La concentración de su poder en un único mando (las administraciones) es un paso primordial para la construcción de nuevas estructuras políticas, necesarias para maximizar la modernización (como malamente lo llaman) de la economía. Cada día sufrimos de nuevo los resultados. Mientras el poder cada vez es más anónimo, las condiciones de vida están empeorando. Importante también son los avances de la normalización y selección que facilita el control social de todas y todos, siendo un intento de encajar a los pueblos en las nuevas necesidades. La privatización de grandes empresas estatales no es otra cosa que el abandono de la autoridad por parte del Estado retirándose de la responsabilidad social y dejándolo en manos de managers todopoderosos. Hoy en día, tiene más poder un directorio de un banco o una multinacional que un gobierno. Es ahí dónde se decide en dónde se va a invertir para destruir los puestos de trabajo en otros lugares. No hay mejores ejemplos que lo demuestran como VW‑Landaben o Mercedes‑Gasteiz (o cualquier noticia en las páginas de economía): luchas iniciadas para mejorar las condiciones laborales son paralizadas con amenazas de cierres totales de plantas.

 

La lucha por el testigo del poder obliga a los partidos‑competidores a adoptar una postura táctica hacia los sectores izquierdistas. Para mí son éstas las condiciones previas necesarias que permiten y exigen la creación de un foro como el de Lizarra: con la participación del PNV, el partido más importante y más derechista del concierto. El PNV, lugarteniete del capital vasco con fuerte tendencia europea, sabe a donde hay que ir para pescar, es decir: asegurar un alto rendimiento para su 'clientela' de la burguesía vasca (la patronal ADEGI tolera el pacto de Lizarra al igual que soporta Lizarra las amenazas del Gobierno Turco de renunciar a la compra de armamento por la invitación a Lakua de la asamblea kurda). Los mensajes del PNV favorable a los presos (cuando hace pocos años aplaudieron la dispersión), sus palabras bien diferentes sobre el conflicto Estado Español ‑ Euskadi (ya no es ETA quien provoca) o el cambio de postura en relación al euskara (ahora en favor de la Korrika), etc... etc..., todo ello tiene sus raíces ahí, por lo tanto son pura táctica. El aire rebelde que se colocan encima sólo puede convencer a quien no quiere saber nada del pasado o que tiene un interés propio en ello. A nosotras y nosotros nos conviene más mirar hacía atrás para entender como se formó el presente, para poder influir con más conocimiento en la construcción del futuro.

 

A EH le corresponde objetivamente otra misión. Su valor y al mismo tiempo su única baza respeto a la alianza con la derecha es su gran influencia en la izquierda. Esto es lo que debe aportar para que la creación del nuevo marco político sea ventajoso para el PNV. La tarea de EH está en orientar a la izquierda al pacto de Lizarra y conseguir que nadie abandone las reglas y se vuelva a una oposición frontal contra el sistema PNVista y capitalista. Conseguir la calma, imponer y defender las reglas de la modernización nacionalista, aceptar la hegemonía europea, éstas son las consignas aspiradas desde el fondo nacionalista. Dentro de una alianza con hegemonía de la derecha no le queda otra opción a EH que aceptar estas grandes necesidades. La creación misma de ER, que por su secretismo se puede clasificar como un golpe dentro de la izquierda, fue un astuto paso de un influyente sector de la izquierda abertzale, atando de esta manera a otros sectores de la izquierda a un proceso marcado por ellos mismos ‑ pero unidos por la convicción del modelo del poder electorista, libre de una orientación anticapitalista.

 

A mí se me hace muy extraña la idea de que la libertad colectiva e individual sea asequible a través de una alianza con la derecha. Tenemos muchísimas experiencias por delante, hechas por bastantes frentes nacionales o, como último ejemplo muy cercano, la colaboración de los verdes alemanes con el poder europeo, que en su día también empezaron como oposición total. Una vez alcanzado el poder espera la tentación: el poder se aleja del ciudadano, se independiza del individuo que en su día lo autorizó con su voto. Esto es lo que más caracteriza al poder (seguido por las miles de ofertas para 'trepas'). La integración en 'el aparato', muchas veces emprendida con buenas intenciones, tiene su propia dialéctica. Euskalherria no es la excepción. Este aspecto de Lizarra nos tiene que preocupar mucho.

 

Pero también hay otros escenarios posibles: la lucha por el poder provoca muchas veces la creación de un nuevo antagonismo que finalmente encuentra su solución en una separación o escisión. ¿Pero funciona esto siempre y también en el futuro? Pues, creo que depende de muchos factores. Uno de los factores podemos ser nosotras y nosotros, si nuestras ideas y prácticas nuestras son acertadas. Nuestras reivindicaciones deben ser claras en todos los aspectos, concentrándonos sobre todo en el desarrollo capitalista europeo, sus democracias de la mano de la OTAN y su instrumento, el parlamentarismo. Tenernos que expresar muy claro nuestro antagonismo contra el capitalismo y el poder, y rechazar cualquier diálogo con el poder. La tentación de un pacto con el poder se pagará más tarde muy cara (autovía Leizaran). De esta manera, se puede dejar a solas la parte reformista dentro de la izquierda.

 

Sé que no es fácil. Después del desmoronamiento del bloque soviético parece que el capitalismo se nos ofrece como la única alternativa para todos los problemas. En consecuencia éste se alza con mucha carga de conciencia. Parece que su extensión no tiene quién lo frene. No hay ideas o proyectos a la vista que nos indiquen por dónde hay que empezar para la construcción de un futuro real. Los sentimientos de índole emancipativo están aplastados por el 'pensamiento único'. El discurso sobre los Derechos Humanos, la Ecología, etc... parece que está en manos del poder. La idea de un 'sujeto revolucionario' que nos libre del enemigo, destrozando el sistema capitalista y organizándonos un sistema humano es del pasado, fracasó. Seremos nosotras y nosotros las fuerzas emancipativas. La delegación no funcionó nunca.

 

Por eso estamos obligados a investigar la estructura y el funcionamiento del poder. ¿Cuales son los pilares centrales del poder? Creo que el automatismo de identificar rápidamente al capitalismo y a su amo como el mal, nos corta en muchos aspectos. Parece que el debate sobre el patriarcado como generador y estructura ideológica imprescindible para todos los sistemas opresores no ha cundido mucho entre nosotros. Capitalismo, imperialismo, guerra, sexismo, racismo etc... etc... son fruto de algo más que del simple afán de aumentar la explotación. Son la realización de unos valores. Sin profundizar en nuestros análisis no nos mantenemos muy lejos de los sectores reformistas. Nuestras diferencias quedarían atrapadas en el método. Nuestra oposición tiene que ser 'total', implicando nuestras vidas, cuestionando nuestras relaciones. No sólo hoy, en unos tiempos en los que no hay coyuntura para las ideas izquierdistas, sino que siempre tienen que ser nuestras relaciones humanas las que nos caractericen para una lucha justa y una revolución social. A parte del sistema que objetivamente nos domina importa mucho la implicación del individuo.

 

Entonces ¿que pintan nuestras ideas hoy en día? Mi respuesta es que depende absolutamente de nosotras y nosotros. Este trabajo no nos la va a hacer nadie. Mucho menos los sectores reformistas.

                                                                                                                                                                                                                      R.