Indice num. 33          

   

Desde México

 

Acá hubo mucho ambiente y movimiento por la visita de los cinco mil zapatistas por todo el país. Los encapuchados recorrieron México para promover la Consulta Nacional por el reconocimiento de los pueblos indios.

 

Les cuento un poco sobre la consulta.

 

Pues fue todo un éxito a pesar de que el gobierno hizo una campaña intensa de calumnias, de mentiras, de mierda; incluso movilizó a sus grupos de choque como Antorcha Campesina. Ya habrás leído que fueron tres millones de votos, pero lo más importante fue la convivencia de los zapatistas con otros campesinos, con otros indios, con personas de todo México. En la calle la gente no les quitaba los ojos de encima. Cada vez que aparecían en un lugar público, las personas se acercaban a darles la mano, a abrazarlos, a echarles porras, a regalarles cosas. Fue muy conmovedor. Visitaron todo tipo de organizaciones, escuelas, iglesias, parques, mercados. Incluso los zapatistas se reunieron con un grupo de empresarios multimillonarios. La Jornada publicó unas fotos geniales de los zapatistas en Acapulco, en la playa mirando pasar a dos gringas gordísimas en traje de baño que caminaban por la playa. Era un contraste enorme.

 

¿Supisteis del partido de fútbol? Pues resulta que algunos jugadores profesionales (algunos estuvieron en la selección mexicana) jugaron un partido contra el equipo de los zapatistas. Los compas usaron un uniforme que les diseñaron sus anfitriones. Las camisas eran negras con una estrella roja en el pecho y las siglas del EZLN. Los Shorts eran enormes y los tenis fueron prestados por el público porque a algunos zapatistas de pies grandes no les quedaron los que les habían comprado; así que pidieron entre el público que si alguien calzaba del siete o del ocho que les prestaran los tenis para el partido. Los uniformes les quedaban enormes a los zapatistas, podían caber dos zapatistas en cada short (estilo pachuco). Los jugadores profesionales, atletas profesionales eran por lo menos medio metro más altos y 20 kilos más pesados que los zapatistas. Aún así, los zapatistas metieron tres goles. Los futbolistas profesionales metieron cinco, pero el público apoyaba a los zapatistas. Durante todo el partido se oyó el grito «EZLN». Hubo una porra con música. Aquello fue realmente maravilloso. Creo que nunca en la historia de las insurrecciones latinoamericanas ha habido algo así.

 

Ayer en la tarde fuimos al zócalo a despedir a los delegados zapatistas. Fue una tarde llena de abrazos, de apretones de mano, de cariño, de amor. Le preguntaron a una delegada qué era lo que más la había impresionado del viaje y dijo: el zoológico.

 

Lo que todavía no se sabe es quién, cómo, cuándo y dónde se entregarán los resultados al Congreso de la Unión.

 

Ya les platicaré más en el próximo correo.

 

Una abrazo muy fuerte y besos para todos. Hasta pronto.

 

Marta